El 112 de Ocean Avenue es una casa de estilo colonial ubicada en la localidad de Amityville, en el Estado de Nueva York, Estados Unidos. Se trata de un inmueble de tres pisos, cubierto por tejas oscuras y actualmente fachada blanca (aunque originalmente tenía la fachada oscura). El solar que conforma la propiedad es rectangular e incluye un jardín que rodea la vivienda, además de piscina privada y un embarcadero. Sufrió un cambio en la numeración de la casa, pasó de ser el 112 de Ocean Avenue a ser el 108 de Ocean Avenue, cuyo único fin era evitar a los fanáticos que visitaban la casa. También se sustituyó las ventanas con forma de ojos del ático, por ventanas normales con postigos abiertos.
Este enclave se hizo mundialmente famoso cuando, el 13 de noviembre de 1974, la familia DeFeo fue asesinada por el hijo mayor, Ronald DeFeo, Jr., en la casa, mientras todos dormían plácidamente en sus camas. Posteriormente, el 18 de diciembre de 1975, la familia conformada por George y Kathy Lutz, y sus tres hijos, decidió comprar la casa para mudarse a vivir allí. Sin embargo, tan solo 28 días más tarde, abandonaron la morada precipitadamente señalando la presencia de extraños sucesos atribuidos a fuerzas paranormales. Estos hechos fueron posteriormente desmentidos bajo acusaciones de fraude, señalando que el abogado de DeFeo, William Weber, intentó buscar la liberación de su cliente asegurando que este había sido manipulado por fuerzas sobrenaturales que hechizaban la casa, y aprovechándose de la situación económica precaria de los Lutz para que estos sostuvieran la coartada afirmando que eran verdaderos dichos sucesos.
No obstante, la mansión pasó a la fama como la casa maldita de Amityville, en parte gracias a la novela «The Amityville Horror: A true story» (1977) de Jay Anson, que luego motivó varias películas de Hollywood centradas en el tema paranormal, siendo la primera The Amityville Horror (1979) de Stuart Rosenberg.
Masacre y juicio Todo comenzó con una masacre en una gran casa, situada en el 112 de Ocean Avenue, en el poblado de Amityville (Nueva York). El día 13 de noviembre de 1974, un joven de veintitrés años, llamado Ronald DeFeo, Jr. (conocido como Ronnie o Butch), asesinó fríamente a toda su familia mientras dormían en sus camas, con un fusil de gran calibre, alrededor de las 3:15 de la madrugada.
Las víctimas fueron sus padres (Ronald DeFeo padre, cuarenta y cuatro años; Louise DeFeo cuarenta y tres años) y sus cuatro hermanos (Dawn, dieciocho años; Allison, trece años; Mark, doce años; John, nueve años). Todos yacían boca abajo, con la cabeza reposando sobre sus brazos en cruz. A todos les disparó por la espalda, menos a su madre, Louise, a quien le disparó en la cabeza.
Tras la matanza, Butch recogió toda su ropa manchada de sangre, la funda del fusil y unas balas del arma, e introdujo todo en una funda de almohada, que posteriormente encontró la policía en una alcantarilla llena de hojas secas. Después de aquello, Ronald se fue a un bar de su barrio, The Witches’ Brew, y le dijo al chico que trabajaba ahí, Joe Yeswit, que alguien había disparado a sus padres. Butch y Joe se dirigieron a la casa y llamaron a la policía, diciendo que había ocurrido un tiroteo.
Cuando la policía llegó, irrumpieron en la casa y descubrieron que ahí yacían seis cuerpos sin vida y sacaron los cadáveres de la casa. Obviamente, Ronald era el principal sospechoso, ya que era la única persona de la familia que no había sido asesinada. Al ser interrogado, Ronnie dijo que había salido pronto de su casa para adelantar trabajo, pero la hora de la muerte no encajaba y su coartada falló. El chico fue arrestado y sometido a juicio.
Para respaldarse en su inocencia, DeFeo dijo que unas voces que él escuchaba en su casa le habían obligado a hacerlo. Aquel testimonio resultó absurdo para el juzgado, ya que tenían entendido que Ronald tenía un pequeño historial delictivo y coqueteaba con las drogas. El joven perdió contra la ley, la cual le obligó a cumplir una condena por seis homicidios de segundo grado, por lo tanto cumpliría cadena perpetua sin libertad condicional.
Recientemente se halló otra arma escondida en el embarcadero, por lo que se cree que el asesinato de la familia DeFeo pudo haber sido premeditado por la mafia y que Ronald recibió ayuda para efectuar la matanza, tal y como declaró en una ocasión. Existen teorías que explican que los posteriores sucesos que ocurrieron en la casa, los fenómenos paranormales que supuestamente atormentaron a los Lutz, fueron una farsa para encubrir los verdaderos fines de la mafia, que a la sazón deseaba quedarse con el dinero de los DeFeo. Según algunas referencias, esto podría encajar dado que varios de quienes deseaban esclarecer los sucesos allí ocurridos, es decir, demostrar que todo fue una farsa —como por ejemplo el Dr. Kaplan—, murieron uno por uno misteriosamente.
La familia Lutz thumb|250px|Vista aérea de la casa.
George Lutz tenía treinta años y era padre de familia. Poseía su propia empresa topográfica “William H. Parry, Inc.”. Entre los meses de julio y noviembre, él y su esposa Kathy Lutz, también de treinta años, habían visitado más de cincuenta viviendas en la costa sur de la isla, antes de decidirse a buscar en Amityville. Ninguna casa de precio comprendido entre treinta mil y cincuenta mil dólares reunía todos los requisitos que los Lutz querían que tuviera su nuevo hogar; que estuviese cerca del mar y que George pudiera trasladar ahí su oficina.
Continuando con la búsqueda, George visitó la “Inmobiliaria Conkin” de Massapequa Park y habló con la agente Edith Evans. Ésta le dijo que tenía una casa en venta que deseaba mostrarles y que podría hacerlo entre las tres y las tres y media de ese mismo día. George aceptó la invitación y les condujo ahí a las tres de la tarde.
La chica se mostró muy amable y les dijo que no sabía lo que buscaban, pero que deseaba mostrarles aquella casa. El número 112 de Ocean Avenue es un edificio grande de tres pisos, cubierto por tejas oscuras y fachada igualmente oscura. Es un solar bastante amplio con un jardín muy grande, y, en un poste que se sitúa al final del camino empedrado de la entrada, hay un pequeño rótulo con el nombre adjudicado a la casa, el cual puso su anterior propietario: “High Hopes”.High Hopes El dueño de la casa colgó aquel cartel, como ironía del destino, por las grandes expectativas que tenía sobre su vida al comprar la casa.
Al mirar las magníficas vistas de aquella casa, George advirtió que los postigos de las casas vecinas, estaban cerrados en todas las direcciones que apuntaban a la casa, pero no cuando apuntaban a otras casas distintas.
Hacía casi un año que estaba aquella casa en venta. No había sido anunciada por ninguna parte pero estaba perfectamente descrita en la inmobiliaria de la señorita Evans: «Zona residencial de Amityville: 6 dormitorios, colonial holandés, espacioso cuarto de estar, magnífico comedor, atrio cerrado, 3 baños, sótano completo, garaje para 2 coches, piscina de agua caliente y amplia caseta para botes». Pedían 80 000$US.
George se sorprendió muchísimo y pensó que el precio era erróneo, pero tras una visita por el interior de la casa, Evans les confesó sin mayor dilación que aquella había sido la casa donde aconteció la tragedia de los DeFeo. Sin embargo tanto George como Kathy se mantuvieron aparentemente indiferentes. De hecho, la casa reunía todos los requisitos que ellos querían y más. Por ello, aunque excediera de su presupuesto inicial, la consideraron la casa de sus sueños. George dijo que «después de todo, los fantasmas no matan, las casas tampoco, solo matan las personas».
Salió a la luz que el caso de los Lutz solo se debió a fines de interés, ya que el abogado de DeFeo quería reducir la sentencia que su cliente había ganado (pena de muerte) entonces al convencer a la gente de que los demonios que enfrentaron a DeFeo sí eran reales, usaron el efecto placebo y la gente consumió la historia de los Lutz y su posterior película.
Además, las siguientes familias luego de los Lutz no experimentarían actividad paranormal; George y Kathy se mudarían a su nueva vivienda con los tres hijos del matrimonio anterior de Kathy; Christopher, Danny y Missy.
Primeros sucesos
Los Lutz afirman que desde el primer día, en la casa sucedió algo extraño. Llamaron al padre Pecoraro para que les bendijera su nueva morada, y, en una de las habitaciones, el padre escuchó una voz siniestra que le dijo “¡fuera de aquí!”. El padre Pecoraro se estremeció, pero continuó bendiciendo la casa, y cuando terminó, rechazó la propuesta que le había hecho Kathy, de quedarse a comer en su casa, y salió lo más rápido posible de ahí. Tras la bendición del padre, los Lutz estuvieron realizando sus tareas de mudanza, como ordenar cajas, trastos, organizar ropa, mover cosas de lugar y demás tareas.
Al acabar el día, Kathy y George acostaron a los niños y ellos se quedaron en la sala de estar. George alimentaba el fuego con leños porque notaba un frío glacial en la casa, aunque el termostato estuviese a una temperatura superior a 20 °C. A las once de la noche, George y Kathy se fueron a dormir por primera vez en su nueva casa.
George se despertó con un fuerte golpe en la puerta principal y se levantó de un salto. Abrió la puerta y no vio a nadie, pero escuchó a Harry, su perro, ladrando en el jardín y entonces se fijó en que la caseta de los botes se escuchaban gemidos sexuales y estaban las puertas abiertas. George se extrañó al recordar que las había cerrado, pero pensó que sería una mala jugada por el sueño. George volvió a su cama eran las tres y cuarto de la madrugada. Esa fue la primera noche que George se despertó a esa misma hora.
Al día siguiente, George tenía un frío glacial y estaba comprobando todas las puertas y ventanas de la casa para cerrarlas, por si alguna hubiera quedado abierta, cuando entró en el cuarto de costura. Al irrumpir en la habitación, George se quedó perplejo al ver cientos de moscas en la ventana, a pesar de que estuvieran en pleno invierno, George cogió un periódico enroscado y mató todas las moscas que pudo. A las demás las echó por la ventana.
Esa misma noche, George se despertó sobresaltado por un fuerte ruido. A pesar de que había revisado todas las puertas y ventanas, la del cuarto de costura estaba abierta y la puerta se abría y cerraba continuamente haciendo un estrepitoso ruido. La pesada puerta de la entrada también estaba abierta, pero cuando George iba a cerrarla, descubrió que había sido “arrancada” de sus ejes, pero la cerradura solo se veía forzada por dentro de la casa. Era extraño que solo se hubiera despertado él, pues la puerta debía haber hecho un ruido estruendoso. Cerró la ventana del cuarto de costura, arregló la puerta de la entrada como pudo y volvió a la cama. Eran las tres y cuarto de la madrugada.
Al día siguiente, George llamó a un cerrajero para que arreglase la puerta de la entrada. El día fue básicamente como siempre: limpiar y organizar las cosas de la mudanza, aún quedaba mucho por hacer.
En dos ocasiones en el 112 de Ocean Avenue, apareció una figura espeluznante que más tarde los demonólogos descubrieron como una manifestación demoníaca. Aquel ser se manifestó en la chimenea del cuarto de estar por primera vez. Su rostro se imprimió en fuego sobre la pared de ladrillos del hogar. La segunda aparición fue en el cuarto de los niños. Estos empezaron a gritar, en mitad de la noche, diciendo que había un monstruo bajo sus camas. Cuando George salió de su habitación para investigar, efectivamente, ahí había una enorme figura blanca, con una capucha y un rostro realmente espantoso, y estaba bajando las escaleras. Ese fue el último rato que los Lutz pasaron en su casa antes de huir de ella.
Jodie