Francisco de Paula Sanz, nacido como Francisco de Paula Sanz y Espinosa de los Monteros Martínez y Soler (Málaga, España, julio de 1745 - Potosí, Charcas, 15 de diciembre de 1810) fue un funcionario español de fines del y comienzos del , uno de los más destacados y polémicos administradores en la historia del Virreinato del Río de la Plata, y en particular en la Real Audiencia de Charcas.
Biografía hasta los cargos gubernamentales
Origen familiar y primeros años
Francisco de Paula Sanz y Espinosa de los Monteros Martínez y SolerSanz era el apellido, Francisco de Paula el nombre, contra lo que escriben algunos autores. nació según algunos autores en España, más precisamente en la ciudad de Málaga según obra en el Expediente de pruebas del caballero de la orden de Carlos III, y fue bautizado el 5 de julio de 1745 en la iglesia de los Santos Mártires de esa ciudad.Algunos autores, aunque no presentan prueba documental alguna afirmaron que nació en Nápoles, Italia.
En el expediente referido, consta que fue hijo de José Sanz (n. Orihuela, ca. 1715) —cuyo padre era Lorenzo Sanz y Josefa Martínez— y de María Manuela Espinosa de los Monteros (n. Alicante, ca. 1725) —cuyos progenitores fueran Tomás Espinosa de los Monteros y María Manuela Soler— aunque buena parte de la bibliografía menciona que era «bastardo de estirpe real», e incluso que era hijo bastardo de Carlos III de España y de una princesa napolitana.
Director de la Renta del Tabaco (1777-1783)
thumb|277px|Escudo nobiliario de Francisco de Paula Sanz. Archivo Histórico de la Casa Nacional de Moneda, Potosí.
El 31 de octubre de 1777 Sanz fue designado director de la Renta del Tabaco del nuevo Virreinato del Río de la Plata por decisión de su protector José de Gálvez, Ministro de Indias del rey Carlos III de España.
El 3 de marzo se dictaron en El Pardo las instrucciones generales y particulares para la misión de Sanz: incluía indicaciones para la erección de la Renta del Tabaco en aquellos lugares donde nunca había existido y para su arreglo en aquellos donde se habían instalado ya administraciones, así como referidas al reconocimiento que debía practicar en las provincias americanas.
En abril de 1778 la expedición llamada "del tabaco" partió de Cádiz rumbo a la ciudad de Buenos Aires, previa escala en Montevideo, conducida en las fragatas Carmen y Aurora. Lo acompañaban entre otros el oficial mayor de la contaduría, Antonio Marín; el oficial 3°, Antonio de Cárdenas; el "Fiel Interventor" de la administración de Buenos Aires, Rufino de Cárdenas y el administrador de Montevideo, José Álvarez de Toledo, todos con sus familias.
Tras tomar conocimiento de la situación en la capital del Virreinato del Río de la Plata, el 21 de enero de 1779 inició un primer viaje a las provincias litorales visitando todos los poblados de alguna importancia, entre ellos: Rosario, Coronda, Santa Fe, pasando luego a la Bajada del Paraná, Corrientes, Asunción del Paraguay y a los pueblos de las Misiones, retornando finalmente a Buenos Aires, medio año después de la partida.
Al poco tiempo, el 7 de diciembre de 1779, inició una segunda visita, esta vez a las restantes provincias, acompañado por los amanuenses Diego Siochan y Mayorga y Francisco de Paula Saubidet y escoltado por cuatro soldados y un cabo de Dragones. A lo largo de un año y medio visitó Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Mendoza, cruzó la Cordillera de los Andes y visitó Santiago de Chile, Valparaíso y Arica, pasando después a las provincias Charcas incluida la zona forestal de Santa Cruz de la Sierra, regresando luego a Córdoba y Buenos Aires el 25 de mayo de 1781.
Durante sus viajes obtuvo "un conocimiento directo de las Provincias rioplatenses que muy pocos agentes de la Corona tuvieron".Brading, David, Miners and Merchants in Bourbon Mexico 1763-1810. Su labor en la Dirección de la Renta del Tabaco el 23 de abril de 1780 le valió la distinción de caballero supernumerario de la Orden de Carlos III.
Gobernador intendente de Buenos Aires (1783-1788)
Nombramiento como superintendente bajo el virrey Vértiz
El 1º de julio de 1783 Francisco de Paula Sanz juró como intendente del Ejército y Real Hacienda del Virreinato, y el 29 de noviembre de ese año era reconocido por el Cabildo de Buenos Aires como primer superintendente o gobernador intendente de Buenos Aires.
Con el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo, Sanz mantuvo una excelente relación y buena parte de las obras progresistas que se le atribuyen a aquel fueron ideadas, impulsadas y ejecutadas por Sanz. Tanto el empedrado de las calles y la nivelación de la Plaza Mayor, el arreglo de los frentes de las casas y el alumbrado en la vía pública, el saneamiento de las Barracas y las mejoras en el abastecimiento de agua potable, el abasto de la ciudad entre otras cuestiones urbanas fueron temas de estudio y mejoras por parte de Sanz con el apoyo pleno del virrey. Fue también el responsable de ubicar la Aduana de Buenos Aires en un edificio apropiado a su función y de impulsar la creación del Consulado de Buenos Aires.
En 1784, a raíz de la solicitud por parte del rey Carlos III de un informe acerca del estado de las reducciones de los indios guaraníes, Sanz requirió a la gobernación de las Misiones Guaraníes los antecedentes necesarios para elaborar el informe, que elevó al monarca ese mismo año. Abundando en lo solicitado, ordenó y adjunto un censo completo de los bienes de los pueblos guaraníes, así como mapas de los sitios y sus jurisdicciones.
Superintendencia bajo el virrey Del Campo
En marzo de 1784 se hizo cargo del virreinato Nicolás del Campo y Rodríguez de Salamanca, marqués de Loreto. Si bien la actividad de Sanz continuó, la relación con el nuevo gobernante fue conflictiva. Desde este año hasta 1788 había ejercido el puesto de hermano mayor de la Hermandad de la Caridad.
El 17 de septiembre de 1785 redactó el Reglamento Interno que ha de observarse por la ciudad de Buenos Ayres y la Junta Municipal de Propios y Arbitrios de ella, en el gobierno y administración de estos ramos y en el pago de los salarios y gastos que ha de satisfacer de sus caudales, el cual mereció dictamen favorable del fiscal de la Real Audiencia.
Sanz apoyó la pesca en las costas patagónicas (ballena, bacalao y sardina) y fue sobre la base de sus informes favorables que el virrey Loreto otorgó los permisos correspondientes.
Durante 1787 mantuvo un entredicho con el Cabildo por la duración del mandato del alcalde de primer voto, que Sanz estimaba debía ser de dos años en vez de uno de acuerdo a la Real Ordenanza de Intendentes. El Cabildo, con el apoyo de la Real Audiencia y del virrey obtuvo finalmente la concesión real de mantener mandatos de un año para un cargo que consideraban en extremo gravoso.
Durante su mandato Sanz se caracterizó por su "sentido práctico y afán progresista, a pesar de que le faltó una mayor libertad de acción para poder actuar conforme a su vocación emprendedora",Garner, Richard, Silver production and entrepreneurial structure in 18th century, página 157. especialmente durante el mandato del Marqués de Loreto.
Coincidió con Loreto en tanto empeñoso defensor de la salazón y exportación de carnes vacunas e impulsó la industria del curtido y trabajo de pieles en Salta.
Respecto de la represión del contrabando en las riberas del Río de la Plata, su actuación no fue tan clara y fue sospechado de recibir "préstamos" de los implicados para solventar una vida muy acomodada.Brading, David, Miners and Merchants in Bourbon Mexico 1763-1810
Fin del mandato por fusión de su cargo con el de virrey
En 1788 accedió al trono el rey Carlos IV de España. Las nuevas autoridades resolvieron que el cargo de superintendente general de Buenos Aires fuera asumido por el virrey, con lo que Sanz dejó el puesto. En el juicio de residencia que se le siguió, tomado por Martín José de Asco y Arostegui, gobernador electo de la provincia de Huarochirí, no se le formuló cargo alguno.Excepción hecha de una demanda particular formulada por María Josefa Alquizalete, viuda de José Antonio Rodríguez, escribano de Real Hacienda, sobre daños por impedirle la posesión del oficio de escribanía de Superintendencia.
Gobernador intendente de Potosí (1788-1810)
Nombramiento en el cargo
Resuelto sin inconvenientes el juicio de residencia el mismo año de 1788, Francisco de Paula Sanz fue nombrado Gobernador intendente de Potosí en reemplazo de Juan del Pino Manrique de Lara.<ref>V. S. de orden de S. M. que inmediatamente que reciba ésta, entregue la superintendencia subdelegada que ejerce, al virey de esas provincias con todos los papeles y asuntos que le sean relativo, y que hecho esto pase V. S. á encargarse de la intendencia y gobierno de Potosí con el propio sueldo que disfruta en esa capital por el empleo de superintendente, mediante á la atención que merece aquel destino por la riqueza de sus ruinas y demás económicas labores y ti que requiere una persona de aplicación, prudencia y tino que lleve adelante sus mejoras, como las espera el rey de los acreditados aciertos con que V. S. ha desempeñado los que ha obtenido.En esta inteligencia se previene con esta misma fecha al virey se encargue de la superintendencia y el actual gobernador-intendente don Juan del Pino Manrique, se retire á servir su plaza de fiscal de la Audiencia de Charcas, luego que V. S. llegue á aquella villa sin esperar otras órdenes, ni V. S. mas título que esta, en virtud de lo cual deberá, ejercer el nuevo empleo con todos los encargos y intensión de jurisdicción que se halla demarcada en el establecimiento de intendencias, y en los propios términos que la ha servido Pino Manrique, abonándose á V. S. el sueldo insinuado de su anterior de superintendente que ha obtenido en Buenos Aires. Todo lo que prevengo á V. S. de órden de S. M. para su inteligencia y cumplimiento. Dios guarde á V S. Ms. A. Aranjuez, 9 de mayo de 1788- Valdez. Virreinato del Rio de la Plata (1776-1810). Vicente G. Quesada. Bs. As., 1881.</ref>
Se destacó por su decidido apoyo a las obras de caridad y casas de misericordia durante su mandato y sus medidas para favorecer la actividad de las misiones, pero fue la cuestión de las minas y el trabajo de mita lo que caracterizaron su larga gestión en Potosí.
Las minas y la mita
thumb|Un dibujo del Cerro Rico de Potosí, hecho hacia 1715.
La producción de plata, principal recurso de la ciudad de Potosí, había llegado a su punto máximo alrededor del año 1650, momento en el cual las vetas empezaron a agotarse, por lo que la población inició un lento y constante declive: para 1750 se había reducido a 70.000 habitantes y para 1780 a solo 35.000.
Pero el agotamiento de algunas de las vetas principales y la inundación de otras no era el único inconveniente. Las empresas mineras potosinas de la época, a diferencia de los restantes centros productores de Hispanoamérica, se caracterizaban por una estructura tripartita de dueños de los "ingenios" que procesaban el mineral, sus arrendatarios y los trabajadores, básicamente mitayos.
Mientras por un lado el número de ingenios existentes se mantenía estable, por otro la demanda para su explotación aumentaba constantemente. Así, los dueños disfrutaban de una renta creciente y desalentaban toda innovación mientras que los arrendatarios veían sus márgenes de ganancia constantemente reducidos, difícilmente podían formar capital como para mejorar sus técnicas y aunque lo hicieran carecían de certeza alguna de mantener la explotación a largo o incluso mediano plazo.
En cuanto al azogue, antigua denominación del mercurio, que era uno de los principales insumos para separar la plata del mineral, su consumo era elevado y su disponibilidad escasa, lo que se veía agravado por las restricciones y especulación que afectaban su comercio.