thumb|Zona de la sierra de Ávila donde se localiza el Castro de los Castillejos.
El yacimiento del castro de Los Castillejos de Sanchorreja, provincia de Ávila (España), comprende una fortificación que se localiza en una cota máxima de 1553 m en un cerro ligeramente amesetado.
Geografía
Su situación preeminente le hace dominar una vastísima zona, siendo perfectamente visible, a su vez, desde una distancia lejana. Desde allí se dominan las tierras de la meseta Norte situadas al norte de la sierra de Ávila y hacia el sur el valle de Amblés, la sierra de la Paramera y La Serrota. El emplazamiento en la zona alta de la sierra permite una eficaz defensa y amplia visión del movimiento de posibles agresores. La abrupta orografía del entorno inmediato del yacimiento condiciona sustancialmente su aprovechamiento económico. Como resulta habitual en las culturas de la Meseta Central, los pastos se convierten en el recurso fundamental, y la ganadería extensiva de vacuno de la tierra, en el eje central de la economía de la zona.
Son numerosas las fuentes que se localizan en el entorno inmediato del poblado, fuentes que, aún en los peores años de sequía, no han llegado a secarse y que, obviamente, garantizaban el abastecimiento de este necesario recurso a los habitantes de Los Castillejos en ausencia de ríos cercanos.
Historia de la Investigación
Las excavaciones fueron emprendidas en los años 1930 por parte de Joaquín María de Navascués, Emilio Camps Cazorla y Juan Cabré, publicándoseMaluquer de Motes, Juan (1958). El Castro de los Castillejos en Sanchorreja. Estudio de las excavaciones realizadas por D. Juan Cabré, D. Joaquín María de Navascués, y D. Emilio Camps, de 1931 a 1935. Ávila-Salamanca, 1958. sus resultados más de 20 años después gracias a Juan Maluquer. En la década de los 1980 Francisco Javier González-Tablas Sastre reemprendió el estudio del yacimiento a través de distintas campañas de excavación, al tiempo que se revisaron algunos materiales procedentes de excavaciones antiguas y de intervenciones clandestinas.
Arqueología
thumb|right|Brasero ceremonial de bronce proveniente del Castro de los Castillejos; Museo Arqueológico Nacional. El yacimiento, levantado sobre los típicos berrocales de granito de esta zona abulense, presenta 5 niveles estratigráficos, 4 de los cuales están intactos y un quinto gravemente deteriorado por trabajos agrícolas. Se usó la numeración romana como nomenclatura para la identificación de los diferentes niveles. La capa de tierra vegetal se corresponde con el Nivel I, el Nivel II sería el afectado por la actividad agrícola, el Nivel III sería el primero de los intactos y al que le seguirían los Niveles IV, V y VI. En consecuencia, el nivel más antiguo sería el nivel VI y el más moderno el nivel II.
Nivel VI Las últimas investigaciones realizadas en el yacimiento pudieron determinar con exactitud que el poblado, en sus inicios, se circunscribía a su parte alta, con una superficie aproximada de entre 1.500 y 2.000 m². Al mismo tiempo, se pudo determinar que ya desde ese primer momento, el poblado se fortifica con la construcción de una cerca o muralla, de factura muy tosca, presumiblemente reforzada con troncos de madera. La cronología de esta primitiva muralla fue datada en un momento avanzado del Calcolítico o en una Edad del Bronce Inicial (antigua). Se corresponde con el nivel VI de las excavaciones.
Las estructuras de este momento son de planta circular o elíptica y de reducidas dimensiones; no fueron realizadas con materiales muy consistentes, sino más bien con materiales perecederos como troncos de madera, pieles y retamas.
La actividad básica de estos primeros pobladores del cerro de los Castillejos se centraría, casi exclusivamente, en el pastoreo de cabras y en las actividades cinegéticas y de recolección, que les permitieran complementar sus recursos alimenticios.
Nivel V alt=Plano del castro de los castillejos mostrando las curvas de nivel del terreno, las murallas entre canchales de piedra, los accesos de entrada y la zona de estructural tumulares. |miniaturadeimagen|180x180px|Plano del castro de los castillejos mostrando las curvas de nivel del terreno, las murallas entre canchales de piedra, los accesos de entrada y la zona de estructural tumulares. Con el inicio del Bronce Final o Cogotas I (nivel V), la población aumenta de una forma explosiva, debido probablemente a algún cambio en la situación socioeconómica de la zona. Este incremento supone la ocupación de toda la superficie del yacimiento tal y como lo conocemos en la actualidad, incluyendo el área del collado y las vaguadas que delimitan el cerro (contabilizando un área de aproximadamente 27 ha de extensión).
Este aumento del espacio habitacional no supuso la construcción de nuevas defensas, permaneciendo como única zona fortificada el área del primitivo poblado, tal vez por la ausencia de un aparente riesgo o por considerar que la ubicación del asentamiento y sus defensas naturales les proporcionaban a los pobladores la seguridad necesaria. Al mismo tiempo, los poblados de la llanura no disponían de sistema defensivo o, en su defecto, eran murallas de escasa entidad, lo que parece indicar que se trataba de una época pacífica.
Los materiales recuperados de este nivel V fueron datados en una fase final de Cogotas I, a partir del cambio del primer milenio. Es en esta época cuando comienzan a ser evidentes las influencias originarias del sur de la península, que se acentuarán en los siguientes años. Esta influencia quedaría demostrada con la aparición de restos de cerámica con pintura monocroma, o la que presenta incrustaciones de bronce, típicas de latitudes meridionales, en contraste con las clásicas producciones cerámicas de escisión y boquique, propia de Los Castillejos.
La escasa entidad de la industria metalúrgica del bronce parece surtirse de productos manufacturados a partir de otros semielaborados para la elaboración de fíbulas, agujas y otros utensilios.
En las excavaciones de este nivel no se han encontrado enterramientos que permitan hablar de rito funerario de una manera incuestionable, lo que dificulta definir la cultura de los pobladores de esa época.
Es muy probable que el pastoreo siguiera siendo una de las principales actividades económicas, acompañada por la actividad agrícola, documentada por la presencia de numerosos molinos de mano de tipo baquiforme. La caza y la recolección serían un suplemento de la base de sustento, ya que han aparecido restos faunísticos de ciervo, jabalí e incluso conejo. alt=Sección transversal de la cerca del castro de Los Castillejos donde se aprecia cómo esta se acomoda al perfil escalonado del terreno, siendo bastante alta en la parte exterior, mientras que tiene una o dos hiladas de piedra en la parte interior del asentamiento.|miniaturadeimagen|180x180px|Sección transversal de la cerca del castro de Los Castillejos donde se aprecia cómo esta se acomoda al perfil escalonado del terreno, siendo bastante alta en la parte exterior, mientras que tiene una o dos hiladas de piedra en la parte interior del asentamiento. Tanto Navascués como Camps manifestaron en sus diarios de excavaciones lo difícil que era diferenciar entre el nivel V y el inmediatamente superior, el nivel IV, lo que permite deducir una continuidad entre estos dos niveles, sin que se hayan encontrado muestras de que el asentamiento fuera abandonado.
Nivel IV Con el comienzo de la Edad del Hierro hacen su aparición en el yacimiento utensilios fabricados en hierro y cerámicas pintadas bícromas asociadas claramente a las que presentan decoración a peine. Esta técnica, característica de la Edad del Hierro en esta zona geográfica, consiste en realizar incisiones muy finas usando un utensilio (peine) de madera, hueso o metal que tienen de 3 a 9 púas. Las cerámicas con pintura suelen presentar dos colores (bícromas), aunque se han encontrado con tres colores, normalmente rojo, blanco, amarillo e incluso, puntualmente, azul. La pintura se aplica sobre la cerámica ya cocida, lo que ha dificultado la conservación de estos pigmentos naturales.
El espacio habitacional del poblado parece mantenerse en los mismos parámetros que en el nivel anterior, sin evidencias de ningún tipo de fortificación, exceptuando la construida en el nivel VI, y circunscrita a la parte alta del cerro, por lo que se entiende que la mayor parte del poblado está abierto, siendo la accidentada geografía y las empinadas pendientes de acceso al mismo el único sistema natural de defensa ante posibles agresiones externas.
Las rutas comerciales con poblaciones meridionales, así como con las colonias fenicias, propiciaron la aparición de la metalurgia del hierro. Se elaboraron utensilios de trabajo como pequeños cuchillos, martillos, cinceles, hozes,...lo que permitirá mejorar las condiciones de trabajo y conseguir un mayor rendimiento en cuanto a las explotaciones agrícolas. A pesar del surgimiento de la metalurgia del hierro, la del bronce previa no se abandona, sino que se intensifica, siendo su finalidad la elaboración de piezas de adorno y pequeños útiles como agujas de costura.
Nivel III Este nivel, correspondiente a los siglos y , es el que más información ha aportado y el que ha permitido una mejor comprensión sobre Los Castillejos. El inicio de este nivel se corresponde con la construcción de una muralla. Su simple técnica constructiva, así como la ausencia de zonas de piedras hincadas o de fosos, hacen que este sistema constructivo contraste con otras murallas como la del cercano asentamiento de la Mesa de Miranda, la de Yecla de Yestes o Saldeana.
Los Castillejos fue un centro de vital importancia dentro del ámbito de la metalurgia meseteña. La producción de instrumental se intensifica, pero como en el período anterior, se sigue basando en la elaboración de instrumentos relacionados con la vida cotidiana. Cabe destacar que en ninguna de las excavaciones se han encontrado armas, lo que permite deducir el espíritu social de los pobladores de Los Castillejos.
La cerámica local predominante será de la fábrica manual de recipientes abiertos (casquetes con labio exvasado, cuencos, escudillas,...) y vasos cerrados (con perfiles en S y cuellos cilíndricos). El tratamiento de la superficie de las cerámicas será muy variado, encontrándose ejemplos de bruñido, uso de técnica del peine, pintura, incisión, digitaciones,...El intercambio con el sudeste peninsular no es sólo una evidencia de la existencia de líneas de comercio, sino que sirvió como vehículo de introducción de nuevas técnicas de elaborar la cerámica, como lo es el torno rápido, lo que supondrá el origen de una posterior industria en relación con esta actividad.
Las actividades económicas no difieren de las del período anterior, aunque se intensificó el comercio a nivel peninsular y en relación con la meseta.
El final de la ocupación en Los Castillejos fue un abandono progresivo que llevó a sus habitantes hacia zonas más bajas y de mejor aprovechamiento económico.
Cultura material
Respecto al material recuperado, es abundante y variado, sobre todo el cerámico; especies a mano (principalmente peinadas), torneadas, lisas, toscas, decoradas, pintadas, etc. Además se hallaron objetos de uso personal, adornos en bronce (botones, hebillas de cinturón, agujas, fíbulas de distinta filiación, un depósito de bronces encontrado en 1931 en el que destaca una plaquita de cinturón con la representación de un grifo y una palmeta, de clara tradición orientalizante), útiles de hierro (hachas, ccomprensión y piezas comunes como fusayolas, molinos de mano, pesas de telar etc. El poblado no se romaniza, pues se destruye mucho antes que los demás castros, hacia el 400 a. C.
Véase también
Castro de la Mesa de Miranda Villa romana de El Vergel Vetones Castro de Las Cogotas Provincia romana de Lusitania
Notasa
Referencias
Bibliografía
Castillejos