350px|thumb|Templo y exconvento de San Nicolás Tolentino en Actopan. Es uno de los monumentos históricos más importantes, desde el punto de vista arquitectónico y pictórico, constituye uno de los mayores ejemplos de arte novohispano del .
Los monasterios o conventos mendicantes de Hidalgo se refiere a las construcciones religiosas construidas por las órdenes mendicantes en el estado de Hidalgo, México, que fueron una de las soluciones arquitectónicas ideadas por los frailes durante la Evangelización en la Nueva España.
Los complejos arquitectónicos se localizan en una amplia porción del territorio hidalguense, ya sea la región Huasteca, la sierra Gorda, así como las sierras Alta y Baja, el valle del Mezquital y la región de los llanos de Apan. Estos constituyen una parte importante del patrimonio cultural y arquitectónico del estado de Hidalgo.
Las principales construcciones franciscanos son los conventos edificados en Tecozautla, Huichapan, Alfajayucan, Tepetitlán, Tlahuelilpan, Atotonilco de Tula, Tula de Allende, Tepeji del Río, Tulancingo, Zempoala, Tepeapulco y Apan. Las principales construcciones agustinas son los conventos edificados en Ixmiquilpan, Mixquiahuala, Actopan, Tezontepec, Epazoyucan, Acatlán, Atotonilco el Grande, Tutotepec, Metztitlán, Molango, Xochicoatlán, Tlanchinol, Huejutla, y Chichicaxtla.
El principal periodo constructivo tiene lugar en el con una combinación de estilos arquitectónicos como: el Plateresco, el Gótico, el Románico y el Renacentista. Durante los siglos y , también se desarrollaron interesantes muestras de elementos del Neoclásico y Barroco. Muchos edificios con el transcurso del tiempo, modificaron su propósito inicial y dejaron de ser colegios apostólicos y seminarios; a mediados del , durante el movimiento de Reforma, algunos se expropiaron y se usaron como escuelas, cuarteles, hospitales, cárceles.
Para el pasaron a albergar museos y centros de cultura. Para el inicio del , destaca la declaración de los complejos de Tepeji del Río y Zempoala, como Patrimonio de la Humanidad. Así como de los complejos de Epazoucan y Atotonilco el Grande, como parte del Geoparque Comarca Minera, designados por la Unesco.
Historia
Fundación y construcción 220px|miniaturadeimagen|derecha|Convento de Tepeapulco, primer asentamiento franciscano. 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Convento La Comunidad en Metztitlán, primera construcción agustina de la zona. 220px|miniaturadeimagen|derecha|Convento de Chichicaxtla, el cual fue abandonado y reocupado varias veces debido a los ataques de los chichimecas. En Hidalgo el trabajo de evangelización, empieza cuando los franciscanos llegaron a Tepeapulco en 1528, y ese mismo año llegan a Tulancingo; siguiendo con su evangelización en los llanos de Apan, en el valle de Tulancingo y en el valle del Mezquital. Los agustinos, se asientan en las regiones lejanas y de difícil acceso, como lo son la sierra y huasteca hidalguense; llegando a Atotonilco el Grande y Metztitlán en 1536.
Las fundaciones franciscanas incluyeron Tula de Allende (1530); Zempoala (1940); Tecozautla (1553); Tepeji del Río (1558); Apan (1559); Alfajayucan (1559); Atotonilco de Tula (1560); Tlahuelilpan (1560); Tepetitlán (1571); y Huichapan (1577). Las fundaciones agustinas incluyeron Molango (1538); Xochicoatlán (1538); Mixquiahuala (1539); Epazoyucan (1540); Singuilucan (1540); Huejutla (1545); Actopan (1550); Ixmiquilpan (1550); Villa de Tezontepec (1554); Acatlán (1557); Chichicaxtla (1557); Tutotepec (1560); Chapulhuacán (1560); Tlanchinol (1569); Zacualtipán (1572); y la Lolotla (1563).
Fue tanta la premura de los frailes por evangelizar la región que en menos de medio siglo el estado de Hidalgo ya estaba ocupado por una treintena de conventos. Los franciscanos y los agustinos fueron las principales órdenes mendicantes, que desarrollaron actividades en Hidalgo. Durante este periodo los sacerdotes seculares en Hidalgo laboraron en una angosta faja de territorio que va desde Tizayuca, Tetepango, Pachuca, Mineral del Monte, Mineral del Chico y Yahualica.
Los dominicos no se establecieron en el estado de Hidalgo durante el ; y su trabajo realizado en Hidalgo, es bastante marginal. Los dominicos supuestamente llegaron a Itatlaxco, en el municipio de Nicolás Flores; donde se dice que fundan una visita, aunque la capilla del pueblo está bajo la advocación de San Agustín. Una propiedad que realmente trabajaron los dominicos fue la hacienda de Almolón. En la localidad de Mapethé, municipio de Cardonal; se encuentra lo que parece ser un convento abandonado y en ruinas, sin referencia a que orden lo construyó.
En las áreas fronterizas, que se caracterizan por ser áreas de contactos multiculturales, resulta difícil deslindar el trabajo evangelizador de una u otra orden. El límite chichimeca en la sierra Gorda recibió la influencia de franciscanos, agustinos y dominicos. Los conventos construidos en la denominada frontera chichimeca, fueron fundaciones monásticas virreinales enclavadas en los territorios donde imperaban pueblos nómadas, exhiben peculiaridades arquitectónicas que los diferencian de construcciones religiosas del mismo tipo. Los chichimecas atacaron varias veces los conventos de la frontera, en la segunda mitad del ; en Hidalgo atacaron principalmente los conventos de Chapulhuacán y Chichicaxtla.
220px|miniaturadeimagen|derecha|Hospital de Nuestra Señora de Guadalupe en Pachuca. Para 1750 la mayoría de los conventos habían pasado a manos del clero secular, es decir, sacerdotes que no pertenecían a ninguna orden y que no obedecían a otro superior que no fuera el arzobispo de México. Pese a los avances de la colonización en otras partes de la Nueva España, en la Sierra Gorda habitado por los jonaces, pame y ximpeces, esta región seguía sin control. Al finalizar el los misioneros trataban de establecerse auxiliados por escoltas militares.
El convento de San Francisco en Pachuca se convirtió en Colegio Apostólico y en el año 1732 fue elegido para fundar dentro de sus muros al Colegio Apostólico de Propaganda FIDE; en 1771 el Colegio consiguió la autonomía de la Provincia de San Diego y fue entonces cuando alcanzó su mayor esplendor. Los misioneros formados en Pachuca evangelizaron regiones como la Sierra Gorda, el Nuevo Reino de León y el Nuevo Santander.
El 12 de julio de 1725 se otorgó la licencia episcopal para abrir un hospital en Pachuca a cargo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, también conocidos como los Juaninos. Se instalaron en la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe y los aledaños terrenos. Para marzo de 1728, se había sido concluido la construcción; la remodelación del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, debió concluirse hacia 1750. Fue precisamente la advocación del templo, por lo que se le denomina "Hospital de Nuestra Señora de Guadalupe". Algunos de los trabajos para la edificación de nuevas salas continuaron hasta los primeros años del .
Durante los siglos y también se desarrollaron interesantes muestras de elementos del Neoclásico y Barroco. Como en Tulancingo, el proyecto para la reedificación de la parroquia fue presentado el 12 de abril de 1788, la construcción se inició en 1789, y se reabrió al culto el 6 de enero de 1806.
Siglos y miniatura|Catedral de Tulancingo
Con el paso del tiempo muchos edificios modificaron su propósito inicial y dejaron de ser colegios apostólicos y seminarios. A mediados del , durante el movimiento de Reforma, algunos territorios perteneciente a los conventos, se expropiaron y se usaron como escuelas, cuarteles, hospitales, y cárceles. El 26 de enero de 1863, es elevada a Catedral la Parroquia de Tulancingo. Entre 1929 y 1932 se realizan las fichas de campo del Catálogo de Construcciones Religiosas del Estado de Hidalgo, que fueron publicadas entre l941 y 1942; mismo que se ha convertido en una referencia importantísima en Hidalgo. En ese periodo varios complejos serían declarados Monumentos Nacionales.
Para finales del varios complejos pasaron a albergar museos y centros de cultura. Como el Convento de Pachuca, que pasó a albergar el Centro INAH Hidalgo, la Fototeca Nacional, Museo Nacional de la Fotografía el Centro de las Artes de Hidalgo. A principios de 1991, se realiza la elaboración del Catálogo del Patrimonio Cultural del Estado de Hidalgo.
220px|miniaturadeimagen|izquierda|Convento de Tepeji, considerado Patrimonio de la Humanidad.
Para el inicio del , destaca la declaración de dos complejos como Patrimonio de la Humanidad. El 1 de agosto de 2010, sesenta sitios del Camino Real de Tierra Adentro fueron declarados como Patrimonio de la Humanidad; dentro de esa declaración se encuentra el Templo y exconvento San Francisco de Asís en Tepeji del Río. El Acueducto del Padre Tembleque fue nombrado como Patrimonio de la Humanidad el 5 de julio de 2015; dentro de esa declaración se encuentra el Templo y exconvento de Todos los Santos en Zempoala.
En 2015 se inició el proyecto del Geoparque Comarca Minera, que busca dar valor al patrimonio geológico, minero, arqueológico, y cultural de la región de la Comarca Minera. El 5 de mayo de 2017 la Unesco, designó de manera oficial al Geoparque Comarca Minera dentro de la red global de geoparques; entre los treinta y un geositios del proyecto se encuentran el Templo y exconvento de San Andrés Apóstol en Epazoyucan y el Templo y exconvento de San Agustín en Atotonilco el Grande.
Arquitectura 220px|miniaturadeimagen|derecha|Convento de Ixmiquilpan, de los denominados “convento-fortaleza”. 220px|miniaturadeimagen|izquierda|Claustro del Convento de Epazoyucan. 220px|miniaturadeimagen|derecha|Espadaña del Convento de Tlanchinol.
La construcción de templos y conventos durante la Nueva España, estuvo fundamentalmente a cargo de los frailes, auxiliados por artesanos europeos y trabajadores indígenas. Son notables las diferencias que contienen ambos conjuntos, de acuerdo a la orden que lo construyó. Por un lado las construcciones franciscanas son modestas y sobrias delatando una modestia perceptible, sin carecer de interés; los conventos Franciscanos más que lugares de residencia, eran centros de organización misional y surgieron en un principio cerca de las poblaciones por evangelizar y su tamaño era de proporciones modestas. Por el contrario los agustinos cuentan con construcciones más elaboradas y ostentosas.
Se pueden establecer tres tipos de misiones: de ocupación, de penetración y de enlace. Las misiones de ocupación son las que conforman una red estrecha en torno a un centro, como Actopan o Ixmiquilpan. Las de penetración se refieren a las fundaciones precarias de casas esporádicas en zonas de difícil relieve, de clima penoso, aún no del todo pacificadas o circundadas de territorios totalmente indómitos. Estas misiones acompañan o preceden a la conquista militar, y en este caso podemos incluir a las de Chichicaxtla, y Chapulhuacán. Las casas de enlace son los conventos que forman una línea más o menos directa que liga un grupo de conventos con la Ciudad de México, como Tepeji del Río.
La arquitectura monástica novohispana del , estuvo ajustada en lo general a la llamada “Traza moderada”; sus establecimientos estaban conformados por espacios públicos y privados. Los espacios públicos dedicados al culto y la enseñanza, como el templo tenían diferentes secciones: coro, sotocoro, nave, presbiterio, altar, sacristía y confesionario; campanario o espadaña, el atrio, la capilla abierta, las capillas posas, las cruces atriales, en algunas ocasiones anexos que funcionaban como escuela y hospital. El privado, compuesto por el convento y sus diferentes dependencias como: claustro, celdas, baños, refectorio, cocina, bodegas y almacenes, sala de profundis y biblioteca. Además existían la huerta, el aljibe, molinos y caballerizas.