En el año 1817, durante la guerra de Independencia Argentina, el comandante del Ejército del NorteEn los documentos de la época era denominado Ejército Auxiliar del Perú, el nombre Ejército del Norte se generalizó luego de la creación del Ejército de la República del Perú. de las Provincias Unidas del Río de la Plata,En los documentos oficiales de 1817 se utilizaba el nombre Provincias Unidas en Sud América. Manuel Belgrano, envió hacia el Alto Perú una división militar de reducido tamaño al mando del teniente coronel Gregorio Aráoz de LamadridEn documentos de la época el apellido aparece frecuentemente como Aráoz de La-Madrid o Aráoz de la Madrid. En la actualidad se lo refiere mayormente como Lamadrid. con el objeto de obstaculizar el avance del Ejército Real del Perú por el norte de la actual Argentina. Aunque la división logró internarse hasta atacar Chuquisaca,La ciudad era entonces también conocida como La Plata, hoy se le llama Sucre. fue rechazada y perseguida por tres divisiones realistas obligando a su retorno, logrando sin embargo el objetivo de colaborar en hacer retrogradar la invasión realista. Algunas fuentes llaman a esta división como Cuarto Ejército Auxiliar del Alto Perú.
Antecedentes En septiembre de 1816, tras el nombramiento provisorio de Joaquín de la Pezuela como virrey del Perú, asumió en su reemplazo el comando del Ejército Real del Alto Perú el general José de la Serna, quien incorporó una gran cantidad de oficiales y tropas que habían luchado en la Guerra de Independencia de España. El nuevo comandante trazó un plan de invasión de las Provincias Unidas desde el norte, en colaboración con el Ejército Real de Chile. Tras derrotar a varias republiquetas, el 17 de noviembre de 1816 De la Serna trasladó su cuartel general a Tupiza, moviendo hacia allí parte del ejército. A principios de 1817 avanzó sobre Jujuy con 5000 hombres (Invasión de De la Serna a Jujuy y Salta). El 6 de enero de 1817, y luego nuevamente el 17 de enero, la vanguardia comandada por Pedro Antonio Olañeta ocupó San Salvador de Jujuy y esperó a que De la Serna lo alcanzara con el grueso del ejército, pero su avance hacia el sur fue hostilizado y detenido por las partidas guerrilleras comandadas por el coronel Martín Miguel de Güemes. El 14 de febrero de 1817 el Ejército de los Andes entraba en Santiago de Chile frustrando los planes realistas, mientras que Belgrano permanecía en San Miguel de Tucumán con unos 3.000 hombres que formaban el Ejército del Norte.
El gobernador de la Intendencia de Salta del Tucumán y jefe de la vanguardia, coronel Güemes, envió al doctor Redhead para convencer a Belgrano de enviar a la retaguardia realista una división de las tres armas hacia el valle de Cinti, con el objeto de encabezar una rebelión con los restos de las republiquetas y apoderarse de Potosí y de Chuquisaca. En los planes de Güemes, el ejército realista, acorralado en Salta y Jujuy por las partidas gauchas, se vería obligado a retroceder y sería perseguido por una fuerte división del Ejército de Norte. Güemes esperaba que el coronel Juan Bautista Bustos encabezara la operación, pero Belgrano se inclinó por Aráoz de Lamadrid, a quien el gobernador salteño acusaba de ser la causa de la muerte de Vicente Camargo, en razón de sus acciones temerarias.La revolución argentina: su origen, sus guerras, y su desarrollo político hasta 1830, Volumen 2. pág. 155. Autor: Vicente Fidel López. Editor. Imprenta y librería de Mayo, de C. Casavalle, 1881
Formación de la expedición 200px|right|thumbnail|Gregorio Aráoz de Lamadrid. El Escuadrón de Húsares de Tucumán fue creado por el director supremo Juan Martín de Pueyrredón en septiembre de 1816 con los voluntarios tucumanos reclutados por Aráoz de Lamadrid, a quien ascendió a teniente coronel y puso de comandante del cuerpo, luego de que éste le solicitara la baja del servicio si sus voluntarios eran incorporados a otro cuerpo, como lo habían sido los Húsares de la Muerte, que antes había creado en el Alto Perú. Contaba con un escuadrón de dos compañías con 173 plazas, que luego aumentó con prisioneros hechos en Santiago del Estero a cerca de 200 plazas.
Expresó Lamadrid que Belgrano:Observaciones sobre las Memorias Póstumas del Brigadier General D. José M. Paz. pág. 114. Autor: Gregorio Aráoz de La-Madrid. Editor: Imprenta de la Revista, 1855. Buenos Aires.
Aráoz de Lamadrid aceptó la empresa respondiendo:
Belgrano le ordenó que comenzara los preparativos mientras él reunía 400 caballos herrados y 600 mulas indispensables para la expedición, en la que irían además 2 cañones ligeros de calibre 4, que Aráoz de Lamadrid rechazó, pero Belgrano ordenó que los llevara. Fueron alistadas secretamente tres compañías de 50 hombres, además de los capitanes y oficiales, cada una pertenecientes respectivamente a los regimientos de infantería N° 2, 3 y 9 de guarnición en Tucumán. Completaban la división 50 milicianos de Dragones de Tucumán al mando del capitán José Carrasco con funciones no combatientes, tomados del cuerpo apodado los peladitos de Famaillá. La división llevaba 200 pesos fuertes para sus gastos. Aráoz de Lamadrid intercambió 12 soldados que se hallaban en otros cuerpos, que lo habían acompañado en la retirada de Culpina, por 36 reclutas de su cuerpo de húsares, por lo que éste se redujo a 150 plazas.Memorias del general Gregorio Aráoz de La Madrid. Tomo 1, pág. 115. Autor: Gregorio Aráoz de la Madrid, Marcelino de La Rosa. Editor: Adolfo P. Carranza. Establecimiento de impresiones de G. Kraft, 1895.
Partida de la división y cambio de planes Luego de partir de Lules y reunirse en la plaza de San Miguel de Tucumán, en donde Belgrano les entregó a cada soldado un poncho verde y los arengó, el 18 de marzo de 1817 partieron los más de 300 soldados y 50 milicianos con dos piezas de artillería,Vicente Fidel López dice que eran 186 infantes, 2 piezas de montaña con 44 artilleros, 100 dragones, 150 húsares y 105 gauchos. caballos y las mulas en número justo para las cargas, siendo la mayoría de estas últimas de las mismas que habían acompañado al ejército desde su retirada del Alto Perú luego de la batalla de Viluma (o de Sipe Sipe).
Saliendo de San Miguel de Tucumán hasta Trancas, la división subió a los valles Calchaquíes llegando a los 8 días al valle de San Carlos, en donde desertaron dos infantes. Por la tarde llegó allí un oficial de milicias tucumanas conduciendo 74 caballos y ninguna mula, con una nota de Belgrano expresándole que eran los únicos que había podido reunir. Aráoz de Lamadrid creyó que la división perecería en el despoblado de Atacama, contestó que se proporcionaría los caballos en Tarija, y al día siguiente, desde San Carlos varió su ruta por el norte de Jujuy, viajando en dirección a las tierras del Marqués de Yavi, pasó por Casabindo, y sin ser visto por los realistas se dirigió a Tarija.
Al atravesar el camino de postas que unía Tupiza con la quebrada de Humahuaca, el 8 de abril una partida al mando del capitán Mariano García se dirigió desde Colpayo a sorprender en Cangrejillos a una guardia realista que se hallaba en uno de los puestos del marqués de Yavi, apresando a 6 hombres y dando muerte a un teniente y 6 soldados, sufriendo la muerte del teniente de húsares Cayetano Mendoza. Fueron apresados también los 2 o 3 encargados de la posta de Cangrejillos para que no dieran aviso de su pasaje.Datos del parte oficial, sin embargo, en sus Memorias (pág. 117 del Tomo 1) Aráoz de Lamadrid dice que envió una partida de 40 húsares al mando del teniente Cortés (muerto en la acción) con media compañía del N° 2. Que los enemigos eran 30, de los cuales escaparon 3, tuvieron 4 o 5 muertos Este prematuro ataque alarmó al ejército realista, que tomó precauciones. La división logró pasar por las cercanías de Yavi sin ser percibida.
Al llegar a Tarija la división llevaba un centenar de prisioneros de las poblaciones que encontró a su paso, a fin de que no los delataran, los que fueron liberados en esa villa y obsequiados con presentes. Como Aráoz de Lamadrid había enviado desde San Carlos un mensaje a Belgrano expresándole los motivos del cambio de ruta, al acercarse a Tarija recibió la respuesta en términos de amarga queja por el cambio de planes. Aráoz de Lamadrid respondió con una carta reprochándole no haber recibido las cabalgaduras necesarias para atravesar el desierto y reclamándole la libertad de acción en vistas de la lejanía en que se hallaba Belgrano.
Desvío y recuperación de Tarija Lamadrid antes de partir a la Puna y partir al Alto Perú, decidió detenerse en Salta, estaba informado de que en la Republiqueta de Tarija estaba de gobernador, Francisco "Pancho" Pérez de Uriondo, mandó a sus emisarios para hacer conocer la necesidad de auxilio y subsidios de monturas, caballos, entre otras cosas, Aráoz llega en la tarde del 14 de abril, luego de recorrer una alta cuesta áspera de aproximadamente 2800 y bajar 1800 que era la altura del valle de Tarija, por el cansancio de los de las tropas y de los caballos y al enterarse de que Uriondo no era gobernador, evita la tropa de vanguardia organizada por José de la Serna, siendo la tropa mayor comandada por el gobernador posesionado por La Serna, Mateo Ramírez en la Villa de Tarija con su cuartel general en el cabildo capitular; y 140 jinetes y algo de artillería al mando de los subcomandantes Andrés de Santa Cruz y Calahumana y Malacabeza ubicados en Concepción . Lamadrid al mando de 400 hombres y 2 cañones ingresa por la Abra del Gallinazo, izquierda sin ser notado por la división Andrés de Santa Cruz y; se presenta ante Uriondo y los gauchos montoneros tarijeños entre las 15:00 y 16:00 de la tarde donde fue informado de lo sucedido y acontecido, Lamadrid organiza a los gauchos para empezar su movimiento, Ramírez al enterarse pensó que eran gauchos comandados por Uriondo (quien había partido con sus fuerzas desde San Ramón de la Nueva Orán hacia Tarija), aproximadamente a las 18:00 decidió enfrentarlos en manera de desdén, por lo que Ramírez ordenó la salida de los granaderos del Cuzco (recientemente incorporados al Batallón de Gerona) para atacarlas, expresando: "Vamos a desparpajar a esos gauchos". Luego de cruzar el río Guadalquivir, observó el despliegue y se dio cuenta de que no eran fuerzas irregulares, ante los primeros disparos ordenó el repliegue y se encerró en la villa protegida por las trincheras ordenada a construir recientemente por De la Serna. Lamadrid ocupó el morro de San Juan, en donde emplazó sus 2 cañones y comenzó sus disparos hacia los realistas de la plaza y luego intimó la rendición de Ramírez, que fue rechazada.
Los montoneros y gauchos tarijeños de Pérez de Uriondo, entre ellos los comandados por Uriondo y por José María Avilés, aportaron un millar de hombres y colaboraron en el sitio de Tarija, rodeándola por orden de Aráoz de Lamadrid, a fin de capturar a los mensajeros despachados con pedidos de ayuda hacia las divisiones ubicadas en el valle de Concepción y en Cinti (la actual Camargo), mandada esta última por el presidente de la Real Audiencia de Charcas, el brigadier de Marina José Pascual de Vivero Salaverria. Se especula que Méndez se adelantó con 100 jinetes armados a recibir a Aráoz de Lamadrid en la Cuesta de Tolomosa. Santa Cruz, quien se hallaba casualmente en la Villa de Tarija y que había dejado a Malacabeza comandando la división realista, Santa Cruz intentó ayudar a Ramírez para ir en busca de su división, pero no lo logró y fue apresado por los gauchos tarijeños comandados por Uriondo.
Al escuchar los cañonazos, las fuerzas realistas acantonadas en el valle de Concepción se dirigieron hacia Tarija, entrando Tolomosa y dirigiéndose al Campo de La Tablada ("perteneciente al curato o capitulación de la Villa de San Bernardo de Tarija, al igual que en la Batalla del