La Armada Imperial Japonesa ( Dai-Nippon Teikoku Kaigun, «Armada del Gran Imperio japonés» o Nippon Kaigun, «Armada japonesa») fue la armada del Imperio del Japón desde 1872 hasta 1945. Fue una de las marinas de guerra más poderosas durante la guerra del Pacífico, e incluso de toda la Segunda Guerra Mundial. Su rama aérea era una de las más potentes fuerzas aéreas navales existentes en ese momento, e incluso se podría decir que, compuesta por la élite de los pilotos de Japón, sometidos a un férreo entrenamiento y disciplina, era la fuerza armada más efectiva.
La continua modernización y la versatilidad de la ingeniería naval japonesa contribuyeron a que se produjeran unidades más avanzadas y mejor logradas tanto en diseño como en efectividad respecto a sus contrapartidas del resto del mundo. Los japoneses además desarrollaron los submarinos más grandes y con mayor autonomía de todos los participantes en la Segunda Guerra Mundial, anotándose importantes éxitos.
Durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial dominó la mitad asiática del océano Pacífico, pero factores como el desarrollo del radar contribuyeron al detrimento de la influencia japonesa en el mar, así como la capacidad militar e industrial estadounidense, con una mucho mayor capacidad de reemplazo de unidades perdidas, dado que Japón no estaba preparado para una guerra de desgaste. La pérdida de cuatro portaaviones, con sus expertos y casi irreemplazables aviadores en la batalla de Midway, marcó el punto de inflexión en el avance japonés. Tras ese punto, el empuje estadounidense fue erosionando su potencial hasta aniquilarla.
Tras la rendición de Japón y la posterior ocupación de los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial, la Armada Imperial fue disuelta en 1945. En la nueva Constitución de Japón elaborada en 1947, en cumplimiento del Artículo 9, Japón renunció al uso de la fuerza como medio para contribuir a la resolución de las disputas internacionales. Fue sustituida por la actual Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.
La acelerada creación de la Armada Imperial Japonesa thumb|El Azuma, primer ironclad japonés. Los primeros astilleros diseñados para crear naves de estilo occidental fueron los de Nagasaki,Akira Yoshimura. Senkan Musashi (Battleship Musashi: The making and sinking of the World´s biggest battleship). creados en 1857 bajo el shogunato. En 1869, durante la llamada Era Meiji se establece un plan para potenciar el arma naval japonesa en prevención de probables intervenciones armadas tanto de Estados Unidos como de otras naciones. Muy patentes estaban las incursiones del Comodoro Perry en 1854. Se ideó un ambicioso plan de 200 naves en 10 flotillas de 20 unidades cada una, pero rebeliones internas como las lideradas por el clan Satsuma en 1877 retrasaron el plan original por algún tiempo.
Como se requería el fortalecimiento de las fuerzas de mar, los japoneses se decidieron a crear una Armada a partir de cero. Para ello, los ingenieros japoneses observaron a sus probables rivales tales como Inglaterra y se decidieron a adoptar las políticas navales y militares de las potencias europeas para poder lograr no solo estar a la misma altura, sino además superarlos en el futuro. Para ello se envió en 1871 a una delegación de guardiamarinas a Inglaterra, a imbuirse en todo lo concerniente a lo naval, entre ellos iba Heihachiro Togo, que sería considerado el padre de la Armada Imperial Japonesa y futuro héroe de la Batalla de Tsushima. En 1871 se decretó que la Armada inglesa debía ser el modelo a seguir.
En 1876, estando en Inglaterra, Japón encargó la construcción de su primer acorazado, el Hiei, para sustituir su único barco acorazado hasta el momento, el Azuma, un ironclad fabricado en 1869. Togo supervisó la construcción y luego lo entregó en 1877 a su patria. Este fue el comienzo oficial de la Armada de alta mar Imperial Japonesa. Togo fue ascendido a capitán de navío. Para 1880 ya se poseían 5 navíos. Rápidamente se incorporó al Jho Sho Maru (Más tarde: Ryujo Maru), el Naniwa y el Takachiho, todo esto en 1879.
En 1880, el gobierno Meiji encarga la construcción de 48 navíos, de los cuales 22 son torpederos. También se obtuvo ejemplos de la marina de Francia para copiar algunas de las futuras unidades en construcción. 16 lanchas torpederas clase Kotaba fueron encargadas a Francia, a la famosa compañía Creusot, estos se remitieron por piezas a Japón donde se ensamblaron. En este periodo, los técnicos japoneses se embeben de la tecnología del torpedo y de las minas submarinas, desarrollando los primeros torpedos en 1884. En 1886, se funda el Centro de Entrenamiento de Torpedos en Yokosuka.
En 1886, se construyen los astilleros de Kure y Sasebo. El primer nombre que tuvo la Armada Imperial Japonesa moderna se llamó Kaikoku Nippon. El primer astillero en botar unidades es el de Yokosuka con la clase Sanseikan, 3 unidades con cañones de calibre 320 mm como armamento principal, estos tenían la categoría de cruceros. Estos eran el Matsushima con 4700 t e Itsukushima, construido en Francia y que sirvió de guía para los otros dos, y el Hashidate, todos clase Sanseikan. Se encarga a Inglaterra el Chiyoda (2438 t), un crucero pequeño que sirve de guía para construir en Yokosuka el Yaeyama, de 1800 t. Luego se bota el Takao de 1600 toneladas en el mismo astillero. Se encarga a Francia el Chishima, un explorador de 726 t.
El primer ingeniero naval japonés se llamó Sasō Sachū y fue el diseñador (copiador y mejorador) de estas unidades iniciales. Mientras tanto, Japón empezó a construir los futuros astilleros de Ishikawajima y Kawasaki. Además de intentar repotenciar las unidades existentes para contrarrestar a las unidades chinas que se iban incorporando provenientes de Alemania, Sachū debió además adecuarlas a las particulares condiciones de mar que rodean al Japón. El primer contraalmirante se llamó Tsuboi Kozo y dirigió en 1892 la construcción del Yoshino, siendo el crucero más rápido del mundo, este fue botado en los astilleros ingleses Armstrong Works en Elswick, Newcastle sobre el río Tyne.
Primera guerra sino-japonesa
thumb|Acorazado Mikasa.
A medida que Japón iba modernizando su Armada, las necesidades de materiales iban en aumento, de este modo Japón ejerció presión para controlar la península de Corea, bajo control chino. China había comenzado un programa de modernización naval unos años antes, encargando unidades a Alemania. Esta situación condujo a una serie de escaramuzas previas y finalmente al inicio de hostilidades el 1 de agosto de 1894.
El 17 de septiembre de ese año la flota japonesa alcanzó el estuario del río Yalu y sorprendió a la flota de Beiyang de los chinos, a la que infligió una contundente derrota con la pérdida del 70 % de sus efectivos. En esa batalla se demostró además la corrupción imperante en China, pues parte de los proyectiles artilleros habían sido cargados con agua o cemento en lugar de explosivo. También es de destacar que altos cuadros de la flota china abandonaron sus puestos y huyeron apenas empezaron a caer proyectiles. Todo ello contribuyó a que una flota japonesa inferior ganase la batalla.
Finalmente China firmó la rendición en 1895, concediendo la independencia a Corea, y entregando como compensación Taiwán, las islas Pescadores, y la península de Liaodong en Manchuria , aunque Rusia obligó a Japón a devolverla a China, solo para que los rusos la ocuparan a su vez poco después. Al quedar de este modo desestabilizada la situación geopolítica de la zona, futura semilla para el próximo conflicto entre el Imperio japonés con el Imperio ruso, se produjeron tensiones entre Rusia y Japón que el Reino Unido veía con buenos ojos. En 1900, Japón intervino en China nuevamente en la llamada Rebelión de los Boxers junto a Alemania y otras naciones.
Guerra ruso-japonesa
thumb|El almirante Tōgō Heihachirō en el puente del acorazado Mikasa, al comienzo de la batalla de Tsushima (1905).
Considerando la penetración rusa en Corea y Manchuria un riesgo a su seguridad nacional, Japón exige a Rusia que abandone Manchuria, en cumplimiento de los acuerdos de 1900. Rusia dilata las conversaciones diplomáticas durante 2 años. Cabe destacar que Nicolás II sentía animadversión hacía el país nipón a raíz de un atentado ocurrido durante una visita de cortesía en 1891. Japón, harto de esperar en vano una respuesta, y tras enviar un ultimátum, rompe relaciones diplomáticas el 6 de febrero de 1904. Un día antes, el 5 de febrero, las hostilidades se inician con un ataque a Port Arthur, que no puede ser considerado ataque sorpresa por la existencia del ultimátum.
La Armada Imperial Japonesa debido a la alianza con Inglaterra se había potenciado con excelentes navíos de guerra de todo tipo, además había encargado varias otras unidades a Francia, Alemania, una a los Estados Unidos e inclusive un buque adquirido a la Armada de Chile, el crucero Esmeralda, rebautizado posteriormente como Izumi .
El entrenamiento japonés era intensivo, además los proyectiles desarrollados eran del tipo antiblindaje. Las condiciones de desenlace favorable siempre estuvieron en las manos del Japón. Los rusos en cambio, carecían de la disciplina adecuada, la oficialidad caía en la franca mediocridad y sumado a los conflictos internos de Rusia, lo anticuado de sus naves y la inoperancia de sus mandos, la catástrofe se veía venir.
En 1904, Japón puso sitio a Port Arthur y se realizaron una serie de escaramuzas, todas fatales para los rusos, en el mismo puerto fue masacrada y convertida en pecios parte de la flota rusa. En la Batalla de Tsushima en 1905, Japón destruyó el resto de la flota rusa proveniente del mar Báltico y Rusia se vio obligada a solicitar el armisticio bajo la tutela de Estados Unidos, quien se ofreció de mediador. Dentro de las estipulaciones del armisticio, Japón renunciaba a conquistar nuevos territorios, lo que fue mal visto por los militares japoneses, estas disposiciones fundaron la semilla de guerra nuevamente, esta vez con los Estados Unidos para el futuro. La derrota de Rusia fue recibida con verdadera conmoción en Occidente, el Japón se ganó el respeto de las potencias europeas, especialmente a través de Asia. Que un país asiático pudiera derrotar en un conflicto bélico a una potencia establecida resultó particularmente inspirador para varios movimientos independentistas anticoloniales alrededor del mundo.
De ahí en adelante la Armada Imperial Japonesa se erigió como una de las más poderosas y temidas del mundo en esa época. Después de esta guerra y como consecuencia principal, la armada adquirió prestigio nacional e internacional y quizás lo más nefasto es que se instaló en la conciencia japonesa el mal de victoria. Esta mentalidad adquirida condujo a que el Japón se desarrollara por un lado como una de las armadas más poderosas, modernas y potentes del mundo y por otro lado abriera sus apetitos expansionistas en la búsqueda de recursos naturales.
Primera Guerra Mundial
thumb|Satsuma en 1906. thumb|Acorazado Kongo en 1925. Con la apertura de la entonces llamada Gran Guerra, Japón continuó aliado al bando inglés adquiriendo de este modo como enemigos a Alemania y el Imperio austrohúngaro. Japón siguió aumentando su Armada, con acorazado monocalibre tipo Dreadnougth, Satsuma botado en Yokosuka en 1906, curiosamente antes que el mismo , que sin embargo entró antes en servicio, pues el Satsuma, no lo hizo hasta 1909. A este le siguió el acorazado Kawachi (1912). Posteriormente se le sumó el nuevo crucero de batalla Kongo, el buque más moderno y potente de su época, seguido por el resto de miembros de su clase, los Hiei (1912), Haruna y Kirishima en 1913. A raíz del conflicto mundial Inglaterra intentó obtener en préstamo el Kongo, a lo que Japón se negó, siendo este el último buque construido para la Armada Imperial Japonesa fuera de astilleros japoneses.