José María Coudrin (fr. Marie-Joseph Coudrin), nacido Pedro Coudrin (fr. Pierre Coudrin), (Coussay-les-Bois, 1 de marzo de 1768 - París, 27 de marzo de 1837) fue un sacerdote francés fundador de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María en 1800, tras la Revolución francesa. El nuevo instituto de vida consagrada jugaría un importante papel en la regeneración del catolicismo en la Francia posrevolucionaria.

Biografía Infancia Pierre Coudrin nació el 1 de marzo de 1768, en una localidad de 1500 habitantes llamada Coussay-les-Bois, en el seno de una familia católica de labradores conformada por el matrimonio de Abraham Coudrin y Marie Rion, y los hermanos Jean, Pierre, Charles y Marie, siendo Pierre el segundo de la prole. Se cree que los Coudrin eran una familia de origen irlandés que se había establecido en Coussay-les-Bois en el . Pierre fue bautizado su mismo dies natalis en la iglesia de San Martín de Coussay-les-Bois, y fue preparado para recibir su primera comunión el 15 de agosto de 1781 en la parroquia de Cremille, donde era vicario su tío y padrino Francisco Rion. Rion le enseñará latín y complementará su educación; gracias a lo cual el adolescente Pierre pudo cursar secundaria en un exclusivo colegio en Châtelleraut (de 1781 a 1785). Las escuetas vacaciones (septiembre y octubre) las pasaba en buena parte en la casa parroquial de Saint-Pierre-de-Maillé, donde habían trasladado a su tío. Allí tendrá oportunidad de convivir con el sacerdote Andrés-Hubert Fournet, quien fundaría la Congregación de las Hijas de la Cruz con Isabel Bichier des Ages años más tarde, y que llegaría a ser declarado santo por Pío XI. En este contexto decide enfilar su vida en la senda del sacerdocio.

Formación Tras completar la educación secundaria, a finales de 1785 el joven Pierre empieza sus estudios de filosofía en el Colegio Diadélfico de la Universidad de Poitiers, residiendo como pensionista en la casa de un carpintero, Renot. En 1787 comienza los estudios de Teología en el colegio de Sainte Marthre de dicha ciudad y al año siguiente consigue un trabajo como preceptor de los hijos del Dr. Francis Chocquin, consejero del Gran Tribunal de Poitiers en esa fecha. A pesar de su juventud, se gana la confianza de la familia, siendo designado administrador de la hacienda familiar durante las ausencias del matrimonio Chocquin.

El 11 de noviembre de 1789 (año del comienzo de la Revolución francesa), a pesar de las dificultades económicas familiares, entra en el Seminario de Poitiers, que regentaban los padres lazaristas. Pronto llamó la atención de sus superiores: "¡Qué candor el de este alumno! ¡Que piadosa profundización en las materias más elevadas! ¡Qué angelical virtud! Jamás perdía la presencia de Dios", dijo de él su profesor de teología, P. Brault, futuro obispo de Albi. Le llega a recomendar el vicario general, Padre d'Aviau de Sansay, futuro arzobispo de la Vienne. Contrasta con su buena situación personal la ofensiva que soportaba la Iglesia Católica en Francia: se expropian sus bienes el 2 de noviembre de 1789; se ordena disolver las congregaciones y órdenes existentes, y se prohíbe la creación de nuevas el 11 de febrero del siguiente año, y la Asamblea constituyente vota la Constitución civil del clero el 12 de julio. Esta nueva organización convierte a la Iglesia en un órgano estatal, sin lazos orgánicos con Roma.

El 1 de abril de 1790 recibió las órdenes menores y el subdiaconado de las manos del vicario general del obispo de Poitiers, P. Dancel Bruneval, en representación de monseñor de San Aulaire. Así, pasa las vacaciones predicando en Coussay-les-Bois y Saint-Pierre-de-Maillé, reintegrándose a mediados de noviembre en el Seminario de Poitiers, y siendo ordenado diácono en Angers en diciembre.

Al oponerse los padres lazaristas del Seminario al juramento de la Constitución Civil del clero, (impuesto por la Asamblea Constituyente el 27 de noviembre), se disuelve el Seminario, dispersándose sus estudiantes. Pierre vuelve a Coussay-les-Bois, donde el vicario ya ha pronunciado el juramento, si bien el párroco aguarda al posicionamiento de Roma, que llega a los pocos meses: Pío VII condena la Constitución civil del clero. Por ello Pierre Coudrin se niega a jurarla, entrando en el clero refractario, en la ilegalidad. Ante el clima de inseguridad en Coussay-les-Bois, decide huir a la casa parroquial de San Ustre (a 20 kilómetros de Coussay), donde el párroco, Padre Fillatreau, le acoge.

En San Ustre permanece rezando y reflexionando sobre la situación de la Iglesia, hasta que recibe las cartas dispensadoras para que sea ordenado por cualquier obispo que quede en comunión con Roma. Parte para París a comienzos de 1792, donde se ha enterado de que Monseñor Bonald, ordinario de Clermont, permanece escondido. El 4 de marzo recibe de manos de Mons. Bonald el orden sacerdotal, junto con otros 30 ordenandos, en la capilla del Colegio de los Irlandeses, un seminario donde se refugia el clero refractario, gracias a la extraterritorialidad.

De vuelta en Coussay-le-Bois, el 8 de abril de 1792, día de Pascua, mientras se prepara con el párroco para celebrar misa mayor en la sacristía, el alcalde de la localidad entra y les ordena leer un comunicado del procurador-síndico de Chatellereault al final de la celebración. Tras la bendición final, el P. Coudrin lee a los feligreses el anuncio, que les convoca para elegir un nuevo párroco, según las leyes revolucionarias. Acto seguido declara: "Ni yo, ni mi familia, tomaremos parte en este acto cismático". Escapando de las autoridades, un compañero de seminario le acoge en su granja familiar en Chézeaux, a 8 kilómetros de Coussay-les-Bois. A pesar de esta huida se mantienen activo: el 16 de abril bendice el matrimonio de Louis Momain, (quien casualmente es primo del alcalde que le persigue). Además contacta con el vicario general de Poitiers, quien si bien le autoriza para ejercer en dicha diócesis, le aconseja esconderse unos meses.

Visión y vida en la clandestinidad Fiel al consejo del vicario general de Poitiers Coudrin se refugia en el castillo de la Motte d'Usseau, donde trabaja el hermano de Louis Momain, Francis. A pesar de las precauciones, pronto se levantan sospechas entre la población de Usseau, de manera que una noche monta a caballo y abandona con un primo suyo el pueblo, para volver sigilosamente en pocas horas. Tras este suceso, Coudrin debe vivir recluido en un oscuro compartimento en el granero de Francis, de 5 metros de ancho, 2 de largo y 1,5 de altura. Si bien pasa las horas de luz sin salir, rezando y leyendo historia eclesiástica, por las noches celebra la misa, charla con Momain, o confiesa a los habitantes del castillo. Durante estos meses la agitación aumenta en Francia: una invasión austro-prusiana (países absolutistas) lleva al gobierno a declarar la República, encarcelar al rey, y a ordenar la masacre de cientos de ciudadanos (muchos de ellos, religiosos). En este contexto, numerosos miembros del clero refractario abandonan Francia para no ser detenidos. El Padre Rion, tío de Coudrin, es detenido y encarcelado.

Es durante este retiro forzado cuando el Padre Coudrin tienen la visión que le moverá a fundar la Congregación de los Sagrados Corazones. A los 5 meses de comenzar su estancia en el granero de Usseau, concretamente el 20 de octubre de 1792, lee en su breviario la vida de San Caprasio de Agen. Animado por el ejemplo de San Caprasio, el Padre Coudrin abandona su escondite y regresa a Poitiers. Aunque no sin antes pasar por Coussay, donde confiesa a sus familiares. Al llegar se dirige al número 26 de la calle de la Regratterie, donde oye que una comerciante de tejidos llamada Anne Marie Gauffreau presta apoyo y posada a sacerdotes refractarios. Allí entra en contacto con el Padre Dancel de Bruneval, vicario general de Poitiers, quien dirige al clero refractario desde su arresto domiciliario. Desde entonces el Padre Coudrin ejerce su ministerio clandestinamente: cobijado en diferentes casas de la red de Madame Gauffreau, catequiza a niños, visita enfermos, celebra bodas y dice misa. Se desplaza generalmente por la noche, y siempre disfrazado de pobre, o de soldado. En una ocasión es sorprendido en la casa de unos enfermos, de manera que se esconde en un lecho recién vacío, que hacía minutos ocupaba un fallecido. El hombre que "sustituye" durante la redada se llama "Andatierra", pseudónimo por el que se le conocerá en la clandestinidad desde ese momento.

Desarrolla gran parte de su actividad en el barrio de Montbernage, un barrio apartado del resto de Poitiers por el río Clain, donde la Revolución apenas tiene partidarios. Allí forma equipo con otro joven sacerdote, (P. Soyer) y un grupo de seglares. Al anochecer, hacen sonar un cuerno que sirve a los católicos refractarios como señal para dirigirse a los lugares donde se celebraba el culto clandestino:"Los jóvenes muchachotes más ligeros, se escalonaban hasta el Puente Joubert para dar la alarma en caso de visitas domiciliarias; otros vigilaban las casas de las personas señaladas por sus ideas revolucionarias; hombres armados con bastones nudosos se colocaban detrás de las mujeres para protegerlas en caso de necesidad y cuando la asamblea estaba completa, comenzaba la ceremonia. Se empezaba rezando en voz alta el rosario; las cantantes entonaban después los cánticos del P. Monfort y los repetían con tanto entusiasmo, que una noche los cantaron todos, a excepción de dos que había compuesto el P. Coudrin para el auditorio de un verdadero sermón. El tiempo se pasaba de esta manera desde las 11 o 12 de la noche hasta las 2,30 y, a veces, hasta las 4 de la mañana. Un ligero movimiento anunciaba, por fin, la llegada del sacerdote, que a menudo no habitaba en el barrio y no penetraba en él sin peligro de su vida: unas veces el Sr. Coudrin, camuflado de mendigo, otras el Sr. Soyer con uniforme de guardia nacional. Inmediatamente, el oficiante subía al altar y decía la Misa: en las fiestas solemnes la cantaba; y una noche que se celebraba en una granja de la Cueille-Aiguë, los habitantes de la parte baja del Puente Joubert oyeron claras las palabras del Credo. Al día siguiente, se hablaba de ello, públicamente, en las calles de Poitiers y todos decían que en Montbernage habían tenido una ceremonia bien solemne. Por fin el sacerdote daba a la asamblea sus consejos y, al final, el de retirarse."El Padre Coudrin no duda ante el peligro: llega a colarse en las cárceles de Poitiers para poder confesar y celebrar misa. También asume la tarea de confesar a los sacerdotes clandestinos de Poitiers, aproximadamente 45. Incluso tras unas escaramuzas que destapan parte de la Iglesia clandestina, restablece sus actividades en la casa de Madame Gauffreau, a pocos pasos del mismo Tribunal Revolucionario de la ciudad.

En abril de 1793, Coudrin contacta con "la Inmensidad". Este es el nombre en clave de la Asociación del Sagrado Corazón: un grupo de mujeres devotas de la Adoración Perpetua y del Sagrado Corazón de Jesús, que por aquel entonces prestan apoyo a la Iglesia refractaria desde su capilla en la calle Olérons. La conformaban tres grupos: una sociedad interna de mujeres que vivían en comunidad pero sin votos, una sociedad externa de mujeres, que participaban en las reuniones y celebraciones del segundo grupo, y un grupo de sacerdotes (cofundado por el Padre Coudrin) que asistía espiritual y sacramentalmente a la Asociación.