El ejército Paleólogo fue la fuerza militar del Imperio bizantino desde finales del sigloXIII hasta su colapso a mediados del sigloXV, bajo la Casa de los Paleólogos. Este ejército era la continuación directa del ejército del Imperio de Nicea, el cual a su vez era un fragmento del formidable ejército Comneno. Bajo el primer emperador Paleólogo, Miguel VIII, el ejército había pasado a tener un rol ofensivo, mientras que las fuerzas navales fueron reforzadas con la incorporación de cientos de marinos para dotar a las tripulaciones de unas 80 naves de guerra. Debido a la falta de fuerzas para apoyar al ejército, el imperio requirió emplear a un gran número de mercenarios.
Después que AndrónicoII ascendiera al trono, el ejército empezó a decaer y los bizantinos sufrieron regulares derrotas a manos de sus oponentes orientales, a pesar de que seguían teniendo éxitos contra los territorios cruzados en Grecia. Aproximadamente para 1350 la insuficiente organización fiscal y el incompetente gobierno central del imperio hicieron aumentar las tropas y los suministros a mantener una tarea casi imposible, y el imperio llegó a confiar en las tropas proporcionadas por los serbios, búlgaros, venecianos, latinos, genoveses y turcos para combatir en las guerras civiles que duraron la mayor parte del sigloXIV, estos últimos como enemigos tuvieron éxito en establecer una base de operaciones en Tracia.Oxford History, p. 269 En el momento que la guerra civil había terminado, los turcos habían separado a Constantinopla, la capital del Imperio bizantino de la tierra circundante y en 1453 la última batalla decisiva fue librada por el ejército Paleólogo cuando la capital fue asaltada el 29 de mayo.
Historia
El ejército Paleólogo siguió utilizando el mismo punto de vista militar en lo que respecta al número de soldados y oficiales al igual que el ejército Comneno. Sin embargo, hubo menos territorios para el aumento de tropas. En Anatolia, el apoyo local para los conquistadores otomanos crecía día tras día, mientras que en Grecia, el saqueo por los cruzados, Serbia, Bulgaria y anteriormente por el Imperio angevino arruinaban la región —la mayor fuente de recursos humanos para Bizancio—. Después de 1261, el ejército central consistió en seis mil hombres, mientras que el número total de las tropas en tierra nunca excedieron los diez mil hombres.W. Treadgold, La Historia del Estado y la Sociedad Bizantina, p. 819
Ante esto, Miguel VIII Paleólogo buscó ansiosamente una alianza con los mongoles, los cuales a su vez eran favorables al cristianismo, pues muchos de ellos eran cristianos nestorianos. Firmó un tratado en 1263 con el kan mongol de la Horda de Oro y casó a dos de sus hijas (estas esposas fueron hijas de su concubina Diplobatatzaina) con los reyes mongoles: Eufrósine Paleóloga, que se casó con Nogai Khan de la Horda de Oro, y la segunda fue María Paleóloga, que se casó con Abaqa Kan del Ilkanato de Persia. A cambio de la alianza, Nogai Khan dio a MiguelVIII Paleólogo muchos mercenarios. El número total de tropas bajo MiguelVIII ascendió, pues, a cerca de veinte mil hombres, la fuerza móvil bizantina a quince mil, mientras que la guarnición de la ciudad ascendía a cinco mil hombres.
miniatura|derecha|Hulagu, fundador del Ilkanato, aliado de Bizancio en los inicios del . Su alianza con los mongoles también sería beneficioso para su hijo AndrónicoII, pues en 1308, con la ayuda de éstos, decidió recuperar muchos pueblos bizantinos en Bitinia, la cual había sido sometida por los turcos. Sin embargo, los turcos finalmente derrotaron al Ilkanato. Después de su derrota, los bizantinos no pudieron contar más con cualquier tipo de ayuda del Ilkanato, que comenzó a adoptar el islam y veían en peligro su dominio en todo Irán.
Numéricamente débil y no pudiendo proteger eficazmente sus fronteras, el ejército bizantino era para el sigloXIV solo una sombra de lo que fue. El cronista Nicéforo Grégoras observó que se había convertido en el «hazmerreír del mundo», integrado en 1329 solamente de comerciantes y artesanos cuyo único objetivo era huir lo más rápido posible.
En el sigloXIV un monje anónimo de Magnesia escribió sobre los ejércitos bizantinos:
Lo que aún había del ejército estaba compuesto en gran parte de la nobleza pronoaria (dynatoi) y sus paroikoi o campesinos dependientes, además de un puñado de tropas regulares y un número cada vez mayor de mercenarios. Además el servicio militar al parecer aún se debía a muchos pueblos y arcontes no pronoarios, aunque más y más estas dos categorías quedaron exentos de estas obligaciones con el paso del tiempo.
La nobleza pronoaria proporcionaba la clase oficial, pero debe tenerse en cuenta que los cronistas tienden a utilizar las palabras pronoia y economia a veces de manera indiscriminada tanto para las concesiones de grandes propiedades en manos de la nobleza y los oficiales de la corte, y para la simple existencia militar de la antigua clase thematica que apoyaba solamente con un soldado. Este último tipo, generalmente llamado economia, fue realizado directamente en placer del gobierno, y había sido el principal medio de mantener el elemento nativo del ejército desde mediados del sigloXIII. A principios del sigloXIV, bajo AndrónicoII, estas subvenciones seguían mucho en uso, pero fueron disminuyendo en importancia, ya que más y más fueron abandonados por la creciente presión turca. En un esfuerzo por frenar la caída de estas pequeñas explotaciones fueron hechos hereditarios a mediados del sigloXIV, pero el sistema pronoia continuo colapsando, ya que las pérdidas territoriales aumentaban. Después de la decisiva derrota de los serbios en el río Maritza en 1365, un último intento fue hecho por Juan V Paleólogo en 1367 para fortalecer la reserva de soldados nativos con la confiscación de la mitad de todas las tierras monásticas entre Constantinopla y Selimbria para su conversión a pronoia; sin embargo, el emperador no fue tan fuerte como la Iglesia, y el plan tuvo que ser abandonado. Después de la derrota de Vukašin Mrnjavčević en Chernomen en 1371, el hijo de Juan Manuel II Paleólogo logró un medio para apropiarse de los bienes monásticos en su propio Despotado de Tesalónica para este mismo propósito.
Los restos del ejército regular se encontraban en un estado igual de lamentable decadencia. Alrededor de 1320 AndrónicoII tenía previsto utilizar parte de los ingresos de un severo nuevo impuesto para pagar a tres mil hombres de caballería, de los cuales mil estarían en Bitinia y dos mil en Macedonia y Tracia, pero su intenciones finalmente fueron insatisfechas (en gran parte debido a una guerra civil que estalló entre él y su nieto Andrónico III). El gobierno de AndrónicoII ni siquiera podía permitirse el mantenimiento de los soldados que ya estaban empleados, y se dice que estaban alojados en las ciudades fronterizas, obligando a los jefes locales a proporcionarles comida, vino y forraje para sus caballos a precios fijados por una comisión, por la que recibieron recompensa en intervalos cada vez más irregulares cuando a los soldados finalmente se les pagaba. Juan VI Cantacuceno, anteriormente gran doméstico, intentó algunas reformas a la muerte de AndrónicoIII en 1341. Él fortaleció las guarniciones fronterizas e insistió en que el tesoro les pagara puntualmente, y además logró durante un tiempo hacer cumplir el servicio obligatorio a todos los nobles pronoarios, muchos de los cuales habían estado durante algún tiempo recibiendo exenciones injustificadas. La mayoría de sus reformas, sin embargo, quedaron sin redundancia por la guerra civil de 1341-1347.
La serie de guerras civiles que asolaron el imperio en la década de 1370 y 1380 dejó el campo libre para la expansión otomana en los Balcanes, donde los turcos fueron capaces de reducir gradualmente todas las líneas de comunicación por vía terrestre entre Constantinopla y la Europa Occidental. Bajo una considerable presión —y con la disminución de sus fuerzas armadas hasta el punto donde la mayoría de los ejércitos y armadas involucradas en sus disputas domésticas estaban proporcionadas por turcos, venecianos y genoveses— era solo cuestión de tiempo hasta que el imperio tuvo que hacer su sumisión formal ante los otomanos. Laónico Calcocondilas hace referencia a un tratado que se hizo entre JuanV Paleólogo y los turcos a comienzos de 1362. Probablemente un tratado formal fue elaborado con Murad I en 1372-1373, en la que Bizancio se convirtió en un estado tributario del Imperio otomano; Juan V y su ejército acompañaron a una expedición otomana en Anatolia en la primavera de 1373. En 1379 Juan accedió a pagar un gran tributo y proporcionar un contingente de tropas bizantinas al sultán cada primavera.
En 1390 Manuel incluso tuvo que llevar un contingente bizantino en el asedio otomano de Filadelfia, la última ciudad bizantina libre en Anatolia. Repetidos llamamientos bizantinos a Europa para recibir ayuda financiera y militar, incluso cuando se hacía en persona en todas las cortes de Europa como lo hizo ManuelII en 1399-1403, tendían a caer en oídos sordos por la discordia religiosa (Europa era católica, mientras que el imperio era ortodoxa), y aun cuando este problema en particular fue nominalmente superado por la impopular unión de 1439, poca ayuda fue enviada de occidente. Pedro Tafur en 1437 señaló que para la defensa de la ciudad no tenía más que unos pocos hombres y, que en el momento del sitio otomano de MehmedII en 1453 su ejército regular probablemente estaría compuesto por no más de mil o mil quinientos hombres.
Para la defensa final de la ciudad se reunió una guarnición de unos siete mil a nueve mil hombres, de los cuales 4773 eran bizantinos según Jorge Esfrantzes, quien hizo un censo de la población por orden del emperador a principios del asedio. El resto eran principalmente genoveses y venecianos, pero incluían también otros extranjeros. El cónsul anconitano Benvenuto escribió que los defensores numeraban siete mil en total. Jacopo Tedaldi calcula la guarnición de seis mil a siete mil combatientes y no más, y Ducas calcula no más de ocho mil. Leonardo de Quíos coloca el número de defensores bizantinos en seis mil, y unos tres mil italianos genoveses, venecianos y los que habían venido a ayudar en secreto desde Gálata. Los genoveses de Gálata fueron técnicamente neutrales durante el asedio, pero una carta enviada a Génova por Lomellino, su Podestà, confirma que él envió a la defensa de la ciudad todos los mercenarios de Quíos (probablemente catalanes y todos los que habían sido enviados desde Génova, y un gran número de ciudadanos y burgueses de allí. Ducas también menciona la presencia de varios hombres armados del barrio de Gálata.
El principal elemento genovés entre los defensores en 1453 fue el de Giovanni Giustiniani Longo, que, aunque solo le fue concedido el rango de protostrator por el emperador, fue eficaz en el mando de la defensa de la ciudad. Él llegó con una fuerza de dos grandes barcos que traían setecientos hombres (según Nicolò Barbaro) equipados y reunidos por su cuenta, algunos de ellos de Quíos y Rodas. Todos los relatos de la época dan otras cifras más bajas: la Crónica de Nóvgorod habla de seiscientos hombres, mientras que Leonardo de Quíos habla de cuatrocientos, Calcocondilas menciona trescientos, Benvenuto cuatrocientos, y Pseudo-Esfrantzes trescientos (aunque después registró que Giustiniani comandaba cuatrocientos soldados italianos y romanos).