Antonio de Morga Sánchez Garay y López de Garfías (Sevilla, 29 de noviembre de 1559-Quito, 21 de julio de 1636) fue un abogado y funcionario colonial de alta graduación en Filipinas, Virreinato de Nueva España y Perú. Conocido también por su faceta como historiador, en 1609 publicó el libro Sucesos de las islas filipinas, uno de los trabajos más importantes sobre la primera época de la historia de la colonización española de las Filipinas. Antonio de Morga además comandó una flota española en una batalla naval contra piratas holandeses en las Filipinas, en 1600.

Orígenes

Educación y primeros años izquierda|miniaturadeimagen|166x166px|Pedro Téllez-Girón y Velasco en 1607 Fue hijo de Pedro de Morga y de Agustina Sáez, el primero de origen Vasco y la segunda sevillana. A los diez años fue enviado a la Universidad de Salamanca, donde se graduó en 1574. Posteriormente regresó a Sevilla donde encontró a su padre quien fuera de profesión banquero en la ruina económica. No obstante Antonio no sufrió mucho de esta tragedia familiar puesto que fue acogido por el Pedro Téllez Girón y Velasco quien fuera además duque de Osuna, y que en 1578 le recomendó al rector de la Colegiata de la Inmaculada Concepción de Osuna. Durante el fin de sus estudios se le realizó un examen de su pureza de sangre y nobleza de origen con el fin de determinar si era un cristiano viejo. izquierda|miniaturadeimagen|201x201px|Universidad de Salamanca Antonio logró cumplirlo satisfactoriamente lo que le permitió acceder a una prebenda en noviembre de ese año y un mes más tarde, tras pasó con éxito el examen realizado por diecisiete miembros de la Facultad, y en presencia del Canciller sobres sus estudios universitarios. Por esta razón Morga obtuvo por unanimidad el Doctorado en Derecho Canónico. Tuvo un breve periodo en el que pudo ejercer la docencia en Osuna, y después regresó de nuevo a Salamanca, donde se estudió y se graduó de licenciado en Derecho Civil. En 1580 entró al servicio del gobierno como abogado cuando el rey Felipe III estaba al mando.

En 1582, siendo alcalde entregador de la Mesta, contrajo matrimonio con Juana de Briviesca y Muñatones, hija del Corregidor de Ecija, quien le dio dieciséis hijos, aunque muchos de los cuales murieron de corta edad. Se conoce sin embargo la historia de su hijo Antonio de Morga Briviesca Su hermano fue Francisco de Morga Chave. En 1582 comenzó a trabajar también como Auditor General de las Galeras de España, cargo en el que permaneció algunos años hasta que en 1593 fue ascendido a Teniente Gobernador de las Islas Filipinas con el encargo de establecer la nueva Audiencia. Tenía treinta y cinco años cuando esto sucedió.

Oidor y cronista en Filipinas

Llegada a la gobernación de Manila izquierda|miniaturadeimagen|Iglesia de San Agustín de Manila, construida mientras Morga trabajó ahí. miniaturadeimagen|384x384px|Habitantes de Filipinas durante el imperio español izquierda|miniaturadeimagen|Mapa de Filipinas y de la isla Hermosa (Taiwan) hecho por Hernando de los Ríos Coronel en 1597 En 1593 fue enviado a Manila como teniente gobernador de las Filipinas, la segunda posición con mayor poder en la colonia, después de la de gobernador general. Viajó liderando los galeones San Felipe y Santiago, que zarparon de Acapulco el 22 de marzo de 1595, y llegaron a Manila el 11 de junio, quince meses después de haber partido de la península Ibérica. Asumió el cargo inmediatamente, y presentó sus credenciales al gobernador interino, Luis Pérez Dasmariña. En sus dos primeros informes al Rey, en 1595 y 1596, Morga expresaba su esperanza de que la presencia española en las Islas propiciara la difusión del Evangelio en el archipiélago. Algo similar ya había ocurrido en Asia y en su reporte citó el ejemplo de los franciscanos en Japón, cuya labor hospitalaria les granjeaba simpatías y propiciaba conversiones. Estos dos informes, al igual que sus Sucesos de las Islas Filipinas, son una ventana a la amplia lista de funciones e intereses de Antonio de Morga, pues además de Japón, trata de Mindanao, Camboya y China. También se muestra versado en asuntos domésticos, civiles, militares y eclesiásticos.

Este entusiasmo sin embargo fue mermando y se ve a Morga cambiar de opinión a favor de un pesimismo por la situación generalizada en Filipinas, sobre todo la referente a los soldados que eran personas de bajo nivel social y que habían sido enviados para ofrecer ayuda desde el virreinato de Nueva España. Muchas veces descuidaban sus deberes en favor del comercio y buscaban hacer uso de los recursos públicos estafando al tesoro real. Pero, por otra lado su vida en Filipinas era difícil lo que usaban para justificar sus actos puesto que su paga escasa y sus perspectivas malas. Muchos murieron rápidamente, como se informó en 1608. Algunos debían de ser niños, a juzgar por las implicaciones de una minuta de Felipe II que prohibía el alistamiento de soldados menores de quince años. Otros, tras haber apostado o malgastado la escasa paga que recibían, se veían obligados a vestir harapos, andar descalzos y mendigar, después de haber vendido sus armas a los nativos.

La situación a su juicio mejoraría si se reestablecía la Real Audiencia de Manila que fue suprimida en 1590. Sin embargo mientras estuvo allá trabajó bajo el gobernador, Francisco Tello de Guzmán, quien dependía mucho de la capacidad de Morga para lograr sus obligaciones. Ambos trabajaron juntos sin embargo en cuestiones de política diferían, como por ejemplo sobre la planificada invasión de Camboya y Siam, a la que Morga se opuso por prudencia mientras que Tello favorecía la idea. Hizo algunos reportes y residencias y el 8 de junio de 1598 reportó información que ahora es historiográficamente valiosa puesto que en el archipiélago de Filipinas existían cerca de 160 cabezas diferentes en cargos públicos, que cubren la esfera secular y religiosa. Esta encuesta, es una prueba del celo y la ética de trabajo de Morga, donde se puede ver además la amplitud de su conocimiento de los asuntos locales. Como resultado de toda esta experiencia jurídica, Morga redactó una serie de Ordenanzas que han sido descritas como un documento importante en la historia del derecho filipino-español, y que consiguieron reformar en cierta medida la administración de la colonia.

Restablecimiento de la Real Audiencia de Manila En 1598 dimitió como teniente gobernador para asumir el cargo de «oidor», o juez, en la recientemente restablecida Audiencia de Manila. Mientras estaba estacionado en Manila, de Morga observó y escribió acerca de las muchas mercancías importadas de la Dinastía Ming en China. Llama la atención, sin embargo, que solamente menciona la porcelana en una ocasión, aun cuando en este tiempo era el artículo de exportación más numeroso, que junto con la seda, se exportaba a Europa.Brook, 206. Otras de las mercancías que Antonio de Morga mencionaba incluían:

De Morga también mencionó las innumerables «rarezas que, si refiriera todas, nunca acabaría de escribir, ni tendría suficiente papel para ello». Estos escritos muestran la amplitud de conocimientos de Morga y su enfoque en los beneficios comerciales que implicaba articular la Audiencia de Manila con el comercio a los virreinatos de Nueva España y Perú y finalmente al reino de España.thumb|Ilustración de 1603 representando el combate del San Diego de Morga contra el Mauritius de Olivier Van Noort.|izquierda miniaturadeimagen|199x199px|Pedro Bravo de Acuña En 1600 el gobernador Francisco de Tello de Guzmán eligió a De Morga para equipar una flota en Cavite para atacar a los corsarios holandeses que bajo el mando de Olivier van Noort atacaban los barcos que entraban en el puerto de Manila. Aunque Morga había tenido cierta experiencia militar como comandante de una flota española previamente y como teniente general en Filipinas por algunos años, nunca había estado en primera línea de combate. La batalla que sobrevino fue muy intensa, con numerosas bajas de cada lado. La nave de De Morga empezó a hacer agua y se fue hundiendo lentamente sin alcanzar las costas. Muchos murieron pero Morga se salvó nadando durante cuatro horas, llevando el estandarte holandés con él, hasta que consiguió alcanzar una pequeña isla abandonada. La victoria final fue de los hispano-filipinos, que a pesar de perder una nave, la San Diego, y de sufrir numerosas bajas (259 hombres) pudieron alejar el peligro holandés de las costas filipinas.https://data.cervantesvirtual.com/manifestation/642120 Los enemigos de Morga aprovecharon la ocasión para denigrarle. La pérdida de soldados españoles en la batalla fue un gran desastre demográfico para la pequeña comunidad. Esto afectaría posteriormente los planes del gobernador Pedro Bravo de Acuña para la conquista de las Islas Molucas. Morga, avergonzado se conoce que cayó enfermo, y según cuenta él mismo, estuvo a las puertas de la muerte durante un tiempo. Intentó justificarse, reuniendo pruebas en su defensa, pero el asunto se debatió incluso después de que hubiera abandonado las islas. Existe incluso documentación que para el año de 1604 se seguía exigiendo su castigo.

Presidente de la Real Audiencia de Quito

Los obrajes, los jesuitas y el camino a Esmeraldas miniaturadeimagen|Fachada de la Iglesia de la Compañía que se construiría principalmente durante la presidencia de Morga miniaturadeimagen|Exterior de la Universidad San Gregorio Magno de la orden jesuita que fue innaugurada en 1622 bajo la presidencia de Morga y que renovó la escolástica en la Real Audiencia de Quito. En 10 de julio de 1603 partió de Manila, al comando de las naves que navegaban ese año hacia Nueva España. En 1603 fue designado alcalde del Crimen de la Audiencia de México. En esa capital sirvió en los empleos de Auditor y Asesor de los Virreyes en las materias de Guerra y de Consultor del Santo Oficio. El Consejo de Indias le confió la visita y cuenta de propios de la ciudad y el Consejo de Castilla la visita y administración del estado del Marqués del Valle. En 1606 falleció su esposa, y no fue hasta tres años después que contrajo segundo matrimonio con Catalina de Alcega. En 1614 pasó a la Presidencia de la Audiencia de Quito. De Morga era «un funcionario muy inteligente y preparado. Conocía la ley y sabía hacerla cumplir; pero tenía la suficiente imaginación para no ser su esclavo y enfocaba los problemas en forma original». Su paso a la presidencia era una recompensa por sus servicios prestados a la corona en las Islas filipinas, lo que le permitía percibir, según documentos de 1625, un salario anual en unos 6.600 pesos. Esto doblaba el salario los oidores que estaba en 3.200 y para comparación el del gobernador de Guayaquil, se encontraba en 1.600. Antes de Morga habían pasado siete presidentes desde la fundación de la Audiencia, sin embargo fue durante su periodo de dos décadas cuando se logró una mayor autonomía frente a otras instancias como el virreinato del Perú. Buscó entre otras cosas evitar que se multipliquen los obrajes privados, concentrando en los ocho principales obrajes públicos. De esta forma buscaba concentrar en la corona los ingresos por el comercio de los textiles. De esta forma los obrajes oficiales eran a su vez arrendados a encomenderos, dando ingresos por tributos y permitiendo la ejecución de obra pública. Durante los primeros diez años de su gobierno gozó de bastante poder en Quito sin embargo también sufrió de la oposición de los obrajeros que buscaban mantener privados sus obrajes y beneficios. En lo principal se interesó en la construcción de caminos y habilitación de puertos, en la ampliación de los mercados y la defensa de los territorios costeros del reino. Quiso unir Ibarra y San Matheo, Quito y Bahía de Caráquez, Cali y Buenaventura. Fundó la ciudad de San Antonio de Morga de la bahía de Caráquez, así llamada en su honor y que además era puerto de mar por estar en la desembocadura del río Chone en una bahía muy profunda.