Chullpa o chullpar es una antigua torre funeraria de origen aimara y quechua, caracterizada por una base angular o redonda. Estas estructuras fueron construidas originalmente como mausoleos para individuos de alto estatus en las sociedades aimara e incaica.

La tradición chullparia del Collao se desarrolló entre los siglos y , en el período posterior a la caída de Tiahuanaco. Esta práctica funeraria se consolidó rápidamente como práctica ceremonial en las zonas adyacentes al altiplano, manteniéndose en uso hasta los inicios del , durante el período colonial temprano .

Aspectos arquitectónicos thumb|Vista de la península de Sillustani en el lago Umayo, Perú. Se aprecia la Chullpa Lagarto, la más alta del complejo thumb|Detalle de lagarto esculpido en una chullpa. thumb|Chullpas de la época colla, en Sillustani. thumb|Chullpa en la zona de Obrajes en Oruro La mayoría de chullpas fueron hechas de barro, pero son muchas las hechas de piedra. Algunas torres funerarias fueron hechas de piedra pulida, unidas sin argamasa y de las cuales pueden ser de base cuadrada o redonda; otras fueron hechas con pequeñas piedras unidas con argamasa de barro y paja, formando torres o conos. Se sabe que algunas chullpas de piedra contienen algunos tallados, generalmente representando lagartos (como en el caso de Sillustani) o felinos (como el caso de Cutimbo).

En el caso de las chullpas de barro, la mayoría poseen figuras cuadradas o rectangulares con diversos diseños e incluso con motivos pictóricos en donde predominan el rojo, amarillo y blanco, en menor medida el verde y azul. Algunas presentan base de piedra y cuerpo trapezoidal, que en varios casos fue invertido, las puertas de ingreso en las chullpas de barro es diverso, existiendo puertas cuadradas, triangulares u ojivales. Las polícromas eran realizadas con dos técnicas distintas, la primera consistía en hacer adobes de barro coloreado que luego fueron colocados dando forma a motivos geométricos; la otra técnica fue hacer la estructura con barro sin colorear y luego revestirla con pedazos geométricos de barro coloreado.

La mayoría de las chullpas de barro como las de piedra tuvieron sus ingresos orientados al este, aunque existen ciertas chullpas con 2 aberturas, una opuesta a la otra; así como otras con puertas orientadas a otros puntos cardinales.

Sobre la ubicación en relación con la residencia del gobernante enterrado, esto dependía del grupo social que las construía. Existen conjuntos chullparios en lo alto de cerros de difícil acceso, así como otras ubicadas en territorios llanos; en todos los casos adjuntos a territorios geográficos considerados sagrados por los constructores. Asimismo, se han encontrado algunas chullpas dentro de complejos arqueológicos domésticos, al costado de viviendas. Durante el periodo incaico, muchos grupos étnicos fueron trasladados a lugares aledaños al Capac Ñan, aun así, los cementerios (lugares dotados de sacralidad) siguieron siendo utilizados. Existen datos sobre el esfuerzo que hicieron varios grupos étnicos en conjunto para construir dos chullpas para el mallku Tata Paria, jefe de los «karakara», una en la ciudad de Macha (capital incaica de los «karakara») y la otra en Carata; estas chullpas fueron construidas por 5 naciones que fueron Chui, Killaka, Sora, Carangas y Karakara); este hecho nos demuestra que en tiempos incaicos los enterramientos fueron cambiando de lugar, teniendo en cuenta que la capital tradicional «karakara» fue «Chayanta», el entierro se hizo en una ubicación que le otorgó el inca al mallku. En el caso Lupaca, en cambio, se documentan poblaciones y mallkus trasladados como mitkmas a otros lugares del Tahuantinsuyo, pero aun así continuaron utilizando sus lugares tradicionales de enterramiento, como lo demuestra el sitio arqueológico de Cutimbo situado a menos de 20 km de Chucuito (capital Lupaca).

Asimismo, se sabe que en algunos casos las chullpas también sirvieron como hitos territoriales, teniendo en cuenta que cada señorío tenía subdivisiones y éstos contaban con líderes que iban ganando prestigio al incrementar su economía o su poderío bélico.

Distribución geográfica Las chullpas se hallan asociadas al altiplano, pero también se las han relacionado con la zona andina centro y norte del Perú (Chachapoyas, Chota, Cutervo y Canta).

Las torres funerarias del altiplano, en cambio, están asociadas a los reinos o señoríos aymaras que habitaron desde Canas y Canchis en Perú, hasta el departamento de Cochabamba en Bolivia; aun así no todos las sociedades aymaras las construyeron, como lo demuestran los casos de las sociedades «karakara» del norte («karakara» del sur si presenta chullpas) y «yampará»; y no todas las chullpas parecen ser aymaras, puesto que existen con orientaciones al oeste y norte en zonas puquinas al este del lago Titicaca.

Generalmente las chullpas se han asociado a las punas, pero se han descubierto muchas en la vertiente oriental de los Andes en territorios de espesura forestal y otras en los valles interandinos de Bolivia, Argentina, Chile y Perú. La mayoría de ellas en la zona amazónica son de piedra pero según crónicas europeas existieron en el Beni chullpas de barro, de las cuales en la actualidad no hay vestigios descubiertos.

Entierros miniaturadeimagen|Chulpas en Cutimbo, Puno, Perú Sin lugar a dudas, las chullpas sirvieron para enterrar a los «mallkus» o «líderes étnicos»; su objetivo práctico era proteger el cuerpo para poder recibir veneración, pero además servía como un recuerdo del poder que el «mallku» ejercía en vida y que seguía ejerciendo. La veneración del «mallku» en la cultura andina (tanto aimara, quechua, uro y puquina) servía para fortalecer los lazos familiares.

Es importante acotar que la mayoría de ellas no eran exclusivas para el «mallku», sino que también albergaban los cuerpos de sus esposas y familiares; además, hay vestigios de entierros de sirvientes que fueron sacrificados durante los entierros. En algunos casos se han encontrado hornacinas dentro y fuera de las chullpas que pudieron contener ídolos u objetos valiosos para el mallku, en algunas se ha documentado que en aquellas hornacinas colocaban un k'ero conteniendo chicha.

La chullpa no era lo único necesario para el entierro, puesto que los cuerpos iban dentro de textiles o cueros de auquénido, en otros casos eran puestos sobre cestos hechos de ichu o totora entretejida. Algunas tuvieron cámaras subterráneas en donde colocaban los cuerpos.

Sobre las costumbres de enterramiento de los mallkus, Bartolomé Álvarez escribió sobre sus observaciones en la pampa aullagas al sur del lago Poopó:

La tradición chullparia del altiplano La tradición de las chullpas en el altiplano aparece después del ocaso Tiahuanaco (1000 - 1100), y prevalece hasta la conquista española (aprox. 1450). Según estudios de radiocarbono hechas a 32 torres en el área del Collao, los más antiguos corresponden a la parte norte del Lago Poopo (mediados del ). Existen un grupo de ellas en Toconce, al norte de San Pedro de Atacama que tienen más antigüedad, pero éstas no son consideradas chullpas en el sentido estricto de la palabra, por carecer de enterramientos. Por otro lado, hacia el norte peruano, son más antiguas (datan del «intermedio temprano») no pueden ser puestas en el mismo fenómeno que explica la aparición de la tradición chullparia en el altiplano.

Las torres funerarias del altiplano tienen rápida difusión, se hacen más comunes entre los siglos XIV en varios señoríos aymaras y luego, la tradición se extiende a otros grupos puquinas. Con la conquista incaica, la tradición de los chullpares se mantiene y se perfeccionan los acabados. Las chullpas de Ollantaytambo y Churajón (Arequipa), datadas en los siglos y , parecen responder a esta misma corriente tradicional de enterramientos.

Las chullpas cuadradas son las más antiguas, mientras que las redondas aparecen de manera más temprana entre la zona sur de los Lupaca y la zona centro-norte de los Pacajes. Las que están hechas con piedra de mampostería, aparecen en los Collas, Lupacas y Pacajes antes de la conquista incaica (esto tomando en cuenta la cerámica encontrada en los enterramientos).

En el caso de las torres funerarias de barro, con decorados geométricos, aparecen en Pacaje y Carangas luego de la anexión al Tahuantinsuyu. De igual manera, la mampostería de mayor perfección en los territorios Collas, Lupacas y Pacajes aparecen luego de la anexión al incario.

Las diferencias entre las estructuras chullparias parecerían reflejar una identidad étnica, salvo algunos casos en los cuales existe una gran cantidad de formas y acabados en un mismo lugar. Cutimbo las presenta de piedra mamposteada de base cuadrada y circular; Sillustani, las presenta redondas con acabado de mampostería y otras de barro blanco; en cambio Caquiaviri, las presenta de base cuadrada y circular, tanto llanas como cónicas; en estos tres lugares, un mismo grupo étnico utilizó varios modelos arquitectónicos en un mismo lugar.

La tradición chullparia del altiplano continúa durante los primeros años de la conquista española, existen evidencias de que en la comunidad Sillustani muchas quedaron a medio construir. En tanto la chullpa grande de Markiviri dio un fechado radiocarbónico entre 1658-1666, esto es varios años después de la incursión española en el Collao. Al parecer, la lejanía de algunos lugares con respecto a las ciudades fundadas por los españoles contribuyó a que la tradición se conservara en algunas zonas.

Por otra parte, algunos arqueólogos planteaban que las chullpas habían surgido de la tradición funeraria tiahuanacota, pero los estudios demuestran que las chullpas aparecieron en el área del río Tiwanaku entre el 1300 y 1400, por lo menos 200 años después del ocaso de Tiahuanaco y posterior a las chullpas del norte del lago Poopó.

Algunos complejos arqueológicos con chullpas Ciudad de chullpares de Kulli Kulli La ciudad de chullpas de Kulli Kulli es un conjunto de setenta construcciones hechas de adobe y paja, con base rectangular y que tienen alturas que varían de tres a cinco metros. Este conjunto de chullpas se encuentra próximo a la comunidad de Ayamaya en la provincia de Aroma, Bolivia.

Estas construcciones son posteriores a la cultura tiahuanaco, tienen su origen en los reinos aimaras, quienes las utilizaban para enterrar a la nobleza, generalmente en posición fetal y acompañada de alimentos, vestimenta y utensilios. La mayor parte de estas chullpas están dañadas debido a factores ambientales, como la lluvia y el viento. El número de tumbas se ha venido reduciendo, ya que se estima que en 1980 existían alrededor de 150, en comparación con las setenta actuales.

Chullpares del Cóndor Amaya miniaturadeimagen|Chullpares de Cóndor Amaya Las chullpas de Cóndor Amaya se ubican entre las comunidades de Cóndor Amaya y Huallyani en el municipio boliviano de Umala. El complejo está constituido por veintiún chullpas construidas de adobe y paja, con una altura promedio de cuatro metros y distribuidas en ocho hectáreas.Se distinguen dos tipos, unas de color amarillo y otras de rojo; según investigaciones arqueológicas las amarillas datan del periodo de los reinos aimaras, mientras que las rojas pertenecen a la época incaica. Durante la colonia, estas chullpas fueron saqueadas por los españoles en busca de tesoros.

Chullpas de Caillama Son un grupo de torres funerarias ubicadas en la sierra de Chapiquiña en la región de Arica y Parinacota, Chile. Estas están construidas de barro y paja, la mayor del conjunto tiene una altura de un metro y medio, de estructura rectangular con tendencia a una forma de pirámide invertida, destacan por la densidad de su distribución. La denominada 21 es la mejor conservada del complejo, existen vestigios de que en el pasado el conjunto de chullpas fue mayor.

Chullpares de Mantecani