Pozuzo es una localidad peruana, capital del distrito homónimo ubicado en la provincia de Oxapampa en el departamento de Pasco.

Pozuzo fue la primera colonia de su tipo fundada en 1859, cuatro años después de que el gobierno peruano les concediera las tierras a los colonos austriacos. A 84 km al norte de la ciudad de Oxapampa y a 360 km de Cerro de Pasco. Los inmigrantes levantaron la ciudad siguiendo los patrones arquitectónicos de sus países de origen, por lo que las casas están edificadas a plantas geométricas, pisos de madera y techos a dos aguas.

Historia Época incaica El valle de Pozuzo ya estuvo habitado por pueblos indígenas (amajes) y nativos (amueshas o yáneshas) desde tiempos muy remotos de la historia peruana. Se han encontrado y está poco estudiado la cantidad de vestigios líticos (hachitas, raspadores, puntas y otros); restos de cerámica incipiente y mejor trabajada; armas de piedra de origen inca y en los últimos años se ha encontrado restos fósiles en el río Seso, carretera a Santa Rosa.

Con respecto a la presencia de la cultura inca, se ha encontrado restos de Andenes que naturalmente indica un avance inca a la zona del Pozuzo. En el lugar de Toropampa, camino al caserío de Seso, existe un mirador antiguo.

Época virreinal El Padre Francisco de San José del Convento de Ocopa a fines del año 1711 llegó a Huanuco con la misión de restablecer las conversiones de los Panatahuas, luego se dirigió a Pozuzo en el año de 1712 para evangelizar la zona.

En 1730 época de gran florecimiento de estas conversiones, Pozuzo estuvo reducido a dos pueblos: Asunción de Pozuzo (con 164 nativos al cuidado del padre Francisco Honorio Matos) y Nuestra Señora del Carmen de Tillingo (con 100 nativos al cuidado pastoral del padre Francisco José Arévalo).

En 1742 Juan Santos Atahualpa en el Gran Pajonal se rebeló contra el poder español y quiso reconquistar el Imperio de los Incas, para tal fin buscó más aliados entre los indígenas y nativos de la Selva Central. Temerosos que el rebelde invadiera Pozuzo y se encontraba cerca de Huancabamba; el gobernador de la frontera de Huánuco con el respaldo del Padre Presidente de las conversiones de Huánuco, en 1753 ordenaron el despoblamiento de los pueblos de Pozuzo, para luego ser llevados al Pueblo de San Antonio de Cuchero (sin embargo muchos nativos huyeron a los montes para luego volver a Pozuzo).

Los pozucinos nativos que fueron llevados al pueblo de Cuchero no tuvieron un buen final, muchos se enfermaron, no tenían que comer ni cocales que comercializar y al poco tiempo murieron todos. Los Misioneros Franciscanos no tenían en mente aislarse totalmente de Pozuzo ni menos que el rebelde sometiera a los pocos nativos que se quedaron, por esa razón en el Pueblo de Santa Cruz de Muña fundaron un templo y así pudieron tener acceso y contacto rápido con Pozuzo.

Época Republicana Durante el establecimiento de la República, en muchas oportunidades se dieron leyes que propiciaron la inmigración extranjera al país; este proceso de inmigración tomó mayor fuerza en el Gobierno del General Ramón Castilla, al derogar en 1854 La Ley de la Esclavitud y prohibir el ingreso de asiáticos, a fin de alentar la inmigración europea.

Los primeros colonos austriacos y alemanes que llegaron al Perú lo hicieron en 1853 para establecerse en la zona de Tingo María, Tarapoto, Moyobamba y el Amazonas; pero el intento de colonizar la selva en esta oportunidad fracasó por falta de organización.

El promotor para la llegada de campesinos y artesanos austriacos y alemanes al Pozuzo, fue el distinguido noble alemán Cosme Damián, barón Schutz von Holzhausen, para este propósito el Barón tuvo la oportunidad de entrevistarse con el Señor Manuel Tirado Ministro de Relaciones Exteriores del Perú en representación del Presidente General Rufino Echenique, en dicha entrevista se vio la posibilidad de colonizar la selva con el objetivo de unir las costas del Pacífico con el Atlántico; encomendando al Barón para que busque una zona apropiada para esta colonización.

El primer contrato que firmó el Barón fracasó a consecuencia que en 1854 se produjo una revolución liberal que destituyó al Presidente Echenique; por la crisis política y militar que vivía el país, el barón tuvo que firmar otro contrato el 6 de diciembre de 1855 con el nuevo Presidente el General Ramón Castilla.

Según este nuevo contrato el Barón tenía el compromiso de introducir al país 10 mil colonos alemanes durante 6 años, por su parte el Gobierno del Perú ofrecía lo siguiente: Pagar los gastos de transporte de Europa hasta el Pozuzo, la construcción de un nuevo camino de Cerro de Pasco al Pozuzo, cada colono mayor de 15 años recibiría una gratificación de 15 pesos, la repartición de 140 leguas cuadradas de tierras vacantes entre los colonos para luego convertirse en legítimos propietarios, exento de todo impuesto y la manutención de los 6 primeros meses; también el Gobierno se encontraba en la obligación de brindar servicios básicos como sanidad, construcción de escuelas, iglesias y otros.

Preparativos para la inmigración a Pozuzo En 1856 el Barón Cosme Damián publicó en un diario alemán su proyecto de colonizar el Pozuzo, el Padre Benedictino Agustín Scherer se enteró del proyecto que ayudaría a sus hermanos campesinos y artesanos pobres, por esa razón recomendó al Padre Joseph Egg párroco de Wald (de la región austriaca de Tirol). Después de un diálogo con el Barón se oficializó el apoyo de ambos religiosos, quedando autorizados para buscar en el Tirol a las personas indicadas.

La noticia de que irían acompañados por el padre Egg, inspiró mayor confianza, esperanza y fe entre los aldeanos tiroleses, donde cada persona que quería formar parte del grupo, tenía que tener una recomendación de buena conducta otorgado por el párroco de su pueblo, es el caso de la señora Ana María Egg de la Villa de Silz, que al enterarse de que sus hijos querían viajar a Ese llamado Pozuzo, también se animó en sacar su recomendación.

Por su parte el Gobierno exigía que los colonos sean católicos, trabajadores de una conducta intachable y para hacer posible este proyecto el Barón fue nombrado responsable de esta colonización, asignándole un sueldo de 2,400 pesos anuales.

El viaje de los inmigrantes al Perú

El 16 de marzo de 1857 era el día de la partida, por eso en la Plaza de la Iglesia de Silz era escenario de un gran acontecimiento nunca antes visto; era la hora de la partida, del último adiós, era lógico que la tristeza, alegría y la nostalgia reinaba entre ellos; sin embargo lo hacían con tanta fe, esperanza y trataban de buscar un nuevo porvenir en nuevas tierras.

Los 200 tiroleses parte de sus queridos Alpes en compañía de dos sacerdotes, Joseph Egg y Joseph Uberlinger. En su primer recorrido lo hicieron por vía férrea, llegando a importantes ciudades como Augsburgo, Stuttgart y Mannheim, de esta ciudad prosiguen el viaje por vía fluvial hasta llegar a la ciudad de Colonia donde se unió el grupo de los 100 prusianos y el 25 de marzo llegaron a Amberes.

El 29 de marzo de 1857 los 180 tiroleses de la aldea de Fiss y 120 Renanos de la aldea de Briedel, zarparon de Amberes en el viejo barco guanero inglés "NORTON" rumbo al Perú. Apenas había partido el Norton el padre Egg procedió a celebrar el sacramento del matrimonio de 23 parejas jóvenes; cumpliendo así sus caros anhelos de formar una familia y tener sus hijos.

Llegada de los inmigrantes al Perú Después de varios meses de viajes por el Atlántico y luego por el Pacífico, los colonos llegaron el 25 de julio de 1857 al Puerto del Callao, donde el Barón con mucha preocupación los esperaba; hasta el momento el viaje había cobrado 07 muertos (05 niños y 02 adultos). Después de una cuarentena que sólo duró unos días, el 30 de julio se embarcaron a bordo del Barco “El Inca” y después de dos días de viaje llegaron a Huacho.

Los colonos desde Huacho inician su largo, sacrificado y penoso viaje por tierra, primero cruzaron zonas costeras para luego atravesar picos y nevados de la cordillera de los Andes, el viaje duro varios días y cuando llegaron a Cerro de Pasco, a consecuencia del intenso frío, se enfermaron de “soroche”. Después de superar muchas dificultades los colonos decidieron continuar con el viaje rumbo a Acobamba, donde se terminaba el camino y a partir de ahí los mismos colonos tuvieron que construir su propio camino.

Después de un intenso trabajo y sacrificio los colonos lograron avanzar de Acobamba a Santa Cruz y Pampa Hermosa. Desde Santa Cruz se inicia la ceja de selva y no había señales de camino, teniendo que establecerse en dicho lugar, construyendo viviendas rústicas, hicieron plantaciones, se criaron algunas aves de corral y otras provisiones. Lamentablemente el 28 de febrero de 1858 se produjo una avalancha de lodo y piedras que arrasó con la mayoría de las viviendas; Gaspar Egg gritaba ¡Todos a la capilla!, ¡todos a la capilla!, este suceso natural había provocado la muerte de 06 personas (03 adultos y 03 niños). Por esa razón en Santa Cruz existe un cementerio alemán. Todos estos incidentes propiciaron para que un grupo de 50 personas entre ellos el cronista Clemente Yäger y el Padre Luis Überlinger abandonaran el grupo.

Por fin, el 25 de julio de 1859 día de San Jacobo, patrón de los peregrinos y de la colonización, llegaron a Pozuzo 170 personas (incluyendo a los que habían nacido en el viaje), porque muchos colonos que habían conocido Pozuzo en el primer viaje, también abandonaron. Ellos entendían que no sólo era llegar a Pozuzo, sino la existencia de una camino para no quedar abandonados ni aislados.

Primeras décadas de los inmigrantes en Pozuzo 250px|thumb|Iglesia de San José El Padre José Egg, al día siguiente del arribo, realizó una misa; después, en presencia de todos propuso que los tiroleses y prusianos deberían quedar unidos como tal, para ello era necesario elegir a sus propios alcaldes. A petición de los colonos el párroco hizo las propuestas, saliendo elegidos: Don José Gstir para los tiroleses y Don Cristóbal Johann para los prusianos, existiendo total conformidad por parte de los colonos.

El primer trabajo de los Alcaldes y del Padre José Egg era la demarcación de los límites y la repartición de los terrenos. Acordando que los prusianos ocuparían la parte sur e izquierda del río Huancabamba, que hoy lleva el nombre de Prusia, y los tiroleses ocuparían la parte norte hasta la confluencia del río Pozuzo con el Huancabamba, se fijó como límite la quebrada de piedras oscuras que hoy lleva el nombre de río Límite. También se acordó la construcción de la Iglesia San José y la Casa parroquial en el Centro Pozuzo-La Colonia, llamado Tirol.

Otros de los asuntos complicados que tenían que resolver fue la repartición de las tierras, el Padre José Egg propuso a los señores Alcaldes la siguiente repartición: 100 pasos anchos por familia y 60 pasos a los solteros a lo largo del río Huancabamba, a fin de que cada colono recibiera la misma proporción de tierra.

Los colonos austro-alemanes en su nueva morada, comenzaron una nueva vida con signos de extrema pobreza, aislados y abandonados a su suerte, aunque el Gobierno Peruano de ese entonces manifestara lo contrario.

Llegada del segundo grupo de inmigrantes alemanes y austriacos Este segundo grupo debería estar integrado por 500 colonos de Bavaria (Alemania) y el Tirol (Austria), sin embargo se embarcaron en Amberes sólo 321 personas a bordo del barco italiano Valparaíso y después de 97 días de viaje marítimo llegaron al Callao en la tarde del 22 de julio de 1868, para luego pasar a Huacho y así poder seguir la misma ruta de sus antecesores (1857). Cabe señalar que sólo llegaron a Pozuzo 315 inmigrantes, porque en el viaje fallecieron 14 y nacieron 8. Este segundo grupo deberían haberse dirigido a la zona del Mayro, pero como el camino no estaba en buenas condiciones prefirieron quedarse en Pozuzo.

Pozuzo hacia su Primer Centenario (1859-1959)