El sacerdote sin cabeza, también conocido como el Cura, Fraile o Padre sin cabeza, es un personaje perteneciente a una leyenda colonial del folclor latinoamericano, el cual es descrito como el fantasma de un sacerdote sin su cabeza.
Leyenda
Cuenta la leyenda que por las noches aparece de la nada el fantasma de un sacerdote o monje católico, vestido con el hábito usual de su orden o con sotana, pero con la particularidad de que no tiene cabeza, por lo que causa terror y pánico entre la gente. Algunas versiones de la leyenda del sacerdote sin cabeza coinciden en que el personaje se trataba de un cura católico cuyo comportamiento no era el adecuado para una persona de su investidura, quien, como castigo por sus actos, fue decapitado, o bien, se trataba de un sacerdote que fue injustamente decapitado por sus enemigos, tras lo cual su fantasma se aparece deambulando por las noches, ya sea por las calles o en ermitas, iglesias y otros recintos religiosos, buscando desolado su cabeza, espantando a los pecadores, o como mudo testigo que reclama justicia por su muerte.
Origen de la leyenda thumb|150px|San Dionisio en una estatua de Antoine Le Moiturier. La leyenda del Sacerdote sin cabeza es común a muchos países de Latinoamérica, encontrándose versiones de la misma en México, Centroamérica, Colombia, El Salvador, Ecuador, Perú, Chile, Uruguay y Argentina. Sus orígenes parecen remontarse a la época de la evangelización colonial donde la Iglesia era la ejecutora de castigos. Como revancha a la opresión, el relato popular se lo toma con el sacerdote, castigado eternamente por algún horroroso pecado.
Leyendas de fantasmas sin cabeza que deambulan por las noches pueden encontrarse en todas las culturas.
Francia En Francia se narra la leyenda de la Abadía de San Dionisio, santo de la Iglesia católica que fue martirizado hacia el año 240 después de Cristo, junto con San Eleuterio y San Rústico, por predicar el Evangelio en las Galias. San Dionisio fue decapitado en la colina de Montmartre (cuyo nombre derivaría de Mons-Martyrum, Monte del Martirio, según algunos etimologistas, aunque otros defienden que viene de Mons-Martis Monte de Marte, por haber allí un templo dedicado al dios romano de la guerra), y cuenta la leyenda que, una vez hubo caído la cabeza al suelo, púsose en pie el cuerpo decapitado, recogió la cabeza, y comenzó a andar por espacio de una legua, hasta detenerse sobre el lugar que ocupa actualmente la basílica, donde finalmente expiró.Repertorio de literatura y variedades, Volumen 1, p.113
República Checa En la ciudad de Praga, en la República Checa, ciudad famosa por sus historias de fantasmas, existe una acerca de varios fantasmas sin cabeza que se aparecen en el Puente de Carlos por las noches. Son los espíritus de diez caballeros que fueron ejecutados durante la Edad Media, cuyas cabezas fueron colgadas en picas y colocadas en el puente. De Praga también viene la leyenda de un monje templario sin cabeza, decapitado por enamorarse de una mujer noble, que se aparece los viernes a medianoche en la calle Liliová, montado en un caballo blanco, y bajo su brazo sostiene su cabeza cortada. La visión de las fosas nasales del caballo que arrojan rayos y de sus cascos saltando chispas parece una historia conocida. Otro fantasma decapitado de un burgomaestre que sostiene su cabeza aparece en la calle Martinská, en la Ciudad Vieja, para asustar a los que son irresponsables en su trabajo. Mientras tanto, del jardín del Monasterio de Strahov emerge un monje sin cabeza a caballo que sostiene entre sus manos su propia cabeza, condenado a este suplicio por demorarse en asistir a un moribundo debido a su adicción al juego de cartas.Smrz, Jarolav. Espectros de la capital de Praga. Radio Praha. 26 de marzo de 2005.
España Un fantasma sin cabeza que habla es el protagonista del misterio de uno de los templos más antiguos de Madrid (construido entre los siglos y ), la Iglesia de San Ginés de Arlés. En 1353, unos ladrones saquearon la iglesia y cortaron la cabeza a un anciano que se encontraba allí. Semanas después, una sombra sin testa apareció en la puerta del templo al caer el sol. Era el ánima del hombre asesinado, que había vuelto a la tierra para revelar quiénes le asesinaron.
Inglaterra Popularmente conocida es la leyenda inglesa acerca del fantasma decapitado de Ana Bolena que recorre los pasillos de la Torre de Londres.
América Latina Los avistamientos de jinetes sin cabeza empiezan a hacerse frecuentes tras la llegada de los europeos a América, reportándose leyendas acerca de estos espectros en lugares tan disímiles como Nueva York, Texas, Luisiana, México, Panamá, Cuba, Venezuela, Ecuador y Chile, llegando incluso a ser popularizados por la literatura como es en el caso de la historia corta La leyenda de Sleepy Hollow, del escritor estadounidense, Washington Irving, escrita en 1820.Irving, Washington. La leyenda de Sleepy Hollow. Rip Van Winkle. Vicens Vives, 2001. ISBN 8431-66-379-0. 123 páginas.
En América Latina, los orígenes de la leyenda del Padre sin cabeza parecen estar relacionados con las ejecuciones de los misioneros católicos durante la época en que comenzaba la difusión del Cristianismo en América, donde estos sacerdotes y monjes eran vistos, especialmente por los encomenderos, hacendados y caciques de la época que querían mantener el poder, como una amenaza, o bien, por no comulgar con el sentir de la propia Iglesia católica de ese entonces, lo que llevaba a la ejecución de estos sacerdotes, muchas veces contra la voluntad del mismo pueblo, en el marco de la Inquisición Española.
Tal parece que la versión base es el asesinato de Fray Antonio de Valdivieso, religioso dominico y uno de los defensores de los derechos de los indígenas durante la colonización española de América, quien fuese atacado a puñaladas el Miércoles de Ceniza (26 de febrero de 1550) en León, Provincia de Nicaragua.Roa Romero, Gabriela. Historia relegó a Fray Valdivieso. La Prensa, 20 de febrero de 2001.
Su muerte como primer obispo mártir en tierra firme tuvo un fuerte impacto en su época y comenzó desde ese mismo momento una leyenda que considera a la ciudad como lugar maldito, en justo castigo por esta muerte.Bravo-García, Eva. La muerte anunciada del Obispo Valdivieso (y IV). Español en América, fechado el 19 de julio de 2015. https://ebravo.es/la-muerte-anunciada-del-obispo-valdivieso/ Así lo cuenta Vázquez de Espinosa: "«La ciudad desde que se fundó había ido en aumento y opulencia, y desde el gran sacrilegio que cometió el Contreras matando a su prelado, comenzó a sentir el castigo del cielo con grandes plagas y desastradas muertes: las mujeres no parían a luz sus hijos, y los que nacían, no se lograban; el volcán vecino dio grandes truenos y bramidos […] teniendo el Santísimo Sacramento sacado en medio de la plaza, pidiendo a Dios misericordia y que aplazase su justa ira, que para aplacarla dejarían aquel lugar maldito, donde tan gran homicidio y sacrilegio se había cometido, matando violentamente a su prelado y pastor»."
En este caso, la leyenda surgiría como una forma velada de recordar al sacerdote entre el pueblo llano. Su fantasma se levantaría en la oscuridad reclamando por una justicia que no le ha sido dada todavía. La eterna presencia de la aterradora imagen del padre sin cabeza es tal vez el testimonio lejano del aborigen y el eco remoto de aquellas voces expresando el terror vivido con la muerte de uno de sus primeros defensores, considerado sin duda como la cabeza de un pueblo completamente desmembrado. Parece que la comunidad aborigen que por tanto tiempo permaneció acéfala, desarticulada, trastornada y sin esperanza, guardó horrorizada el recuerdo de un verdadero guía en toda su dimensión y creó el mito del padre sin cabeza a partir de la analogía basada en su propia visión de la realidad. Con la imagen del alma en pena del Obispo Valdivieso que dio la vida por sus siervos, se ilustra la tragedia de un pueblo que pierde a un caudillo que es en fin de cuentas como un cuerpo privado de la cabeza. Es decir, que un pueblo sin guía es como un cuerpo acéfalo que camina sin rumbo cierto por los caminos de la vida.
Versiones de la leyenda
México
En México, la leyenda tiene especial difusión en la ciudad de Tonalá, en el estado de Jalisco, donde se narra la historia de un sacerdote que fue colgado en la calle Pedro Moreno, en el centro de la ciudad, durante la época de Los Cristeros. Se cuenta que a medianoche en las inmediaciones de la Parroquia de Santiago Apóstol, en el trayecto que se localiza entre el arco y el campanario, quienes por ahí pasan ven la silueta del sacerdote sin cabeza, pasando por el arco, hacia el lado oriente de la calle, mientras sopla un viento helado.Hurtado Pérez, Raúl. Tonalá, lugar por donde el sol sale. 27 de noviembre de 2009 En el estado de Yucatán, se le conoce como Kulkalkin, donde se cuenta versión aún más antigua que cuenta que este, alguna vez, fue un sacerdote maya que fue decapitado (o bien no se sabe muy bien el motivo de su muerte), perdiendo así su cabeza y su alma en pena vagaba por los caminos buscando su cabeza. Con la llegada de la colonización en Yucatán, este se transformó desde un sacerdote maya a un sacerdote católico, es decir, cambió a ser un sacerdote con traje como los usan los sacerdotes de la religión católica. Se cuenta también que este rapta a niños malcriados o desobedientes; se utiliza la leyenda del Kulkalkin para atemorizar a los niños desobedientes.
En el estado de Hidalgo, es también popular una leyenda acerca de un jinete sin cabeza.
Guatemala
En Guatemala, en las catacumbas de las iglesias más antiguas como La Merced, Catedral, Santo Domingo y San Francisco, hay quienes aseguran haber visto más de alguna vez a un fraile que al caminar no pisa el suelo, al verlo fijamente es transparente y no tiene cabeza. al ver a no tener cabeza sabe a dónde dirigirse porque cuando lo llaman o quieren entrar en contacto con él, se desaparece dejando a quien lo vio una sensación de malestar, náusea, miedo, escalofríos y de tener las piernas hinchadas como si estuvieran enfermos de gota.
En Santiago de Guatemala hay una leyenda de un cura sin cabeza que se aparecía entre las ruinas de una iglesia destruida por el terremoto de San Miguel en 1717, y que su función sería la de guardar un tesoro oculto bajo el altar mayor del convento de Santa Clara. La leyenda dice que el fantasma repartía oro entre la gente pobre, y que solamente al recibir la dádiva, las personas se daban cuenta de que no tenía cabeza.Lara, Celso. La misa del cura sin cabeza. Prensa Libre. 28 de febrero de 2011.
Las víctimas más frecuentes eran los arrieros. En sus largas travesías con sus recuas de mulas se lo encontraban en cualquier recodo del camino. Veían venir un fraile o cura, de sotana negra y estola blanca, de estatura alta, pero le faltaba la cabeza. El arriero detenía el paso. El espanto se iba acercando y cuando estaba a unos diez metros de distancia desaparecía. El arriero sentía un frío helado tratando de paralizarle. Luego continuaba su marcha y unos pasos más adelante miraba hacia atrás y esto lo dejaba perplejo, pues el cura había pasado y continuaba caminando. Otros dicen que el cura llevaba la cabeza debajo del brazo envuelta en unas hojas sanguinolentas y amarradas con bejucos recogidos en el bosque. En algunos pueblos llega hasta sus calles al amanecer cuando no hay luna, las recorre y luego desaparece, pero la persona que se lo encontrara, quedaba muda, se paralizaba por mucho tiempo.
Nicaragua