La otra historia de los Estados Unidos (A People's History of the United States, en el original inglés) es un libro escrito por el historiador y politólogo estadounidense Howard Zinn. Fue publicado en 1980 y fue un éxito, con 1 millón de ejemplares vendidos en 2003. Cuenta la historia de los Estados Unidos desde un ángulo visto por los trabajadores, los negros, los extranjeros, las mujeres, etc. en lugar de los presidentes y grandes héroes de la historia. En 2003, recibió el Prix des Amis du Monde Diplomatique por la versión francesa del libro, Une histoire populaire des Etats-Unis.

La otra historia es una historia desde la izquierda, con un enfoque relativista moral y cultural y materialista. Zinn acusa a Cristóbal Colón y otros exploradores de cometer genocidio, desglorifica a los presidentes desde George Washington a Bill Clinton (epílogo) y descubre las apariencias de las guerras libradas por Estados Unidos. En las primeras páginas de este libro, Zinn desmitifica la noción de que el historiador es o puede ser objetivo. Durante una entrevista con The Associated Press, Zinn reconoció que él no estaba tratando de escribir una historia objetiva o una completa. Observó que el libro es una respuesta a las historias tradicionales, como un primer capítulo, no el último de un nuevo tipo de historia.

Como un complemento a La otra historia de los Estados Unidos, Zinn, junto con Anthony Arnove, reunió una serie de cartas, poemas, canciones y discursos de diversas figuras que históricamente han resistido con pequeños y grandes actos. Intitulado “Voces de la otra historia de Estados Unidos “ (Voices of a People’s History of the United States), el volumen fue la base para el proyecto “El pueblo habla” (The People Speak: American Voices, Some Famous, Some Little Known), documental donde diversos actores famosos hacen lectura de estos textos rebeldes. Además de A People’s History, escribió varios libros, incluyendo The Southern Mystique, LaGuardia in Congress, y las memorias “No puedes ser neutral en un tren en movimiento” (You Can't Be Neutral on a Moving Train: A Personal History of Our Times), el título de un documental de 2004 acerca de Zinn narrado por Matt Damon. También escribió tres obras de teatro en una preocupación por socializar el conocimiento, incluyendo una sobre Karl Marx.

Zinn murió el 27 de enero de 2010, aparentemente de un ataque cardiaco mientras estaba de viaje en Santa Mónica, California.

Contenido general

1. Colón, los indígenas y el progreso humano. Trata sobre el desembarco de Cristóbal Colón en tierras americanas, significando para los nativos de las islas Antillas, Cuba, Hispaniola (Haití y República Dominicana), etc, la esclavitud por parte de la corona española, el genocidio de pueblos indígenas enteros y el control total de sus tierras y sus inmensos recursos naturales. Zinn señala que “lo que hizo Colón con los arawaks de las Islas Antillas, Cortés lo hizo con los aztecas en México, Pizarro con los incas del Perú y los colonos ingleses de Virginia y Massachusetts con los indios powhatanos y pequotes.” La población de 10 millones de indios que vivía al norte de México, al llegar esclavos africanos traídos a América, los que constituyeron la mayor parte del sistema esclavista. Sin embargo, las rebeliones a raíz de la creciente explotación infrahumana no se hicieron esperar, abarcando numerosas revueltas entre blancos y negros.

2. "Dibujo de la línea de color". Las direcciones de la esclavitud a principios de los afroamericanos y de la servidumbre de los pobres de las británicas en el Trece Colonias. Zinn escribe de los métodos por los que dice el racismo fue creado artificialmente con el fin de hacer cumplir el sistema económico. Sostiene que el racismono es natural porque no se registran casos de camaradería y la cooperación entre los esclavos y sirvientes negro blanco en escapar de oposición y, en su subyugación.

3. Gente de la peor calaña. En 1676, la colonia se enfrentaba a una rebelión tan amenazante formada por fronterizos blancos, esclavos y criados. Esta fue la rebelión de Bacon. “La declaración del Pueblo”, redactada por Bacon, muestra el resentimiento populista contra los ricos y de odio fronterizo hacia los indios. En los siglos y , los pobres de Europa que buscaban una vida mejor en América se convirtieron en fuente de ingresos para los comerciantes, negociantes, capitanes de barco y finalmente para sus amos en América. El racismo se estaba convirtiendo en algo cada vez más práctico, resulta beneficioso para el control de la élite dominante, la cual encontró un engaño tremendamente útil para hacerse del suficiente apoyo para afrontar una revolución contra Inglaterra sin acabar con la esclavitud ni la desigualdad: era el lenguaje de la libertad y la igualdad.

4. La tiranía es la tiranía. La Revolución estadounidense surgió a raíz de los crecientes desencantos de los estadounidenses con el mando inglés. En el “Motín del té” de Boston de 1773, se echaron el té de los navíos a las aguas del puerto, lo que provocó las Leyes de Coercitivas del Parlamento, las cuales establecían virtualmente ley marcial en Massachusetts. Al aumentar la dureza de cada medida de control británico –la proclamación real de 1763, el Stamp Act, la masacre de Boston, etc.- hizo que la rebelión colonial creciera hasta desembocar en la revolución. Organizaron un pequeño comité para redactar la Declaración de Independencia, que escribió Thomas Jefferson y que finalmente fue proclamada solemnemente el día 4 de julio, de 1776. Algunos estadounidenses fueron claramente excluidos de este círculo de intereses que significaba la Declaración de Independencia, como es el caso de los indios, los esclavos negros y las mujeres. La realidad de la Declaración de Independencia era que una clase de gente importante necesitaba alistar a suficientes estadounidenses como para vencer a Inglaterra, sin perturbar las relaciones entre riqueza y poder que se había desarrollado durante 150 años de la historia colonial.

5. Casi una revolución. Para los nativos de América, la revolución significó la pérdida total de sus territorios donde vivían. Con la expulsión de los británicos, los blancos podían empezar el proceso inexorable de desplazar a los indios de sus tierras, matándolos si mostraban resistencia. Se había firmado una paz en que los británicos acordaron establecer una línea en los montes Apalaches. Esta fue la proclamación real de 1763 y enfureció a los estadounidenses. Es por eso que la mayoría de los indios lucharon en el bando inglés durante la revolución. Una vez ganada la guerra, solo quedaba recoger y legalizar en documentos el orden establecido en la Constitución de los Estados Unidos. Cuando se entrevé el interés económico que yace en las cláusulas políticas de la Constitución, se convierte en el trabajo de ciertos grupos que intentaban mantener sus privilegios, a la vez que concedían “migajas económicas” para asegurarse el apoyo popular.

6. Los íntimamente oprimidos. Las mujeres en las colonias tenían derechos prácticamente nulos, para las esclavas inmigrantes y pobres resultaba ser una opresión doble. Muchas mujeres se rebelaron ante el sistema impuesto y la forma de vida que no las contemplaba, como Mary Dyer, Catharine Beecher, Elizabeth Blackwell, Elizabeth Cady Stanton, Margaret Fuller, Sarah Grimké, Angelina Grimké, Frances Wright y Sojourner Truth, entre otras. La historia nunca ha tomado en cuenta a las mujeres de clase trabajadora en la Revolución estadounidense, siendo imprescindibles para el desarrollo de aquella nueva sociedad americana. Las mujeres, que al monopolizar las profesiones de maestras, leían más, se comunicaban más y su educación llegó a ser un elemento subversivo respecto al pensamiento conservador.

7. Mientras crezca la hierba y corra el agua. Una vez expuesto el indio nativo a la “amenaza blanca”, resultaba innecesario, incluso era un obstáculo para la expansión estadounidense. La “mudanza” de los indios era necesaria para abrir el vasto territorio americano a la agricultura, al comercio, a los mercados, al dinero… al desarrollo de la economía capitalista. Fue Andrew Jackson quien emprendió la conquista de las tierras indias a base de mentiras y matanzas indiscriminadas, encontrando fuerte resistencia en algunos poblados creeks en Alabama y seminoles en Florida. La guerra contra los indios duró 8 años, costó 20 millones y 1500 vidas de estadounidenses. El 1 de octubre salió el primer grupo de indios, lo que se conoce como El Camino de las Lágrimas.

8. No tomamos nada por conquista, gracias a Dios. Después de la independencia de Texas de México, se anexó como nuevo estado de la Unión. Se enviaron tropas estadounidenses al río Bravo, se inició lo que se conoce como la Intervención estadounidense en México. En la batalla final por la Ciudad de México, las tropas estadounidenses tomaron el Castillo de Chapultepec y entraron a la ciudad cuando el general Antonio López de Santa Anna se había desplazado hacia el norte.

9. Esclavitud sin sumisión, emancipación sin libertad. Luego de la Guerra contra México, se da una serie de rebeliones de esclavos, el movimiento abolicionista y la Guerra Civil, Zinn describe que la violencia a gran escala de la guerra se utilizó para acabar con la esclavitud en lugar de la violencia a pequeña escala de las rebeliones ya que este último pudo haber llegado más allá de la lucha contra la esclavitud, dando lugar a un movimiento en contra del sistema capitalista. Él escribe que la guerra podría limitar la libertad concedida a los afroamericanos, al permitir el control del gobierno sobre la forma en que la libertad ha sido ganada.

10. La otra Guerra Civil. A raíz del acelerado crecimiento económico e industrial de Estados Unidos, la situación empeoró para la clase trabajadora del País. Durante las décadas previas a la Guerra Civil, se estaban formando la conciencia obrera, a través del activismo social, las huelgas, los sindicatos. Hubo importantes movimientos en defensa de los derechos de los trabajadores, como la Revuelta de Harina de 1837, la Guerra Helderberg, agravados todavía por el Pánico de 1837, provocando una serie de huelgas en las fábricas textiles, de armas y en diversas compañías ferroviarias.

11. Los barones ladrones y los rebeldes. En la época comprendida entre la Guerra Civil y 1900, crecieron enormemente las empresas industriales, los ferrocarriles y los bancos y se convirtieron en las instituciones dominantes de la nación. Se habla de cómo los magnates poderosos se hicieron de su fortuna a través de fraudes o negocios ilícitos, citando a J. P. Morgan, John D. Rockefeller, Andrew Carnegie, Jay Gould. Tuvieron lugar grandes manifestaciones a favor de mejores salarios y condiciones de trabajo, jornada laboral de ocho horas e igualdad de derechos.

12. El imperio y el pueblo. La severa depresión que comenzó en 1893, fortaleció la idea que los mercados extranjeros evitarían las crisis económicas que producía la lucha de clases. Cabe resaltar la idea de “una puerta abierta” de los mercados internacionales a las mercancías estadounidenses. Era una forma de ver el imperialismo más sofisticado que los tradicionales imperios europeos. Zinn habla sobre la guerra hispano-estadounidense y la guerra filipino-estadounidense, reconociendo a las guerras como racistas e imperialistas, al margen de la oposición de amplios sectores del pueblo estadounidense.

13. El reto socialista. A raíz de las crecientes inconformidades de las clases sociales más oprimidas de Estados Unidos surgieron ideologías políticas de tipo socialistas y anarquistas. Se habla principalmente activistas como Emma Goldman, W. E. B. Du Bois, Joe Hill, las ideas del líder del Partido Socialista de América Eugene V. Debs, la historia de asociaciones sindicales como American Federation of Labor e Industrial Workers of the World, así como de famosas figuras literarias de Estados Unidos como Upton Sinclair, Jack London, Theodore Dreiser y Frank Norris.