Francisco Mariano Renovales Rebollar Santelices y Mollinedo (Arcentales, Vizcaya, 30 de julio de 1774 – La Habana, 21 de mayo de 1820) fue un noble y militar español que tras luchar contra las invasiones inglesas al Río de la Plata tuvo un destacado papel en la Guerra de la Independencia Española contra el Imperio Napoleónico.
Biografía Francisco Mariano Renovales Rebollar Santelices y Mollinedo nació en Arcentales, en las Encartaciones de Vizcaya, el 30 de julio de 1774, de ascendencia santanderina.
Se dedicó desde muy joven al comercio. Era "segundón", segundo hijo tras su hermano Joaquín, 11 años mayor, razón probable por la que decidió emigrar a la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata.
En 1793 ingresó en el ejército siendo destinado como cadete en el cuerpo de caballería de la frontera con el indio.
Invasiones inglesas Al producirse en 1806 la primera de las invasiones inglesas al Río de la Plata y la ocupación de Buenos Aires por las fuerzas británicas al mando de William Carr Beresford, Renovales se sumó a las fuerzas de resistencia organizadas por Juan Martín de Pueyrredón, participando del desigual Combate de Perdriel del 1 de agosto de ese año.
thumb|160px|Primer Escuadrón de Húsares, Húsares de Pueyrredón. Su desempeño lo hizo merecedor de figurar entre los patriotas que junto a Pueyrredón fueron premiados por el Cabildo de Buenos Aires con un escudo de oro.
En los preparativos que siguieron a la reconquista en la espera de un nuevo ataque inglés, Renovales fue promovido a sargento mayor y quedó al mando del Regimiento de Húsares, o Húsares de Pueyrredón por la ausencia de Pueyrredón, quien se encontraba en la Corte de Madrid como apoderado del Cabildo de Buenos Aires.
Fue también dueño de una nave corsaria, el Mosca de Buenos Aires, que estuvo brevemente al mando de Juan Bautista Azopardo y cuyo principal armador fue Anselmo Sáenz Valiente. Con patente de corso emitida el 17 de noviembre de 1806 por Santiago de Liniers, tenía como misión la vigilancia de la escuadra británica en el Río de la Plata al mando de Sir Home Riggs Popham, que permanecía en espera de refuerzos de Inglaterra.
Sin embargo no llegó a combatir contra la segunda invasión inglesa al Río de la Plata y en marzo de 1807Otras fuentes (Cutolo) da por fecha de su regreso el 9 de abril. regresó a Bilbao y a principios de junio de 1808 residía en Zaragoza y tenía ya el grado de teniente coronel de caballería.
Guerra de la Independencia
Zaragoza thumb|280px|right|Plano de 1868 del Primer Sitio de 1808. Al estallar la Guerra de Independencia Española se sumó a la lucha contra los ejércitos de Napoleón Bonaparte. Se distinguió como un héroe en los Sitios de Zaragoza. En la primera jornada, el 15 de junio de 1808, participó en el combate del cuartel de caballería contra las avanzadas franceses que habían penetrado en la ciudad y en la defensa contra el segundo ataque a la puerta de Santa Engracia.
El 2 de julio lideró al tercio de Tauste en la defensa de la puerta Sancho, al oeste de la ciudad, y tras controlar la posición marchó con sus hombres a auxiliar a los defensores del Portillo.
El 7 y el 29 de julio efectuó salidas por puerta Sancho contra las avanzadas francesas que ocupaban el llano de la Almozara en las primeras acciones tendientes a formalizar el sitio, obligándolas a replegarse al collado de la Bernardona.
El brigadier José de Palafox y Melci, líder de la resistencia, le encomendó defender la línea que iba de Santa Engracia a puerta del Sol. En esa oportunidad, su comandante le escribió que no le advertía la necesidad de una extrema vigilancia "por constarle que no se dormiría ni dejaría dormir a los demás".
thumb|left|160px|Brigadier José de Palafox y Melci. A comienzos de agosto el ejército francés recibió refuerzos y tomó las últimas posiciones extramuros de los defensores, endureciendo el cerco. El 4 de agosto, tras un intenso bombardeo, las fuerzas francesas lanzaron un asalto general sobre la plaza. Renovales acudió a combatir a la huerta del Marqués de Campo Real, contigua a la iglesia de San Miguel, y combinando sus escasas fuerzas con las de Arnedo, Simonó y Casamayor dispersó a los franceses que ocupaban ya la plaza de la Magdalena. Dueño de la posición, los desalojó del hospital y persiguió hasta encerrarlos en las ruinas de la iglesia del hospital y convento de San Francisco.
Palafox ascendió a Renovales al grado de coronel y le encomendó la organización de un regimiento de caballería, los Húsares de Palafox. En los pocos días que persistió el primer sitio, dicho cuerpo con 346 soldados, muy pocos caballos y oficiales, luchó como infantería en la lucha de las calles Pabostre y puerta Quemada.
thumb|160px|Asalto francés al Monasterio de Santa Engracia (8 de febrero de 1809). El 21 de diciembre se inició el segundo sitio. Renovales recibió el mando del sector del convento fortificado de San José, sobre el río Huerva, principal objetivo de los franceses. Tras ser bombardeado y atacado por la infantería napoleónica durante once días, con buena parte de la guarnición aniquilada, el convento arrasado y sus baterías destruidas, el 11 de enero de 1809 Renovales abandonó la posición, llevando a sus heridos, salvando la mayor parte de sus cañones desmontados y las rejas del convento por si eran de utilidad. La feroz defensa de San José le valió el ascenso inmediato a brigadier de ejército. Del 27 de enero al 10 de febrero luchó en la calle de Santa Engracia.
El 21 de febrero la ciudad capituló. Prácticamente destruida, con sólo 12000 de sus 55000 ciudadanos sobrevivientes, sufriendo una epidemia de tifus, sin víveres ni munición, enfermo Palafox, se rindió finalmente a las tropas del mariscal Jean Lannes.
Renovales fue hecho prisionero, pero al ser conducido a Francia consiguió escapar en Pamplona. El mariscal Louis Gabriel Suchet relataría en sus Memorias que "entre estos oficiales se distinguía Renovales, que había sido hecho prisionero en Zaragoza. Cuando se le conducía a Francia desertó en Pamplona donde, a petición suya, se le dejó en libertad bajo palabra, se fue a Lérida y obtuvo el mando de todos los valles del oeste de Jaca. En la organización de este levantamiento desplegó toda la actividad y el celo que un oficial podía poner al servicio de una causa por la cual no había temido faltar a su palabra de honor".
Por su parte, Felipe Gómez de Valenzuela da otra versión de la fuga: "La primera vez fue cerca de Tudela. Una señora de 62 años, Antonia Caparroso, ayudaba a escapar a los prisioneros, por el sistema de acudir al campamento en lo más oscuro de la noche y darle sus ropas de mujer a un cautivo. Este escapaba así a la vigilancia francesa. Antonia regresaba a su casa confiando su pudor a la recatadora noche. Cuando lo intentó con Renovales no salió bien. La segunda ocasión, vino a través de la familia Gambra. Dos hermanos estaban con Renovales y los tres fueron liberados tras un golpe de mano llevado a cabo por el hermano mayor y los pastores de sus rebaños de la Bardena Real".Felipe Gómez de Valenzuela, Vivir en guerra, Acqua, 2003.
Roncal A comienzos de mayo de 1809 concentró sus fuerzas en el valle de Roncal y mientras organizaba sus tropas publicó manifiestos con citas de Voltaire y Jean-Jacques Rousseau, redactados probablemente por su secretario el fraile capuchino Nicolás de Úriz.
El 21 de mayo batió a un destacamento francés en la Peña de Undari, cerca de Ansó, Huesca. Al concentrarse numerosas fuerzas enemigas Renovales abandonó los valles y se retiró a la ribera del río Cinca.
Reforzado con las fuerzas del brigadier Felipe Perena Casayús y del coronel Juan Baget, marchó hacia Navarra. El 15 de junio tuvo una escaramuza cerca de Lumbier. El general D'Agoult le exigió en esa oportunidad que cumpliese su palabra presentándose como prisionero, a lo que Renovales respondió que antes cumpliesen ellos los términos de la capitulación de Zaragoza. Renovales debió replegarse al Cinca pero perseguido por Suchet, continuó la retirada hasta refugiarse en Cádiz, donde fue recibido como un héroe. Allí, la Junta Central lo ascendió al grado de mariscal de campo con antigüedad de 9 de marzo de 1809.
Cádiz En 1810 participó en el plan de Pedro María Jordán de Urriés y Fuenbuena marqués de Ayerbe para liberar a Fernando VII, operación que terminaría con la muerte de Ayerbe y de la cual Renovales se vio finalmente eximido al encargarle Eusebio Bardají Azara, con quien estaba bien relacionado y estaba a cargo entonces del despacho de Guerra del Consejo de Regencia, la ejecución de una expedición por mar contra la costa Cantábrica controlada por los franceses.
A los efectos de la recluta publicó en Cádiz una proclama encabezada por la caricatura del rey José I Bonaparte borracho y con un jarro de vino en la mano. Esto fue motivo para que Antonio Alcalá Galiano en sus MemoriasAlcalá Galiano, Memorias, Tomo 1, pag.258 y siguientes. lo retratase duramente como "hombre de arrojo, gran presunción, pocas letras y tal cual entendimiento."
Un retraso de varios meses por problemas logísticos y de celos entre sus mandos hizo que la travesía se desarrollara en una época de mar muy agitada. La expedición finalmente salió de Cádiz rumbo a la Coruña, de donde zarpó el 14 de octubre con 1200 soldados españoles y 800 ingleses convoyados por cuatro fragatas.
La escuadra fondeó en Gijón el 17 de octubre, y tras un innecesario bombardeo desembarcó el día siguiente. De Gijón pasó a Santoña donde fue rechazado por las baterías y los buques franceses. Tras ese fracaso, una tormenta hundió dos de sus barcos por lo que se refugió en el puerto de Vivero. Con sus hombres se adentró en Cantabria y estableció su autoridad en Potes hasta que finalizó el invierno en 1811. Desde esa posición hostigó a los franceses pero desconoció a las autoridades españolas, por lo que fue destituido.
En 1812 estuvo al mando de las fuerzas levantadas en Vizcaya, 3700 hombres que organizó en tres batallones y un escuadrón, y que conformaron la 4.ª división del 7.º ejército bajo el mando en jefe del general Gabriel de Mendizábal. En esa campaña contribuyó a la evacuación de las tropas francesas de Santander, manteniendo en constante alerta a las guarniciones de Bilbao, Durango y Orduña, con las que sostuvo siete encuentros y hostigo permanentemente. En 1813 fue herido y hecho prisionero: Toreno relata que "El mando que sobre todos ellos tenía don Gabriel de Mendizábal era, más bien que real, aparente; pero bastó aun así para que amotinándose el general Renovales, en cierta manera antecesor suyo, se alejase de aquel país y fuese en busca de lord Wellington, a quien quería exponer sus quejas; lo cual puso en ejecución con tan fatal estrella, que hallándose en territorio cercano al que ocupaban los enemigos, descubriéronles éstos, y le cogieron prisionero a él y a otros seis oficiales en Carvajales de Zamora".
Normandía