miniatura|Puerta de Trujillo, una de las siete puertas principales de la muralla de Plasencia.

La historia de Plasencia, un municipio de España en la provincia de Cáceres, comunidad autónoma de Extremadura, empezó en 1186, cuando el rey Alfonso VIII de Castilla fundó la ciudad luego de conquistar el lugar a los almohades, más hay diversos indicios de ocupación del área desde la Prehistoria. Diversos pueblos frecuentaron y habitaron la región hasta la llegada de los romanos, cuyas legiones instalaron allí un campamento militar. En tiempos de la Conquista musulmana de la península ibérica, habría existido una alcazaba en el lugar donde se encuentra hoy la ciudad.

La ciudad prosperó entre los siglos y , teniendo su apogeo en el , como atestigua su centro histórico y sus diversos edificios civiles, militares y religiosos. A partir del final del , la ciudad entró en declive, del cual se recuperaría en la segunda mitad del .

Prehistoria y antigüedad En las inmediaciones de la ciudad existe un yacimiento arqueológico del Neolítico o la Edad de Bronce, conocido como la cueva de Boquique, que se encuentra en un conglomera rocoso. Su denominación más exacta sería la de abrigo o covacha rocosa, que aprovecha uno de estos conjuntos rocosos que en su día como consecuencia de su resquebrajamiento dejó un gran hueco utilizado como espacio habitacional. Sus moradores se les ha venido clasificando como pertenecientes al periodo del Bronce Final. El último estudio y aportación de algunos materiales hasta ese momento desconocidos, amplia el periodo de antigüedad dilatándolo hasta el Bronce medio. En sus proximidades se estudiaron algunas cistas en sus tres necrópolis que componían la zona de necrópolis de este poblamiento al amparo de este gran conjunto rocoso de Valcorchero. Cistas que en su mayoría fueron expoliadas afortunadamente en alguna de ellas, se han hallado fragmentos de pequeños recipientes estilo de campaniforme, y otros fragmentos con una gran diversidad de motivos decorativos que permitieron conocer a sus decoraciones.

Dentro de los conjuntos cerámicos prehistóricos en la península ibérica y las islas Baleares, la cerámica de Boquique.

Por su situación en la Vía de la Plata, ruta ancestral que liga el sur y el norte ibérico, cuya existencia se supone que se remonta por lo menos al período de Tartessos, en los siglos a , y en un punto de paso de las montañas del Sistema Central, el Valle del Ambroz, fue frecuentada y habitada por diversos pueblos prerromanos como los celtas, vetones y vacceos, entre otros, como atestiguan, por ejemplo, los vestigios de un castro situado próximo de lo que es hoy la ciudad. Durante el imperio romano existió un campamento militar de las legiones romanas, ligado a la Vía de la Plata, transformada en calzada romana.

Edad Media

Período musulmán y conquista cristiana izquierda|miniatura|Ermita de Santo Tomé, antigua mezquita medieval.

izquierda|miniatura|Muralla de Plasencia, construida a finales de .

Se conoce la existencia de construcciones de origen islámico anteriores a la fundación de la ciudad. Entre estas construcciones, había una torre del situada junto al puente de Trujillo que se llamaba Torre del Ambroz, junto a la cual se construyó un pequeño caserío musulmán.

En un documento expedido en Burgos en 1181 bajo reinado de Alfonso VIII de Castilla se estableció —en contradicción con el Tratado de Medina y con la frontera de la Plata entre los reinos de León y Castilla— que buena parte del territorio del norte de la actual provincia de Cáceres y del noroeste de la provincia de Toledo pertenecían al alfoz del concejo de Ávila. Esta situación cambió en 1186, con el desgajamiento concejil de la ciudad de Plasencia, fundada ese mismo año por AlfonsoVIII; el monarca fijó la delimitación de territorios del nuevo concejo en 1189. El lema de la ciudad recién fundada fue «Ut placeat Deo et Hominibus», que en latín significa 'para agradar a Dios y a los hombres'.

Concebida desde el inicio como una fortaleza, aún hoy se nota un pronunciado carácter militar en la parte antigua de la ciudad, que se estructura alrededor de la Plaza Mayor, de la cual parten rúas que la comunican con las puertas de la ciudad. Los vendedores y artesanos se agrupaban por ramos de actividad, cada una ocupando una rúa o parte de ella.

La creación de la ciudad era parte de una estrategia del rey castellano de fortalecimiento de la línea del Tajo, creando una base de apoyo a la reconquista del sur de la península ibérica y restringiendo la expansión del Reino de León al oeste de la Vía de la Plata, tanto en términos militares y políticos como en términos eclesiásticos. Estando la región relativamente próxima a Toledo, entonces la capital de Castilla, la inclusión del área en la archidiócesis de Toledo se traducía en una menor influencia de León, lo que fue evitado incluyendo a Plasencia en la archidiócesis de Santiago de Compostela.

En el año 1189, Plasencia se convirtió en sede de un nuevo obispado por Bula del papa Clemente III y se le otorgaba jurisdicción sobre Trujillo, Medellín, Monfragüe y Santa Cruz de la Sierra, a la vez que se le concedían unos términos para repoblar que se extendían desde las sierras de Béjar hasta Trujillo.

En 1195, como consecuencia de la Batalla de Alarcos, Plasencia fue reconquistada por los almohades. La toma de la ciudad podría haber sido comandada por Abén Jucef, jefe militar de YusufII, o por el propio Yusuf. Volvería al poder de AlfonsoVIII de Castilla uno o dos años después. Para asegurar la defensa, el rey ordenó que se completasen las murallas, lo cual se concluiría en 1201. Las murallas fueron construidas como un sistema de defensa duplo, con un muro de gran espesura y una barbacana, con un foso entre ellos. La defensa era reforzada por la presencia de setenta torreones semicirculares, 4 torres defensivas contiguas a la alcazaba, siete puertas principales y dos postigos o puertas menores.

En 1188 el papa Clemente III crea la diócesis de Plasencia y un año más tarde fue nombrado el primer obispo, Bricio. La diócesis tenía jurisdicción sobre Béjar, Medellín y Trujillo. Por iniciativa del obispo y cardenal Juan de Carvajal, la diócesis creó en 1446 unos Estudios de Humanidades, que constituyeron la primera escuela de ámbito universitario de Extremadura.

miniatura|Plaza Mayor de Plasencia.

Plasencia fue ciudad de realengo desde su fundación hasta 1442. Esto significaba que estaba bajo la jurisdicción directa del rey, y no de un señorío. El fuero de la ciudad determinaba de forma expresa cuáles eran los poderes que debían gobernar el municipio, los cuales eran repartidos entre un corregidor y varios regidores, como representantes del monarca, y el canónigo de la diócesis.

Durante la Baja Edad Media la ciudad vivió un período floreciente en el que el concejo y los nobles laicos y religiosos promovieron diversas construcciones. Datan de esta época varios conventos, iglesias, hospitales, casas-fortaleza y la finalización de la catedral, después llamada "Catedral Vieja". La ciudad tenía entonces derecho a voto en las Cortes de Castilla, siendo prueba de ello el envío de dos procuradores a las cortes realizadas en Madrid en 1391. El fue un período clave de la historia de la ciudad, durante el cual los comportamientos feudalizantes de la Edad Media dieron lugar al final del estatuto de realengo y al consiguiente establecimiento de una jurisdicción de señorío. En 1442 el rey Juan II de Castilla dio la ciudad a la familia de los Estúñigas o Zúñigas, concediendo a Pedro de Zúñiga y Leiva el título de conde de Plasencia. Al pasar a señorío, Plasencia perdió el derecho de voto en las Cortes.

izquierda|miniatura|120px|Juana de Trastámara, la Beltraneja.

El 27 de abril de 1465, el rey Enrique IV de Castilla fue depuesto en Plasencia. Algunas semanas más tarde, el conde de Plasencia, Álvaro de Zúñiga y Guzmán, participó en la Farsa de Ávila, quitándole la espada, que simbolizaba la justicia, a la estatua de madera que representaba al rey castellano y proclamando rey en su lugar al infante Alfonso. En 1475, después de la muerte de EnriqueIV, el conde de Plasencia tomó partido a favor de Juana de Trastámara, apellidada "Beltraneja" por sus detractores que decían que ella era hija de Beltrán de la Cueva y no de Enrique, en la sucesión al trono de Castilla, contra la otra pretendiente, la media-hermana de Enrique, Isabel, que sería conocida como "la Católica". Esta crisis de sucesión llevó a la Guerra de Sucesión de Castilla, en la cual también participaron Francia y Portugal.

Juana se casó con su tío Alfonso V de Portugal en Plasencia, mas el casamiento no fue reconocido porque el papa no dio la autorización necesaria exigida por su grado de parentesco. Algunos días después del casamiento, la ciudad asistió a la coronación de la pareja como reyes de Castilla. Juana dirigió un manifiesto a todas las villas y ciudades del reino, en el cual les comunicaba su casamiento y justificaba su derecho a acceder al trono. Más tarde, al avanzar el conflicto, Álvaro de Zúñiga pasó a ser partidario de Isabel, quien lo recompensó en 1476 con el título de duque de Plasencia. Después de la victoria de los Reyes Católicos en 1479, el duque pasó a ser uno de los principales nobles del reino.

En junio de 1488, el duque falleció y le sucedió su nieto Álvaro de Zúñiga y Pérez de Guzmán. La nobleza placentina aprovechó la ocasión para levantarse en armas contra los Zúñiga y recuperar de este modo el poder que detentaban anteriormente sobre la ciudad y sobre las rentas de las tierras que dependían de la misma. Los sublevados fueron apoyados por los Reyes Católicos, que revocaron la donación hecha por Juan II, argumentando que había sido excesiva y contra su voluntad. La revuelta triunfó y el estatuto de realengo fue repuesto, siendo ratificado el 20 de octubre de 1488 en las puertas de la catedral, con la presencia de Fernando el Católico, que juró defender siempre los fueros y la libertad de Plasencia.

Edad Moderna miniatura|Ermita de la Virgen del Puerto, del .

miniatura|Retablo mayor de la Catedral Nueva de Plasencia, una obra primordial del barroco español del .

Cuando en 1502 surgieron las primeras 18 provincias de Castilla, éstas fueron establecidas en función de las ciudades que tenían voto en Cortes. Ninguna ciudad de la actual Extremadura tenía tal voto, de forma que la mayor parte de la región pertenecía a la provincia de Salamanca. Debido a esto, en 1653 Plasencia decidió comprar el voto en Cortes que anteriormente había tenido, compra que realizó conjuntamente con Alcántara, Badajoz, Cáceres, Mérida y Trujillo. Este fue el momento de creación de la antigua provincia de Extremadura, que quedó compuesta por el partido de Trujillo y el territorio de León de la Orden de Santiago, a los cuales se les añadieron las tierras de Coria y Granadilla.

La prosperidad de Plasencia continuó a lo largo del y parte del , teniéndose registrado un aumento de población notable. Datan de esta época el edificio renacentista de la casa consistorial, proyectada en 1523 por Juan de Álava, y la conclusión de la Catedral Nueva, iniciada en 1498 y finalizada en 1578, así como otros numerosos monumentos, como el acueducto y el palacio del marqués de Mirabel. La ciudad llegó a tener escuelas universitarias dependientes de los dominicos y jesuitas.

En 1515 Fernando el Católico fue a vivir a Plasencia por consejo de sus médicos. Murió en Madrigalejo, cuando viajaba de Plasencia a Guadalupe, donde iba a asistir a un capítulo de las órdenes militares de Calatrava y Alcántara. Fue en Plasencia donde Bartolomé de las Casas se reunió por primera vez con Fernando para exponerle su opinión sobre la situación de los indígenas de América.