La crisis energética de Venezuela se refiere a un período durante el cual el país experimenta un marcado déficit de generación de energía eléctrica que aparece desde mediados del 2009 y ha continuado hasta la actualidad. Varias han sido las causas de la crisis que ocurrieron antes del 2009. La primera, el cambio de modelo de organización de las diferentes empresas eléctricas para el 2007 en un modelo centralista y la reforma de la primera Ley Eléctrica en el 2004. La segunda fue una prolongada sequía que ocasionó que el agua en el embalse de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar alcanzara niveles bajos. Esto ocurrió durante una nueva ocurrencia del fenómeno climático de El Niño, que se empezó a desarrollar desde julio de 2009. Aunque se tomaron diversas medidas para superar la crisis, una de las más polémicas fue la de implementar un programa de racionamiento eléctrico en todo el país, excepto en la capital Caracas, que fue finalmente suspendido de manera oficial en junio de 2010, debido a la recuperación de los embalses por las lluvias, y para no interrumpir la transmisión de la Copa Mundial de Fútbol de 2010. miniatura|Central termoeléctrica Planta Centro, Carabobo. Aunque el 29 de agosto de ese año el embalse de Guri alcanzó su nivel óptimo de operación. La tercera la falta de seguimiento a los proyectos de ampliación y potenciar las plantas termoeléctricas existentes. La cuarta sería la falta de mantenimiento de las turbinas del Guri. Y una quinta y última la escasa presencia de profesionales y personal calificado que se salieron del sector ya sea por discriminación política, persecución o falta de un mejor salario o traslado a otras empresas, sin embargo los cortes de electricidad se siguieron produciendo en el interior del país, aunque con menor frecuencia y duración. La situación de "emergencia eléctrica" decretada por el gobierno el 21 de diciembre de 2009, fue suspendida el 30 de noviembre de 2010; no obstante, el 14 de mayo de 2011, luego de que el país experimentase dos apagones nacionales, el gobierno de Hugo Chávez anunció un plan de racionamiento temporal y reconoció que el sistema eléctrico continuaba enfrentando "debilidades en la generación" que no esperaban superar hasta finalizar el año.

El problema energética fue ampliamente politizado en Venezuela: además de la sequía, el gobierno de Hugo Chávez culpó también a sectores pudientes de la población de la crisis, asegurando que derrochaban la energía eléctrica. La oposición venezolana respondió responsabilizando al propio gobierno, acusándolo de no haber realizado las inversiones necesarias para seguir el ritmo de crecimiento de consumo eléctrico del país, así como haber descuidado la infraestructura eléctrica, que fue completamente nacionalizada unos años atrás.

De acuerdo a la CEPAL, la crisis eléctrica fue uno de los factores que contribuyó a alargar la crisis económica que Venezuela experimentaba desde el 2009. Además, esta crisis también influyó en el notable incremento de votos que la oposición venezolana experimentó en las elecciones parlamentarias celebradas en septiembre de 2010.

El 7 de marzo de 2019 hubo un apagón general que causó una serie de cortes de suministro eléctrico a nivel nacional. El apagón afectó 23 estados del país. se estima que los cortes de electricidad causaron más de 1.000 millones de dólares en perdidas.

Para el 15 de enero de 2021 un informe emitido por el Comité de Afectados por Apagones (CAA) dio a conocer que durante el año 2020 se registraron 157,719 apagones de los cuales las zonas más afectadas del país fueron Zulia (32,000 cortes) Mérida (18.519 cortes) y Táchira (13,218 cortes) lo que indica que se había triplicado la crisis con respecto al año 2019 en que se alcanzó 48,210 fallas eléctricas.

Según una encuesta realizada en agosto de 2021 por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), la mayoría de los ciudadanos de Venezuela sufren cortes eléctricos. Un 34,3% dicen no tener un servicio estable de energía las 24 horas del día y tan solo un 1,1% declara no haber sufrido cortes en el suministro eléctrico.

Miguel José Lara Guarenas es Ingeniero electricista por la Universidad Central de Venezuela (UCV), con más de 48 años de ejercicio profesional y con maestría en Ingeniería Gerencial. Trabajó por 30 años en la oficina responsable de coordinar la planificación y la operación del Sistema Eléctrico Nacional (desde 1975 hasta el 2004) siendo su Gerente General explicó que toda la infraestructura eléctrica recuperable, incluyendo el alumbrado público y 7 millones de puntos de medición, eran inferiores a los 14.000 millones de dólares a finales del 2019, sin embargo la inflación mundial registrada desde 2019 por los ajustes económicos asociados al covid 19, actualizados a la fecha, han aumentado al orden de los 20.000 millones de dólares.

Producción nacional y consumo de energía eléctrica en Venezuela miniaturadeimagen|350x350px|Hugo Chávez sobre la electricidad en Venezuela, 18 de agosto de 2012. Venezuela tenía para finales de 2009 una capacidad instalada de generación eléctrica de aproximadamente 23.670 MW, de los cuales un 62% (14.630 MW) correspondían a las represas hidroeléctricas y un 38% (9.040 MW) al parque termoeléctrico. Al cierre del año 2009 el consumo de energía era de 123.000 GW/hora, con una demanda máxima histórica de 17.300 MW. La demanda de energía es cada vez mayor; por ejemplo, de 1998 a 2009 aumentó cerca del 60%, lo cual representa unos 6.500 MW adicionales, aunque solo se pusieron en servicio 4.000 MW que no estaban operativos en su totalidad. Parte de la crisis de energía viene por fallas en la planificación, mantenimiento e inversión y formación de personal calificado en el sector eléctrico nacional. La demanda máxima de electricidad actual en Venezuela se sitúa cerca de 14.000 MW, nivel muy por debajo a todas las estimaciones de demanda que se formulaban hace unos cinco años, cuando los escenarios más conservadores estimaban una demanda superior a 18.000 MW para 2017. Para el año 2019, lo que alimentaba la generación hidroeléctrica era casi el 80% de la demanda, cuando anteriormente era el 60%, porque el parque termoeléctrico no estaba completamente operativo. Las crisis de energía se ve potenciada durante los períodos de sequía cuando disminuye el nivel de las represas y, bajo esas circunstancias, las plantas son adicionalmente puestas a trabajar por encima de su capacidad. Por ejemplo, en el año 2009 hubo un 15% menos de aporte de agua a la presa Guri, en la región de Guayana, que a su vez se sumó a un incremento de más del 25% del promedio anual de “turbinación” debido a que no se contó con la oferta energética de plantas termoeléctricas que no fueron concluidas cuando estaba planificado. Para septiembre de 2023 existía una deficiencia aún en la producción de energía respecto a un consumo de unos 15,000 megavatios, teniendo una capacidad instalada de 36,000 megavatios, solo se tiene una producción de 12,000 megavatios.

Causas y características de la crisis

Para el 2009, el 73% de la energía eléctrica consumida en el territorio venezolano dependía de los embalses de las centrales hidroeléctricas. Según el informe del Centro Nacional de Gestión correspondiente al desempeño del sector eléctrico en 2008, para finales de ese año, Venezuela contaba con 201 unidades de generación con una capacidad total teórica de 23.154 MW (14.597 MW en hidráulica y 8.556 MW en térmica). La demanda máxima registrada en 2008 fue de 16.300 MW y para 2009, fue de 17.300 MW, sin considerar la demanda no suplida (previamente racionada). Adicionalmente, el consumo de electricidad del país se incrementa en un 6% anual, porcentaje que supera el ritmo de crecimiento en la oferta eléctrica que se ha estado instalando paralelo a ello.

Corpoelec es una empresa que para el año 2019 ha agravado los estándares internacionales respecto a los cortes de energía a nivel nacional que normalmente deberían durar dos horas, ahora se promedian de cinco horas, el consumo nacional de electricidad se registra quedó reducido en un 75% aproximado a 12,000 MW y sin embargo se estima que la producción nacional está en los 8,000 MW de los cuales corresponden 5,000 MW a la energía hidráulica generadas en el Guri y 3,000 MW a las plantas termoeléctricas existentes en el país generadas por el uso de hidrocarburos, la capacidad de energía eólica instalada ha sido muy inferior a la planificada de 175 MW, la capacidad instalada total es de únicamente 52 MW

Mala administración Quienes dirigen la organización a pesar de contar con presupuestos para el mantenimiento y la verificación de la ejecución de nuevas obras no estuvieron a la altura técnica ya sea por corrupción o por no estar aptos para ocupar los cargos directivos. Ya en 2001, el ingeniero y exdirector de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (OPSIS), Miguel Lara Guarenas, recuerda que su ente, encargado de dirigir y coordinar la operación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), alertó al Ejecutivo que el país se dirigía hacia una “una situación de déficit del suministro eléctrico” el gobierno “administró 643 millones de dólares en 223 proyectos de transmisión (líneas y subestaciones) y, sin embargo, los proyectos finalmente ejecutados por CADAFE se corresponden con apenas 155 millones de dólares, es decir: un 24%”, indicó. El proyecto de la Represa de Tocoma a pesar de los presupuesto otorgados no se terminó en el tiempo previsto 2009 y su valor se triplicó, la implementación del sistema de parques eólicos no se cumplió en el 2011, y tampoco ayudo mucho la inversión en el sistema termoeléctrico durante el 2013 y el 2016, el descuido del mantenimiento preventivo de las turbinas del Guri La demanda alcanzó su máximo nivel en el año 2013 con 18.696 megavatios. A pesar de que fue cayendo paulatinamente hasta los 10.948 megavatios en 2019, la bajada en producción fue mayor y no se pudo cubrir la demanda.

Bajo nivel del embalse de Guri thumb|250px|Central Hidroeléctrica Simón Bolívar. La principal central del sistema hidroeléctrico es la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, con capacidad de generación de 10.000 MW, pero que ahora está generando solo unos 5.000 MWh, se ha visto afectada por la sequía, y para inicios de febrero de 2010, el nivel del embalse había descendido nueve metros por debajo de su nivel óptimo. Si el nivel del embalse de Guri desciende por debajo de los 240 msnm, algunas turbinas de la central no podrían funcionar, y disminuiría la oferta eléctrica para el consumo que requiere el país. El gobierno previó que si no se hiciera nada, esta cota se alcanzaría en el mes de mayo de 2010, por lo que empezó a ejecutar una serie de medidas que buscaban reducir la demanda eléctrica y minimizar la dependencia venezolana de las centrales hidroeléctricas. Esta fecha fue postergado para junio de 2010.

Varios voceros de Corpoelec y un informe advertían sobre el colapso del Guri. La posibilidad de que el embalse de Guri alcanzara el nivel crítico fue asomada por primera vez públicamente por el presidente Hugo Chávez el 31 de enero de 2010, al asegurar que si las empresas no disminuían su consumo de electricidad "el 70% del país quedaría sin servicio eléctrico". El 9 de marzo, Chávez fue más enfático al respecto, al declarar:

Posteriormente, el 18 de marzo, el ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez Araque, anunció que no habrá un colapso eléctrico, y que pensaban operar la central hidroeléctrica Simón Bolívar por debajo de la cota de seguridad, aunque, admitió, con limitaciones en la generación de electricidad. También acusó a la oposición venezolana de causar temor en la población al hablar de "colapso". Operar debajo de esta cota es peligroso porque podría entrar vapor de agua a las turbinas, fenómeno conocido como cavitación, lo que puede generar daños mecánicos a las mismas.