La Conquista del Cabo de Buena Esperanza, también conocida como Batalla de Blaauwberg o Batalla de Ciudad del Cabo, parte fundacional del territorio de la actual República de Sudáfrica y hasta ese momento colonia de la República Bátava, fue efectuada por el Reino Unido en 1806 en el marco de las guerras napoleónicas.

Antecedentes La conquista de la colonia holandesa del Cabo de Buena Esperanza por el Reino Unido estuvo ligada a las fracasadas invasiones inglesas al Río de la Plata, de las que en buena medida fueron a la vez efecto y causa, por lo que sus antecedentes inmediatos nacen en los proyectos destinados a separar el territorio del Virreinato del Río de la Plata del Imperio Español.

Río de la Plata (1804) Al finalizar la guerra de Independencia de los Estados Unidos en 1783, William Pitt el Joven asumió como primer ministro del Reino Unido orientando su mandato a la promoción del comercio exterior y la apertura de nuevos mercados para las manufacturas británicas.

En 1789 ante la probable guerra entre Gran Bretaña y España por el incidente del estrecho de Nutca, que separa la isla de Nutca de la de Vancouver, el revolucionario venezolano Francisco de Miranda presentó a Pitt su propuesta para liberar América solicitando la ayuda militar británica para ocupar las principales ciudades sudamericanas, asegurando que sus pueblos recibirían a las tropas como libertadoras y declararían su independencia. A cambio de su auxilio, el Reino Unido obtendría ventajas comerciales. Las trabas al comercio que imponía España eran un obstáculo para su política, por lo que la posibilidad de que las colonias españolas en América obtuvieran su independencia interesó a Pitt.

miniaturadeimagen|140px|William Pitt (el Joven), primer ministro del Reino Unido.

La Convención de Nutca en 1790 puso fin al conflicto y por ende al plan. No obstante este fue reactivado en 1796 cuando España resolvió aliarse a Francia durante las guerras revolucionarias francesas. La derrota y salida de la alianza de Rusia y Austria obligó a Gran Bretaña a concentrar sus fuerzas en la defensa de su territorio por lo que el proyecto fue nuevamente abandonado.

El 12 de octubre de 1804, el primer ministro Pitt invitó a una cena en la quinta de Henry Dundas, 1.º Vizconde Melville, nuevo jefe del Almirantazgo, al comodoro Sir Home Riggs Popham. Entre los temas tratados se encontraba la cuestión española: a pesar del ultimátum británico, España construía una flota en Ferrol lo que sumado a la contribución monetaria que se obligaba a pagar a Napoleón Bonaparte había decidido al gabinete británico a considerar a esa nación como aliada de hecho del Imperio francés.A cambio de no verse directamente envuelta en el conflicto como requería Napoleón apoyándose en el Pacto de Familia, España se obligaba a una elevada contribución, un millón cien mil duros mensuales, y a facilitar sus puertos y astilleros. El 5 de octubre de 1804 en la Batalla del Cabo de Santa María, una flota británica atacó un convoy español sin que existiera declaración de guerra. La acción que permitió capturar un fuerte tesoro público y privado enviado desde el Río de la Plata causó una tragedia por la voladura de uno de los navíos y genero aún en Inglaterra una fuerte reacción pública, no por la guerra que se consideraba justa, sino por el deshonor con que se había iniciado. En el marco de ese conflicto que se consideraba ya inevitable Pitt dio a conocer el plan de Miranda a Popham y le solicitó un memorándum para establecer la factibilidad de su ejecución.

Popham se reunió con Miranda y presentó el memorándum el 14 de octubre:

miniaturadeimagen|140px|Home Riggs Popham.

El 16 de octubre Pitt, Melville, Popham y Miranda definieron el objetivo: la conquista del Río de la Plata, capital del Virreinato del Río de la Plata y punto de salida del oro y plata de Potosí, con vistas a su eventual independencia bajo la protección británica.

No obstante, la evolución de la situación política de la alianza europea demoraron la ejecución del plan. El Imperio Ruso confiaba en sustraer a España de la alianza con Bonaparte y Austria apoyaba la gestión, por lo que Pitt, aunque escéptico respecto de sus posibilidades de éxito, no podía autorizar un ataque que hubiera acabado con las negociaciones. Popham estaba al tanto de las razones que demoraban un proyecto que se había convertido en su principal meta.

Colonia del Cabo (1805–1806) En enero de 1795 por recomendación de Sir Francis Baring, de la Compañía de las Indias Orientales, el secretario de estado para la guerra Henry Dundas dispuso ocupar la colonia holandesa del Cabo, por considerar que controlaba "el pasaje a y desde la India como Gibraltar hace con el Mediterráneo" y que si bien "en manos holandesas era una pluma en manos francesas sería una espada". El 11 de junio de 1795 los primeros escuadrones al mando del vicealmirante George Elphinstone, 1.º Vizconde Keith, anclaron en False Bay, el 14 de julio se produjo el primer desembarco en la localidad de Simon, el 7 de agosto una fuerzas de 1600 hombres desembarcó en Muizenberg y avanzó sobre las posiciones neerlandesas (287 infantes, 150 artilleros, 200 milicianos bóeres (incluyendo fuerzas de dragones conocidas como Swellendam) y 150 hotentotes del Korps Pandoeren). En la batalla de Muizenberg las fuerzas neerlandesas al mando del teniente coronel C.M.W.de Lille fueron dispersadas y tras superar la resistencia de guerrillas el 3 de septiembre las fuerzas británicas iniciaron la ofensiva final sobre el Cabo, que se rindió el 14 de septiembre.

Confirmando la presunción de Dundas, una descripción de la Colonia del Cabo de Buena Esperanza escrita en 1801 por Sir John Barrow, reflejando su permanencia en la región como secretario de George Macartney 1° Earl de Macartney, gobernador del Cabo, extendió a todos los estamentos del gobierno y a la opinión pública el convencimiento de la importancia del Cabo como depósito militar y comercial intermedio en la ruta a la India.

Sin embargo, en marzo de 1802 el Tratado de Amiens ponía fin a la contienda y uno de sus artículos establecía que a cambio del reconocimiento de la soberanía británica en Sri Lanka, el Reino Unido devolvía a la República Bátava la Colonia del Cabo de Buena Esperanza, ambos puntos conquistados durante la guerra.

miniaturadeimagen|140px|Jan Willem Janssens.

Con el tesoro exhausto, la entrega de un territorio sin riquezas inmediatas explotables y con una población desafecta, pese al mal manejo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, que previsiblemente obligaría a encarar una costosa guerra, a cambio de consolidar las posesiones en el área de la India, parecía una buena opción, pese a las ventajas que el Cabo representaba en las comunicaciones con el Índico.

En febrero de 1803 el comisionado holandés Abraham De Mist y el nuevo gobernador, el teniente general Jan Willem Janssens, recibieron el gobierno de manos del mayor general Dundas. Por primera vez el territorio tenía entidad política propia, dejando de ser una factoría de la Compañía. En un gobierno de sesgo liberal, De Mist reorganizó el territorio, los poderes legislativo (Burgher Senate) y judicial de la colonia, mejoró la agricultura, mantuvo una política de apertura en materia religiosa, abrió las cuentas al escrutinio público, prohibió la importación de esclavos y reorganizó las milicias hasta su retiro en febrero de 1805, fecha en que abandonó el país, permaneciendo al frente Janssens.

Ante el enrarecimiento de la situación en Europa, De Mist y Janssens habían llamado a la movilización de las milicias en todo el país. Janssens organizó un cuerpo de infantería formado por hotentotes, fortificó el paso montañoso de Hottentots' Holland Kloof que permitía controlar el acceso al interior, estableció fábricas de pólvora y reparó las fortificaciones construidas por los británicos.

En efecto, iniciada la guerra de la Tercera Coalición en mayo de 1803 Inglaterra y Holanda estaban nuevamente en conflicto. La posición británica era entonces más fuerte. La batalla del Nilo (1798) había establecido la supremacía naval británica en el Mediterráneo, mientras que en el Mar del Norte en la batalla de Camperdown (11 de octubre de 1797) había destruido la flota holandesa, muchos de cuyos buques sobrevivientes fueron capturados en puertos británicos al estallar el conflicto.

Nuevo objetivo (julio de 1805) En julio de 1805 Popham se hallaba en Porstmouth "esperando ansiosamente la decisión final sobre la América del Sur" cuando recibió información acerca de la debilidad de la guarnición en el Cabo de Buena Esperanza. Popham consideró de gran importancia la noticia, no solo por la posibilidad misma de conquistar el Cabo sino "por la facilidad que esta colonia daría para la proyectada conquista de las colonias de la costa oriental de la América del Sur", por lo que contactó a uno de los secretarios del tesoro, Sturges Bourne, quien mientras Popham esperaba en su oficina, lo comunicó a Pitt.

Efectivamente, Holanda daba prioridad a la defensa de la isla de Java, por lo que Janssens debió enviar sus fuerzas a Batavia, reteniendo solo dos mil hombres para la defensa del territorio.

El primer ministro autorizó medidas tendientes a confirmar las noticias y una vez comprobada su verosimilitud, dio órdenes para planificar la conquista del Cabo.

miniaturadeimagen|140px|Sir David Baird.

Organización de la expedición (julio y agosto de 1805) El 25 de julio el ministro de guerra británico Lord Castlereagh entregó al mayor general sir David Baird instrucciones secretas para que en combinación con la escuadra de sir Home Popham procurase la conquista del Cabo de Buena Esperanza:

En efecto, en el puerto de Falmouth se hallaban preparados a partir el regimiento n.º 59 de Infantería con 1000 hombres y 2 escuadrones del regimiento n.º 20 de Dragones Ligeros (221 hombres, al mando de Robert Wilson), así como 546 reclutas de la Compañía.

miniaturadeimagen|140px|Willam Carr Beresford.

Por otro lado, en Irlanda podían ser rápidamente movilizados, incluyendo munición , bagajes y provisiones para seis meses, los regimientos 24, 38 y 83 al mando conjunto del brigadier general William Carr Beresford, 71 (teniente coronel Denis Pack, 72 y de 93 (Highland Brigade) al mando conjunto del brigadier general Sir Robert Crawford Ferguson, un total de 4887 hombres, incluyendo 320 artilleros comandados por el general Yorke de los Royal Engineers. A esos se sumaban 400 Royal Marines que bajo el mando del capitán McKenzie fueron incorporados a la Highland Brigade. La fuerza total era de unos 7000 hombres.

El 29 de julio Popham recibía sus propias órdenes en igual sentido. El objetivo era mantener el secreto respecto del destino de la operación. Así, la escuadra de Falmouth mantendría sus órdenes de marchar a la India y la de Cork al Mediterráneo, pero ambas llevarían pliegos cerrados que deberían abrir en alta mar a cierta latitud con órdenes de converger en Madeira.

Ese mismo mes el navío de 64 cañones Diadem, buque insignia de la armada de Popham, regresó a Portsmouth. La tripulación creyó que su destino era dar soporte y presión militar a acciones diplomáticas en el Mediterráneo, concretamente ante el Imperio Otomano, hasta que ante el embarque de efectos de Sir David Baird corrió el rumor de que se combatiría.

Las órdenes establecían que de fallar la operación el primer punto de reagrupamiento sería Santa Helena y el segundo Fayal, en Madeira. De tener éxito, las tropas destinadas a la India continuarían a ese destino escoltadas por el Belliqueux y el Raissonable sería enviado a Santa Helena para escoltar los buques de la Compañía allí reunidos a Spithead, en Hampshire, Inglaterra.