Pedro Ponce de León (m. 1314). Ricohombre de la familia Ponce de León, fue señor de Cangas, Tineo y de la Puebla de Asturias, mayordomo mayor del rey Fernando IV de Castilla, adelantado mayor de la frontera de Andalucía y adelantado mayor de Galicia.
Fue hijo de Fernán Pérez Ponce de León, adelantado mayor de la frontera de Andalucía y señor de la Puebla de Asturias, y de Urraca Gutiérrez de Meneses y bisnieto del rey Alfonso IX de León.
Orígenes familiares Fue hijo de Fernán Pérez Ponce de León y de Urraca Gutiérrez de Meneses. Por parte paterna fueron sus abuelos Pedro Ponce de Cabrera y su esposa, Aldonza Alfonso de León, hija ilegítima del rey Alfonso IX de León. Y por parte materna era nieto de Gutierre Suárez de Meneses, ricohombre de Castilla, y de Elvira Núñez.Además, Pedro Ponce de León era hermano, entre otros, de Fernando Ponce de León, señor de Marchena, de Beatriz Ponce de León, que contrajo matrimonio Juan Alonso Pérez de Guzmán, II señor de Sanlúcar de Barrameda, y de Juana Ponce de León, que fue la madre de Leonor de Guzmán, amante de Alfonso XI de Castilla.
Los orígenes de la familia Ponce de León se remontan al , y durante la Baja Edad Media fue una de las casas nobiliarias más importantes del reino de León. En Andalucía se estableció una de las ramas de la familia que llegó a ser, junto con la familia Guzmán, una de las más poderosas de ese territorio, donde ambas competirían por el predominio.
Juventud y actuaciones durante el reinado de Sancho IV de Castilla (1288-1295) thumb|202px|right|Sancho IV de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León). Se desconoce su fecha de nacimiento. Su padre fue señor de la Puebla de Asturias, Cangas y Tineo, desempeñó los cargos de adelantado mayor de la frontera de Andalucía y mayordomo mayor del rey Alfonso X de Castilla, y fue además el ayo del infante Fernando de Castilla, hijo y heredero de Sancho IV de Castilla. Y en un reparto de tierras realizado por Sancho IV en el reino de León tras el asesinato de Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya, y que tuvo lugar en 1288 o 1291, a Pedro Ponce le correspondieron 120.630 maravedís, que representaban un 5% del total distribuido, al tiempo que su hermano, Fernando Ponce de León, recibía 28800.
Pedro Ponce de León fue hermano de leche y primo segundo del rey Fernando IV, por ser los dos bisnietos del rey Alfonso IX de León, y el día 1 de enero de 1289 sus padres entregaron a su suegro, el ricohombre portugués Martín Gil de Riba de Vizela, mediante un documento confirmado por varios caballeros portugueses, todos los bienes que poseían en el reino de Portugal como arras para la novia de su hijo Pedro, María Martínez, entre los que figuraban numerosas posesiones repartidas en los lugares de Palmeira, Carrazedo, Vimioso, Ribles, Campo, Vilar de Frades, Castro, Midões, Freões, Ledra, Carvalhais, Montemel, Sambade, Alhariz, Lumiares y Vilaqueice.
Su padre falleció a finales de 1291, y él comenzó a aparecer como confirmante en los privilegios rodados en noviembre de 1292, pasando a ser uno de los principales ricoshombres del reino de León, pues consta que en ese mismo año percibía 75.720 maravedís en concepto de soldadas provenientes de los «derechos tributarios» de dicho reino, entre los que se incluían los «derechos» de la Extremadura leonesa y del propio territorio leonés, los procedentes de Galicia y Asturias y las rentas de las salinas y tercias. Y el historiador Braulio Vázquez Campos, basándose en dichos datos, señaló que el dinero que los Ponce de León recibían de la Corona procedía sobre todo del reino de León, ya que Pedro Ponce solamente recibió en 1292 como soldadas en el reino de Castilla 5400 maravedís.
Hay constancia de que en 1294 Pedro Ponce, que era junto con su hermano Fernando vasallo del infante Fernando de Castilla, heredero del trono, cobraba 25.000 maravedís en concepto de soldada por sus servicios en la frontera, procedentes, al igual que la mayor parte de las soldadas percibidas por su difunto padre, de los tributos recaudados en la judería o aljama de la ciudad de Córdoba.
A la muerte de Sancho IV, que falleció en Toledo el día 25 de abril de 1295, subió al trono su hijo, Fernando IV, que tenía nueve años de edad. Y al día siguiente de la muerte de su padre, fue proclamado rey en la catedral de Toledo y juró, según consta en la Crónica de Fernando IV, respetar y guardar los fueros de los nobles y plebeyos de su reino.
Actuaciones durante el reinado de Fernando IV de Castilla (1295-1312) 338px|thumb|María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295. Óleo sobre lienzo de Antonio Gisbert Pérez. 1863. (Congreso de los Diputados de España). Se desconoce la fecha exacta en que Pedro Ponce de León comenzó a ejercer el cargo de mayordomo mayor del rey Fernando IV, aunque fue precedido por su tío, Ruy Pérez Ponce de León, que fue maestre de la Orden de Calatrava entre 1284 y 1295. Y en este último año su sobrino Pedro Ponce ya ejercía dicho cargo, según consta en un privilegio rodado otorgado por Fernando IV a la ciudad de Sevilla el día 3 de agosto de ese mismo año, mientras se celebraban las Cortes de Valladolid de 1295, por el que el monarca confirmaba todos los fueros, privilegios, libertades y buenos usos y costumbres de dicha ciudad.
Entre octubre de 1296 y octubre de 1298 Pedro Ponce desempeñó el cargo de adelantado mayor de la frontera de Andalucía, aunque apenas hay documentos en relación con sus funciones como adelantado, salvo uno del día 23 de enero de 1298 en el que Fernando IV accedía a la demanda de un caballero de Niebla llamado Ruy Pérez y en el que disponía que a los alcaldes de dicho lugar, que eran elegidos anualmente por los vecinos de la villa, debería tomarles juramento, mientras no hubiera adelantado mayor en la frontera, el alcaide del castillo de Niebla que hubiera sido nombrado por el rey. Basándose en dicho documento, Vázquez Campos señaló que o bien Pedro Ponce había sido cesado momentáneamente como adelantado en esos momentos, o bien que no se encontraba en Andalucía y estaba más interesado por «las luchas civiles en el norte del reino», decantándose dicho historiador por esta última opción.
En octubre de 1298, mientras la reina María de Molina, madre de Fernando IV, se encontraba con el infante Enrique en el municipio burgalés de Roa, fue informada de que Pedro Ponce de León, que aún era adelantado mayor de la frontera, había traicionado a Fernando IV y se había convertido en vasallo del infante Juan, que se hallaba en guerra con Fernando IV y había sido proclamado rey de León en 1296, aunque diversos historiadores destacan que el área de influencia del infante Juan se limitaba a la ciudad de León y a algunas villas cercanas. En la Crónica de Fernando IV consta que:
335px|thumb|Vista general del concejo de Tineo, que perteneció a Pedro Ponce de León. (Principado de Asturias).
Por todo ello, la reina María de Molina se vio obligada a entregar a Pedro Ponce los señoríos de Cangas y Tineo, a fin de separarle del infante Juan y de que continuara sirviendo a Fernando IV, a pesar de que ese tipo de donaciones mermaban continuamente las tierras de realengo y afianzaban en todo el reino el régimen señorial. Un año después, una vez finalizadas las Cortes de Valladolid de 1299, el infante Enrique se dirigió al sur para tomar posesión del cargo de adelantado mayor de la frontera de Andalucía, que se encontraba vacante desde la traición de Pedro Ponce en 1298, y César González Mínguez afirmó que dicho infante «mostró una gran prisa por tomar posesión de su nuevo cargo, atraído por las cuantiosas rentas que implicaba».
Entre 1302 y 1305 Pedro Ponce de León volvió a desempeñar el cargo de mayordomo mayor del rey por recomendación de la reina María de Molina, habiendo sido precedido por el infante Enrique de Castilla y siendo sucedido por Juan Núñez II de Lara, señor de Lara. Y el día 12 de noviembre de 1302 Pedro Ponce aparecía ocupando dicho cargo en un privilegio otorgado por Fernando IV al arzobispo de Toledo, Gonzalo Díaz Palomeque, y al cabildo catedralicio de la catedral de Toledo, y también es mencionado en calidad de tal en el cuaderno de las Cortes de Medina del Campo de 1305, aunque extrañamente en un privilegio rodado otorgado por el rey el día 20 de noviembre de 1302 el infante Enrique aparecía ejerciéndolo.
La Crónica de Fernando IV señala que en 1306 Pedro Ponce de León figuraba, junto con el magnate Don Juan Manuel entre otros, entre los más destacados partidarios del infante Juan, que en esos momentos se encontraba enemistado con Diego López V de Haro, señor de Vizcaya, con Lope Díaz de Haro, hijo del anterior, y con Juan Núñez II de Lara. Y también hay constancia de que en diciembre de 1306 Fernando IV se encontraba enojado con Pedro Ponce «por algunas cosas en que le errara», por lo que el monarca planeó ir a Asturias y recobrar todas las posesiones que le había entregado en el pasado su madre, aunque en la Crónica de Fernando IV consta que:213px|thumb|Escudo de armas del infante Juan de Castilla el de Tarifa, hijo del rey Alfonso X de Castilla.
Al principio Fernando IV desoyó las peticiones de la madre de Pedro Ponce, Urraca Gutiérrez de Meneses, según consta en la Crónica de dicho monarca, pero finalmente accedió a ellas, gracias a la intervención de la reina María de Molina, del infante Juan y de Juan Núñez II de Lara, y llamaron entonces a Pedro Ponce «é firmaron el pleito é fincó todo asosegado». Y en octubre de 1307 Pedro Ponce de León participó junto con sus tropas en el asedio del castillo de Tordehumos, donde se había refugiado Juan Núñez II de Lara, que poco antes se había rebelado contra Fernando IV. Y en el asedio, que comenzó en octubre de 1307, también estuvieron presentes Diego López V de Haro, Sancho de Castilla el de la Paz, que era primo del rey, Rodrigo Álvarez de las Asturias, Fernán Ruiz de Saldaña, y Juan Osórez, maestre de la Orden de Santiago, y los últimos en incorporarse fueron el infante Juan y su hijo y heredero, Alfonso de Valencia, aunque a los pocos días de haber comenzado el asedio los ricoshombres y caballeros que participaban en él reclamaron al rey el pago de sus soldadas, alegando «que así lo podrían ellos mejor servir», y el monarca, que poco antes había obtenido la concesión de tres servicios en las Cortes de Valladolid de 1307, se vio obligado a ordenar la recaudación de otros cinco servicios más, aunque el historiador César González Mínguez destacó que cuando los nobles cobraron sus soldadas no intentaron «estrechar el cerco de Tordehumos», sino que optaron por intentar negociar con los sitiados.290px|thumb|Vista del municipio de Tordehumos. Al fondo de la imagen se ven los restos del castillo de la localidad, asediado por Fernando IV entre 1307 y 1308.
Poco después Juan Núñez II de Lara propuso al rey varias condiciones de paz para poder abandonar su reino, y como garantía de que este cumpliría el hipotético acuerdo, exigió que los infantes Juan, Pedro y Felipe, Pedro Ponce de León, Fernán Ruiz de Saldaña, García Fernández de Villamayor, Rodrigo Álvarez de las Asturias y el maestre de la Orden de Santiago hicieran junto con él «jura y homenaje» de que en caso de que el monarca quebrantase el acuerdo todos ellos le abandonarían junto con sus vasallos, aunque el rey no aceptó la proposición, al entender que quedaría a merced de los nobles, y ordenó estrechar aún más el cerco, y poco después, a pesar de los recelos del monarca hacia él, Pedro Ponce de León regresó al asedio acompañado de «muy buena gente, é mostro que avie muy grand talante de servir al rey».