thumb|Tumba de Napoleón en Los Inválidos (París). El retour des cendres (retorno de las cenizas)Aunque cenizas es utilizado aquí refiriéndose a los restos mortales, en vez de referirse estrictamente a los restos incinerados. fue el traslado de los restos mortales de Napoleón I de la isla de Santa Elena a Francia y su entierro en Los Inválidos de París en 1840, por iniciativa de Adolphe Thiers y del rey Luis Felipe.

Intentos previos En un codicilo de su testamento, escrito en el exilio en Longwood House el 16 de abril de 1821, Napoleón expresó su deseo de ser enterrado "a orillas del Sena, en medio del pueblo francés al que tanto he amado". A su muerte, el conde Bertrand solicitó sin éxito al Gobierno británico que permitiese que el deseo de Napoleón fuese cumplido. Entonces presentó una solicitud a los ministros del nuevamente restaurado Luis XVIII de Francia, de quienes no recibió una negativa rotunda y además la explicación de que la llegada de los restos a Francia sería indudablemente la causa o pretexto para una agitación política que para el gobierno era aconsejable prevenir o evitar, pero que su solicitud sería cumplida en cuanto la situación se hubiese calmado y fuese seguro llevarla a cabo.

Desarrollo

Discusiones políticas

Comienzo Tras la Revolución de 1830 una petición exigiendo un nuevo entierro de los restos mortales de Napoleón en la base de la columna Vendôme (siguiendo el ejemplo de los restos de Trajano, enterrados en la base de su columna en Roma) fue rechazada por la Cámara de diputados el 2 de octubre de 1830. Sin embargo, diez años después, Adolphe Thiers, nuevo Presidente del Consejo bajo Luis Felipe e historiador del Consulado y Primer Imperio, imaginaba el regreso a Francia de los restos como una gran sorpresa política que rehabilitaría los períodos Revolucionarios e Imperiales (de los cuales él escribiría sus Historia de la Revolución francesa e Historia del Consulado y del Imperio), favorecería los sueños de gloria de la izquierda y mejoraría la reputación de la Monarquía de Julio (cuyas relaciones diplomáticas con el resto de Europa estaban entonces bajo amenaza por sus problemas en Egipto, resultado de su apoyo a Mehmet Alí). Esto era parte de la política de Luis Felipe de intentar recuperar "todas las glorias de Francia", a la cual le dedicó el Palacio de Versalles, convirtiéndolo en un museo de historia francesa. Luis Felipe todavía seguía reacio y tuvo que ser convencido de apoyar el proyecto contra sus dudas. En el resto de la familia real, el príncipe de Joinville no quería ser empleado en "un trabajo de transportista o de funeraria",Citado por Guy Antonetti, Louis-Philippe, París, Librairie Arthème Fayard, 2002, pág. 816. la reina María Amelia juzgó que semejante operación podría ser "forraje para impulsivos"Ibídem y María Luisa lo vio como "puro teatro".Ibídem El 10 de mayo de 1840 François Guizot, entonces embajador francés en Londres, contra su voluntad presentó una petición oficial al gobierno británico, que fue inmediatamente aprobada según la promesa hecha en 1822 (Palmerston escribió a su hermano con gran ironía: "He aquí una buena idea francesa"Citado por Guy Antonetti, Op. cit., pág. 816).

12 de mayo El 12 de mayo, durante la discusión de un proyecto de ley por el azúcar, el Ministerio del Interior de Francia Charles de Rémusat se levantó hacia el tribunal en la Cámara de diputados y dijo:

El ministro entonces presentó un proyecto de ley para otorgar "un préstamo de 1 millón de [francos] para el traslado de los restos mortales del emperador Napoleón a Los Inválidos y para la construcción de su tumba", causando sensación la declaración del proyecto de ley. Una discusión acalorada comenzó en la prensa, provocando toda clase de objeciones en cuanto a la idea y a la factibilidad. El 17 de mayo la ciudad de Saint-Denis solicitó que Napoleón fuera enterrado en su basílica, tradicional lugar de entierro de los reyes franceses.

25–26 de mayo El 25 y 26 de mayo el proyecto de ley fue discutido en la Cámara. Esto fue propuesto por Bertrand Clauzel, un viejo militar del Primer Imperio francés que fue llamado nuevamente por la Monarquía de Julio y fue ascendido a mariscal de Francia. En nombre de la comisión Clauzel aprobó la elección de Los Inválidos como lugar de entierro, no sin discutir las otras soluciones propuestas (además de Saint-Denis, el Arco de Triunfo, la columna Vendôme, el Panteón de París e incluso la Iglesia de la Madeleine le habían sido propuestas). Clauzel propuso que el préstamo se aumentase a 2 millones de francos, que el barco que trajera los restos fuera escoltado por toda una escuadra y que Napoleón fuera la última persona en ser enterrada en Los Inválidos, y Glais-Bizoin, republicano crítico del Imperio, pronunció discursos (expresó que "las ideas bonapartistas son una de las heridas abiertas de nuestro tiempos; ellas representan lo más desastroso para la emancipación de los pueblos, la cosa más contraria a la independencia del espíritu humano."). La propuesta fue defendida por Odilon Barrot (futuro presidente del Consejo de Napoleón III en 1848), mientras que el más feroz oponente a ella fue Lamartine, quien la consideraba peligrosa. Lamartine dijo antes del debate que "las cenizas de Napoleón todavía no se apagaron, y nosotros respiramos sus chispas"Antonetti, pág. 817 Antes de la sesión Thiers intentó disuadir a Lamartine de intervenir pero recibió la respuesta "No, los imitadores de Napoleón deben ser desalentados." Thiers contestó "Oh! Pero quien podría pensar imitarlo hoy?", solo para recibir la respuesta de Lamartine que luego conocería todo París - "Discúlpeme, quise decir parodistas de Napoleón."Antonetti, pág. 817 Durante el debate Lamartine expresó:

En conclusión Lamartine invitó a Francia a demostrar que "ella [no deseaba] la guerra, la tiranía, los monarcas legítimos, los pretendientes, ni siquiera los imitadores".Antonetti, pág. 817 Escuchando esta peroración que era implícitamente dirigida contra él, Thiers apareció en el tribunal. Aun así, la Cámara fue en gran parte favorable y votó por las medidas solicitadas por 280 votos contra 65, aunque rechazó aumentar el préstamo de 1 a 2 millones. El mito napoleónico estaba ya completamente desarrollado y solamente necesitaba ser coronado. El poeta oficial de la Monarquía de Julio, Casimir Delavigne, escribió: Francia, lo verás de nuevo! Tu llanto de alegría, oh Francia, Ahoga el ruido de tu cañón; Tu pueblo, toda la gente que se lanza a tus orillas, Toma los brazos de Napoleón."France, tu l’as revu ! ton cri de joie, ô France, / Couvre le bruit de ton canon; / Ton peuple, un peuple entier qui sur tes bords s’élance, / Tend les bras à Napoléon." - Casimir Delavigne, « La Napoléonne», 1840 – en: Œuvres complètes, París, Didier, 1855, pág. 525

4–6 de junio El 4 o 6 de junio el Bertrand Clauzel fue recibido por Luis Felipe, a quien le entregó las armas del Emperador, que fueron colocadas en el Tesoro. Bertrand manifestó en esta ocasión:

Luis Felipe contestó con frases estudiadas:

Esta ceremonia hizo enfadar a José y a Luis Napoleón Bonaparte, publicando este último un escrito en The Times:

Después de la ceremonia de armas Bertrand se dirigió al Ayuntamiento de París y ofreció al presidente del Consejo municipal el council chair que Napoleón dejó a la capital - que se encuentra ahora en el Museo Carnavalet.

Llegada a Santa Elena thumb|Francisco de Orleans, príncipe de Joinville A las 7 p. m. del 7 de julio de 1840 la fragata Belle Poule salió de Tolón, escoltada por la corbeta La Favorite. El príncipe de Joinville, el hijo más joven del rey, estaba al mando de la fragata y de la expedición en su totalidad. También se encontraba a bordo de la fragata Philippe de Rohan-Chabot (como agregado del embajador francés ante el Reino Unido y como comisionado designado por Thiers), que deseaba obtener gloria siendo parte de la expedición presidiendo las operaciones de exhumación, los generales Bertrand y Gourgaud, el conde Emmanuel de Las Cases (parlamentario de Finisterre e hijo de Emmanuel de Las Cases, el autor de El Memorial de Santa Elena) y cinco personas que fueron sirvientes de Napoleón en Santa Elena: Saint-Denis (más conocido como Alí el mameluco), Noverraz, Pierron, Archambault y Coursot. El capitán Guyet estaba al mando de la corbeta, que trasportaba a Louis Marchand (jefe ayuda de cámara de Napoleón, que estuvo con él en Santa Elena). Entre otros integrantes de la expedición se encontraban el abate Félix Coquereau (fleet almoner), Charner (lugarteniente de Joinville y segundo al mando), Hernoux (edecán de Joinville), el teniente Touchard, Arturo (el joven hijo del general Bertrand), y el doctor Rémy Guillard. Una vez que el proyecto de ley se aprobó, la fragata fue adaptada para recibir el féretro de Napoleón - una capilla a la luz de las velas fue construida en el entrepuente, tapizada en terciopelo negro bordado con abejas plateadas (símbolo napoleónico), con un catafalco en el centro acompañado por cuatro águilas de madera doradas.

El viaje duró 93 días y, debido a la juventud de algunos de los integrantes de la tripulación, se convirtió en un viaje turístico, con el príncipe echando anclas en Cádiz por cuatro días, en Madeira por dos días y en Tenerife por cuatro días, mientras que dedicaron 15 días a bailes y festividades celebradas en Bahía, Brasil. Los dos barcos finalmente llegaron a Santa Elena el 8 de octubre y en la rada se encontraron con el bergantín francés L'Oreste, dirigido por Doret, quien fue uno de los integrantes del plan propuesto en île-d'Aix de ayudar a escapar a Napoleón en una chasse-marée después de Waterloo, y quien se convertiría en capitán de corbeta. Doret había llegado a Santa Elena para presentar sus últimos respetos a Napoleón pero también llevaba noticias preocupantes - los incidentes en Egipto y la política agresiva de Thiers estaba muy cercana a provocar una ruptura diplomática entre Francia y el Reino Unido. Joinville sabía que la ceremonia sería respetada pero empezó a temer ser interceptado por barcos británicos en el viaje de vuelta.