miniaturadeimagen|290x290px|Detalle del mural del Museo de la Música Popular donde se ve a Julio Jaramillo y a Evaristo Corral y Chancleta La música en Ecuador se ha desarrollado a través de su historia con tres vertientes: una tradicional, otra "docta" o académica y una popular o contemporánea. La tradicional se clasifica a partir de su origen regional y sus fuentes musicales. La música docta se explica a través de su evolución desde la construcción del primer órgano y la creación del Colegio San Juan Evangelista para enseñar música barroca y canto gregoriano con la fundación de la ciudad de Quito. Por último la música contemporánea describe el desarrollo que ha tenido la música en Ecuador con los géneros más populares en la actualidad, que no responden a un género tradicional, aunque pueden presentar influencias; ni se enseñan de manera académica bajo los cánones tradicionales de la música clásica.
La música de los señoríos étnicos y sus expresiones actuales
Culturas musicales de la Amazonía El género principal es el ancent, que para los shuar de la zona ecuatoriana, la música presenta un significado central: para ellos el Anent desde un punto de vista cosmogónico trata de una plegaria mágica para pedir o invocar ayuda a los antepasados y/o a los espíritus de familiares difuntos, este género es un arte comunicativo importante para la protección del mundo shuar. Es un canto ritualizado, como un pregón para la siembra y cosecha dirigido a Nunkui. Además existe el nampet que se ejecuta con acompañamiento instrumental en festividades y bailes en las comunidades shuar Tienen diversas temáticas como puede ser el amor o los mitos, son ejecutados con el pinkui o el kaer. Por último también en la zona se toca el ujaj que se caracteriza por ser "Cantos colectivos mágicos y religiosos ejecutados por las mujeres en el ritual de la tzantza". Estos usualmente incluyen representaciones por mujeres que "cantan los ujaj para entregar al guerrero los agüeros o buenas energías como protección a su valor mostrado al cortar la cabeza de su enemigo." De esta forma se narra la acción guerrera para otorgar fuerzas al hombre y alargar su vida. Además, existen los géneros de: Anent a Uwi, A’I y Huao. Culturas musicales del Litoral miniaturadeimagen|220x220px|Figura de un danzante con una flauta de la cultura Jama Coaque Los antiguos precolombinos aportaron con elementos que les podría ofrecer el entorno donde se desarrollaron; entre los instrumentos que se usaron se registran chichilos, ocarinas, flautas de huesos, tambores de carapachos (caparazones) de tortugas, estos instrumentos eran usados para ritos y heliolatrías, los cuales formaban parte de sus creencias, desafortunadamente, por factores climáticos y/o desaparición de las etnias conllevó que las tradiciones no lograsen conservar registros musicales y coreográficos de factura indígena costeña, agrícola y navegante, aunque en la región todavía se conservan instrumentos de barro, hueso y cerámica recuperados en excavaciones in situ. Como géneros musicales existen el Agua corta, agua larga, agua abajo.
Culturas musicales en los Andes El término ‘yumbo’ proviene del quichua y significa brujo. Durante la época Colonial fue empleado para identificar a las etnias de dos regiones distintas en cuanto a su lengua y cultura. Los descendientes de la primera, proveniente de la Amazonía, son los actuales quichua amazónicos asentados en extensos territorios del Napo y Pastaza, conocidos también con el nombre de Canelos quichuas. El otro grupo, conocido con el mismo nombre, corresponde a una numerosa población asentada en territorios andinos, en Cotopaxi, Chimborazo, Tungurahua, Cañar, Pichincha e Imbabura. La información etnohistórica y arqueológica ha permitido identificar a este pueblo, saber sobre su modo de vida y demás características culturales hasta más o menos comienzos del , cuando prácticamente desaparecieron.
La expansión incaica y la llegada de los españoles
La influencia de la conquista inca en la música El yaraví es un género musical mestizo que fusiona elementos formales del harawi incaico y la poesía trovadoresca española evolucionada desde la época medieval y renacentista. Especie de cantar dulce y melancólico que entonan los amerindios de Perú. El vocablo es una derivación mestiza del término quechua "harawi". El Vocabulario de la lengua general de todo el Perú, de Diego Gonzáles Holguín (1608), ofrece 4 definiciones: que significan cantos del recuerdo, memoria del los amados ausentes, canción de endechas, o cantares buenos a lo divino nuevo. Se usa para nombrar canciones tristes y románticas y existe documentación desde el .
La música y las misiones miniaturadeimagen|Mariana de Jesús interpretando su vihuela|212x212px El origen de la música clásica empieza con las misiones. Sería Fray Jodoco Ricke quien dirigiría la construcción del Convento de San Francisco de Quito y su iglesia. Para celebrar la misa construiría un órgano y además apoyándose en el gobernador Gil Ramírez Dávalos traería seis trompetas con sus mangos de tafetán y tres termos de chirimías con sus sacabuches, en 1560. Empezaría también el Colegio San Juan Evangelista para enseñar gramática, latín, música; especialmente el canto gregoriano y música barroca. De esta manera iniciaría el trabajo de los misioneros en la cultura que se desarrollaría a través de la escuela quiteña en el arte y la música. Su trabajo sería continuado por Fray Pedro Bedón quien escribiría libros de Coro alrededor del año 1600 que serían utilizados por la orden de predicadores. Sobre las influencias de la música barroca de ese tiempo destaca el compositor Francisco Guerrero como se puede constatar en el acta que registra las cosas que fueron traspasadas del Colegio de San Francisco al Colegio de San Agustín, durante los primeros años de la colonia. Se tiene pues evidencia de un inventario conformado por "tres chirimías, cinco cartapacios de música con motetes del maestro sevillano. Francisco Guerrero, ocho cartapacios de manuscritos, nueve vestidos de bayeta para danzas y una caja de libros de romance y cartillas para niños." También existen cantos a capela: como el Alabao y la Décima, viene de la poesía del Renacimiento español.
Durante la audiencia en particular se desarrollaría la música en tres ciudades: Quito, Cuenca e Ibarra. Sus sedes serían concretamente:
El Colegio de San Andrés en Quito El Monasterio de la Concepción de Ibarra El Monasterio de la Concepción de Cuenca y la Catedral Vieja
Tendría como sus principales exponentes a Diego Lobato de Sosa, Gutierre Fernández Hidalgo, Gonzalo Pillajo, Manuel Blasco y Joseph Ortuño. Por su vínculo con el Colegio de San Andrés, es considerado como una parte de la Escuela Quiteña, que normalmente suele ser estudiado en su dimensión artística a través de la pintura, imagenería, escultura y arquitectura. Fue pues la música (junto con la literatura) otra de las dimensiones de esta escuela que se desarrollaron desde sus orígenes mismos. Al igual que la pintura tenía fines evangelizadores, como los famosos cuadros de Hernando de la Cruz del Infierno o el Juicio Final, la música buscaría lo mismo por lo que el villancico terminaría popularizandose como un género hegemónico y se desvincularía del calendario litúrgico para ser interpretado a lo largo de todo el año. Era a través de la música una forma de encontrar espacios durante los servicios religiosos donde no se hable en latín y su interpretación en castellano permitía a las personas entender los dogmas de la Iglesia católica que muchas veces se escribían explícitamente en los folios de las composiciones. Además la repetición de los villancicos permitía enseñar de manera oral a una población que durante esa época en su gran mayoría no sabía leer o escribir.
La música religiosa en la Real Audiencia
miniaturadeimagen|280x280px|Órgano de la Catedral Vieja de Cuenca Durante la época en la misa se utilizaban trompetas, cornetas, sacabuches y otros ministriles y música de canto de órgano. Era pues la música una parte principal de cada servicio religioso, y se administraban además sus cuentas de manera prudente. Se tiene registro que en el que en las catedrales existían los gastos invertidos en cantores y músicos, que intervenían en coros y orquestas. Sobre los temas que se interpretaban de Francisco Guerrero, eran principalmente los que se encontraban en el libro de motetes del año 1555. También el Canticum Mariae quod Magnificat nuncupatur del año 1566 y su Liber primus Missarum y Missarum Liber secundus del año 1582. También en el inventario entregado a San Agustín constan los cuadernos de música de Guerrero puesto que las partituras eran parte importante de la interpretación musical y se proveían entre los músicos religiosos durante la misa para lo que se había establecido el Colegio de San Andrés donde se enseñaba a leer música hasta volverlos "excelentes apuntadures y miniaturistas".
Los Salves La influencia de esta música en la cultura persiste hasta la actualidad. De la música religiosa barroca destacan el Salve Regina, Magníficat, Te deum, salmos, temas tocados en misas de difuntos y de réquiem, letanías, laudas, antífonas, alabanzas o alabados, villancicos, y marchas fúnebres. Por ejemplo, los alabados son parte de la cultura afro de Esmeraldas. Los salves fueron muy importantes y llegan hasta la actualidad en la región de la costa, ya que existen registros de estos cantos que se originaron en el y todavía son interpretados entre los campesinos del litoral, generalmente de manera oral, aunque siempre vinculados al rito católico.
Los Villancicos
miniaturadeimagen|Partitura de un Villancico que se interpretaba en la Real Audiencia de Quito, 1777. La importancia de los villancicos para la evangelización fue tan grande que se decidió interpretarlos de manera generalizada e independiente del calendario litúrgico. Su valor yacía en que eran cantados en español algo que permitía comunicar los mensajes religiosos en lugar de las canciones comúnmente cantadas en latín. Esto dejó una huella importante en Ecuador, al igual que el resto de Latinoamérica que se refleja en la popularidad de los villancicos, aunque en una versión moderna con composiciones del . Ejemplos como el “Dulce Jesús mío”, son cantados frecuentemente en las fiestas de Navidad. Además del Salve que se lo ejecuta en las procesiones de Viernes Santo de Jesús del Gran Poder, en la ciudad de Quito. El Chigualo
También existe un género denominado chigualo que es propio de la provincia de Manabí y Esmeraldas. Está vinculada con la Navidad y en Manabí es acompañado generalmente con un baile que se lo denominaba antiguamente como "Sombrerito", los juegos que se hacían en los chigualos eran por ejemplo: La Pájara Pinta, el Florón, y otros que se alternaban con los villancicos navideños. Es decir es una festividad que se realiza en homenaje al nacimiento del Niño Jesús; desde el 24 para amanecer 25 de diciembre empiezan los chigualos que se extienden incluso hasta el 6 de enero (día de reyes), también puede extenderse por 40 días, realizando la Bajada del Niño también llamada la “apeada” o “alzada del Niño” el 2de febrero (Día de las Candelarias).Por otra parte los chigualos en Esmeraldas están relacionados con el fallecimiento de un niño. Son principalmente cantos funerarios dedicados a la persona recién fallecida en el contexto de un rito funerario. Es junto al arrullo, salve y alabado, uno de los géneros musicales afroecuatorianos vinculados al catolicismo.
El Sanjuanito