El síndrome de la persona rígida (SPS por sus siglas en inglés) o también conocido como síndrome de hombre rígido, o síndrome de stiff-man en otros países) es un extraño desorden neurológico de causa incierta caracterizado por el desarrollo de rigidez y endurecimiento muscular. La rigidez afecta principalmente a los músculos del tronco y se caracteriza por espasmos, resultando en deformidades posturales. Los síntomas comunes suelen ser el dolor crónico, la movilidad limitada y la hiperlordosis lumbar.
El SPS ocurre aproximadamente en una de cada millón de personas y se encuentra comúnmente en personas de mediana edad. Una pequeña minoría de pacientes tienen la variedad paraneoplásico de la enfermedad. Existen variantes de esta condición, como el síndrome de extremidades rígidas, la cual afecta principalmente una extremidad en particular.
El SPS fue descrito por primera vez en 1956. El criterio diagnóstico fue propuesto en 1960 y mejorado dos décadas después. En las décadas de 1990 y 2000, la función de los anticuerpos en la condición resultó ser más clara. Los pacientes con SPS generalmente tienen anticuerpos contra la descarboxilasa del ácido glutámico (GAD, por sus siglas en inglés), los cuales rara vez ocurren en la población general. Además de los exámenes de sangre para detectar GAD, también los exámenes de electromiografía pueden ayudar a confirmar la presencia de la enfermedad.
Los medicamentos benzodiacepínicos son el tratamiento más común y se usan para tratar y aliviar los síntomas de la rigidez. Otros tratamientos comunes incluyen el baclofeno, la inmunoglobulina intravenosa y el rituximab. Existe una experiencia terapéutica limitada pero alentadora de trasplante de células madre hematopoyéticas para personas con SPS.
Historia El SPS fue descrito por primera vez por Frederick Moersch y Henry Woltman en 1956, quienes lo nombraron "síndrome de la persona rígida". Su descripción de esta enfermedad se basó en 14 que ellos observaron por más de 32 años. Usando electromiografía, ellos señalaron que las descargas de la unidad motora sugerían que las contracciones de los músculos voluntarios estaban ocurriendo en sus pacientes. Los casos previos del SPS habían sido descartados como problemas psicógenos. Gordon et al. desarrollaron criterios de diagnóstico clínico en 1967 y observaron "contracción tónica persistente reflejada en una activación constante incluso en reposo" después de administrarles a sus pacientes relajantes musculares y examinarlos con electromiografía. En 1989, se aceptaron criterios para un diagnóstico del SPS que incluían rigidez axial episódica, progreso de rigidez, lordosis y espasmos desencadenados. El nombre de esta enfermedad fue cambiado de "síndrome de hombre rígido" al género neutro "síndrome de persona rígida".
En 1963 se determinó que el diazepam ayudaría a aliviar los síntomas del SPS. Los corticosteroides se usaron por primera vez para tratar la condición en 1988 e intercambios plasmáticos se implementaron por primera vez en el año siguiente. El primer uso de inmunoglobulina intravenosa para tratar la enfermedad se produjo en 1994.
En 1988 Solimena et al. descubrieron que los anticuerpos contra la GAD jugaron un papel clave en el SPS. Dos años después Solimena encontró los anticuerpos en 20 de 33 pacientes examinados. A finales de los años 80, también se descubrió que el suero de pacientes con SPS se unía a las neuronas GABAérgicas. En 2006 se descubrieró la función de GABARAP en el SPS. El primer caso de SPS paraneoplásico se detectó en 1975. En 1993, se demostró que la antianfifisina desempeñaba un papel en el SPS paraneoplásico y siete años después, también se descubrió que la antigefirina estaba implicada en la enfermedad.
Síntomas y pronóstico Los pacientes experimentan contracciones musculares tónicas fluctuantes y progresivas particularmente en la musculatura axial. También se experimenta depresión y ansiedad como resultado de la incomodidad que produce la rigidez, más que por anormalidades neuroquímicas. Se ha visto niveles reducidos de GABA en el cerebro de los afectados mediante imágenes por resonancia magnética nuclear.
El síndrome de persona rígida (SPS) es comúnmente dividido en varios subtipos, según la causa y el progreso de la enfermedad.
Hay tres clasificaciones clínicas del SPS:
SPS Clásico, asociado con otras condiciones autoinmunes y usualmente positivo para anticuerpos GAD Variantes parciales del SPS Encefalomielitis progresiva con rigidez mioclonía (PERM por sus siglas en inglés)
Alrededor del 70% de las personas con SPS tienen la forma «clásica» de esta enfermedad. Las personas con SPS clásico usualmente experimentan tensión intermitente o dolor muscular del tronco. Estos músculos repetidamente se contraen de forma involuntaria ocasionando que crezcan y que se tornen rígidas. Eventualmente, los músculos rígidos reducen la amplitud de movimiento de la persona afectada, reducen la velocidad de los movimientos voluntarios y pueden ocasionar una postura anormal, particularmente hiperlordosis lumbar (una curva característica en la parte baja de la espalda). Los músculos troncales rígidos también pueden impedir que el pecho y el abdomen se expanden ocasionando dificultad para respirar y saciedad temprana. En muchos pacientes con SPS, la rigidez muscular con el tiempo progresa del tronco hacia las extremidades; primero afectando los músculos más cercanos al tronco y después los más lejanos. Las extremidades rígidas pueden afectar el equilibrio y la manera de andar, ocasionando caídas torpes, como si fueran estatuas, donde la persona afectada no puede estirar los brazos para amortiguar la caída. Además del endurecimiento, muchos pacientes con SPS desarrollan episodios de espasmos musculares que se activan por movimientos repentinos o al sentirse molesto o al sufrir un susto. Los espasmos a veces vienen acompañados de presión arterial, frecuencia cardíaca y temperatura corporal elevadas y sudoración. Algunas personas experimentan dolor muscular crónico.
El endurecimiento muscular fluctúa al principio, a veces por días o semanas, pero eventualmente empieza a deteriorar la movilidad consistentemente. Durante el desarrollo de la enfermedad, los pacientes a veces se vuelven incapaces de caminar o de doblarse. El dolor crónico es común y empeora con el tiempo, pero a veces también ocurre dolor agudo. El estrés, el clima frío y las infecciones aumentan los síntomas mientras que dormir los disminuye.
Los pacientes con SPS experimentan espasmos superpuestos y una sensibilidad extrema al tacto y al sonido. Estos espasmos ocurren principalmente en las extremidades proximales y músculos axiales.Los espasmos suelen durar minutos y pueden repetirse durante varias horas. Los ataques de espasmos son impredecibles y suelen estar provocados por movimientos rápidos, angustia emocional o sonidos o toques repentinos. En casos poco frecuentes, pueden verse afectados los músculos faciales, las manos, los pies y el tórax y se pueden producir movimientos oculares inusuales y vértigo. Los pacientes presentan reflejos de estiramiento vigoroso y clono. En una fase avanzada de la enfermedad, puede producirse mioclonía hipnagógica.
Además de los síntomas físicos, muchas personas con SPS sufren de trastornos neurológicos y psiquiátricos. Algunas personas con SPS padecen diversos trastornos neurológicos que afectan a los reflejos físicos y el movimiento de los ojos. Algunas personas también sufren de ansiedad, depresión, trastornos por consumo de alcohol y fobias, en particular la agorafobia. La mayoría de los pacientes son psicológicamente normales y responden razonablemente a sus situaciones.
Una minoría de personas con SPS la experimentan «la forma parcial» del síndrome, también llamada «síndrome de extremidad rígida», en la que las contracciones musculares y la rigidez se limitan a las extremidades o, a veces, a una sola extremidad. Este síndrome evoluciona hacia un SPS completo en aproximadamente el 25% de los casos. La rigidez comienza en una extremidad y permanece de forma más prominente en ella. El síndrome de extremidad rígida suele provocar problemas en los esfínteres y el tronco encefálico.
La encefalomielitis progresiva con rigidez y mioclonía, otra variante de la enfermedad incluye los síntomas de SPS, junto con problemas de tronco encefálico, trastornos autónomos y mioclonía. En algunos casos, también se ve afectado el sistema límbico. La mayoría de los pacientes tienen problemas de neuronas motoras superiores y trastornos autónomos.
Alrededor del 5% de las personas con SPS experimentan los síntomas como un síndrome paraneoplásico como resultado de un tumor en otra parte del cuerpo que libera moléculas bioactivas. El SPS paraneoplásico puede afectar a una sola extremidad o al tronco y las extremidades juntas.
El pronóstico es variable y no es un predictor fiable de la velocidad y la severidad de la aparición de la enfermedad. La tetania muscular puede llevar a ruptura muscular y ósea, o problemas en la deglución y respiración en casos severos.eMedicine - Stiff Person Syndrome : Article by Nancy Rodgers-Neame
El progreso del SPS depende de si es una forma de condición típica o anormal y en la presencia de comorbilidades. El reconocimiento temprano y el tratamiento neurológico pueden limitar el progreso. El SPS es generalmente un tratamiento receptivo pero, sin embargo, la condición usualmente progresa y se establece periódicamente. Incluso con tratamiento, la calidad de vida generalmente suele disminuir a medida que la rigidez impide numerosas actividades. Algunos pacientes requieren de ayuda para la movilidad debido al riesgo de caídas. Alrededor del 65% de pacientes con SPS son incapaces de funcionar por sí mismos y aproximadamente el 10% requiere cuidado intenso en algún momento. La muerte súbita ocurre en alrededor del mismo porcentaje de pacientes. Estas muertes usualmente son causadas por la acidosis metabólica, la crisis autonómica.
Epidemiología Se estima que el SPS tiene una prevalencia de aproximadamente una a dos personas por millón y puede afectar a las mujeres hasta tres veces más frecuente que a los hombres. En el Reino Unido, se identificaron 119 casos entre los años 2000 y 2005. No ocurre predominantemente en cualquier grupo racial o étnico y puede ocurrir a cualquier edad, aunque ocurre más frecuente en personas de alrededor de 40 años. Alrededor del 35% de los pacientes con SPS tienen diabetes tipo 1.
Causas propuestas Debido a que muchos pacientes con SPS tienen anticuerpos circulantes contra la glutamato descarboxilasa (GAD), enzima limitante de la velocidad para la síntesis del ácido γ-aminobutírico (GABA), se ha postulado que se trata de una enfermedad autoinmune. Alrededor del 80% de los pacientes con SPS tienen anticuerpos GAD, en comparación con aproximadamente el 1% de la población general. No obstante, los anticuerpos anti GAD no pueden ser la única causa, puesto que casi todos los enfermos de Diabetes mellitus tipo 1 tienen anticuerpos anti-GAD, aunque la frecuencia de SPS entre estos pacientes es de 1 en . Las regiones de la proteína GAD (epitopos) reconocidos por estos anticuerpos pueden diferir en cada enfermedad. Una mutación en el GLRA1 (receptor de glicina) es responsable de algunos casos de este síndrome.