El territorio conocido como Lomas de Pedro González o Curupayty, hoy perteneciente al departamento de Ñeembucú en la República del Paraguay, fue objeto de un litigio por su posesión entre la tenencia de gobierno de Corrientes y la gobernación del Paraguay (desde 1782, intendencia del Paraguay), durante el dominio colonial de España en la región. El territorio se halla delimitado por los ríos Tebicuary, Paraguay y Paraná, y por los esteros que median entre esos ríos y los pueblos y estancias más occidentales de las Misiones guaraníes, hasta el arroyo Yabebirí.
Luego de la disolución del Virreinato del Río de la Plata a partir de 1810, las juntas de gobierno instaladas en Buenos Aires y en Asunción acordaron el 12 de octubre de 1811 que el territorio quedase provisionalmente bajo dominio paraguayo. Desde 1841 la provincia de Corrientes abandonó sus pretensiones en el área, pero los límites no fueron fijados definitivamente hasta la finalización de la Guerra de la Triple Alianza, con la firma del Tratado de Límites entre la República Argentina y la República del Paraguay el 3 de febrero de 1876. miniatura|150px|Departamento de Ñeembucú, en el Paraguay actual.
Antecedentes
La ciudad de Corrientes alegaba que el Partido de Pedro González estaba en su jurisdicción desde la fundación de la ciudad el 3 de abril de 1588 por el adelantado Juan Torres de Vera y Aragón. La jurisdicción asignada a la ciudad por el acta de su fundación era el territorio que quedaba entre los términos de las ciudades ya existentes de: Asunción, Concepción de la Buena Esperanza, Santa Fe de la Vera Cruz, ciudad Zaratina del San Salvador, ciudad Real del Guayrá, Villa Rica del Espíritu Santo y San Francisco de Mbiaza.Ubicada sobre el océano Atlántico casi frente a la isla Santa Catalina.
Los límites entre esas ciudades eran indeterminados o imprecisos y la mayoría de ellas desapareció o fueron trasladadas. El acta de fundación de la ciudad de Asunción se perdió tempranamente en un incendio, pero sus autoridades alegaron que sus límites traspasaban el río Paraná. Cuando los reyes de España crearon o dividieron las gobernaciones en la región del Río de la Plata, no se preocuparon por precisar los deslindes entre ellas, y estos se fueron delineando por derechos de conquista y ocupación, y por pactos entre las autoridades locales. Las autoridades correntinas sostenían que los pueblos misioneros se habían asentado dentro de su jurisdicción, ya que alegaban que esta alcanzaba hasta el río Tebicuary.
Las misiones jesuíticas guaraníes
El 9 de febrero de 1604 fue establecida la Provincia Jesuítica del Paraguay y el sacerdote Marcial de Lorenzana fundó San Ignacio Guazú a principios de 1610, la primera reducción guaraní del distrito jesuítico del Paraná, en el área entre los ríos Paraná, Paraguay y Tebicuary. Al ser expulsados los jesuitas por orden del rey Carlos III, mediante la Pragmática Sanción del 27 de febrero de 1767, en esa área existían 8 reducciones, pero esos pueblos no habían ocupado las costas del río Paraguay, alejándose de la proximidad de los belicosos indígenas del Gran Chaco, enemigos seculares de los guaraníes.
En 1617 el rey dispuso dividir la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, quedando Asunción y Corrientes en gobernaciones distintas, sin fijar sus límites comunes. Las tres reducciones existentes en la provincia del Paraná, San Ignacio Guazú, Yaguapohá e Itapúa, siguieron bajo la dependencia nominal del Paraguay:
A solicitud del rey Felipe III, en 1620 el papa Paulo V erigió el Obispado de Buenos Aires separándolo del de Asunción. El papa encargó al nuevo obispo de Buenos Aires, Pedro Carranza, establecer los límites entre ambos obispados. El 6 de marzo de 1723 el obispo de Buenos Aires, Pedro Fajardo, comunicó al rey los problemas de límites que tenía con el obispo de Asunción en los pueblos de Misiones. El rey respondió el 11 de febrero de 1724 con una Real Cédula dirigida al obispo de Asunción, José Palos, ordenándole que se pusiera de acuerdo con el de Buenos Aires arreglandoos a las creaciones de esas Iglesias, y a la posesión y costumbre en que estuviereis, pasando luego lo resuelto a la Real Audiencia de Charcas para su aprobación. Sobre la base de lo dispuesto por el rey, y al fallo de los jueces compromisarios nombrados por los dos obispos (los jesuitas José de Insaurralde y Anselmo de la Mata), el obispo de Asunción quedó en posesión de las vertientes que fluyen al río Paraná, al sur de este hasta alcanzar la jurisdicción de Corrientes, mientras que el obispo de Buenos Aires mantuvo el Partido de Pedro González al norte del Paraná.
Desde su fundación, los pueblos jesuíticos quedaron en una virtual independencia de los gobernadores españoles, quedando el río Tebicuary como el límite de hecho con las autoridades residentes en Asunción. El rey Felipe III, mediante una cédula real del 26 de noviembre de 1726, puesta en efecto en 1729 y ratificada el 28 de diciembre de 1743 con la frase: "Es mi Real ánimo no se haga tampoco novedad en este particular", dispuso que los treinta pueblos de las Misiones guaraníes quedasen subordinados al gobernador de Buenos Aires, por lo que el río Tebicuary pasó a ser el límite entre la gobernación del Paraguay y la del Río de la Plata.Trelles, Manuel Ricardo (1867).
Los gobernadores del Paraguay sostuvieron luego que su gobernación había cedido a la de Buenos Aires el territorio ocupado por las reducciones jesuitas guaraníes, pero que los demás territorios que no habían sido ocupados por ellos entre los ríos Paraguay, Tebicuary y Paraná, nunca fueron cedidos.
Luego de expulsar a los jesuitas, el gobernador de Buenos Aires Francisco de Paula Bucarelli dictó las ordenanzas del 23 de agosto de 1768, mediante las cuales los pueblos misioneros pasaron a tener gobernadores interinos. Desde entonces, las pretensiones territoriales de las autoridades de Corrientes y de Asunción quedaron restringidas a las Lomas de Pedro González, que quedaron fuera del territorio misionero.
Primera ocupación correntina
miniatura|150px|Río Tebicuary.
La más antigua mención conocida de la presencia correntina en el área en disputa es un acuerdo del Cabildo de Corrientes del 17 de mayo de 1593 (5 años después de la fundación de esa ciudad), que resolvió que fueran usadas las carretas que se hallaban en el territorio denominado Tierra de los Mares, en alusión a los esteros y grandes ríos, para cruzar el río Paraná con un cargamento de palmas para la iglesia matriz de la ciudad. Otro acuerdo del cabildo, de fecha 14 de junio de 1604, ordenó utilizar las trojas de cereales que el fundador de la ciudad tenía en las tierras de Pedro González al otro lado del río, para hacer frente un período de escasez, siendo Pedro González un vecino de Corrientes con propiedades en el área.
Otro acuerdo capitular del 14 de junio de 1673 expresa la ocupación correntina de ese territorio. El 22 de octubre de 1706 el teniente gobernador de Corrientes, Gabriel de Toledo, publicó por bando una orden del gobernador del Río de la Plata, Alonso Juan de Valdez e Inclán, prohibiendo vaquear en esa zona:
El 22 de noviembre de 1720 el gobernador del Paraguay pasó una nota al teniente gobernador de Corrientes pidiéndole que impidiera a los vecinos de su ciudad continuar realizando entradas para serdear en los campos del río Paraguay y arroyo Ñeembucú, ya que el procurador de las Misiones se había quejado de que robaban animales y dejaban caminos que guiaban a los indígenas chaqueños en sus correrías.
La temprana ocupación del partido de Pedro González por pobladores correntinos cesó durante el primer tercio del cuando la zona fue constantemente atacada por guaycurúes y payaguás, en simultáneo con los ataques charrúas en la parte sur de la jurisdicción de Corrientes, que obligó a reconcentrar a los pobladores en torno a la ciudad. En 1738 se produjo el ataque a Corrientes de los guaycurúes y en 1739 el de abipones y mocovíes, continuando en los años siguientes, siendo probablemente el momento de la evacuación del territorio de Pedro González. Los indígenas provenientes del Gran Chaco utilizaban los pasos de Curupayty y Humaitá en el río Paraguay para alcanzar las estancias y pueblos más occidentales de las Misiones ubicados entre los ríos Paraná y Tebicuary, y luego de atravesar este último, atacar las poblaciones paraguayas adyacentes. El área fue utilizada como refugio por los indígenas chaqueños, sin que el Paraguay efectuara expediciones militares contra ellos en esa región. Las expediciones correntinas generaron quejas de los jesuitas de las Misiones, ya que las sendas y caminos que abría eran luego utilizados por los indígenas para atacar las estancias de los pueblos misioneros. Al resguardo de las excursiones de las milicias correntinas, en 1763 Manuel de Orduña pudo conducir por la zona una tropa comercial al Paraguay.
Comienzo de la disputa
En 1778 el gobernador del Paraguay, Pedro de Melo de Portugal y Villena, viajó a Buenos Aires para acordar con el primer virrey del Río de la Plata, Pedro de Cevallos, los medios para enfrentar los ataques indígenas y determinar los límites de la provincia. En cuanto a la zona al sur del río Tebicuary, el virrey le indicó que se entendiese con Juan García de Cossio, teniente gobernador de Corrientes. De regreso al Paraguay, a su paso por Corrientes Melo de Portugal acordó verbalmente con García de Cossio realizar un ataque simultáneo sobre el partido de Pedro González, comprometiéndose ambos a poblar y guarnecer el territorio con el paso de Curupayty como límite entre ambas jurisdicciones. Melo de Portugal se comprometió a avisar a Corrientes los pasos que acordaría con el Cabildo de Asunción para llevar adelante la empresa conjunta, pero al no recibir noticias, el 18 de enero de 1779 el síndico procurador del Cabildo de Corrientes, Francisco Quevedo, propuso reasumir los derechos de la ciudad en el territorio de Pedro González y realizar una expedición de exploración en él. La expedición al mando de Quevedo exploró hasta alcanzar el Tebicuary con 50 milicianos y 12 indígenas baqueanos del pueblo de Itatí, encontrado solo indígenas chaqueños como pobladores. En abril el Cabildo de Corrientes envió una expedición de 200 milicianos al mando del maestre de campo Juan Benítez de Arriola con pobladores para asentarse en Pedro González y guarnecer los pasos de Curupayty y Humaitá. En este último, fue establecido un resguardo por el administrador de Real Hacienda. El alcalde de 2° voto, Antonio Idalgo, fue comisionado para informar al virrey de esas acciones. Los expedicionarios partieron del pueblo de Itatí, cruzando el Paraná por el paso de Itatí.Colección de datos y documentos referentes a Misiones como parte integrante del territorio de la provincia de Corrientes, hecha por una comision nombrada por el gobierno de ella. pp. 103. Publicado en 1877
El 16 de febrero de 1779 el gobernador del Paraguay publicó un bando pidiendo que se presentasen voluntarios para poblar los pasos de Curupayty y Humaitá, en donde se les repartirían tierras. Melo de Portugal envió una expedición exploratoria que regresó a Asunción con la noticia de que Curupayty se hallaba ya poblado y guarnecido por correntinos. El 31 de marzo envió un oficio a García de Cossio expresando que había dado cuenta al virrey sobre el convenio, sin tener aún respuesta:
Melo de Portugal concluía el oficio expresando que encontraba muy extraño el accionar de Corrientes y pedía que se retirase la población de Curupayty hasta que llegase la respuesta del virrey a su informe.