La política lingüística de Francia se refiere a las distintas políticas efectuadas por Francia en materia lingüística desde la Ordenanza de Villers-Cotterêts (1539) hasta hoy. Estas políticas lingüísticas acompañan, desde el Renacimiento, la formación de la Nación francesa. El Estado no impone el uso del francés en publicaciones hechas por particulares, ahora bien, la Ley obliga a utilizar el francés en comunicaciones comerciales o laborales.

Durante siglos, esta política fue orientada para sustituir al latín para reducir así la importancia de la Iglesia católica en la vida política. Gracias a varios decretos reales, incluida la Ordenanza de Villers-Cotterêts (1539), el francés sustituye cada vez más al latín y a los dialectos como sola lengua administrativa. Desde este tiempo, la población docta y ciudadana utiliza al francés, pero una amplia parte de la población rural permanece en la ignorancia de la lengua nacional.

En la Revolución francesa, los revolucionarios consideran la ignorancia de la lengua nacional como un obstáculo a la democracia: para participar en el debate democrático, es necesario una lengua común. Para ellos, los "idiomas feudales" transportan la superstición y el oscurantismo. Los revolucionarios acusan a los sacerdotes de mantener a la población en la ignorancia de las lenguas sabias. Por ello, van a promover el aprendizaje de la lengua francesa. No obstante, estos discursos encendidos no van seguidos de efectos.Denis Lacorne, Tony Judt, La politique de Babel: du monolinguisme d'État au plurilinguisme des peuples, Broché, 2003, pp.15-16.

Napoleón I, luego la Restauración, abandonan de sobra la enseñanza pública a la Iglesia, fiel a la educación en latín. Después de la Revolución de 1830 y la de 1848, la enseñanza primaria de Estado en francés se desarrolla, pero no es aún obligatorio. La Revolución Industrial, el éxodo rural y la aparición del ferrocarril facilitan el uso del francés por las clases populares.

A la caída del Segundo Imperio, la Tercera República establece una enseñanza primaria obligatoria, laica y gratuita para todos los niños, con las leyes Ferry que permiten aumentar la alfabetización, democratizar la escuela e imponer al francés en todo el territorio. Esta voluntad de instaurar una única lengua en el conjunto del territorio, se refiere también al imperio colonial francés. Este uso impuesto de la lengua francesa en los documentos oficiales y en la enseñanza tiene por objeto elevar el nivel cultural de la población por la enseñanza pública así como por la difusión de una lengua común e internacional.

El régimen de Vichy, tradicionalista y católico, se muestra reconciliando con las lenguas regionales: las primeras leyes en favor de la enseñanza de estas lenguas se deben al Ministro de Vichy Jérôme Carcopino. Estas leyes como el conjunto de las medidas adoptadas por el Gobierno de Vichy, se derogarán a la Liberación.

Desde la segunda mitad del , los gobiernos sucesivos adoptaron distintas políticas destinadas a impedir la desaparición de las lenguas regionales. En 1951, la ley Deixonne autoriza la enseñanza facultativa de las lenguas regionales de Francia. A partir de los años setenta, varias escuelas en lenguas regionales abrieron, sin encontrar éxitos importantes.

En paralelo a estas medidas en favor de las lenguas regionales, se promulgan varias leyes destinadas a proteger al francés del inglés, en particular, la Ley Toubon.Así, en 2006, a una filial francesa de una empresa estadounidense le fue impuesta una multa de 500.000 €, más un suplemento de 20.000 € por día, por haber distribuido software e información técnica a sus empleados escrita únicamente en inglés, sin traducción francesa

thumb|Francisco I de Francia, pintado por Jean Clouet en 1524. thumbnail|Una de las páginas de la Ordenanza de Villers-Cotterêts. thumb|Luis XIVRey de Francia y Navarrapor Hyacinthe Rigaud (1701).

Origen del francés Durante la Alta Edad Media, al norte de la Galia, el latín vulgar evolucionó hacia una serie de dialectos denominados lenguas de oil, los cuales, a pesar de sus diferencias, resultaban mutuamente comprensibles. Durante los siglos y , cuando en todas partes de Europa se empezó a escribir en las respectivas lenguas vulgares y no solo únicamente en latín como se había hecho hasta entonces, el territorio de las lenguas de oil se formó una koiné escrita interdialectales basada en el hablar de la Isla de Francia, región donde se encuentra la ciudad de París, sede desde entonces del poder real, y del Orléanais. Desde finales del , esta koiné pasó a denominarse francés.

El francés frente al latín Cuando el francés (o el romance hablado en Francia) apareció y se convirtió en una lengua completamente de tal forma que ya no podía ser considerada como latín, se encontró con la hegemonía de esta última como lengua del saber y de la Iglesia así como lengua del derecho. Los dos idiomas cohabitaron en este dominio hasta principios del con una clara dominación del latín. Durante toda la Edad Media "el francés se desarrolló como lengua del poder en los informes de sustitución y de concurrencia con el latín" lo que significa que la cancillería francesa y el Parlamento de París utilizaban aún la lengua latina para escribir sus actas, arrestos y juicios jasta el fin de la Edad Media pero la cancillería tenía la tendencia de utilizar el francés buscando un equilibrio entre la lengua vernácula y la lengua de la educación.

La Ordenanza de Villers-Cotterêts

Si a finales del , en tiempos de Hugo Capeto (987-996) y de sus inmediatos sucesores, el poder efectivo de los reyes de Francia no llegaba mucho más allá de las cercanías de París, durante la Baja Edad Media, los monarcas franceses consiguieron extender su dominio hasta incluir territorios situados fuera del dominio de las lenguas de oïl como el Languedoc, Aquitania, Provenza, Delfinado y Bretaña, por lo que en el había en Francia regiones donde no se hablaba francés. Además, en Francia, territorio que, hasta el momento de la proclamación de la Primera República Francesa en 1792, no se podía definir de otra forma que como el conjunto de tierras dominadas por el rey de Francia, el triunfo del autoritarismo monárquico dio lugar al desarrollo de un aparato político y administrativo completamente centralizado en París.

Al igual que como el resto de Europa, durante la Edad Media en Francia la lengua de los documentos oficiales era, en muchos casos, el latín, sin embargo, a partir del , se empezaron a dar ordenanzas reales para desterrar su la uso a la justicia ya la administración, sustituyéndolo por la lengua hablada en cada región:

Ordenanza de Moulins, de Carlos VIII de 1490: obligando el uso de las lenguas vulgares o maternas, y no el latín, en los interrogatorios y procesos verbales en 1510, Luis XII ordenó que la lengua del derecho no fuera el latín sino la del pueblo, es decir, la lengua que se hablara en cada región Ordenanza de Is-sur-Tille de Francisco I dada en 1531, con la que extendía la aplicación de la anterior ordenanza de Luis XII en el Languedoc.

Esta tendencia cambió radicalmente con la Ordenanza de Villers-Cotterêts, un documento redactado por el canciller Guillaume Poyet y que el rey Francisco I firmó en Villers-Cotterêts entre el 10 y el 15 de agosto de 1539. Este edicto establece como obligatorio el uso del francés en los documentos públicos, con lo que, en Francia, el francés se convertía en la única lengua oficial del derecho y de la administración, en detrimento del latín y también de otros lenguas habladas en el Reino como el occitano, el francoprovenzal y el bretón.

No fue la Monarquía el único agente de uniformización lingüística, durante la Reforma, los protestantes criticaban a la Iglesia católica el hecho de tener la Biblia en latín y de usar esta lengua como idioma del rito y de liturgia, por esto, Martín Lutero tradujo la Biblia al alemán, y todas las iglesias protestantes pasaron a usar como lengua litúrgica la lengua del territorio donde actuaban. Sin embargo, la Iglesia Reformada de Francia, creada por los hugonotes, que celebró su primer sínodo nacional en París en 1558, usó como lengua litúrgica el francés, incluso en Occitania, donde para la gente el francés resultaba tan incomprensible como el latín.

Esta tradición de uniformismo lingüístico es lo que llevó a la prohibición del uso del catalán en los documentos y actos oficiales de la provincia del Rosellón el 2 de abril de 1700 por Luis XIV, quien, en el texto del decreto, manifestó que consideraba el uso del catalán como un acto contra su soberanía, así como que l'usage du catalan répugne et est contraire à l'honneur de la nation française

A pesar de esta política uniformizadora conducida por los reyes de Francia, el caso es que, a finales del , poco antes del estallido de la Revolución francesa, solo una cuarta parte de la población francesa hablaba realmente francés, lengua que, debido al prestigio cultural de Francia, se había convertido en la lengua internacional de las élites cultas, por lo que se dio el caso de que en Rusia, los nobles, e incluso el Zar, hablaban en francés para dar así un barniz de distinción y de europeísmo.

El Antiguo Régimen La política lingüística del Antiguo Régimen se mantiene conciliadora. Solo un pequeño número de disposiciones legislativas que no conciernen al pueblo son tomadas. Las nuevas provincias anexionada están dispensadas de aplicar la ordenanza de Villers-Cotterêt. A excepción notable de la creación de la Academia Francesa este siglo está marcado por la no intervención en materia de política lingüística.

Por el contrario, los Consejos soberanos de provincias francesas tuvieron un papel activo en la francización de sus élites. A pesar de que el Tratado de los Pirineos el cual reglaba la anexión del Rosellón y garantizaba a los habitantes "el uso de la lengua que les pareciera buena", el Consejo soberano del Rosellón propuso al Intendente del rey y al controlador general de la finances "obligar a los cónsules de Perpiñán a crear pequeñas escuelas para enseñar la lengua francesa a los niños" con el fin de permitir a los rosellonenses obtener cargos de judicatura, lo que fue aprobado por el rey, y la prohibición oficial de la lengua catalana el 2 de abril de 1700. De la misma forma, el consejo soberano de Córcega fue un órgano de francización de la isla y del rechazo al italiano que era la lengua administrativa corsa: allí también se crearon escuela bilingües para enseñar el francés a los niños; se prohibió a los estudiantes a ir a estudiar a Italia; el italiano era tolerado en los actos jurídicos explicando que al final, el francés debía "convertirse en familiar para los corsos e incluso su lengua natural como lo es de otros sujetos del Rey".

Durante los dos siglos que siguieron a la Ordenanza de Villers-Cotterêts (1539), una parte de la élites locales adoptó progresivamente el francés por una parte gracias a la seducción que ejercía el francés a los contemporáneos e por otra parte porque el hablar francés se convirtió en un signo de buena educación y una promesa de reconocimiento. Testimonio de esta voluntad de francización individual entre la élite, esta nota de Philippe de Meyronet, un noble provenzal, dirigida a su hijo que envió a estudiar a París:

La Académie française De un círculo en un principio desconocido de letrados nace la Académie Française. Fue fundada oficialmente en 1635 por el cardinal Richelieu. Su tarea es dar reglas a la lengua francesa, clarificarla, purificarla y hacerla razonable para que sea comprensible a todos.Debía proveer las referencias necesarias a la lengua francesa: un diccionario que recogiera las palabras de la lengua francesa (primera edición en 1694), una gramática (dos ensayos infructuosos tuvieron lugar hacia 1700 y 1932), después una poética y una retórica que nunca han visto la luz.