Guadalcanal es un municipio español de la Sierra Norte de la provincia de Sevilla, comunidad autónoma de Andalucía. Está encuadrado en el partido judicial de Cazalla de la Sierra.

Toponimia Es procedente del árabe Wad al-Qanal (وادي القنال) «río del canal» o, según una etimología popular, «río de creación». Rafael Lapesa lista el topónimo como un híbrido arábigo-romance entre la raíz árabe para «río» y la palabra «canal».

La historiografía tradicional sostiene que Guadalcanal sería la Tereses nombrada por Plinio el Viejo en su Historia Natural, mientras que en el los alanos (o vándalos) habrían ampliado la población y cambiado el nombre a Canani, origen del actual Guadalcanal, como habrían hecho con una tal Fortunale, renombrándola como San Nicolás del Puerto, y con Ancanicum, llamándola Alanís. La historia aparece repetida en obras como la Población General de España, de Juan Antonio de Estrada (1768), y la Geographia historica de Pedro Murillo Velarde (1752), quien añade Texera como otro supuesto nombre antiguo de la villa. Quien la había popularizado era Rodrigo Caro, que a su vez la había tomado de Marco Máximo, obispo de Zaragoza en el , cuyo Cronicón había sido difundido a principios del por el jesuita Jerónimo Román de la Higuera. Sin embargo, ya antes del final de la centuria Nicolás Antonio había demostrado la falsedad de gran parte del documento, deslegitimando esta interpretación tantas veces repetida.

En realidad, actualmente se considera que Tereses es solo una mala lectura de Siareses [Fortunales], ubicada en los terrenos de La Cañada, Utrera, del mismo modo que Ancanicum o Emanicum lo es de [Callenses] Aeneanici, la supuesta Alanís, que estuvo al norte de Montellano y al este de El Coronil. Esta hipótesis ya fue avanzada en 1897 con base en el hallazgo de inscripciones al sur del Guadalquivir.

Otra ciudad nombrada por Plinio en la que se ha querido ver a la actual Guadalcanal es Serippo, aunque la mayoría de estudios la sitúan, como a Siareses, al sur del Guadalquivir, y podría ser una mala lectura por Irippo (Mesa de Gandul en Alcalá de Guadaíra).J. Pascual Barea, “Irippo y la Mesa de Gandul (Alcalá de Guadaíra): ‘la fortificación del río Ira’ en época turdetana ”, Congreso Internacional Fortificaciones en el entorno del Bajo Guadalquivir. Alcalá de Guadaíra: Ayuntamiento, 2002, 169-177 (171). El origen de la problemática se halla en la confusa división establecida en la obra del historiador romano entre la Beturia Céltica, abarcando desde el Guadiana al Guadalquivir, y los Baetici Celtici, pueblos establecidos supuestamente en las comarcas que se extienden entre Utrera y Ronda.

Como curiosidad, se conserva en manuscritos de Isaac Newton anotaciones a la edición espuria del Cronicón ampliada y comentada por fray Francisco de Bivar (1651), expresamente en la frase en la que se nombra a Canani o Callani, la supuesta Guadalcanal.

Guadalcanal, a su vez, dio nombre a una de las Islas Salomón, la Isla de Guadalcanal; bautizada así por Pedro de Ortega Valencia, natural de la localidad y oficial en la expedición de Álvaro de Mendaña en el Pacífico de 1567–69. En torno a esta isla se desarrolló una de las batallas decisivas de la Segunda Guerra Mundial, la Batalla de Guadalcanal.

Geografía Su municipio tiene una extensión superficial de 275 km². El núcleo de población, cuyas coordenadas geográficas son 38° 05′ N, 5° 49′ O, se encuentra situado a una altitud de 702 metros, encajado en un valle entre las sierras del Agua y del Viento, a 110 km de la capital de provincia, Sevilla. El punto más elevado del término municipal es el cerro de La Capitana en la mencionada sierra del Viento, cuya altura máxima es de , la mayor de la Sierra Norte de Sevilla. Cercano al núcleo de población se encuentra el puerto de Llerena, todavía en Andalucía; su altitud real es de El curso fluvial más cercano a la localidad es el arroyo de San Pedro, que discurre aproximadamente 1 km al sur; sus aguas desembocan en el Rivera de Benalija, límite meridional del término municipal.

El clima es de tipo mediterráneo continental, con inviernos muy fríos y veranos suaves. Las máximas en pocas ocasiones superan los 28 o 30 °C en verano; mientras que en invierno las mínimas pueden alcanzar los -5 °C, registrándose nevadas todos los años. La temperatura media anual es de unos 10-12 °C, y la media de las precipitaciones, de unos 1000 mm.

Historia En 1241 fue arrebatada al dominio árabe por Rodrigo Íñiguez, decimoquinto maestre de la Orden de Santiago, quedando por tanto bajo su jurisdicción y adscrita a su provincia de León (que abarcaba asimismo grandes extensiones en Extremadura); y en lo eclesiástico, a la vicaría de Santa María de Tentudía (de la que se desliga durante el ), dependiente a su vez del Priorato de San Marcos de León.

A finales del fue testigo de la lucha entre Enrique de Guzmán, II duque de Medina Sidonia, y Alfonso de Cárdenas por la obtención del maestrazgo de la Orden. El día de Carnaval de 1475, Cárdenas sorprendió a sus adversarios en Guadalcanal, donde sus seguidores se hicieron con un gran despojo, que incluía las pertenencias personales del duque. Este hubo de escapar para salvar la vida, aprovechando la noche.

Fortificada «desde antiguo» por su situación geográfica, las defensas fueron mandadas derruir por su participación en la revuelta de los Comuneros, aunque han sido identificados los restos de su alcazaba árabe en el entorno de la iglesia de Santa María de la Asunción y la traza de diversos tramos de muralla en otros puntos del recinto. Hoy en día, pese a la anterior abundancia de castillos en su término, apenas quedan restos del de La Ventosilla. Otras trazas de poblamiento medieval son aún visibles en el cerro Monforte, al sur de la localidad.

En el censo de pecheros de 1528 figuraba con 1.057 vecinos,La población total durante la Edad Moderna puede estimarse en torno a cuatro veces los resultados de los censos de carácter económico, ya que en ellos no se solían incluir a mujeres, niños o quienes no pagasen impuestos. siendo la villa más poblada de la intendencia y descrita como «rica en tratos y caudales». En el de 1594 contaba igualmente con 1.055 vecinos pecherosLibro de los Millones: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el divididos en tres parroquias, las de Santa Ana, Santa María y San Sebastián. Para finales del Antiguo Régimen, en el catastro del marqués de la Ensenada (1753), se declaraba encuadrada en el partido de Llerena de la Orden de Santiago, con un término de seis leguas de circunferencia ocupado con tierras de regadío para hortalizas, de pasto y labor y de plantío de viñas, olivos, zumaque y encinas, formando asimismo comunidad de pastos con Reina, Casas de Reina, Trasierra, Fuente del Arco, Berlanga y Valverde. La población seguía siendo de 1.050 vecinos, incluidos ocho que residían en el por entonces cortijo de Malcocinado; existían dos hospitales (la Caridad y Santiago), cuatro conventos (franciscanos observantes, franciscanas de la Concepción y clarisas de San José y del Espíritu Santo) y un hospicio de monjes basilios del Tardón.

No será hasta el año 1833, con la nueva división provincial de Javier de Burgos, cuando Guadalcanal deje de estar vinculada administrativamente a Extremadura y pase a formar parte de la provincia de Sevilla, en la región histórica de Andalucía. A ella pertenecía en su origen la aldea de Malcocinado, que sí pasó a la región extremeña y había surgido a partir de las viviendas de unos pastores procedentes de la propia villa.

La población sufrió una fuerte crisis en el que acabó con sus cuatro comunidades religiosas y se ha enfrentado, como la mayoría de las poblaciones rurales, al éxodo masivo a las ciudades, ocurrido en el , pasando de unos 7.000 habitantes censados a mediados de la centuria a 2.500 en la actualidad.

Guerra de la Independencia Durante la Guerra de Independencia, Guadalcanal fue ocasionalmente teatro de las operaciones de los ejércitos anglo-español y francés. El 22 de enero de 1810, tras la invasión de Andalucía por el rey José y el mariscal Soult, las tropas al mando del duque de Alburquerque, con base en Don Benito, se encaminaron por Guadalcanal hacia la defensa de Sevilla, sede de la Junta Central. Tras dar por perdida la ciudad, este general acabó recogiéndose con sus tropas a la Isla de León, salvaguardando el gobierno que en Cádiz convocaría las Cortes constituyentes.

Hasta inicios de enero de 1811, Guadalcanal se halló ocupada por las partidas de Gabriel de Mendizábal, a cargo del ejército de Extremadura en ausencia del marqués de la Romana. En este momento se replegó por Mérida para protegerse del avance del mariscal Soult, cuyas tropas se presentaron ante Olivenza poco después. El 15 de abril, el contraataque del ejército anglo-español mandado por el general Beresford retomó Olivenza y los aliados se colocaron en Zafra, obligando a los franceses de Latour-Maubourg a retroceder el 18 hasta Guadalcanal. Estos movimientos culminaron en mayo en la batalla de La Albuera, en la que el ejército combinado impidió a Soult socorrer el asedio de Badajoz, si bien este hubo de abandonarse un mes después, quedando la baja Extremadura en poder de los franceses.

Tras rendirse la guarnición francesa de Badajoz ante lord Wellington el 6 de abril de 1812, el mariscal Soult, que había vuelto a adelantarse hasta Villafranca de los Barros, retrocedió hacia Sevilla dejando al general Drouet apostado entre Fuente Obejuna y Guadalcanal. Este estuvo desde mayo acantonado hacia Llerena, y a finales de agosto, tras la evacuación francesa de Madrid y Sevilla, hizo lo propio camino de Córdoba por Azuaga. El ejército napoleónico no volvería a controlar Guadalcanal durante el resto de la guerra, habiéndolo hecho durante aproximadamente un año y siete meses.

Guadalcanal desde la sierra del Agua

Demografía Guadalcanal (Sevilla) cuenta con una población de .

Economía Cuenta con varias cooperativas olivareras, y posee un importante mercado de fabricación de muebles. También era el caso en la producción de ladrillos refractarios hasta que dos instalaciones del sector echaron el cierre en 2008 y 2011. Antiguamente fue conocida por sus viñedos, práctica desusada en la actualidad; así aparece mencionada en Rinconete y Cortadillo, una de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes, donde se habla del famoso «vino de Guadalcanal».

No obstante, la actividad que ha estado inseparablemente asociada a Guadalcanal durante siglos ha sido la minería. Son bien conocidas sus minas de plata de Pozo Rico, abiertas en 1555 y de las que se ocuparon entre otros los poderosos Fúcares, aunque la región ya había sido explotada en la antigüedad clásica. En ellas se emplearon por primera vez los hornos de reverbero de origen alemán, hasta un número de ocho. En 1568 se alcanzaron los 198 m de profundidad; en 1573 los 157 estados o 230 m y en el siglo siguiente, con ayuda de la pólvora, los 350 m. Su gran dificultad de explotación fue el desagüe. Como cita el Profesor Julio Sánchez Gómez: «Fundamentalmente se entrecruzan en Guadalcanal las dos experiencias mineras más importantes de la época, la americana y la centroeuropea, un caso prácticamente único en su siglo en el Viejo Continente». Se inició el empleo de los «ensayes» para analizar la riqueza de los minerales, que se realizaban oficialmente para las distintas minas de España. Por allí pasaban importantes caminos, como el de Sevilla a Madrid por Cazalla y Talavera o la Ruta del Mercurio, desde Almadén a Nueva España. En Guadalcanal se hallaba la primera factoría donde se empleó a escala industrial el método de la amalgama en Europa, lo que atrajo la atención e interés de alquimistas, mineros y metalúrgicos europeos que se acercaron a la mina no solo para trabajar allá, sino también, tal vez, para realizar una forma de espionaje industrial de tan importante novedad tecnológica.

Evolución de la deuda viva municipal

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