Cantabria, que con el arco de la bahía de Santander formó parte de la primera industrialización de la España peninsular en el , ha sufrido desde la Guerra Civil un proceso de desindustrialización que la ha llevado a depender en gran medida del sector terciario. La economía cántabra ha pasado de centrarse en el comercio desde finales del XVIII y la fuerte actividad minera durante el XIX a las industrias siderúrgica y química en el y, por último, a los servicios y el turismo. Mientras el mayor desarrollo económico se ha mostrado históricamente en el litoral, con la excepción del eje que supuso desde antiguo el Camino de Reinosa, el interior, abrupto, ha dependido del sector primario y en especial de la ganadería, hoy en claro retroceso, lo que es recordado por el mercado de ganados de Torrelavega, uno de los mayores del mundo. Después de la crisis de 1973 la economía de Cantabria, una de las más sólidas de España, entró en recesión a excepción del sector terciario, que aún suponiendo tres quintas partes del PIB no pudo impedir una fuerte caída.
Toda la región se puede considerar subordinada a Santander en cuanto que ésta reúne la mayor concentración de servicios y una buena cantidad de industrias, hecho explicable debido a que su área metropolitana supone alrededor de la mitad de la población de la comunidad autónoma. Además de en la capital, la actividad económica se concentra en los municipios costeros, núcleos industriales y de servicios de segundo orden que han equilibrado sus economías con el auge turístico, el eje del valle del Besaya (especialmente Torrelavega) y Reinosa como zonas industriales, y la villa de Potes como centro secundario de servicios para Liébana.
La inversión extranjera en Cantabria no es estable, fluctuando entre cifras muy diferentes. Los capitales extranjeros invirtieron 24.714,71 miles de euros en 2004, contrastando con los solo 724,70 del año anterior y los moderados 4.487,44 de 2006.
Según el INE en 2001 la economía de Cantabria dividía sus porcentajes de la siguiente manera: 64% de servicios, 22% de industria, 10% de construcción y 4% de agricultura, ganadería y pesca; en total representaba el 1,3% del VAB nacional. Por su parte, la economía sumergida representaba en el ejercicio 2000-2009 un 23,7% del PIB regional, según los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).www.20minutos.es (última consulta: 10-julio-2010).
Evolución reciente (2023-2025) En 2023, el PIB de Cantabria creció un 1,7 % interanual —por debajo del 2,5 % nacional—, según la contabilidad trimestral del Instituto Cántabro de Estadística (ICANE); en 2025 la actividad mantuvo el pulso con avances interanuales del 2,3 % y 2,6 % en el primer y segundo trimestre, respectivamente.Europa Press, «La economía de Cantabria creció un 1,7 % en 2023», 17 de abril de 2024. . En el mercado laboral, la comunidad registró en el segundo trimestre de 2025 una tasa de paro del 7,1 % (la más baja de España) y un máximo histórico de ocupación con 226 300 personas. En el ámbito logístico, el puerto de Santander encadenó dos récord históricos de tráfico con 6,99 millones de toneladas en 2023 y 7,15 millones en 2024, impulsado por la puesta en marcha de su terminal de contenedores. En transporte aéreo, el aeropuerto Seve Ballesteros-Santander acumuló 837 298 pasajeros entre enero y septiembre de 2025 (−3,2 % interanual).
Economía histórica en Cantabria Cantabria, marcada desde antiguo por una economía de subsistencia basada en el sector primario, con la importante excepción de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, pasó en la segunda mitad del a depender localmente de una economía mercantilista gracias a la considerable mejora e impulso del puerto de Santander, el camino carretero de Reinosa, luego llamado de las harinas, y el permiso estatal para comerciar -aún con restricciones- con las colonias americanas, hechos que coinciden con la formación de una burguesía mercantil en la capital y la inversión de capitales regionales y extranjeros. En torno a 1800 cobran importancia las fábricas de harina y tejido. Eco de la economía cántabra durante el , en especial santanderina, es el Boletín de Comercio.
250px|thumb|right|Antiguo cargadero de mineral de Orconera, en la localidad de El Astillero. Este cargadero tenía por objeto dar salida, por la ría de Astillero y a través de grandes buques mercantes, al mineral de hierro extraído de las minas de Villaescusa.
Con la pérdida de las colonias americanas en la segunda década del XIX, Cantabria pierde las ganancias del comercio, del cual dependía en gran medida. Su actividad se centra entonces en la minería; la Real Compañía Asturiana de Minas comenzó sus extracciones en Reocín en el año 1856, un año antes de que se proyectase una unión ferroviaria Cantabria - Mediterráneo. La actividad minera se consolidó con la pérdida de Cuba, que significaba el fin del comercio con La Habana. A la minería le acompañó la industria, dispersa por toda la costa y el valle del Besaya, muy diversificada pero dispersa y construida a base de pequeñas fábricas y empresas.
A principios del se asientan en la comunidad grandes empresas especializadas: Nueva Montaña (1899), Solvay (1904) o Sniace (1944). El desarrollo de esta industria, en el que destacaron los sectores metalúrgico, químico y alimentario, se compaginó solidariamente con la pesca y la agricultura; tras la Guerra Civil se vivió un auge de los sectores tradicionales frente a la gran empresa (telas, cuero, calzado). No obstante, una vez materializada la fortaleza de la industria cántabra como una de las más fuertes de España, se sumió en un déficit de investigación que la hizo perder posiciones con el Plan de Estabilización y Desarrollo de 1959, que dejaba de proteger el mercado español para abrirlo al exterior. En la década de los años 1960 se palió con el desarrollo del turismo y los servicios.
miniatura|izquierda|Factoría de Ferroatlántica en Maliaño. Durante gran parte del , Cantabria mantuvo una historia industrial de primer orden que comenzó a decaer a partir de los años 1970 con la crisis del petróleo y la posterior la reconversión industrial.
A pesar de todo, la economía regional no pudo resistir la crisis del petróleo de 1973 y se puso a la cola del país, hecho mantenido hasta la llegada del , en que volvió a estar por encima de la media del PIB español (en 2008 Cantabria ocupaba el puesto octavo entre las comunidades y ciudades autónomas, con un PIB nominal de 24.466 euros). Durante esas décadas la industria cántabra había quedado obsoleta y se procedió a una destrucción brutal de las industrias. Esto se vio reflejado en las estadísticas, pues mientras que en 1960 Cantabria (provincia de Santander) ocupaba el puesto quinto entre las provincias españolas en cuanto a PIB, el 1991 había descendido al puesto 23; así, frente a los 55.819 puestos de empleo en la industria de 1955, en 1991 se vieron reducidos a 38.962. Esta situación propició la calificación de Cantabria como objetivo 1 de la política económica europea en la década de los '90, lo que impulsó de nuevo el desarrollo de la región. Por otra parte, la integración en la Unión Europea ha provocado grandes transformaciones en el sector primario cántabro, hoy sensiblemente reducido, y especialmente en la ganadería.
Sector primario
Agricultura
250px|thumb|right|La extensión de la cría de ganado de leche en Cantabria durante mediados del trajo consigo la pradificación del terrazgo y la sustitución de otros cultivos. Prácticamente desapareció el cultivo de la manzana destinado a la producción de sidra, primando la selección y producción de especies forrajeras de gramíneas para la alimentación del ganado vacuno.
La economía cántabra ha pasado de ser eminentemente rural a post-industrializada y tendente a los servicios. No obstante, algunos hechos demuestran las posibilidades de este sector, como denota la producción de vino cántabro, promovida desde el año 2000; así, Cantabria contaba en 2007 con seis vinicultores, dos tintos y cuatro blancos, que ocupaban en total 24 hectáreas y se venden bajo las denominaciones de origen Costa de Cantabria y Liébana. En total produjeron ese año 100.000 litros (60.000 de tintos y 40.000 de blancos).www.eldiariomontanes.es (última consulta: 9-julio-2010)
En 2013 Cantabria contaba con diez bodegas que producen a mediana o pequeña escala unos 300.000 litros,www.eldiariomontanes.es (última consulta: 12-diciembre-2013) además la bodega manchega Pago Casa del Blanco de Manzanares de Ciudad Real ha anunciado que creara en 2014 uno de los mayores viñedos de la comunidad con 10 hectáreas, además de llevar a cabo la restauración del palacio barroco de los Alvarado, en Treto (Bárcena de Cicero).www.eldiariomontanes.es (última consulta: 12-diciembre-2013)
Entre los cultivos más comunes destaca el maíz. No obstante, la geografía rural cántabra se caracteriza por el minifundio, que no permite un gran aprovechamiento económico y está ligado a una economía de subsistencia. Las explotaciones modernas existentes, escasas y de tamaño medio, venden sus productos a la industria alimentaria. Las tierras cultivadas en el año 2000 ocupaban 12.241 hectáreas, representando solo un 2,3% de la superficie autonómica, y ocupaban a 14.125 personas (6,1% de la población) contando a los ganaderos, que son la inmensa mayoría; estas cifras han descendido desde entonces.
La agricultura de secano tiene una importancia muchísimo mayor a la de regadío, estando la mayoría del terreno dedicado a heno, forraje y pastos para el ganado (maíz, alfalfa, nabo, etc). El resto de los cultivos, entre los que destacan cereales como la cebada, las hortalizas, los árboles frutales y los tubérculos contaban tan solo con 3200 ha en el año 2000, por lo que su importancia es ínfima. Otras 2000 ha estaban dedicadas al regadío, parte de ella también destinada a la alimentación del ganado.
Por orden de importancia, los principales cultivos son: forrajes, patata, hortalizas, cereales y frutales. Por otra parte, en 2002 el Ministerio de Medio Ambiente publicaba la existencia de 56.403 hectáreas protegidas en Cantabria bajo distintos grados, lo que supone el 10,6% de la comunidad autónoma.
En 2006 la producción agraria comercializada fue de 40.797 Tm.
Silvicultura En Cantabria la especie arbórea de aprovechamiento por excelencia es el eucalipto, traído de Australia, que ya forma parte del paisaje cantábrico en sustitución de las especies autóctonas, seguido del pino. Por sus condiciones climáticas solo el 1% de su territorio se considera inadecuado para la silvicultura. A pesar de todo una gran parte de su superficie está dedicada a praderas y pastosclub.telepolis.com (última consulta: 9-julio-2010). desde la época moderna, cuando los bosques desaparecieron en servicio de los Reales Astilleros de Guarnizo y la Real Fábrica de Artillería de La Cavada; los espacios forestales representaban el 67,55% del territorio (INE, año 2000), de los cuales el 39,39% es forestal arbolado (el 11,46% de las masas arboladas están ordenadas).
Las plantaciones de pino y eucalipto están dedicadas principalmente a la industria papelera, en la que destaca la fábrica torrelaveguense Sniace, y a la maderera. El aprovechamiento directo de la silvicultura representaba en 2001 el 6% de la economía cántabra, por encima de la agricultura
Ganadería thumb|200px|left|Vacas pastando en una braña en Tresviso. En la segunda mitad del Cantabria optó por la especialización ganadera frente a otros sectores tradicionales, como el vitivinícola y el de producción de sidra. La leche de vacuno industrializada, sector que tiene su origen para Cantabria con las primeras fábricas de 1901, varias de ellas absorbidas luego por Nestlé durante los años 1930, obligó a la inversión en razas extranjeras que poblaron la región para rentabilizar la producción.