La Brigada de Fusileros fue una unidad del Ejército Británico creada a comienzos del como fuerza de élite, incorporando tácticas, métodos de entrenamiento y armamento revolucionarios para la época.

Historia Doctrina y entrenamiento Con el nombre de Cuerpo experimental de fusileros (The Experimental Corps of Riflemen) se formó en 1800 al mando del entonces coronel Coote Manningham y del teniente coronel William Stewart para actuar como tropas ligeras de élite especializadas en escaramuzas para hostigar a las fuerzas francesas.

Debían actuar en orden muy abierto y por parejas, ocultarse y hostigar al enemigo con disparos de precisión, dando prioridad como blancos a los oficiales, suboficiales, tambores y servidores de artillería enemigos, con el objeto de causar el desorden y el pánico entre las filas enemigas. La idea de elegir el blanco y disparar no era habitual: los fusileros disparaban en descargas cerradas, sin apuntar más que a la línea enemiga.

Los fusileros debían moverse rápidamente, por lo que estaban entrenados para recorrer grandes distancias a pie a marcha forzada. Por esa razón utilizaban clarines para transmitir las órdenes, a diferencia de las restantes unidades que usaban tambores y no portaban los colores del regimiento.

Debían ser capaces de resolver sus misiones con autonomía y, a diferencia del rojo tradicional, vestían uniformes verdes oscuros para pasar desapercibidos aprovechando la vegetación, siendo la primera unidad de la época en utilizar el camuflaje. Todo iba contra la doctrina imperante y convertía al regimiento en la unidad más moderna de la época. En buena medida, influía el duro aprendizaje en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

El mismo entrenamiento que se realizaba en Horsham era revolucionario. Se enseñaba a las tropas sin recurrir a azotes u otros castigos. A diferencia de los demás regimientos, se entrenaban con munición real y era habitual que participaran en competiciones de tiro deportivo, siendo recompensados por sus logros. De hecho, su puntería era superior a la de cualquier otro regimiento y fueron los primeros en ser equipados con un arma de ánima rayada, el Fusil Baker,Llamado así por su creador, el armero Eziekiel Baker. con una precisión superior a las 300 yardas (en vez de las 75 del tradicional Brown Bess) y que solucionaba en buena medida los problemas que habían limitado el uso de esas armas hasta ese momento, al cual se agregó un sable-bayoneta de 24 pulgadas aprovechando la menor longitud del arma.

Como ejemplo de esa capacidad el fusilero del Batallón Thomas Plunkett mató con su fusil Baker al general francés Auguste François-Marie de Colbert-Chabanais a una distancia superior a las 400 yardas (364 metros) y con un segundo disparo a un ayudante que intentó auxiliarlo, probando que no se trataba de un tiro de suerte. El mayor John Blackiston del Cuerpo de Cazadores portugués, dijo:

Los reclutas se seleccionaban entre los mejores hombres de los regimientos de línea del Ejército británico. A diferencia también de las costumbres de la época, los oficiales compartían las penurias de la campaña, dormían a la intemperie con las tropas durante las patrullas e incluso solían compartir la mesa con sus hombres, familiarizándose con ellos y asegurando su lealtad sin afectar la disciplina. La mayoría sabía leer y escribir y a menudo llevaron diarios de sus campañas.

Campañas Guerras Napoleónicas Durante las Guerras Napoleónicas, el 25 de agosto de 1800 tres compañías al mando de William Stewart efectuaron una operación anfibia en las costas de Ferrol y ayudaron a desalojar de las alturas a los defensores españoles, pero la expedición finalmente fue derrotada y se retiró el 26 de agosto.

El 2 de abril de 1801, algunos destacamentos embarcados actuaron en la Primera Batalla de Copenhague al mando del almirante Horatio Nelson. En 1803 fue redenominado Regimiento n.º 95 de Infantería (Fusileros) (95th (Rifle) Regiment of Foot)Otras unidades de infantería habían llevado ese número: entre 1760 y 1763 el 95.º de Burton, entre 1779 y 1783 el de Reid y entre 1794 y 1796 el de Edmeston. y se trasladó a Shorncliffe, Kent, donde continuó su instrucción junto a los regimientos de infantería ligera 43.º y 52.º bajo el mando de Coote-Manningham y de sir John Moore.

En 1805 se formó un segundo batallón en Canterbury, Kent, y ese mismo año el Batallón se sumó a las fuerzas enviadas a Alemania al mando de lord William Cathcart para liberar Hanover de la ocupación francesa, formando la vanguardia del avance hacia Bremen.

En febrero de 1806 el 95.º cubrió la retirada del ejército hacia Cuxhaven, regresando a Inglaterra. En octubre, cinco compañías del primer batallón y tres del segundo fueron destinadas a la expedición al mando del brigadier general sir Samuel Auchmuty dirigida al virreinato del Río de la Plata, parte del Imperio español (aliado aún con Francia), para explotar el éxito inicial de la expedición al Río de la Plata de William Carr Beresford y Home Riggs Popham.

Segunda invasión inglesa al Río de la Plata En el Río de la Plata, el Ejército británico, ya a las órdenes de John Whitelocke, supo que la ciudad de Buenos Aires había sido reconquistada, iniciando entonces sus operaciones contra la Banda Oriental del estuario.

thumb|140px|Soldado del Regimiento n.º 95 (1815). El 20 de enero de 1807 se produjo el Combate del Cordón, donde el 95.º al mando del mayor Gardner integró el ala derecha del Ejército británico comandada directamente por William Lumley, segundo de Auchmuty. En la decisiva batalla, Lumley desplegó a las compañías del 95.º en forma paralela al camino seguido por las columnas españolas para que se infiltraran por los maizales y cayeran sobre el flanco izquierdo de los defensores. El movimiento no fue advertido por los españoles hasta que las tropas emboscadas y a buen recaudo abrieron fuego a quemarropa, causando una matanza y forzando a la retirada de las tropas comandadas por Bernardo Lecocq a la relativa seguridad de la plaza de Montevideo, que fue de inmediato sitiada, cayendo pocos días después, el 3 de febrero.

Un miembro de la expedición británica, G. E. Miles, relataría que "Cada cuerpo se comportó con valor, pero el Cuerpo de Fusileros se distinguió particularmente. Esta fue la primera oportunidad que tuvieron desde su formación de demostrar su utilidad, y la forma en que se comportaron, causó tanta admiración en sus compañeros de armas como temor entre sus enemigos".

En marzo, tropas del 95.º participaron en la toma de Colonia del Sacramento y vencieron el 7 de junio en el Combate de San Pedro a las fuerzas enviadas por Buenos Aires.

El 17 de junio, las tropas británicas al mando de John Whitelocke se dirigieron a la margen occidental del río y, tras desembarcar el 28 en la Ensenada de Barragán y desbaratar la escasa resistencia, iniciaron el avance hacia la ciudad.

Parte del regimiento al mando del mayor Travers integró la brigada a las órdenes del general Robert Craufurd, asignada a la vanguardia comandada por el mayor general John Lewison Gower. El resto, al mando del mayor Macleod, permaneció en la división centro comandada por Whitelocke y Auchmuty.

Una vez superado el terreno pantanoso que seguía a la cabeza de playa, pese a las lluvias y falta de alimento, la vanguardia se adelantó rápidamente al resto del ejército que, en vez de avanzar en varias columnas paralelas, lo hacía en una sola fila. En la noche del 1 de julio Whitelocke resolvió que la agotada vanguardia y el grueso del ejército descansaran durante el día 2, y una vez reunidas las fuerzas marcharan el 3 para un asalto conjunto, pero a las 2 de la mañana del día 2, una fuerte y persistente lluvia le hizo ordenar el avance el mismo día 2, sin tener en cuenta el cansancio de las tropas y la falta de víveres.

Gower inició la marcha a las 9 y media de la mañana hacia el paso de Burgos. El comandante de las fuerzas de Buenos Aires, Santiago de Liniers, viendo que sería flanqueado, mandó su caballería para que intentara detener o demorar el cruce mientras él repasaba el Riachuelo y cerraba el acceso a la ciudad, pero la maniobra de Liniers se frustró por la rapidez de desplazamiento de los adversarios.

Ya cerca del paso, Gower formó a la brigada Craufurd en línea a la derecha y, después de unas descargas de fusilería y unos tiros de cañón, la caballería se dispersó y Craufurd cruzó el río con sus tropas. Liniers cambió nuevamente el objetivo, dirigiéndose a marchas forzadas a los Corrales de Miserere, el mismo punto elegido por Gower.

Ante la anticipación de Liniers, Craufurd "solicitó que se le permitiera avanzar con su brigada, y considerando que era demasiado tarde y que la brigada al mando del brigadier general Lumley, que para aquel entonces estaba exhausta por la severidad de la marcha, no podría llegar a este punto antes de la noche, le ordené al brigadier Craufurd que avanzara".

Las tropas del 95.º y del batallón ligero que componían la división Craufurd, poco menos de 900 hombres, pese al esfuerzo de la marcha, estaban en condiciones de operar, pero no así las de los regimientos 36.º y 88.º de Lumley, donde eran tantos los hombres que no podían avanzar debido a la fatiga de la marcha precedente que el número de efectivos que quedó en esos regimientos era muy reducido en el momento de cruzar el Riachuelo.

A instancias de Craufurd, Gower resolvió atacar sin esperar la reunión de Lumley: "Al ver que la línea que yo ocupaba estaba algo en diagonal a la que el enemigo había tomado, pensé que perdería menos hombres haciendo un ataque inmediato en vez de esperar que se me uniera la brigada del brigadier general Lumley y ordené al brigadier general Craufurd que atacara su línea a la bayoneta, en lo cual tuvo tanto éxito, que en pocos minutos la infantería del enemigo fue completamente derrotada y diez piezas de artillería estaban en nuestro poder."

En el Combate de Miserere, la división de Robert Craufurd se desplegó por escalones de compañías a la izquierda y cargó a la bayoneta con sus dos batallones a las órdenes de Pack y de Travers, empujando a la fuerza de Liniers a través del matadero y consiguiendo desalojar y dispersar a las fuerzas patriotas en pocos minutos.

Pese a los reiterados requerimientos de Craufurd, Gower no se decidió a continuar el avance hacia la ciudad, lo cual dio tiempo a los defensores para preparar la resistencia, fortificándose en calles y casas.

La vanguardia que había marchado todo el día sin comer, vivaqueó esa noche en el mismo matadero, donde encontraron carne en abundancia lista para mandar a la ciudad. El 95.º permaneció acantonado y destacando partidas para enfrentar las guerrillas enemigas y hostigar sus posiciones, hasta que en la madrugada del día 5 el ejército se alineó en 12 columnas para avanzar contra la ciudad.

Dos días después, la dura resistencia callejera de los vecinos y milicianos y las confusiones del mando británico acabaron con la ofensiva. Whitelocke había perdido más de la mitad de sus hombres y la mayor parte de las columnas habían caído, por lo que -descartado el bombardeo de la plaza- solo quedaba la capitulación.

Países Escandinavos Las compañías del 95.º que escaparon al desastre de la segunda invasión inglesa al Río de la Plata participaron en la expedición a Dinamarca de 1807 comandada por lord Cathcart, integrando la brigada al mando de Arthur Wellesley. Intervino en la Segunda Batalla de Copenhague en la que, tras un fuerte bombardeo de la ciudad que mató más de 2000 civiles y destruyó el 30% de los edificios de la ciudad de Copenhague, la flota danesa fue capturada, evitando que cayera en poder de Francia.

En 1808 el primer batallón tomó parte en la expedición que marchó a Suecia al mando de sir John Moore para auxiliarla en su guerra con Rusia, pero las tropas permanecieron estacionadas en Gotemburgo hasta que retornaron a Gran Bretaña para actuar en la Guerra Peninsular.

Guerra Peninsular