La Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán (en persa: نیروی هوایی ارتش جمهوری اسلامی ایران) es la rama aérea de las Fuerzas Armadas Iraníes. La actual Fuerza Aérea entró en vigor a principios de los años 1980 cuando la antigua Fuerza Aérea Imperial Iraní fue renombrada. No jugó un papel importante en la larga guerra entre Irán e Irak, al estar paralizada por las purgas en sus primeras etapas, y a continuación, fue relegada a tareas defensivas.
La Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán ha intentado con cierto éxito mantener en servicio el gran número de aeronaves de fabricación estadounidense que el país adquirió durante el régimen del Sah. Desde entonces pasó a adquirir material procedente de la Unión Soviética y de China, también adoptó aeronaves capturadas a Irak, así como aeronaves de fabricación nacional, con el fin de mantener una fuerza capaz.
Historia
1950-1979: Era Imperial La Fuerza Aérea Imperial Iraní (IIAF) era una rama de las Fuerzas armadas imperiales iraníes y fue establecida por Reza Shah en 1920. Llegó a ser operacional con sus primeros pilotos completamente entrenados el 25 de febrero de 1925.
Antes de la revolución islámica, la fuerza aérea constaba de quince escuadrillas de cazas, caza-bombarderos y una escuadrilla de reconocimiento. Además, una escuadrilla de reabastecimiento, cuatro escuadrillas medias y una de transporte que proporcionaron una reserva logística impresionante. Para 1986 se reorganizó la fuerza aérea en ocho escuadrillas de cazas, caza-bombarderos y una escuadrilla de reconocimiento. Esta fuerza reducida fue apoyada por dos escuadrillas de reabastecimiento y cinco de transporte, setenta y seis helicópteros y cinco escuadrillas antiaéreas provistas de misiles (SAM).
Durante los años 70, Irán compró 80 cazas F-14A Tomcat y 740 misiles de largo alcance AIM-54 Phoenix, que fueron agregados junto a 166 F-5E y a 190 caza-bombarderos F-4E, dotando a Irán de una importante capacidad ofensiva y defensiva. Antes del final de su reinado, el Shah había dispuesto la compra de aproximadamente 150 unidades de F-16 y compartir los costos del proyecto de los F/A-18 Hornet de la Armada de los Estados Unidos. Ambas adquisiciones quedaron sin efecto por la revolución. En el momento de producirse esta, ya se habían entregado 79 F-14 junto a entre 239 y 241 misiles Phoenix; el avión número 80 no llegó a ser entregado y fue adoptado por la marina estadounidense para la escuela de vuelo Top Gun como aeronave adversaria en ejercicios.
1979: Revolución iraní Tras más de tres décadas de dominio monárquico, amplios sectores de la población iraní se alzaron en contra del régimen del Sha. El Sha y su familia huyeron del país y los partidarios de la Revolución Iraní tomaron el poder, provocando la ruptura de relaciones con occidente. El ayatolá Jomeini asumió el liderazgo del nuevo régimen y ordenó el arresto de numerosos miembros de las fuerzas armadas.
Tras la Revolución iraní de 1979, la institución fue renombrada como Fuerza Aérea de la República Islámica de Irán (IRIAF).
Una serie de purgas y retiros forzados redujeron la plantilla del servicio a la mitad entre febrero de 1979 y julio de 1980, lo que dejó a la IRIAF mal preparada para el inminente conflicto con Irak.
1980-1988: Guerra entre Irán e Irak
El conflicto entre ambos países, que se extendió entre 1980 y 1988, implicó un enfrentamiento directo y sostenido entre sus respectivas fuerzas aéreas.Country Studies — Federal Research Division, Library of Congress
El 22 de septiembre de 1980, Irak lanzó ataques aéreos sorpresa contra ocho grandes bases aéreas iraníes y otras cuatro instalaciones militares. Los ataques causaron una conmoción inicial en la IRIAF; sin embargo, gracias a las lecciones aprendidas de los israelíes, los miembros de la Fuerza Aérea habían construido búnkeres fortificados donde se encontraban protegidos la mayoría de sus aparatos más capaces. El resultado fue que solo varios F-4D y algunos F-5E fueron destruidos o dañados en tierra.
Los iraníes rápidamente rearmaron sus aviones y reincorporaron al servicio a muchos de sus pilotos más experimentados —varios de los cuales se encontraban arrestados o habían sido forzados a retirarse—, respondiendo con la Operación Kaman 99, que involucró 206 aviones F-4, F-5 y F-14.
miniaturadeimagen|Un F-4E Phantom II iraní reabasteciendo combustible a través de un Boeing KC-707 durante la guerra entre Irán e Irak.
El 23 de septiembre de 1980, Irán lanzó la Operación Kaman 99 con 40 F-4D/E Phantom II armados con bombas Mark 82, Mark 83 y Mark 84 y misiles AGM-65 Maverick, que despegaron desde Hamadan. Tras reabastecerse en el aire, los Phantom llegaron a Bagdad y atacaron las bases aéreas de al-Rashid, al-Habbaniyah y al-Kut. Simultáneamente, ocho F-4 adicionales despegaron de Teherán para lanzar un segundo ataque sobre al-Rashid. Irán también desplegó 58 F-5E Tiger II desde Tabriz contra la base aérea de Mosul, y otros 50 F-5E contra la base aérea de Nasiriya, que resultó gravemente dañada.
Con los 148 F-4 y F-5 iraníes comprometidos en el bombardeo, 60 F-14 Tomcat fueron desplegados para defender el espacio aéreo iraní. Los F-14 derribaron 2 MiG-21 iraquíes y 3 MiG-23 iraquíes; un F-5E iraní derribó además un Su-20 iraquí. Por su parte, los MiG-23 y MiG-21 iraquíes destruyeron 4 F-5E iraníes. Los iraquíes también derribaron por error uno de sus propios bombarderos Il-76MD con un misil SAM S-125 Neva/Pechora.
Los iraquíes, sin embargo, habían trasladado preventivamente la mayor parte de su fuerza aérea a países árabes vecinos, lo que aseguró la supervivencia de la mayoría de sus aeronaves. A pesar de ello, todas las bases aéreas iraquíes cercanas a Irán quedaron fuera de servicio durante semanas y, según fuentes iraníes, la eficiencia operativa de la fuerza aérea iraquí se redujo en un 55%.
Aunque las tasas de alistamiento de la IRIAF aumentaron en los meses siguientes, su influencia general disminuyó al priorizarse los recursos para las milicias del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que además desarrolló su propio brazo aéreo.
Tras la liberación de la mayoría de los territorios iraníes capturados en la primera mitad de 1982, la IRIAF pasó de una función ofensiva a una principalmente defensiva, limitándose a operaciones de defensa aérea y ataques de bombardeo esporádicos contra objetivos industriales y militares en Irak. Simultáneamente, debió aprender a mantener operativa su flota de aeronaves estadounidenses sin apoyo externo, debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos, lo que impulsó el desarrollo de una incipiente industria aeroespacial nacional.
La llegada de cazas iraquíes mejorados —MiG-25P/PD y Mirage F-1EQ— supuso una desventaja creciente para los F-4 y F-5 iraníes. Los F-4 portaban misiles de medio alcance AIM-7E-2 Sparrow y de corto alcance AIM-9J, que fueron superados por los misiles Matra Super 530 y Bisnovat R-40 de los nuevos aparatos iraquíes. Los misiles Matra Magic I/II y Mólniya R-60 también superaron al AIM-9, dejando al F-4 en marcada desventaja. Entre 1983 y 1987 se perdieron entre 40 y 67 F-4 según las fuentes. Los F-5, por su diseño como cazas ligeros de corto alcance, sufrieron pérdidas aún mayores y fueron relegados a misiones de apoyo cercano y defensa de bases. Las tareas de combate aire-aire quedaron así en manos de los escuadrones de F-14 Tomcat.
Durante 1984 y 1985, la Fuerza Aérea Iraquí, reforzada con bombarderos avanzados franceses y soviéticos, lanzó ofensivas sostenidas en lo que se conoció como «la guerra del petrolero» y «la guerra de las ciudades». Para contrarrestarlas, la IRIAF dependió en gran medida de su flota de F-14 Tomcat, desplegados principalmente en defensa de la isla de Khark y de Teherán. Entre 1980 y 1988 se registraron más de 300 enfrentamientos aire-aire solo en esas áreas.
miniaturadeimagen|Dos cazas F-14A Tomcat de la Fuerza Aérea de Irán armados con misiles AIM-54 Phoenix, AIM-7 Sparrow, AIM-9 Sidewinder y un MIM-23 Hawk modificado.
Los F-14, equipados con misiles AIM-54 Phoenix y el radar AN/AWG-9 —capaz de identificar y atacar seis blancos simultáneamente a más de 80-100 km—, lograron la superioridad aérea en las primeras operaciones y forzaron a la fuerza aérea iraquí a dispersar sus aviones hacia Jordania y Omán. Su radio de acción fue extendido a 2.500 km mediante una escuadrilla de nodrizas Boeing 707.
Con el avance del conflicto, la escasez de misiles Phoenix y repuestos se agudizó. De los 241 misiles disponibles en 1980, solo quedaban 50 en 1986. Ante las sanciones que impedían nuevas adquisiciones, Irán adaptó misiles MIM-23 Hawk para uso en los F-14, solución que se empleó durante el resto de la guerra. Al final del conflicto, los escuadrones de F-14 reclamaron la destrucción de 154 aeronaves iraquíes a cambio de perder aproximadamente 20 propias en combate y accidentes.
Durante la segunda mitad del conflicto, China y Corea del Norte fueron los únicos países dispuestos a vender aeronaves a Irán. En 1986 se adquirieron entrenadores chinos Shenyang J-6, y existen informes no confirmados de que pilotos iraníes recibieron entrenamiento en Corea del Norte. La única adquisición sustancial fue la compra de Pilatus PC-7 a Suiza.
Desde mediados de 1987, la IRIAF también debió hacer frente a aeronaves de la Armada de los Estados Unidos sobre el Golfo Pérsico. Para 1986, posiblemente solo 35 de los 190 Phantom originales permanecían operativos, el número de F-5 había caído de 166 a unos 45, y los F-14 operativos se estimaban en apenas 10.
La guerra también produjo ases de la aviación. El teniente Jalil Zandi, piloto de F-14, acumuló 11 victorias aéreas confirmadas por fuentes occidentales, convirtiéndose en el mayor as del F-14 Tomcat de la historia y el segundo mayor as en aviones supersónicos del mundo, por detrás del israelí Giora Epstein con 17 victorias en Mirage-III/IAI Nesher.
1988-1990: Período posterior a la guerra thumb|Un C-130 iraní en 2010. Concluida la guerra, la IRIAF fue parcialmente reequipada mediante la adquisición de cazas rusos MiG-29 y bombarderos Su-24, además de F-7 Skybolt y FT-7 chinos. Paralelamente, Irán mantuvo el esfuerzo por conservar operativas sus aeronaves de fabricación estadounidense —F-4, F-14 y F-5—, desarrollando proyectos de actualización y reconversión propios.
1991: Guerra del Golfo Durante la guerra del Golfo de 1991, numerosos pilotos iraquíes trasladaron sus aeronaves a bases iraníes para ponerlas a salvo de los ataques de la coalición. Irán nunca devolvió estas naves, incorporándolas a la IRIAFBBC News y alegando que constituían una compensación por los costes de la guerra iraní-iraquí. Entre los aviones incorporados figuraban Mirage F-1EQ-5, MiG-25RB/PD, MiG-21MF/BIS, MiG-27S, Su-24, MiG-29S, Su-20, Su-17, Su-25 y MiG-23ML, así como un número indeterminado de Il-76, entre ellos varios prototipos.
Siglo XXI (2000-2019) En 2006, tras conocerse la posibilidad de que Venezuela vendiera 21 F-16 a Irán, Sean McCormack, del Departamento de Estado de Estados Unidos, advirtió que Venezuela no podía transferir esas aeronaves a un tercer país sin autorización escrita de Estados Unidos.Venezuela Threatens to Sell F-16 Fleet to Iran , Fox News
thumb|HESA Saeqeh de fabricación iraní despegando desde una base en Irán.
Entre 2000 y 2006, Rusia entregó a Irán 6 cazas Su-25, 12 helicópteros Mil Mi-17, 21 Mi-171 y 3 Mi-17B-5, además de realizar reparaciones y programas de modernización por valor de 700 millones de dólares en los MiG-29 y Su-24 iraníes.Russia on Iran's Market for Arms Moscow Defense Brief
El 22 de septiembre de 2009, un Il-76 colisionó con un F-5E durante un desfile militar, causando la muerte de las 7 personas a bordo.
En 2011 se frustró un intento de empresarios españoles de vender 9 helicópteros de combate a las fuerzas iraníes.