Huberto Cuevas Acevedo (Lobería, 15 de febrero de 1924 - Buenos Aires, 12 de septiembre de 1995) fue un médico especializado en dermatología, geógrafo, investigador, escritor, empresario rural, profundizó en las disciplinas más variadas: Geografía, Economía, Arqueología, Antropología, Ecología, Literatura y Filosofía.

Su profundo conocimiento del poblamiento primitivo y su manejo del cuento telúrico, quedaron plasmados en sus libros "Viento y Camino Largo" (Primer premio Nacional de Literatura) y "Tierra sin Tiempo. Patagonia India". Recorriendo Argentina palmo a palmo, dedicó gran parte de su vida a estudios geográficos y escribió numerosos trabajos. Dedicó muchos de ellos a geografía Regional y Geografía Prospectiva, a la que definió como "La parte operativa de la Geografía Regional". Se destaca su libro "Patagonia. Panorama dinámico de su geografía regional" (Premio Francisco P. Moreno).

Difundió su pensamiento no sólo desde su vasta producción escrita sino también desde otras actividades, como su proyección y creación de la Reserva natural Sierra del Tigre (en Tandil). Tuvo actuación universitaria: Decano de la facultad de Ciencias del Hombre de la Universidad del Centro, numerosas cátedras en las Facultades de Ciencias Económicas y de Ciencias del Hombre en Universidades de Tandil y Mar del Plata. Dictó una variadísima gama de cursos y conferencias.

Su vida estuvo siempre orientada por una intención constante: contribuir a mejorar la calidad de vida del hombre y la calidad de su entorno.

Antepasados, nacimiento e infancia miniatura|izquierda|250px|Febrero de 1952, en la Estancia Napaleofú. De izquierda a derecha (parados): Miguel Alberto Cuevas (padre), Huberto Cuevas Acevedo, Mario Cuevas Acevedo (hermano), Miguel Cuevas Acevedo (hermano). Sentada atrás: Elsa Acevedo Díaz de Cuevas (madre), en sus brazos: Miguel Cuevas Newton (sobrino). De izquierda a derecha (sentados adelante): Susana Otamendi (esposa), en brazos Huberto Aníbal (hijo); y Alicia Newton de Cuevas (cuñada), en sus brazos Cristina Cuevas Newton (sobrina). thumb|left|250px|Huberto Cuevas Acevedo, enero de 1949 -Bariloche- Paseo en lancha en un descanso en medio de un viaje ecuestre con Norberto Ras (24 años) Su familia siempre estuvo muy relacionada con la actividad agropecuaria. Su abuelo, Miguel Antonio De Las Cuevas y Vallejos, fue el primer Cuevas argentino y suprime el "De Las" del apellido tradicional. Familia proveniente de Castilla La Vieja (San Miguel de la Pesquera, Sierras de Santander, actualmente región de Burgos). Su padre fue Miguel Alberto Cuevas Letamendi (hacendado/productor rural) y propietario de la estancia Napaleofú (partido de Balcarce, Provincia de Buenos Aires). Su madre fue Elsa Acevedo Díaz. Algunos parientes cercanos y que han quedado en la historia mundial y nacional argentina son: Eduardo Acevedo Díaz, prócer uruguayo, abuelo de Huberto. Concepción Cuevas Calvento, la madre de Eduardo y bisabuela de Huberto. Tomás Álvarez de Acevedo, redactor del Código de Indias. Coronel Díaz. General Antonio Díaz, héroe oriental de la Batalla de Ituzaingó (cuyo ascenso de coronel a general fue demorado para no compartir los honores de la batalla con el general porteño Carlos María de Alvear. Estuvo en el medio de la batalla, en la línea de combate, mientras Alvear estaba refugiado redactando las estrategias). Eduardo Acevedo, era su hermano, que en su vida se había dedicado a ser geógrafo, escritor y catedrático.

Huberto nació en Lobería (atendido por el médico de la familia, su tío Hugo Acevedo Díaz) y pasó su infancia en la Estancia Napaleofú junto a sus hermanos Miguel y Mario. Allí aprendió los peculiares trabajos del lugar además de empezar a amar a la naturaleza, desarrollando por ella un profundo interés. Tuvo maestra particular dada la distancia a los colegios y los malos caminos. Daba los exámenes libres, para que le otorgaran los títulos. Cursó el secundario en Buenos Aires.

El sur, la medicina y su familia

En 1950 se graduó con el título de médico, con las más altas calificaciones, en la universidad de Buenos Aires. Probablemente, conoció en una fiesta familiar a Susana María Lucrecia Otamendi Oliva, con quien luego contraería primeras nupcias.

Recién recibido decidió abrirse camino solo, yendo a la cordillera como médico del Parque nacional Los Alerces en el Lago Futalaufquen y de la sala de primeros auxilios de Trevelin, a 19 km de la ciudad de Esquel, provincia del Chubut. Para este entonces, ya estaba casado con Susana. Luego se trasladó a la costa, región de Comodoro Rivadavia, ejerciendo como médico en Petroquímica, en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia y más adelante en el hospital del Campamento Diadema Argentina perteneciente a la compañía Shell.

thumb|center|500px|Huberto Cuevas Acevedo y Milton Evans (padre de Clery Evans e hijo de John Daniel Evans), en el Establecimiento "El Malacara" (de Milton), luego de hacer cumbre en el Cerro Monjas. El escrito, de puño y letra del Dr Cuevas Acevedo dice: "Para que Hubertito (hablando de su hijo Huberto Aníbal) conserve un recuerdo de aquella excursión que transpuso las crestas del Cerro Monjas en 24 horas de marcha ininterrumpida. Lo que se ve, está tomado en el momento de llegar a Trevelin. 28 de febrero - 1º marzo de 1964"

thumb|left|275px|De izquierda a derecha: Dr. Huberto Cuevas Acevedo, Patricio Martín Cuevas, Susana Otamendi, Máximo Miguel Cuevas y Huberto Aníbal Cuevas, en 1971 frente a la casa de familia. El 26 de enero de 1952 tuvo una gran alegría: nació su primer hijo Huberto Aníbal. Habían programado viajar a Buenos Aires para que el parto tuviera lugar allí, pero se adelantó y casi se produjo sobre el tren que los transportaba. Por fortuna pudieron llegar hasta San Antonio Oeste (provincia de Río Negro) y descender allí de urgencia, donde finalmente nació Huberto Aníbal. 5 años más tarde nació Fernando (1957) quien falleció antes de cumplir un año. Otra tragedia azotó su vida: su hija Silvina María (1959), murió, como Fernando, al poco tiempo de su nacimiento.

A fines de 1960, en la Estancia Napaleofú (a 52 km de Tandil), se produjo el deceso de su padre Miguel Cuevas. Frente a estas circunstancias, Huberto decidió instalarse en Tandil para trabajar allí como médico y al mismo tiempo poder administrar su campo junto con sus hermanos.

El 9 de septiembre de 1960, en la Capital Federal, nació su cuarto hijo, Patricio Martín. Finalmente su último hijo, Máximo Miguel, el 19 de enero de 1962 (mismo día y hora de llegada del Presidente de la Nación Arturo Frondizi para inaugurar el Dique de Tandil).

La geografía, "una pasión con la que se nace"

Siempre amó a la geografía. Además de dedicarse íntegramente a su estudio, disfrutaba viajar (como las salidas de estudio que hacía con sus alumnos), investigar y describir lo que veía. De esta manera, se autodeterminó como un geógrafo autodidacta que trabajaba permanentemente sobre el terreno.

thumb|right|100px|Patricio Miguel Cuevas y Dr. Huberto Cuevas Acevedo, después de haber recibido el premio Francisco P. Moreno (1981) por su libro "Patagonia: Panorama Dinámico de su Geografía Regional"

Así es como una cita de uno de sus libros refleja lo que él pensaba de todas las cosas que amaba:

Dio cátedra como autodidacta durante muchos años. Con respecto a esto último, dictó su primera cátedra en 1969: Profesor Adjunto de Estructura de la Economía, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Mar del Plata (por concurso) y renuncia en 1982. Otro dato importante, es que poco tiempo antes de morir, logró consagrarse (en el mismo 1995) como Profesor Titular de Geografía Económica de Facultad de Ciencias Económicas, en la Universidad FASTA de Mar del Plata. Fue reconocido nacionalmente con el premio Francisco P. Moreno, otorgado por GEA (sociedad Argentina de Estudios Geográficos de Buenos Aires en 1981). thumb|left|200px|Huberto en la Estancia Napaleofú, octubre de 1972, visita con motivo del "Congreso de Historia de los Pueblos". Huberto fue llamado muchas veces para ser jurado en diversos concursos que correspondían al sector con el que tenía una grandiosa afinidad, la geografía. También, ha dejado una larga lista de trabajos científicos (entre los que se encuentra "El indio tehuelche" y "Tandilia: una explicación de su geomorfología" que sirven hasta el día de hoy como claros materiales bibliográficos). Entre sus otras labores, también, se avocó a dar conferencias sobre sus conocimientos y a presentar varias obras literarias a las cuales se asociaba.

Mantendría amistades con el doctor Raúl Rey Balmaceda y Federico Alberto Daus, ambos reconocidos geógrafos argentinos.

Balmaceda escribiría, años después, la contraportada del libro póstumo de Cuevas, "Geografía Prospectiva. La Subregión Sureste Bonaerense y la Universidad", donde explicitaría el siguiente fragmento:

También, a partir del cariño que las personas le tenían y por el valor que representaba ante sus compañeros, en 1987 se postuló a Intendente Municipal por la UceDe (partido político) en Tandil, donde a pesar de no ganar, consiguió un 15% de los votos. Siempre tuvo una vida activa en cuanto a la política.

La reserva natural Sierra del Tigre thumb|right|275px|Una vista de la imponente Sierra del Tigre El 7 de abril de 1972, Huberto fundó una reserva natural sobre las sierras. El nombre, Sierra del Tigre, ya estaba cuando él llegó allí, y se piensa que podría haber sido puesto por los primeros habitantes blancos en la zona que suponían al puma o al yaguareté en las cimas del cerro.

thumb|left|200px|Una foto realizada por su amigo, el fotógrafo tandilense Julio César Díaz, a Huberto en su cumpleaños número cincuenta (1974). La pipa que se observa en sus labios la había tallado artesanalmente él mismo en madera de quebracho colorado.

La reserva cuenta con 150 hectáreas totalmente protegidas, donde los visitantes y turistas pueden acceder a pie o en automóviles y ver plantas autóctonas y exóticas, como retamas, menta, carpinchos, venados, zorros grises, faisanes, pavos reales, pumas (que están "enjaulados" con suficiente espacio para deambular en paz), plantas aromáticas, y muchas otras atracciones. Cuevas Acevedo fue tanto el fundador (tras una lucha por conseguir el espacio) como el primer presidente de su logro. Con su hijo (Huberto Aníbal) fueron a recorrer el terreno en donde se alza actualmente la reserva (un año antes de que se pusiera en pie, en enero de 1971). Actualmente sigue en pie y es uno de los paseos <<obligatorios>> que hay que hacer cuando se pasa por Tandil. Su imponente vista vuelve a la reserva en un espacio aún más jugoso. De lado a la entrada, existe una plica en la cual se reconoce a la creación del lugar, y ya una vez adentrados, también hay una foto de Huberto y otras cuantas memorias.

Vida con Mercedes y sus últimos días

thumb|200px|Huberto Cuevas Acevedo y Mercedes Pons en la Estancia Napaleofú Luego de mucho tiempo de casado, empieza un romance con quien sería su compañera hasta los últimos días, su musa y también la correctora de varios de sus trabajos: Mercedes Pons. Es con ella que encontraría una fuerte fascinación por lo que los rodeaba y una complementación en toda índole. Huberto decidió mudarse con su compañera a la casa en la cual los dos trabajarían y fomentarían sus pensamientos en forma mutua.

Después de bastantes años juntos, Huberto sería atendido y puesto en operación debido a ciertas complicaciones con su corazón. Un 12 de septiembre de 1995, manso pero nublado, el escritor, geógrafo, fotógrafo por gusto y médico (entre muchas otras labores y pasiones) encontraría la muerte en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, Argentina. Su legado sería un patrimonio contundente y el mejor brindado al mundo.

Publicaciones

thumb|250px|Huberto en su taller de la Estancia Napaleofú (1989). thumb|250px|Huberto en campaña electoral como candidato a intendente municipal de Tandil por el partido UCEDE (1987).