Castro del Condado (antes llamado Castro de la Sobarriba o Castro Esquilón) es una localidad española, perteneciente al municipio de Vegas del Condado, en la provincia de León, comarca de La Sobarriba, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
Situado en el margen derecho del Río Porma.
Los terrenos de Castro del Condado limitan con los de Barrillos de Curueño y Barrio de Nuestra Señora al norte, Devesa de Curueño al noreste, Vegas del Condado al este, Villanueva del Condado al sureste, Represa del Condado y Villamayor del Condado al suroeste y Santa María del Condado al oeste.
Perteneció a la antigua Hermandad de La Sobarriba.División de la Provincia de León (1785), Hermandad de la Sobarriba (Jurisdicción de León)
Etimología Castro del Condado Del latín CASTRUM: campamento fortificado. En territorio de lengua castellana quedó principalmente reducido a nombre propio de lugar. Aquí CASTRO DEL CONDADO, que indicaría el Municipio. CASTRO: se aplica a una elevación de terreno que antiguamente fue un campamento o Castrum, habitado por celtas o astures en la zona que comentamos. Para defenderse, las fortificaciones estaban en montes. Posteriormente los romanos destruyeron estos castros e hicieron bajar a sus habitantes al llano. En nuestro caso el castro pudo estar en el emplazamiento del actual cementerio, ocupado hasta el por la Iglesia de San Pedro. Cuando llegó el Cristianismo, hacia el siglo tercero - cuarto, los nombres de las deidades paganos anteriores se cambiaron por nombres cristianos. Suponemos que había un lugar de culto en el castro prerromano que pasó posteriormente al culto cristiano bajo la advocación de San Martino, permaneciendo con este nombre hasta la época moderna que se modificó por el culto a San Pedro, al perder el nombre de San Martino su referencia histórica. Es lógico pensar que originariamente se rindiera culto a un dios como el Marte indígena de los Astures, que coincidía con las características del Marte Galo, un dios muy plurifuncional que no se limitaba solamente a la función guerrera como el posterior Marte Romano, también tenía una función protectora local, frente a todo tipo de daño en relación con la fertilidad de las tierras y las aguas curativas.
CONDADO : diminutivo de Conde, del latín Comes (compañero). En el bajo imperio romano se aplicó a los nobles que vivían en el palacio y acompañaban al soberano en sus expediciones, y acabó por convertirse en el nombre de un escalón determinado de la jerarquía del feudalismo. Para Javier García Márquez, en su libro El significado de los pueblos de León, Condado, parece referirse al Condado de los Nuñez de Guzmán, con castillo en Vegas del Condado, destruido en el .
CONDADO: También puede tener relación con el vocablo celta CONDATE, que quiere decir confluencia. En la confluencia del río Porma y río Curueño se encuentran las tierras de Castro del Condado.
Castro de la Sobarriba Nombre por el que también fue conocido hasta el Castro del Condado. El nombre procede de SUB (sobre) y RIBA, ribera del latín RIPA, margen de una ribera. En nuestro caso se denomina así a una región que comprende varios pueblos en la meseta comprendida entre el río Porma y el río Torío y que antiguamente comprendía el pueblo actual de Castro del Condado.
Castro Esquilón Nombre por el que también se conoció al pueblo de Castro del Condado. Por aquí pasaba el camino real a Asturias y las cañadas generales de la Mesta, por el mismo camino, por lo que seguramente indicaría que fue en un tiempo un lugar especializado en la esquila o corte de las lanas de las ovejas.
Evolución demográfica Al ser Castro del Condado un pueblo pequeño no siempre existen cifras y datos objetivos de su evolución demográfica pero se supone que ha participado en los cambios históricos de población evolucionando de forma similar a como lo ha hecho, a través de los siglos, la región y el municipio de los que forma parte. Ningún dato nos permite pensar que haya tenido una evolución excepcional. Por las variaciones regionales inferiremos, cuando no tengamos datos objetivos, las variaciones locales.
Su densidad de población siempre ha debido ser muy baja a lo largo de la historia, con una economía basada en la actividad agropecuaria, tanto ganadería, como de agricultura de secano y en la subutilización de las posibilidades de la agricultura de regadío.
Tanto en la Edad Antigua como en la Edad Media, la densidad de población no ha debido rebasar los 10 habitantes por km², que era según Plinio el Viejo la población del territorio astur. La población resultaría muy similar en el Bajo Imperio romano y en la época visigoda, provocando la conquista musulmana un despoblamiento parcial. Con la Conquista cristiana y repoblación siguiente habría una regeneración hasta el a niveles similares a la época anterior y es posible que como sucedió en toda la región, en el se diera una regeneración demográfica que originó uno de los techos históricos de población. Como dato objetivo de este hecho puede servirnos la decisión de levantar la actual Iglesia de San Miguel y dejar de oficiar los servicios religiosos en la Ermita de San Pedro, debido seguramente al aumento demográfico y mayor pujanza socioeconómica del pueblo.
En el hay datos de que los pueblos de esta zona de León tienen una media de 20-25 casas, se mantiene en el y principio del . Vegas del Condado, cabeza del Ayuntamiento, tenía el doble, unas 40-50 casas. León unos 6000 habitantes.
En el Catastro del Marques de la Ensenada de 1752, el pueblo contaba con 22 casas y 26 vecinos. Hay en total 66 habitantes de los cuales son 23 adultos, 22 hijos y 21 criados. El coeficiente 4,5 es el más comúnmente empleado, pero su validez depende de que se incluya o no las viudas como vecinos. Si se incluyen como vecinos enteros, como así parece (María de la Puente, viuda. Catalina de Robles, viuda con dos hijos...), la cifra pasaría a ser demasiado elevada.
Los datos de 1826 del Diccionario geográfico y estadístico de España y Portugal de Sebastián Miñano hablan de 48 habitantes. De ser correctas estas cifras, indican una reducción casi de la mitad de su población. A principio del , la población descendió en toda la región y por lo tanto en el pueblo, debido a una epidemia de fiebres tercianas y una caída brutal de las cosechas. El hecho histórico de la Guerra de la Independencia española no lo justificaría por sí solo.
En el año 1847 el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz indica ya una recuperación demográfica con 15 casas habitadas, escuela y 10 niños, lo que supone unas cifras cercanas a los 70 habitantes. Veinte años después, en 1865 están registrados 23 vecinos, según relación del Ayuntamiento de Vegas del Condado. Los censos de población de Pascual Madoz y Sebastián Miñano de esos años constatan el aumento de población en toda la región, con un alto pero no excesivo porcentaje de jóvenes, escaso número de ancianos, sobre todo octogenarios y dentro de los adultos, un número notablemente mayor de menores de 40 años.
Desde el año 1870 funciona el Registro Civil que permite conocer el número de nacimientos y defunciones y por tanto se puede calcular las tasas de natalidad, mortalidad, crecimiento natural, movimientos migratorios... Posteriormente se conserva en los archivos de los municipios los padrones de habitantes que permite conocer la estructura de población por edades y también la estructura profesional de la población.
El último tercio del está caracterizado por un crecimiento lento con emigración débil y natalidad y mortalidad elevada (crisis demográficas, como en 1883 por un brote de viruela). El primer tercio del el crecimiento tiene una aceleración al disminuir la mortalidad. En 1900, Castro figura con 30 viviendas y 159 habitantes (en 1918 la epidemia de gripe española causa la muerte a varias personas en el pueblo). Esta última cifra nos parece algo sobredimensionada, pues da una proporción de 5,3 habitantes por casa, siendo lo habitual de 4,5, como hemos visto anteriormente.
Los años treinta la evolución es perturbada por la crisis y guerra civil, y posteriormente a partir de los años cuarenta existe un crecimiento de la población, que es lento hasta los primeros años de la década de los cincuenta (en 1950 tenemos registradas 167 personas y 35 casas). A partir de ahí se produce el estancamiento y la posterior perdida de población que es general en toda la región y es especialmente fuerte en la década de los sesenta y setenta debido a la emigración de los vecinos hacia zonas industriales.
Esta emigración, coincidente con el despegue industrial del país, no ha tenido un precedente histórico tan fuerte, ha sido única a lo largo de nuestra historia y ha provocado no solo la disminución de población, también ha desarticulado las estructuras demográficas provocando en consecuencia el hundimiento de la natalidad y aumentado el envejecimiento de la población con balance natural negativo. Es interesante recoger que en Castro hay documentos que indican que desde el existían tejeras lo que supone una pequeña industrialización local especializada, que posiblemente venía de siglos anteriores, y que no pudo sobrevivir a los años sesenta con una presión industrial generalizada.
En 1970, el Municipio de Vegas del Condado había perdido ya por la emigración casi tantos habitantes como la censada en 1940. El mínimo de mortalidad corresponde a los años 50-1955, y posteriormente la mortalidad, inicia un ascenso a medida que aumenta la proporción de ancianos por la emigración de los jóvenes y el hundimiento de la natalidad que es ya a partir de 1965 menor del 10 por mil, con resultado de crecimiento natural negativo. Entre 1966-1970 el decrecimiento es ya superior al 0,5% anual. Igualmente Castro ha visto descender su población en más de la mitad de la que contaba las últimas décadas, (en 1991 cuenta con 63 habitantes y 23 vecinos).
La actividad agrícola y ganadera no necesitará en el futuro aumentar la mano de obra, sino, más bien, lo contrario y la distancia a la capital también es suficiente (25 km), para no hacer compatible el trabajo en la ciudad con la residencia en el pueblo, y quienes trabajan en León se han hecho vecinos de la ciudad y la población sigue disminuyendo. La fecha de extinción como pueblo de vecinos y comunidad agrícola no parece en principio muy lejana.
Se ha iniciado en los años 80-90 un fenómeno también único en nuestra historia que puede hacer regenerar al pueblo pero de otra forma. Se trata de mantener el pueblo como lugar de segunda residencia temporal y más a menudo estacional. Los vecinos e hijos de los vecinos que emigraron, arreglan nuevamente las casas las mejoran o levantan otras nuevas para pasar en ellas las vacaciones, multiplicando la población de forma estacional a lo largo del año en dos o tres veces a la actual.
Geografía local Geología La ribera del Duero forma parte de la Meseta que es un viejo bloque paleozoico plegado en la orogénesis herciniana. La Ribera estaría entre el Norte de la Provincia que es la Montaña y el interior de la cuenca del Duero.
Castro pertenece a la ribera del Porma–Curueño, que se distingue de las demás riberas (del Esla, del Céa, Torío etc.) por carecer de unidad histórica, pero todas, presentan como rasgos comunes: la población concentrada en las riberas, el tener importantes y extensos montes comunales y un marcado carácter rural con predominio de la actividad agropecuaria. Tiene también la particularidad de ser un pueblo limítrofe, “colgado” entre la ribera y las terrazas de la Sobarriba.
Referente al terreno, está en los límites meridionales de la facies roja, donde los sedimentos miocénicos se van haciendo progresivamente más finos y su coloración va cambiando de rojiza a ocre o amarillenta.