El convento de San Pablo de Burgos fue un convento dominico, actualmente desaparecido, situado en la ciudad de Burgos (España). La mayoría de los historiadores actuales señalan que fue fundado en el año 1224, aunque la tradición afirmaba que había sido fundado por Santo Domingo de Guzmán en el año 1218.
Durante la Guerra de la Independencia Española las tropas francesas lo convirtieron en cuartel y quedó muy deteriorado. En 1835, durante la Desamortización de Mendizábal, los frailes dominicos fueron expulsados del convento de San Pablo, que fue utilizado sucesivamente como cárcel, cuartel y hospital. Hacia 1870 las ruinas de la iglesia y del convento que aún permanecían en pie fueron demolidas por el ejército, por orden del Ministerio de la Guerra, para construir un cuartel, suponiendo dicha orden la desaparición completa del antiguo convento. El cuartel fue utilizado durante un siglo, hasta que fue demolido en el año 1973.
Entre los meses de septiembre de 2002 y junio de 2003 se llevó a cabo el estudio arqueológico de las ruinas del convento de San Pablo. En el terreno que ocupaba el convento se encuentra en la actualidad el museo de la Evolución Humana de Burgos.
Historia del convento El convento entre los siglos y miniatura|Santo Domingo de Guzmán. Claudio Coello. (Museo del Prado) La mayoría de los historiadores actuales señalan que el desaparecido convento de San Pablo de Burgos fue fundado en el año 1224, aunque la tradición afirmaba que había sido fundado por Santo Domingo de Guzmán en el año 1218, durante su estancia en la ciudad de Burgos. No obstante, todos los historiadores coinciden en señalar que ya entre los años 1219 y 1222 los frailes dominicos se hallaban establecidos en la ciudad de Burgos.
El primitivo monasterio de San Pablo se encontraba situado, aunque su localización exacta es desconocida, a extramuros de la ciudad de Burgos, en unos terrenos situados en las cercanías de la iglesia de San Cosme y San Damián de Burgos, al sur de la ciudad. Desde su fundación disfrutó de la protección de los sucesivos reyes de Castilla, hasta el reinado de los Reyes Católicos.
La bula Virtute conspicuos, emitida por el papa Alejandro IV en 1260, recopiló, confirmó y amplió los privilegios que sus antecesores habían otorgado a los dominicos. Además, los papas Alejandro IV y Clemente IV, promovieron la visita de los fieles a las iglesias dominicas, al conceder indulgencias a aquellos individuos que participaran en esas iglesias en la fiesta de la Virgen María, de San Juan Bautista, de San Juan Evangelista, de San Pedro y San Pablo, de Santo Domingo, de San Pedro Mártir y de Santa Catalina de Alejandría.
La bula Virtute Conspicuos propició la aparición de una larga disputa con el cabildo de la catedral de Burgos, ya que este último se negó a permitir que diferentes miembros de la nobleza y del clero recibiesen sepultura en el convento de San Pablo, a pesar de que dicha bula establecía la independencia de los frailes dominicos respecto a los diocesanos y había puesto fin a las ambigüedades existentes sobre los enterramientos en el interior de los templos y monasterios, concediendo a los dominicos plena independencia en cuestión de enterramientos. El pleito con el cabildo catedralicio de Burgos se inició cuando los canónigos impidieron que recibiera sepultura en el convento de San Pablo el arcediano de Valpuesta, Juan Tomé:
Los frailes dominicos apelaron entonces a Roma, iniciándose a continuación un pleito que se prolongó hasta el año 1302, en que el cabildo catedralicio de Burgos y el convento de San Pablo alcanzaron un acuerdo en el que se disponía que los frailes dominicos abandonarían su convento y se establecerían en un nuevo edificio, que comenzó a ser construido en el solar que en la actualidad ocupa el museo de la Evolución Humana de Burgos. Los frailes se trasladaron a su nuevo convento a principios del , y les concedieron 15 meses de plazo para trasladar al nuevo edificio sus pertenencias y los cuerpos sepultados en el antiguo convento.
El rey Alfonso X de Castilla donó al convento varias huertas que el monasterio de las Huelgas de Burgos había entregado al monarca en 1270. Por su parte, Sancho IV de Castilla, hijo de Alfonso X, les donó una plaza y los frailes dominicos compraron poco después otras huertas colindantes, y continuaron siendo favorecidos por los siguientes monarcas, la nobleza, y la ciudad de Burgos. El solar que ocupaba el convento de San Pablo se encuentra comprendido entre la calle del conde de Vallellano, la calle del Doctor Fleming, la calle del Burgense y la calle de San Pablo.
El rey Fernando IV de Castilla confirmó en 1302 el privilegio otorgado por su padre, Sancho IV de Castilla, por el que colocaba a los dominicos de San Pablo de Burgos bajo la protección real y les eximía de pagar impuestos y, siete años después, en 1309, el mismo rey concedió una renta anual de 10 000 maravedís a dicho convento con el propósito de contribuir a la terminación de las obras. La reina María de Molina donó en 1316, durante la minoría de edad de su nieto, Alfonso XI de Castilla, para que los frailes dominicos pudieran construir un dormitorio en el convento de San Pablo de Burgos, que una vez concluido llegó a medir 300 pies de largo, siendo por ello uno de los más destacados en España.
Y a finales del el convento fue muy favorecido por las donaciones de Leonor Enríquez de Castilla, que era hija de Fadrique Alfonso de Castilla y nieta del rey Alfonso XI de Castilla, ya que esa dama legó al convento «muchas cosas de muebles», como señaló Luciano Huidobro Serna, y también «renta, plata, joyas y bienes muebles», como señaló José Pellicer. Y además Leonor Enríquez costeó la construcción del crucero de la iglesia del convento de San Pablo para que su cadáver recibiera sepultura en ese lugar, aunque Huidobro Serna manifestó que no llegó a terminarlo y que solamente lo tenía «casi cerrado», por lo que en su testamento ordenó que lo finalizaran y legó para ello , a los que en caso necesario sus testamentarios añadirían lo necesario para su conclusión. Y precisamente por esa razón el obispo Pablo de Santa María, que fue uno de los más destacados benefactores de ese convento a principios del y colocó su escudo de armas en «las otras naves» del templo, no pudo colocarlos en el crucero de la iglesia.
El convento entre los siglos XV y XIX 230px|miniatura|Alfonso de Cartagena. Grabado de Manuel Salvador Carmona, col. Retratos de los españoles ilustres, Madrid, Imprenta Real, 1791. Biblioteca Nacional El rey Juan II de Castilla confirmó al convento los privilegios que poseía y los aumentó, al igual que los monarcas Enrique IV, Felipe II y Felipe III.
El día 30 de septiembre de 1430 finalizaron las obras del nuevo convento de San Pablo de Burgos, cuya construcción se prolongó durante más de un siglo, y en la terminación de las obras resultó determinante el apoyo financiero del obispo Pablo de Santa María. En 1413, antes de ser obispo de Burgos, Pablo de Santa María concertó con el convento de San Pablo la cesión de la capilla de la sala capitular para que en ella recibiesen sepultura los restos mortales de su madre, su esposa y sus familiares. No obstante, en 1430 concertó con los dominicos de San Pablo la cesión de la capilla mayor de la iglesia, a fin de que su propio cadáver fuera sepultado allí, a pesar de que algunos años antes, tras su nombramiento como obispo de Burgos, había dispuesto que sus restos mortales descansasen en la capilla de Santo Tomás de Aquino de la catedral de Burgos. Tras la defunción del obispo Pablo de Santa María, ocurrida el día 30 de agosto de 1435, sus restos mortales recibieron sepultura en la capilla mayor de la iglesia del convento de San Pablo.
Alfonso de Cartagena, obispo de Burgos y diplomático e hijo del obispo Pablo de Santa María, favoreció notablemente al Colegio del convento de San Pablo de Burgos, en cuyo teologado también estudió e inició su aprendizaje Francisco de Vitoria, por lo que algunos autores señalan la posibilidad de que este último conociese las teorías de Alfonso de Cartagena en dicho colegio, ya que Francisco de Vitoria comenzó sus estudios en 1505, es decir, unos cincuenta años después que Alfonso de Cartagena.
El ingreso de numerosos individuos en los conventos, sobre todo a partir de la década de 1470, produjo un considerable aumento de los bienes monetarios e inmobiliarios de los conventos, gracias a los bienes que aportaban como dote esos religiosos. Por ello, los principales conventos de la Orden de Predicadores en Castilla, como el convento de San Esteban de Salamanca, el de San Pablo de Valladolid, o el de San Pablo de Burgos, acrecentaron notablemente su patrimonio y procuraron protegerlo y ampliarlo.
En 1482, cuando en la capilla de Santiago, colateral a la mayor, se pretendía dar sepultura al comendador Juan de Valdivielso, la familia Cartagena, que ostentaba el patronato de la capilla mayor del templo y creía tener derechos, no sólo sobre la capilla mayor, sino también sobre las colaterales, intentó impedir el entierro valiéndose de gente armada y con tal violencia que algunas imágenes resultaron dañadas.miniatura|Retrato de Fernando II de Aragón. Michel Sittow. (Museo de Historia del Arte de Viena)
En 1508 recibió sepultura en el convento de San Pablo de Burgos Fernando de Beaumont, hijo de Luis de Beaumont, condestable de Navarra, y de Leonor de Aragón, hija ilegítima del rey Juan II de Aragón. Debido a la condición del difunto, que era nieto del rey Juan II de Aragón y sobrino de Fernando II de Aragón, este último solicitó que los restos de su sobrino recibiesen sepultura en el centro de la capilla del Capítulo, hecho contrario a las costumbres de los dominicos y al acuerdo establecido entre el obispo Pablo de Santa María y el convento de San Pablo, aunque, a pesar de ello, los frailes dominicos se plegaron a los deseos de Fernando II de Aragón.
En 1512 se reunieron en el convento de San Pablo de Burgos, por disposición del rey Fernando II de Aragón, una Junta de teólogos y juristas a fin de estudiar las denuncias que los dominicos habían presentado sobre los malos tratos que los conquistadores españoles infligían a los indígenas americanos. Las Leyes de Burgos o Reales ordenanzas dadas para el buen Regimiento y tratamiento de los indios, fueron sancionadas por el rey Fernando II el día 27 de diciembre de 1512 y constituyen el primer cuerpo legislativo de carácter universal que se otorgó para los pobladores del Continente americano, siendo consideradas como la primera declaración de Derechos humanos. En 1539, en la iglesia conventual de San Pablo fueron celebrados los solemnes funerales en memoria de la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I de España, debido al hundimiento del cimborrio de la catedral de Burgos.
El convento de San Pablo de Burgos mantuvo una larga disputa con el Convento de San Pedro Mártir de Toledo, que le disputaba el privilegio de ser el primer convento instituido por Santo Domingo de Guzmán en España. En 1545 se declaró la primacía del convento burgalés sobre el toledano, y dicho fallo fue confirmado en 1559 por el capítulo de Segovia, concediéndosele el tercer lugar en el Coro Derecho. En 1582, los frailes dominicos apoyaron la fundación de un convento de carmelitas descalzas en la ciudad de Burgos, que fue llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús.
Guerra de la Independencia y demolición del convento (1808-1870)