El caso PDVAL, conocido también como Pudreval, se refiere al hallazgo de miles de toneladas de alimentos con fecha de caducidad expirada en Venezuela a mediados de 2010, importados por el gobierno de Hugo Chávez bajo subsidios a través de la empresa estatal PDVAL (Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos). Debido a este escándalo, el control de PDVAL ―que pertenecía a la empresa petrolera Petróleos de Venezuela― fue transferido a la vicepresidencia de Venezuela y luego al Ministerio del Poder Popular para la Alimentación.
Además, tres exgerentes fueron detenidos, aunque luego fueron liberados y dos de ellos reinstalados en sus cargos. Para finales de julio de 2010, fuentes oficiales totalizaban 130 000 toneladas de alimentos afectados; por otro lado, la oposición al Gobierno de Hugo Chávez ha informado de 170 000 toneladas de alimentos. Dos años después, no se conocen avances en la investigación que la Asamblea Nacional había anunciado realizar.
La explicación más extendida a esta pérdida de alimentos se encuentra en la organización de PDVAL, ya que presuntamente se importaron alimentos con mayor rapidez de los que la empresa era capaz de distribuirlos. El presidente Chávez calificó el episodio como «grave», aunque posteriormente portavoces oficiales alegaron que el monto de alimentos vencidos es ínfimo, y que hubo «manipulación mediática» por parte de la oposición política y los medios de comunicación. La oposición, que se suele referir a este escándalo como Pudreval, lo cataloga como un caso de corrupción, y voceros opositores aseguran que directivos públicos importaron deliberadamente más alimentos de los que podían distribuir porque estarían enriqueciéndose ilícitamente con la importación de alimentos subsidiados. Otro caso ocurrió con el de la importación de carne y otros en beneficio a una empresa clonada brasileña por Wakil Naman arrestado en agosto de 2021 en Miami«La mayor parte del dinero extraído ha terminado en cuentas bancarias suizas y extranjeras, junto con inversiones en bienes raíces del sur de Florida»
Hallazgo de los contenedores Denuncias previas La primera denuncia realizada sobre la presencia de alimentos descompuestos en almácenes de la red PDVAL fue realizada por el gobernador de Carabobo, Henrique Salas Feo, quien denunció el 2 de abril de 2009 la presencia de 30 contenedores con leche líquida en descomposición en Puerto Cabello. Después de este hallazgo, siguieron otros realizados por las legisladoras carabobeñas Neidy Rosal y Aura Montero. Las legisladoras informaron el 26 de febrero de 2010, la presencia de 3600 toneladas de alimentos en 120 contenedores que el SENIAT había declarado bajo abandono legal en las instalaciones del puerto de Puerto Cabello, y que pertenecían a PDVAL.
Dos semanas después, el 11 de marzo de 2010, encontraron 45.4 toneladas de alimentos de PDVAL bajo abandono legal en el mismo puerto. Entre el 14 y el 23 de abril de 2010, funcionarios de siete organismos de contraloría pública inspeccionaron 838 contenedores en los almacenes de Serpaca, en Puerto Cabello. Encontraron alimentos «no aptos para el consumo humano», algunos de ellos estacionados desde el 2007, pero el caso no se hizo público.
Descubrimiento de los contenedores
El 25 de mayo de 2010, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional detectó 36 000 toneladas de alimentos con fecha de expiración alcanzada, los alimentos se encontraban en 1197 contenedores ubicados en un almacén de PDVAL en Puerto Cabello. Los investigadores estaban investigando inicialmente el hurto de tres contenedores de leche en ese almacén, cuando realizaron el descubrimiento.
El exgobernador opositor Henrique Salas Römer recordó la denuncia realizada el año pasado, y criticó al presidente Chávez, quién una semana antes había amenazado con expropiar a las Empresas Polar, la mayor corporación de bebidas y alimentos en Venezuela, por haber encontrado 120 toneladas de alimentos sin distribuir, aunque en buen estado, en sus almacenes:
El 2 de junio de 2010, los medios informan de otros 800 contenedores con alimentos descompuestos ubicados en unos galpones de PDVAL en Tinaquillo. Los vecinos denunciaron que desde hace meses se quejaban de malos olores, pero que la respuesta de las autoridades se había limitado en llevar el contenido de los contenedores más nauseabundos a un relleno sanitario local. Aparentemente, estos contenedores fueron traídos de Puerto Cabello a mediados de 2009, cuando los almacenes de PDVAL en el puerto colapsaron.
Al día siguiente (3 de junio de 2010), el Sebin ubica otros 1103 contenedores con alimentos en un almacén de una empresa filial de PDVSA, ubicada en Puerto Cabello. Ese mismo día, el expresidente de PDVAL, Luis Enrique Pulido, es detenido por los servicios de inteligencia en Valencia.
El 4 de junio de 2010, un diputado de Un Nuevo Tiempo denunció la existencia de 140 toneladas de leche en galpones de PDVAL en Yaracuy, que habían vencido hace casi un año, así como paletas de margarina dañada. En este momento, el viceministro de Políticas Alimentarias, Rafael Coronado, reconoció la existencia de 30 000 toneladas de alimentos dañados, aunque aseguró que el volumen no era notorio, al compararse con lo que se ha distribuido en los últimos años.
Para el 5 de junio de 2010, diversos medios informaban que se habían hallado 4130 contenedores con 82 600 toneladas de alimentos en su interior, lo que equivale a la cantidad de alimentos expedidos por PDVAL en 65 días. Sin embargo, ese día la presidenta de PDVAL, Virginia Mares, reconocía solamente la existencia de 1074 contenedores, y aclaró que algunos alimentos serían distribuidos de inmediato para consumo humano, mientras que otros podrían ser reprocesados. El 7 de junio de 2010 fueron detenidos el exgerente general y la directora ejecutiva de operaciones de PDVAL. Al día siguiente, la Asamblea Nacional creó una comisión especial para investigar el caso PDVAL.
Hechos relacionados
El 15 de junio de 2010, los diarios venezolanos Últimas Noticias y Tal Cual aseguraron que un barco enviado por el Gobierno de Venezuela con unas 1500 toneladas de alimentos como donación para Haití, fue devuelto por el Gobierno de la República Dominicana, quien organizaba la recepción de la ayuda humanitaria, ya que los alimentos se encontraban vencidos.
Tres días después, el Gobierno de Venezuela desmintió esta información, asegurando que ―aunque un barco con esa cantidad de alimentos sí había regresado a Venezuela―, fue bajo órdenes del Gobierno venezolano, ya que se consideró que los alimentos se vencerían pronto debido a las condiciones existentes en Haití.
El 18 de junio de 2010, el gobernador de Anzoátegui, Tarek William Saab, reconoció la existencia de 16 000 toneladas de leche «no aptas para el consumo humano» en 2000 contenedores de PDVAL, los cuales se encontraban estacionados en el Complejo Criogénico de José desde hace un año. Sin embargo, el gobernador Saab indicó que la leche había sido recibida en estas condiciones en Venezuela, y que no se descartaba una demanda judicial en contra de la empresa china exportadora. Sin embargo, dos meses después del incidente, miembros del partido opositor Alianza Bravo Pueblo denunciaron ante la Fiscalía que ni siquiera se había abierto una investigación sobre ese incidente.
Redistribución
El 17 de julio de 2010, la policía del Estado Lara arrestó a 43 personas que estaban reempaquetando 68 toneladas de leche de PDVAL, con fecha de expiración de 29 de noviembre de 2009. Las bolsas de leche antiguas eran quemadas, mientras que la leche era empaquetada en nuevas bolsas bajo la leyenda «leche pasteurizada Nueva Zelanda». Al día siguiente, el nuevo presidente de PDVAL, Carlos Osorio, confirmó que esta leche estaba siendo redistribuido pero para el consumo animal. PDVAL informó que 25 700 toneladas de leche afectadas fueron vendidas para este mismo fin, con un 30 % de descuento. No obstante, el gobernador de Lara, Henri Falcón, cuestionó esta explicación, asegurando que los nuevos empaques no contenían ninguna aclaratoria que indicara que la leche no era apta para consumo humano, y que tampoco se aclaraba que era para consumo animal.
Investigación Tres personas fueron detenidas e imputadas por el caso PDVAL: el expresidente de PDVAL, Luis Enrique Pulido, y los directores de operaciones Ronald Flores y Vilyeska Betancourt; todos enfrentan cargos de boicot y peculado. Después de 25 suspensiones de juicio, los acusados recibieron el privilegio de ser juzgados en libertad y salieron de prisión en noviembre de 2011; Flores y Betancourt incluso volvieron a sus cargos, y Pulido trabaja en la campaña electoral de Chávez de 2012.
El 8 de junio de 2010 se nombró una comisión en la Asamblea Nacional para investigar el caso; aunque el diputado psuvista Jhonny Milano aseguró que las investigaciones iban «por buen camino», la comisión nunca presentó resultados y finalmente fue disuelta al instalarse una nueva Asamblea Nacional en 2011. Al mismo tiempo, aunque había afirmado que había más personas implicadas en este caso además de los tres detenidos, y aunque recalcó que estas personas iban «a pagar», no se realizaron más detenciones y los detenidos fueron posteriormente liberados. Por otro lado, la diputada Laura Valls, de Patria Para Todos, criticó la aparente lentitud de las investigaciones:
La acusación de Valls fue repetida por la diputada carabobeña Deyalitza Aray en mayo de 2012, no obstante, el diputado pesuvista y presidente de la Comisión de Contraloría, Pedro Carreño, declaró que la investigación seguía en curso, aunque no presentó informe alguno en casi dos años de desarrollo. Respecto al caso de las 16 000 toneladas de leche no apta para el consumo humano halladas en el Complejo Criogénico de José, dos meses después de que el Gobierno reconociera públicamente la existencia de estos alimentos, voceros opositores denunciaron que no se el Ministerio Público.
Posibles causas El expresidente de PDVAL, Luis Pulido, declaró ante los investigadores públicos que se habían importado más alimentos de los que la cadena estatal era capaz de distribuir, por lo que esta tarea era «humanamente imposible» de cumplir. Pulido aseguró que el 28 de agosto de 2009, cuando renunció alegando problemas de salud, ya había logrado distribuir el 80 % de los alimentos almacenados. Criticó a su sucesor, Ricardo Fong, a quien culpó de no haber sacado el resto de los alimentos almacenados.
Además, acusó a Bárbara Castillo Cuesta, exministra cubana quien fungió como asesora en PDVAL, de haber sugerido la compra excesiva de alimentos. Posteriormente cuestionó el hecho de que Georges Kabbuol, presidente de Bariven, empresa filial de PDVAL, no haya sido llamado siquiera como testigo, siendo él quien supuestamente autorizó las cantidades finales.
Un informe de gestión de PDVAL, publicado en junio de 2010, revela que Bariven compró 597 000 toneladas de alimentos en el 2008, a pesar de que la capacidad de distribución de PDVAL era de 191 000 toneladas. No obstante, ese año la empresa ni siquiera fue capaz de distribuir esta última cifra, ya que solamente se informaron 122 000 toneladas vendidas, una quinta parte de lo comprado. No todo estaba destinado para la red PDVAL, una parte debía ser entregada para la reserva estratégica del Estado, y otra parte al sector privado, pero el informe indica que nunca se traspasaron los alimentos, sin precisar las razones.