thumb|El complejo del Palacio del Buen Retiro y sus jardines. Fragmento del plano de Madrid de Pedro Teixeira (1656).

El Real Sitio del Buen Retiro fue una posesión real situada en la ciudad de Madrid. El complejo, que incluía un palacio, un monasterio de monjes jerónimos, un teatro, y unos grandes jardines, se constituyó como uno de los más frecuentados espacios de recreo de los monarcas españoles y su Corte. El conjunto de parques del "Buen Retiro" se desarrolló a partir de la segunda mitad del , y a finales del pasó al Ayuntamiento de Madrid y fue absorbido por el plan urbanístico del ampliación de la villa. Los jardines del Buen Retiro serían el origen de uno de los mayores parques públicos de Madrid.

Orígenes El origen del sitio real se debe a la Orden de San Jerónimo, que edificó en la zona de extramuros de la ciudad un monasterio, que con el tiempo se convertiría en lugar de residencia de los reyes de España, sobre todo en épocas de retiro como lutos o cuaresmas.Pedro Montoliu, (1996),«MADRID, Villa y Corte, Historia de una ciudad», Silex, pp:88 Con el tiempo, ya en el , a propuesta del Conde Duque de Olivares, se construyó un complejo residencial para los reyes, el llamado Palacio del Buen Retiro. El lugar, rodeado de un conjunto de jardines y diversas construcciones, se diseñó como lugar de reposo y divertimiento del rey y de la Corte.

Monasterio de los Jerónimos thumb|Monasterio de los Jerónimos. A finales del , siendo rey Enrique IV de Trastamara, era habitual que en su peregrinaje por las diversas ciudades del reino, éstas se disputaran los favores de la capitalidad. Ya en 1460 la elección se inclinaba por la Villa de Madrid y esta predilección se hacía notar por las frecuentes visitas que hacía. Estando de caza por los Campos del Pardo le anunciaron la llegada de una embajada bretona; agradado por la visita, decide hacer un torneo. Durante los días que se celebró el torneo destacó en el mismo el valido Beltrán de la Cueva; como agradecimiento, el rey ofreció a la Orden jerónima la fundación de un monasterio, en concreto sobre la zona denominada en la actualidad San Antonio de la Florida.

En origen, el Monasterio de los Jerónimos se denominó de Santa María del Paso, y fue inaugurado el 6 de mayo de 1465.Juan Catalina García López Sigüenza, (1909), «Historia de la Orden de San Jerónimo», 2ªEd., Volumen 12Miguel Ángel Ladero Quesada, (2005), «La Hermandad de Castilla: cuentas y memoriales, 1480-1498», Real Academia de la Historia, pp:109-110 Durante su reinado, Enrique IV ofreció diversos regalos y privilegios a la orden Jerónima. Tras la muerte del Rey, los monjes se vieron aquejados de fiebres reumáticas y otras enfermedades causadas por lo insalubre del terreno. Esta situación hizo que elevaran una petición a los Reyes Católicos para el traslado.«Real Orden» de 23 de octubre de 1493, y ratificada por bula papal de Alejandro VI de 1509.

Los monjes eligieron la zona oriental de la ciudad (muy cercana al emplazamiento del actual Museo del Prado). Este lugar, de condiciones más saludables, se encontraba extramuros, con agradables arroyos, manantiales, huertas y vientos saludables de la sierra. Se emplearon materiales del antiguo monasterio del Paso. Fernando el Católico reunió Cortes en el nuevo Monasterio entre 1510 y 1512 . Se hicieron entonces unos aposentos para que los Reyes descansasen tras asistir a las celebraciones religiosas. En Europa, la construcción de "cuartos reales" dentro de dependencias de los monasterios era habitual; los monjes jerónimos se convirtieron así 'aposentadores reales'. Felipe II encargó a Juan Bautista de Toledo la remodelación del "Cuarto Viexo e San Jerónimo" añadiendo diversas estancias. Felipe II también financió diversas obras de embellecimiento en el monasterio. De esa época, sólo han llegado hasta nosotros unos grabados de Anton van der Wyngaerde (Antonio de las Viñas) en los que se puede ver una perspectiva de Madrid en la que no aparece el monasterio.Rosario Mariblanca, (2008), "Historia del Buen Retiro", Madrid, ed. La Librería Las primeras representaciones del monasterio se encuentran en los mapas detallados en 1635 por F. de Witt (aunque fue Antonio Mancelli su autor); en el mapa puede verse el Prado de Recoletos por los Agustinos Recoletos y cómo desde la Puerta del Sol sale una calle directa al monasterio (carrera de San Jerónimo), pasando por la torrecilla de la Música. Este plano da una idea de la situación de las explanadas que serán el futuro Retiro. La frontera de los campos se ve limitada en Atocha por la ermita de San Blas (existía desde 3 de abril de 1588), ubicada a la altura del cerrillo de San Blas. Se aprecian también las dos fuentes del Duque de Lerma en las cercanías.

En la Corte de Felipe III llega a Madrid Gaspar de Guzmán y Pimentel, nacido en Roma, segundo hijo del sevillano Conde de Olivares. Se casó con Inés de Zúñiga y llegó a ser el hombre más poderoso de España. Durante esta época los grandes de la Corte deseaban los solares cercanos al Monasterio, por tener las fincas de recreo más cercanía con el Rey. Entre los que poseían fincas allí se encontraba el Conde-Duque, que tenía unos aviarios de aves exóticas. Este aviario fue donado finalmente al rey Felipe IV, y denominado por el pueblo de Madrid jocosamente como el «gallinero».

Palacio del Buen Retiro

thumb|El Palacio del Buen Retiro en 1636–1637; dibujo del . thumb|El Casón del Buen Retiro. Como varios de los miembros más eminentes de la nobleza residían en la zona cercana al Monasterio de los Jerónimos (en la zona del Paseo del Prado), el emplazamiento del nuevo Palacio era justificado. Las nuevas obras en el Monasterio se salen del entorno arquitectónico del «Cuarto Viexo o Real», promovidas por la ambición del Conde-Duque de Olivares. En el año 1630 Juan Bautista Crescenzi supervisa el proyecto de ampliación de dicho cuarto. Las obras ejecutadas al final son de pequeña envergadura. Ese mismo año, el Conde-Duque es nombrado alcaide del Cuarto Real. Crescenzi, a pesar de ser un valido del Conde-Duque, recibe varias presiones para su pronta finalización; pero su muerte en 1635 hace que sea sustituido por Alonso Carbonell como maestro de obras. Las mismas partieron sin un plan arquitectónico previo. Una de las causas alegadas para ello por ciertos autores es que el Palacio fue concebido no como residencia habitual, sino como estancia temporal.José Bordiu, (1967), «Apuntes para la Historia del Buen Retiro», Cosas de Madrid Muchas de las críticas de la época que recibió la edificación del Palacio se centraron en la precipitada ejecución de la misma y el empleo de cantidades desmesuradas de obreros con poca preparación. En la construcción de las fachadas, en lugar de materiales duraderos como sillería o granito, se empleó ladrillo de San Isidro, conocido por su baja calidad. Las remodelaciones constantes no dieron al Palacio la homogeneidad requerida.

Felipe IV dio al nuevo palacio el nombre de «Real Sitio del Buen Retiro» mediante una pragmática de 1 de diciembre de 1633. Por esa fecha se había acabado el cuerpo principal del edificio. El Conde-Duque, al recibir el cargo de alcaide de los Reales Sitios, ofreció durante el mes de diciembre de este año diversos banquetes conmemorativos. La nueva construcción no fue bien acogida por los madrileños de la época, y la popularidad del Conde-Duque fue decayendo a causa de ello. El Real Sitio ocupaba en esta época una superficie aproximada de ciento diez hectáreas. La entrada se encontraba al final de una cuesta denominada Prado Alto o Cuesta de los Caballeros y podía accederse a él por cada una de las seis puertas de las Casas de Oficios. En algunos de los amplios patios interiores se celebraban corridas de toros. Dentro del volumen exterior del Palacio, destaca el llamado Casón, adornado con jardines de parterres de flores. Este edificio fue proyectado y construido por Alonso Carbonell en 1637 para dedicarlo a salón de baile de la Corte. Algunas de las dependencias del Palacio se convirtieron en teatro. Se sabe de la distribución de su interior por la cartografía de Teixeira y por los apuntes del diario de Robert Bargrave. El entorno poco a poco se empezó a llenar de vergeles y recintos de esparcimiento, como la llamada Casa de Fieras, el Juego de la Pelota, la Casa de Burlas, la de Atarazanas, el denominado "Gallinero", etc. En 1599 se construye la vieja Puerta de Alcalá con motivo de la llegada de Margarita de Austria desde Valencia.

El entorno de los Reales Parques thumb|left|La Puerta de Felipe IV es una de las más antiguas del Retiro (1690), aunque su situación actual no es la originaria. Los alrededores del Palacio, en forma de parques, ocupaban una extensión tres veces superior al edificio y en ella se distinguían diversas zonas. La primera se encontraba al norte, en la que se localizaba un estanque lobulado (denominado de las Campanillas). Al sur del Palacio se encontraban los olivares y huertas del santuario de Atocha, con una pequeña elevación en la que se encontraba la ermita de San Blas. Al este se encontraba la zona del Estanque Grande, el Campo Grande y el Cazadero de liebres.Jerónimo de la Quintana, (1629), «A la muy Antigua Noble y Coronada Villa de Madrid. Historia de su Antigüedad y Nobleza y Grandeza», Madrid

El Estanque Grande existía ya desde época de Felipe II. Esta zona se encontraba atravesada por el Río Grande construido en 1638 que consistía en una vía acuática capaz de ser navegada por barcas de recreo procedentes del Estanque Grande. Era frecuente representar naumaquias o simulacros de batallas marítimas en dicho estanque. La ubicación del Estanque ha sido disputada; algunos de los historiadores sostienen que el emplazamiento se encontraba en el llamado Prado Alto. Otros mencionan que fue el mismo estanque que Felipe IV restauró con la intención de realizar una representación teatral.Rodrigo Amador de los Ríos y Villalta, (1886), «El antiguo Palacio del Buen Retiro. Según Plano 1656», MadridMesonero Romanos, (1861), «El antiguo Madrid», Madrid Distribuidos por el parque se encontraban estanques de menor tamaño, algunos de ellos con fuentes de mármol, estatuas y surtidores. Asimismo existían diversas ermitas dispersas por el parque; algunas de ellas eran la de San Pablo, San Antonio de los Portugueses (construida por Lucas Rodríguez), Santa María Magdalena, San Juan, San Isidro, San Bruno y San Blas coronando el cerro del mismo nombre.Todas las ermitas son visibles en el plano de Teixeira y en diversos grabados de Louis Meunier

Como las superficies ajardinadas de los Reales Sitios necesitaban cada vez más cuidados, el Duque de Pastrana contrata a los mejores jardineros y fontaneros de Italia. Con este motivo en 1626 se incorporan Cosme Lotti y su ayudante Pietro Gandolfi como encargados de los jardines, hasta que en 1643 muere el primero y le sustituye Baccio del Bianco.Brown Jonathan & Elliott J H, (1980), "A Palace For A KIng - The Buen Retiro And The Court Of Philip IV" Durante esta época vinieron otros jardineros de los jardines de Aranjuez y Sevilla.