El V Encuentro Mundial de las Familias se celebró en la ciudad española de Valencia los días 8 y 9 de julio de 2006. El Encuentro Mundial de las Familias es un evento internacional organizado por la Iglesia católica cada tres años, dedicado en esta edición al tema «La transmisión de la fe en la familia».

El encuentro fue clausurado por el papa Benedicto XVI, en el que fue su primer viaje apostólico a España desde su elección en 2005. Valencia había sido designada como sede por su predecesor, Juan Pablo II, quien convocó el encuentro el 22 de febrero de 2005. Los actos principales se celebraron en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el antiguo cauce del Turia. La misa de clausura, el 9 de julio, congregó a alrededor de un millón y medio de personas. Durante el rezo del Ángelus de ese día, Benedicto XVI anunció que el siguiente encuentro se celebraría en Ciudad de México en 2009.

Antecedentes El Encuentro Mundial de las Familias fue instituido por Juan Pablo II en 1994 y reúne periódicamente a familias de los cinco continentes para celebraciones litúrgicas, congresos teológico-pastorales y encuentros testimoniales. Juan Pablo II convocó la quinta edición el 22 de febrero de 2005, fijó como sede Valencia —a petición del rey Juan Carlos I y del episcopado español— y eligió como lema «La transmisión de la fe en la familia». Tras la muerte del pontífice, su sucesor, Benedicto XVI, ratificó la convocatoria en una carta del 17 de mayo de 2005 al cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia. El programa eclesial se desarrolló entre el 1 y el 9 de julio de 2006 e incluyó un congreso teológico-pastoral, un congreso de los hijos y celebraciones eucarísticas, antes de la clausura presidida por el papa.

Contexto La visita se produjo en un momento de tensión, reflejada por la prensa, entre la Conferencia Episcopal Española y el gobierno del Partido Socialista Obrero Español, en particular por la oposición de los obispos a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobada en julio de 2005, y a la Ley Orgánica de Educación, aprobada en febrero de 2006.

Cinco días antes del evento, el 3 de julio, descarrilaron dos vagones de la línea 1 del Metro de Valencia en las inmediaciones de la estación de Jesús, con un balance de 43 fallecidos. El suceso marcó el ambiente de la visita y condicionó la agenda del pontífice, que había enviado un mensaje de condolencia el mismo día del accidente.

Desarrollo 8 de julio Benedicto XVI partió por la mañana del Aeropuerto de Roma-Fiumicino y aterrizó en el aeropuerto de Manises hacia las 11:39, donde se celebró la ceremonia de bienvenida ante unos 2000 peregrinos y tuvo un primer saludo a los reyes de España.

A diferencia del programa inicial, el papa pidió detenerse en la estación de Jesús tras conocer el accidente del metro. Su primera parada en la ciudad, hacia las 12:45, fue precisamente ese lugar, donde rezó por los fallecidos y heridos y depositó una corona de flores. A continuación se trasladó a la catedral —donde la alcaldesa le entregó la llave de la ciudad— y a la Basílica de la Virgen de los Desamparados, rezó ante la patrona de los valencianos y recitó el Angelus Domini en la plaza de la Virgen, desde la que se dirigió a pie al Palacio Arzobispal.

Por la tarde realizó una visita de cortesía a los reyes en el Palacio de la Generalidad Valenciana y se reunió con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Palacio Arzobispal. La jornada concluyó con el encuentro festivo y testimonial de clausura en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en el que varias familias ofrecieron su testimonio de fe. En su discurso, Benedicto XVI expresó su cercanía con las víctimas del accidente del metro y desarrolló el tema de la transmisión de la fe, presentando a la familia fundada en el matrimonio como «Iglesia doméstica y santuario de la vida».

9 de julio La mañana del 9 de julio, tras despedirse del Palacio Arzobispal, el papa presidió la misa de clausura en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, concelebrada con numerosos obispos y sacerdotes y seguida por alrededor de un millón y medio de personas; entre los asistentes figuraban el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, el cardenal Alfonso López Trujillo y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez. En la homilía, Benedicto XVI sostuvo que reconocer y ayudar a la familia es «uno de los mayores servicios que se pueden prestar hoy día al bien común».

Tras la comunión rezó el Angelus Domini, en el que agradeció la labor de los organizadores y voluntarios y anunció que el siguiente encuentro se celebraría en Ciudad de México en 2009. El viaje finalizó con la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Manises y el regreso a Roma.

Reacciones La visita movilizó a centenares de miles de peregrinos y culminó en la misa de clausura ante alrededor de un millón y medio de asistentes.

En la ceremonia de bienvenida celebrada en el aeropuerto de Manises, el rey Juan Carlos I pronunció un discurso en el que expresó «el gran honor y la especial satisfacción» de recibir al pontífice y le agradeció las palabras de consuelo dirigidas a Valencia y a España tras el accidente del metro. El monarca subrayó que la presencia del papa suponía un gran consuelo para las familias de las víctimas, valoró que Benedicto XVI hubiera elegido España como destino de uno de los primeros viajes de su pontificado —y lo interpretó como un reconocimiento de los lazos históricos entre la Iglesia y España— y describió a Valencia como capital mundial de las familias cristianas durante aquellos días. El rey dio la bienvenida al pontífice en nombre del pueblo español, del Gobierno de España y de las autoridades autonómicas y locales.

Por su parte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió al pontífice en el Palacio de la Generalidad Valenciana y destacó la importancia de la institución familiar en la sociedad española. Aunque existían diferencias entre el Ejecutivo y la Santa Sede en diversas cuestiones sociales, el encuentro se desarrolló en un clima de cordialidad institucional....

En su discurso de despedida en el aeropuerto de Manises, el propio Benedicto XVI agradeció a los reyes, a las autoridades de la nación, de la Generalitat y de la Alcaldía, y al arzobispo, «la amable hospitalidad» recibida durante toda la visita.

Por parte de la Iglesia, el papa agradeció a los obispos españoles su implicación y destacó «el gran trabajo» realizado por el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, y sus obispos auxiliares en la preparación del encuentro. En el rezo del Ángelus de clausura expresó su reconocimiento al cardenal Alfonso López Trujillo y al propio García-Gasco, y elogió el «trabajo sacrificado y eficaz» de los voluntarios de numerosas nacionalidades.

Para la archidiócesis de Valencia, la celebración del encuentro y la visita papal constituyeron un acontecimiento histórico para la diócesis, considerado posteriormente uno de los grandes hitos del episcopado de García-Gasco.

Paralelamente, diversas asociaciones sociales, vecinales y evangélicas-protestante formaron el colectivo Jo no t'espere («Yo no te espero», en valenciano), contrario a la visita por considerarla motivada por motivos ideológicos y por una excesiva influencia de la Iglesia católica en los asuntos del Estado. El colectivo convocó manifestaciones antes y durante el encuentro y promovió una recogida de solicitudes de apostasía, de la que presentó unas 1500. Financiación y repercusión La gestión del evento corrió a cargo de la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias (FVEMF), creada por la Generalidad Valenciana, el Arzobispado de Valencia, la Diputación de Valencia y el Ayuntamiento de Valencia. El coste del encuentro fue objeto de debate público: frente a las aportaciones iniciales reconocidas por la Generalitat, cálculos posteriores difundidos por la prensa elevaron el gasto público a un mínimo estimado de 20,3 millones de euros.

En el plano económico, el encuentro tuvo un efecto destacado sobre el turismo de la ciudad. Según Turismo Valencia, julio de 2006 marcó un récord histórico de viajeros —en torno a 153 000, por encima del anterior máximo mensual— y las pernoctaciones crecieron un 30,8 % respecto a julio de 2005. El director gerente del organismo, José Salinas, atribuyó buena parte de esa marca al V Encuentro Mundial de las Familias y situó a Valencia como la ciudad de mayor crecimiento turístico de España en aquel periodo. El aluvión de peregrinos generó una fuerte demanda en el sector hotelero y en la hostelería de la ciudad durante los días del evento.

La visita tuvo además una amplia repercusión mediática internacional, seguida por millones de personas a través de la radio y la televisión, lo que proyectó la imagen de Valencia en todo el mundo. Años después, la resolución judicial que archivó de forma definitiva la causa sobre la financiación valoró que el gasto público se había destinado a un acto de interés general y subrayó esa difusión internacional, dado el gran número de asistentes y el seguimiento informativo que tuvo.

Los contratos vinculados a la visita dieron lugar a dos procedimientos judiciales distintos. El primero, instruido desde 2016 por el Juzgado de Instrucción n.º 5 de Valencia, investigó posibles delitos de prevaricación y malversación en las contrataciones de la FVEMF e implicó, entre otros, al expresidente de la Generalitat Francisco Camps, a su vicepresidente Víctor Campos y al obispo auxiliar Esteban Escudero. En diciembre de 2020, el juzgado acordó el sobreseimiento de la causa al no apreciar indicios de los delitos denunciados, y los tribunales consideraron que la cantidad gestionada por la fundación —en torno a 3,5 millones de euros— resultaba coherente con la naturaleza del evento. Camps quedó finalmente absuelto, sin condena.

El segundo procedimiento, tramitado en la Audiencia Nacional dentro del caso Gürtel, se refirió a la adjudicación por Radiotelevisión Valenciana del contrato de suministro de pantallas, sonido y megafonía a una empresa ligada a la trama de Francisco Correa, con un sobrecoste estimado en 3,2 millones de euros. En noviembre de 2020, la Audiencia Nacional consideró probada la adjudicación irregular y condenó a un total de 80 años de prisión a 15 de los 19 acusados; este caso se circunscribió a las operaciones de la trama en torno a la visita, no a la organización del encuentro por la fundación.

Véase también Accidente de Metrovalencia de 2006 Encuentro Mundial de las Familias Anexo:Viajes apostólicos de Benedicto XVI

Referencias

Bibliografía adicional

Enlaces externos

Especial de El Mundo sobre la visita

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