Una telenovela (llamada en algunos lugares teleserie o telecomedia) es un formato de televisión producido originalmente en varios países de América Latina. Cuenta una historia a lo largo de varios capítulos que puede o no ser realista y generalmente tiene un tono melodramático. Normalmente tiene un final feliz para los protagonistas.

Durante su desarrollo, los protagonistas tienen que luchar contra uno o varios villanos y, a menudo, cuentan con la ayuda de diversas personas que los apoyan (parientes, amigos, etc.). Regularmente terminan con un final feliz después de atravesar diferentes obstáculos y peripecias.

Las telenovelas poseen esencialmente un carácter sentimental, lleno de intrigas, engaños y confusiones. Con los años, han ganado más acción y han incorporado géneros además del melodrama (como el policíaco, la comedia dramática, el suspenso e incluso la ciencia ficción, entre otros).

En los últimos años, la telenovela aborda no solo problemáticas sentimentales, sino también temas tan polémicos como las enfermedades graves, la drogadicción, la homofobia y el crimen, entre otras problemáticas sociales.

Diferencias con otros formatos Soap opera

La telenovela iberoamericana se diferencia de la soap opera norteamericana y anglosajona, en que la primera se diseña y escribe con una duración prevista delimitada y casi siempre se emite en horario estelar. En ellas suele haber muchos subtramas que garantizan una duración de años e incluso décadas (como es el caso de Guiding Light, que estuvo 72 años en sintonía entre radio y TV). En este sentido, las telenovelas brasileñas son parecidas a las soap opera, pues tienen una diversidad de historias que a veces superan en interés a la clásica historia de amor central.

Historia

Sua vida me pertence fue la primera telenovela que salió al aire en diciembre de 1951 en TV Tupi, Brasil. Tuvo corta duración, los episodios duraban 15 minutos y las transmitían dos veces a la semana. Senderos de amor, Cuba, 1951 y Ángeles de la Calle, México 1951 se emite una vez a la semana. Entre 1957 y 1958 México produjo su primera serie de drama en el formato de telenovela moderna de lunes a viernes por las ranuras, Senda prohibida, escrito por Fernanda Villeli.

La principal característica de las primeras telenovelas era su corta duración, no más de veinte capítulos de quince a veinte minutos y emisiones en días alternos. La frecuencia diaria viene a imponerse en la segunda mitad de los años cincuenta. Hasta los noventa, la mayoría de las telenovelas eran emitidas en capítulos de media hora con la excepción de Brasil. A partir de entonces, el formato más usual es el de cuarenta y cinco minutos. Sin embargo, en Europa y otros continentes, aún existen telenovelas con episodios de corta duración.

Tramas estándares de la telenovela Existen varios patrones que suelen aparecer en las tramas de las telenovelas y que han dado lugar a numerosos estereotipos clásicos del género.

La trama típica de una telenovela cuenta la historia de una muchacha de origen humilde que trabaja en el campo o bien se gana la vida en la ciudad con uno o más trabajos mal pagados para mantenerse a sí misma y a su familia. Su vida se cruza con la de un joven de una familia muy rica para la que típicamente termina trabajando de sirvienta.

La protagonista se enamora del hijo de la familia, pero la familia de él (normalmente sus padres o sus abuelos si no tiene padres) se opone a la relación por sus diferencias sociales y urde toda clase de planes para separarlos con la ayuda de parientes y criados. Además, el joven ya está prometido con una mujer de su posición social que finge un embarazo o queda embarazada de otro hombre (un amigo y/o compañero de trabajo del protagonista) o del propio protagonista para que no la deje. El joven decide hacerse cargo del futuro bebé y puede llegar incluso a casarse con su prometida.

La protagonista se separa de su amado y empieza una nueva vida lejos de él, a menudo embarazada sin que él lo sepa. Buscando un nuevo trabajo, descubre que ella también procede de una familia adinerada que la acoge afectuosamente o bien se convierte en una mujer de éxito (empresaria, actriz, modelo, etc.) por su cuenta. Su éxito la llevará a reencontrarse con su antiguo amor y a descubrir que los sentimientos de ambos no han cambiado. Si ella ha quedado embarazada de su relación, él descubrirá la existencia de su hijo.

Posteriormente, se descubre que el embarazo de la villana ha sido fingido (si su embarazo es real y su bebé es hijo de otro hombre, se descubrirá la infidelidad; si es hijo del protagonista, la villana tendrá un aborto) y el protagonista la abandona para volver con su amada. Después de una lucha final entre los protagonistas con la villana, esta muere o acaba en la cárcel o el manicomio y los protagonistas por fin pueden ser felices juntos.

Nota terminológica Es también conocida como telerromance, novela de televisión o simplemente novela en Cuba y Brasil; teleteatro, tira o ficción diaria en Argentina; culebrón en España y Venezuela (por su larga duración y sus giros argumentales); novela o seriado (por la cronología; este último término se aplicaba a las series semanales) en Colombia; teleserie (porque la comedia o la acción es mayor al romance) en Chile y en zonas de Perú y Bolivia; comedia en Uruguay y teleserye en Filipinas.

Telenovela es una palabra de origen castellano, especialmente del español hablado en Cuba, precursor de este género audiovisual que se inspiró en las radionovelas. El vocablo es el resultado de la fusión de las palabras: tele (de televisión) y novela (el género literario romántico).

La palabra también se utiliza y forma parte del idioma portugués. Algunos señalan una supuesta contradicción en su denominación, que deberían llamarse «telerromances»; más para la lengua portuguesa, una novela literaria se diferencia de la novela no por su tamaño sino por la forma en que los acontecimientos suceden en la narración y el enfoque de folletín.

El habla cotidiana en países latinoamericanos, acepta el uso de novela como apócope para referirse a la obra audiovisual. En Europa, se prefiere usar telenovela, con el fin de distinguir el trabajo audiovisual de la obra literaria.

La matriz original del término demostró ser lo suficientemente fuerte como para lograr legitimidad en otros idiomas como el ruso, que antes usaba serial para este tipo de folletín televisivo. Varios idiomas como el inglés, el italiano, el francés y otros, aceptan el uso de telenovela, telenovella o telenovel entendiéndose como melodramas de duración limitada, soap operas en formato de miniseries de origen iberoamericano (o habladas en portugués y español originalmente). En estos idiomas no se habla de novel o román, porque indica a una obra literaria, no un programa de televisión como en español o portugués.

En Asia a los folletines televisivos se los denomina doramas o seriales, y al ser exportados a América Latina ha tenido la misma recepción que las producciones locales.

Canadá y Francia El téléroman es uno de los formatos de televisión más populares en la cultura quebequense, también difundidos en la televisión francesa. En Quebec, casi todas las principales redes de televisión transmiten téléromans a nivel nacional, y las redes privadas TVA y V. TFO en Ontario han producido también los suyos. En Francia, la TF1 y Canal + aire televisan series de este formato. Algunos teleromans famosos producidos en Francia son: Riviera (serie de 1991), Sous le soleil, Plus belle la vie, y Cinq Sœurs.

Modelos de producción Las telenovelas nacieron bajo el amparo y auspicio de las jaboneras, sin embargo, a partir de los años 1960, se vuelve el principal negocio de varias televisoras que, gracias a ellas, lograron formar significativos capitales (tal es el caso de Rede Globo en Brasil y el Grupo Televisa de México). Raras veces, productoras independientes consiguieron afirmarse en el mercado del audiovisual seriado, ya que las grandes cadenas o redes copaban los espacios. Y aunque hoy en día los monopolios son menos evidentes, ni Record, ni Manchete (ahora RedeTV!) de Brasil, ni TV Azteca en México, han sido capaces de destronar a sus principales rivales.

Uno de los factores de éxito en la producción de telenovelas es la constancia y la costumbre. Productoras inestables han demostrado también incapacidad para poder imponerse en los mercados internos y externos, ya que la continuidad es el factor básico de una industria exitosa del teleserial romántico latino. Otro factor a considerar es la cantidad de producciones simultáneas. Las grandes productoras generalmente tienen varias telenovelas al aire (4 en Brasil, 5 en México). Esto posibilita una variedad y aumentan el potencial de exportación.

En Brasil, la producción la asume la cadena, en México, existe un sistema de productores que en algo recuerda al estadounidense (en los EUA las grandes corporaciones, debido a vetos estatales, estimulados por los grandes estudios de cine, solo pueden producir noticias y por ello compran la mayoría de sus producciones a terceros que las realizan por encargo o por iniciativa propia para vendérsela a un emisor). Así pues, mientras que en Brasil el estilo de la novela se asocia básicamente a su autor y al horario, en México, este se define por el productor el cual, aunque tiene una marca personal, generalmente busca no diferenciarla demasiado de la anterior, para no haber grandes baches en la recepción y garantizar una sintonía constante. Consecuentemente, mientras que en Brasil es el autor el que determina los rumbos de la historia y tiene la última palabra sobre la misma (exceptuando el obvio control institucional y estatal), en México, es el productor el que decide por qué camino ha de seguir. La diferencia de enfoque es sustancial, pues allá, con todas las presiones comerciales y de otro tipo, las series terminan siendo hasta cierto punto 'obra de autor', mientras que en México el autor es apenas un ejecutor eficiente de las disposiciones de un jefe (algo cada vez más común con la desaparición de las grandes 'plumas' de antaño, sobre todo los de la época de la radio cubana cuyos guiones se vienen reproduciendo durante décadas).

Fue la guionista brasileña Janete Clair, la primera en transformarse en autora-estrella. Con ella se empieza a resaltar la autoría antes que la actuación, No obstante esta última no perdió importancia pero dejando a un lado el modelo de 'figuras' que aún predomina en la mayoría de los países latinoamericanos. En efecto, se escriben y realizan telenovelas pensando en actrices como Lucía Méndez, Verónica Castro, Grecia Colmenares, Andrea del Boca o Thalía. En Brasil, a pesar de su belleza y éxito, nadie hizo telenovelas para Maitê Proença por solo citar un ejemplo, aunque sí hay reinas del folletín como Regina Duarte, Glória Menezes o Suzana Vieira, por solo citar tres nombres. Ese patrón se replica también en los galanes, que han sido otro elemento determinante para alcanzar la popularidad. En México la pasión es vital en una relación conyugal ficticia.

En Venezuela, Venevisión y RCTV lograron crean una industria respetable del culebrón, pero este se ha visto afectado en los últimos años, no tanto por las presiones políticas, sino por el deterioro de sus argumentos que trataron de abandonar las clásicas historias de "niña pobre va por niño rico", pero no encontraron un sustituto a la altura, como sí sucedió en Colombia, donde tras largos años experimentando y haciendo novelas 'alternativas', han logrado crear un estilo propio que va desde las comedias con elementos de crítica social, hasta las narco-novelas en las que se exalta el supuesto glamour del bajo mundo con el que irremediablemente se asocia el país con sus carteles de la droga.