thumb|250px|Conocido por su canto a principios de la época lluviosa, el yigüirro (Turdus grayi) es el Ave Nacional de Costa Rica. Las aves de Costa Rica representan una alta diversidad biológica dentro de la fauna de este país, resultado de su ubicación y origen geológico. Costa Rica es uno de los países con mayor diversidad de aves por metro cuadrado en el continente americano. La diversidad de aves se divide en cuatro provincias ornitológicas: Tierras Altas, Vertiente del Caribe, Pacífico Norte y Pacífico Sur. Incluyendo la Isla del Coco y sus aguas territoriales, para 2016, se habían identificado 920 especies de aves de Costa Rica, de las cuales 6 son endémicas, 220 especies son migratorias y 19 se encuentran globalmente amenazadas. En total, las especies de aves de Costa Rica constituyen el 9% de las especies conocidas en el mundo.

La riqueza aviaria de Costa Rica está mediada por la geografía nacional, que influye grandemente en el clima y la pluviosidad del país, lo que da origen a una variada vegetación. La costa atlántica de Costa Rica es poco regular, con playas arenosas bordeadas por palmeras y cocoteros, pocos afloramientos rocosos e islas fluviales cubiertas de un exuberante bosque húmedo, con zona pantanosas, humedales, ríos largos que forman brazos y meandros. Las aves acuáticas son escasas a lo largo de esta costa, concentrándose en las bocas de los ríos o barras. La costa del Pacífico es más irregular, con numerosos accidentes geográficos, acantilados, playas anchas y arenosas, y manglares abundantes. Las importantes fluctuaciones de las mareas producen excelentes condiciones para la alimentación para aves playeras (gaviotas, charranes y otros) y acuáticas, sobre todo en el golfo de Nicoya y el golfo Dulce, así como concentraciones notables de garzas en los manglares. Al centro del país, las zonas de vida más importantes se encuentran en la cordillera de Tilarán, los macizos centrales de la cordillera Volcánica Central, los valles intermontanos y los altos cerros de la cordillera de Talamanca, que se extiende hasta Panamá, cubiertos de bosque nuboso y lluvioso.

Entre los factores que afectan las aves están la alta deforestación, el desarrollo urbanístico, los drenajes de zonas inundadas y la contaminación de los ríos.Stiles, F. G., A. F. Skutch. 1989. A Cuide to the Birds of Costa Rica. Ithaca, New York: Cornell University PressSánchez. J., K. Naoki, J. Zook. 1998. New Information about Costa Rican Birds. Orn. Neotropical 9: 99-102.

Aves frecuentes La enorme gama de colores en sus plumajes, como también sus innumerables e increíbles cantos hacen que las aves sean admiradas por turistas extranjeros y nacionales. En los parques nacionales y áreas silvestres abundan las aves.http://www.guiascostarica.com/ma/aves.htmhttps://web.archive.org/web/20090831095053/http://avesdecostarica.org/listas.htmhttp://darnis.inbio.ac.cr Endémicas

En Costa Rica habitan seis especies endémicas de aves: dos colibríes, la esmeralda capirotada (Microchera cupreiceps), que habita en la vertiente del Caribe y las cordilleras de Guanacaste y Tilarán; y la amazilia manglera (Amazilia boucardi), en peligro de extinción, ocupa los manglares del litoral Pacífico, desde el golfo de Nicoya hasta el golfo Dulce; el cuclillo de la isla del Coco (Coccyzus ferrugineus), el mosquerito de la isla del Coco (Nesotriccus ridgwayi) y el pinzón de la isla del Coco (Pinaroloxias inornata), que son endémicos de esta isla; y la piranga hormiguera de mejillas negras (Habia atrimaxillaris), que habita solo en la península de Osa.

Además, hay 68 especies de aves endémicas de Costa Rica y el oeste de Panamá (litoral Pacífico, cordillera Volcánica Central y cordillera de Talamanca-Chiriquí), entre ellas el colibrí chispita (Selasphorus flammula); la pava negra (Chamaepetes unicolor); el chotacabras sombrío (Antrostomus saturatus); la urraca gorgiplateada (Cyanolyca argentigula); el carpintero nuquidorado (Melanerpes chrysauchen), entre muchos otros; 25 especies de aves endémicas del Caribe de Centroamérica, que se distribuyen entre Honduras y Panamá; y 2 endemismos especiales: el carpintero de Hoffmann (Melanerpes hoffmannii), que habita en la única especie de bosque seco endémica de la región y se distribuye desde el sur de Honduras hasta el centro de Costa Rica; y el pájaro campana (Procnias tricarunculatus), que se reproduce en las tierras altas de Costa Rica, luego baja y se distribuye por las tierras bajas del país, y se encuentra desde Honduras a Panamá.

Residentes Más de 800 especies de aves permanecen todo el año en territorio nacional, ocupando diversos ecosistemas en las zonas de vida del país, desde las costas hasta los páramos, en selvas, terrenos intervenidos o cultivos, desempeñando múltiples nichos ecológicos en todos los hábitats.

Las aves residentes habitan en el país durante todo el año, aunque realizan migraciones locales o altitudinales, o de un ecosistema a otro, ya sea para reproducirse o alimentarse. En Costa Rica habitan diez especies de trogones, incluyendo al quetzal (Pharomachrus mocinno costaricensis). La subespecie nacional es un poco más pequeña que las que habitan en México y Guatemala (L: 36 cm, P: 210 g). Se caracteriza por su plumaje verde azulado con vientre rojo intenso, con plumas caudales que llegan a medir 70 cm de largo. Realizan migraciones altitudinales coincidiendo con la maduración del aguacatillo, reproduciéndose entre enero y mayo en los bosques nubosos entre 1400 y Se les puede hallar en Monteverde, San Gerardo de Dota, El Bosque de los Niños y el Cerro de la Muerte principalmente. En Monteverde también habita el pájaro campana (Procnias tricarunculatus), llamado así por su canto, que emula el tañir de un campana. Esta especie se distingue, además de su fuerte canto, audible a casi un kilómetro de distancia, por sus carúnculas, una especie de bigotes que nacen en la base del pico. Se alimenta principalmente de aguacatillo y otra lauráceas, y es un dispersor de semillas, desplazándose por 8 zonas de vida distintas durante sus migraciones (Monteverde, cordillera de Tilarán, volcán Arenal, Malpaís, golfo de Nicoya, cordillera de Talamanca, Caño Negro y Tortuguero), formando el llamado Corredor Biológico Pájaro Campana.

El jabirú (Jabiru mycteria), llamado en Costa Rica "galán sin ventura", pues su figura sobresale como un gigante blanco sobre los humedales de Guanacaste y Caño Negro, es la cigüeña más grande de América (L: 1.35 m, P: 6.5 kg). Estuvo a punto de extinguirse en los años 1990, cuando llegó a los 16 ejemplares, pero las acciones de conservación lograron recuperar la especie hasta llegar a los 100 individuos. Anida en árboles como ceibas y guanacastes blancos (Albizia niopoides), en los humedales de la cuenca del río Tempisque, el parque nacional Palo Verde, las lagunas de Mata Redonda y Caño Negro, sitios que comparten con otras especies como los ibis y los garzones. En Caño Negro, cerca de 350 especies de aves se agrupan en los espejos de agua, incluyendo aves migratorias como cigüeñas, espátulas y patos, y aves residentes como piches, ibis blanco, cuclillos, martín pescador, reinita cabecidorada (Protonotaria citrea) y el jabirú, así como tres especies de aves residentes que no se encuentran en ninguna otra parte de Costa Rica: zanate lagunero (Quiscalus nicaraguensis), soterrey pechimanchado (Pheugopedius maculipectus) y paloma coronigrís (Leptotila plumbeiceps).

Entre las garzas, una de las más sobresalientes es la garza agami (Agamia agami), que frecuenta manantiales y espejos de agua en sitios como la Estación Biológica La Selva y el parque nacional Tortuguero, especialmente la laguna de Mondonguillo y la reserva Pacuare, en el Caribe costarricense. Esta laguna posee un islote de 33 x 19 m que es el único sitio conocido de anidamiento de esta especie en Costa Rica, que se reproduce entre julio y agosto. En un islote junto a la isla Uvita, frente a las costas de Puerto Limón, se asienta la única colonia de aves marinas en el Caribe, el alcatraz pardo (Sula leucogaster), aunque esta especie también se encuentra presente en el Pacífico, sobre todo en el golfo Dulce y Guanacaste.

La lapa roja (Ara macao, L: 90 cm, P: 1 kg) habita principalmente en el litoral Pacífico, formando bandadas de hasta 50 individuos. Son llamativas por su tamaño, su colorido plumaje y su llamado bullicioso. Se encuentran en la franja costera del Pacífico Central, la península de Nicoya, el parque nacional Carara y el parque nacional Corcovado en la península de Osa. La lapa verde (Ara ambiguus), en peligro de extinción, habita en la zona norte del país, alimentándose de los frutos del almendro de montaña. Incluyendo a estas dos especies de guacamayos, en el país hay 17 especies de Psittacidae.

La fragata o tijereta de mar (Fregata magnificens) habita en ambas costas del país, pero solamente se reproduce en dos lugares: la isla Bolaños, en el Pacífico norte, y la isla de los Pájaros, en el golfo de Nicoya. En época reproductiva, el macho desarrolla un buche grande y rojo que infla como un globo para atraer a la hembra. En la isla Bolaños también se reproduce una colonia de pelícanos pardos y otra de garcetas bueyeras, así como una colonia de ostreros americanos que se reproduce en febrero.

En peligro

Diversas especies están en vías o peligro de extinción:decreto No 26435 - MINAE, publicado en la gaceta del 3 de diciembre de 1997 14 especies se encuentran gravemente amenazadas de desaparecer del país, y 74 especies o subespecies de fauna y flora silvestres, o sus poblaciones, que tienen probabilidades de convertirse en especies en peligro de extinción en el futuro previsible.

Migratorias Se calcula que por Costa Rica transitan alrededor de 5.000 millones de aves migratorias cada año, provenientes del círculo polar ártico, Alaska, la tundra canadiense y los grandes lagos, y la costa este y oeste de los Estados Unidos. La migración a través del país se ve favorecida por la geografía de Costa Rica, debido a la disposición noroeste-sureste de su eje montañoso central y a las vastas planicies que bordean ambos océanos, lo que genera gran cantidad de hábitats y ecosistemas aptos para diversas especies. La mitad de las aves migratorias vuelan por debajo de los , mientras que un 30% lo hacen entre los 1000 y , y un pequeño porcentaje por encima de ese nivel. miniaturadeimagen|Ejemplar de elanios tijereta (Elanoides forficatus) en vuelo, especie que migra hacia Suramérica, pero es residente reproductiva en Costa Rica. Las migraciones de aves inician en julio con aves como los chorlitos y correlimos, que se pueden avistar en grandes bandadas de hasta diez especies diferentes, que pueden alcanzar varios miles de individuos, agrupándose en las desembocaduras de los ríos, campos arados, salinas y camaroneras en los alrededores del golfo de Nicoya. Se estima que el 40% de los chorlitos y correlimos que emigran desde Norte a Suramérica se detienen en sitios de como playa Guiones, playa Pelada y punta Garza, en Nosara, Guanacaste. Entre estas especies de aves playeras, algunas son migratorias de paso, como el correlimos canelo (Tryngites subruficollis) y correlimos pradero (Bartramia longicauda), entre otros, mientras que otras son residentes temporales, extendiendo su estancia en el país entre septiembre y octubre y marzo y abril del año siguiente, como otros correlimos y algunos chorlitos de la familia Charadrius. Destacan la agujeta común (Limnodromus griseus) y el chorlito gris (Pluvialis squatarola).