La rebelión de Túpac Amaru II fue un movimiento anticolonial ocurrido entre 1780 y 1783 en el Virreinato del Perú. Iniciada el 4 de noviembre de 1780 en la provincia de Tinta, la insurrección fue encabezada por el curaca José Gabriel Condorcanqui Noguera, conocido como Túpac Amaru II, quien proclamó la abolición de los repartos mercantiles y de la mita minera. El levantamiento, que comenzó como una protesta contra los abusos fiscales y las reformas borbónicas, evolucionó hacia un amplio movimiento de resistencia indígena y mestiza que pretendía restaurar un nuevo imperio incaico.
La rebelión comenzó con la captura y ejecución del corregidor de Tinta, Antonio de Arriaga, y se extendió rápidamente por el sur andino. Las fuerzas rebeldes obtuvieron victorias iniciales, entre ellas, la toma de Ayaviri, la batalla de Pillpinto y la batalla de Sangarará, que consolidó temporalmente el control rebelde sobre la región del Cusco. A medida que las fuerzas realistas respondieron con una expedición punitiva, el movimiento insurgente comenzó a debilitarse.
El virrey Agustín de Jáuregui y el visitador español José Antonio de Areche movilizaron tropas desde Lima y otras regiones. Reunieron un ejército de alrededor de 17 000 indios auxiliares, tropas regulares y veteranas.Rotondo, pp. 324 Con el apoyo de estas fuerzas, repelieron el intento rebelde de capturar Cusco entre diciembre de 1780 y enero de 1781. Tras esta derrota, el movimiento se desintegró progresivamente, y muchos criollos se unieron a las fuerzas realistas.
A finales de febrero de 1781, las fuerzas realistas reunidas en el Cusco pasaron a la ofensiva, aprovechando su superioridad numérica y armamentística. Atacaron la base rebelde en Tinta y, tras una larga campaña, derrotaron al núcleo insurgente en la Batalla de Combapata y de Checacupe, entre el 5 y 6 de abril de 1781. Túpac Amaru II se retiró a Langui, donde fue traicionado y entregado a las autoridades, junto con parte de su familia.
Tras soportar torturas para delatar a sus seguidores, el 15 de mayo de 1781 Túpac Amaru II, su familia y sus capitanes fueron sentenciados a muerte. El 18 de mayo se intentó descuartizarlo vivo atando sus extremidades a caballos, pero el método fracasó. Finalmente fue decapitado y su cuerpo despedazado. Sus restos fueron repartidos en distintas localidades para intimidar a la población. El decreto posterior a su ejecución prohibió el quechua, el uso de ropas indígenas y toda mención o conmemoración vinculada a la cultura incaica.
A pesar de las ejecuciones de Tupac Amaru II y sus seguidores, la rebelión continuó. La influencia de Túpac Amaru II se extendió hacia el sur, dando inicio a la segunda fase de la rebelión: su expansión en el Alto Perú. En diciembre de 1780, comenzó un levantamiento liderado por Túpac Katari, con el apoyo de Diego Cristóbal Túpac Amaru, primo de Túpac Amaru II. A finales de abril de 1781, grupos indígenas de las provincias altas de Tinta se alzaron en apoyo a Diego Cristóbal, y se produjeron alzamientos en varias localidades como Paruro, Chumbivilcas, Urubamba, Calca, Lares, Paucartambo y Quispicanchis.Zudaire 1979:259 Parte de las fuerzas de Tupac Amaru II se unieron a esta insurrección.
En 1781, Katari sitió La Paz en dos ocasiones, en marzo y agosto, con un ejército mayoritariamente conformado por aymaras. Las fuerzas virreinales, hostigadas por ataques de guerrilleros, marcharon hacia el sur, enfrentándose a los rebeldes en varias localidades cercanas al lago Titicaca, y sitiaron Puno, Sorata y La Paz. Aunque los insurgentes de Diego Cristóbal Túpac Amaru tomaron Sorata, los sitios de Puno y la La Paz fueron finalmente levantadas, gracias a los refuerzos liderados por José Sebastián de Segurola.Rotondo, pp. 325-326 Finalmente, Sorata fue recuperada por las fuerzas realistas.
Los realistas ofrecieron una amnistía que fue aceptada por algunos líderes insurgentes, como Diego Cristóbal Túpac Amaru. Otros, como Túpac Katari, la rechazaron y continuaron la rebelión. Katari fue capturado y ejecutado en noviembre de 1781, lo que marcó la derrota definitiva de la rebelión en el Alto Perú. Diego Cristóbal fue arrestado en 1783 tras el rompimiento del acuerdo, condenado a muerte y ejecutado. La familia de Túpac Amaru fue desterrada a España. Solo sobreviven dos de sus miembros: Fernando Túpac Amaru y Juan Bautista Túpac Amaru, su hijo menor y medio hermano respectivamente.
Para el gobierno de Juan Velasco Alvarado, representó la primera gran insurrección de la Independencia del Perú y de América.La rebelión abarcó un territorio mayor que la guerra de independencia de los Estados Unidos, lo que resalta la magnitud de su alcance.
Antecedentes
En 1532, el explorador Francisco Pizarro inició el proceso de anexión de Tahuantinsuyo, aprovechándose de las divisiones internas entre los gobernantes incas y sus facciones militares, debilitadas tras la guerra civil inca. Para consolidar el dominio español, la Corona Española creó el Virreinato del Perú en 1542. Sin embargo, los incas y sus descendientes intentaron la reconquista de su imperio. Algunos lo hicieron inmediatamente, como los Incas de Vilcabamba, mientras que otros lo intentaron en los siglos y , pero estos intentos fracasaron, principalmente debido a la alianza establecida entre los españoles y los curacas locales y otros descendientes incas, quienes vieron respetadas sus tierras y el ofrecimiento de algunas prebendas.
Durante el , el campesinado indígena enfrentó una creciente presión económica y social, siendo considerado una clase social marginal. Con la creación del cargo de corregidor, les fueron arrebatadas las mejores tierras, siendo reducidos a la condición de siervos. A finales del , se intensificó el sistema del reparto de mercancías, en el que los corregidores obligaban a los indígenas a comprar bienes a precios elevados. Además, el tributo indígena y la mita minera, heredada del sistema incaico, oprimían a los pueblos indígenas para satisfacer las demandas de Lima. Cuando no podían pagar los tributos, se les confiscaban sus bienes o se les castigaba con flagelaciones, y algunos eran enviados a prisión. La mita minera, la forma más cruel de explotación desde tiempos prehispánicos, reclutaba a indígenas mayores de 18 años para enviarles a trabajar a centros mineros como Potosí; si bien en la época virreinal fue reformada, haciendo que los enviados a trabajar en las minas sólo fueran una vez al año, las condiciones seguían siendo extremas.
En 1776, como parte de las Reformas borbónicas, se creó el virreinato del Río de la Plata, separando los territorios de la Real Audiencia de Charcas del Virreinato del Perú. Esta medida modificó las rutas comerciales, favoreciendo a Buenos Aires en detrimento de Lima, lo que afectó económicamente a las regiones del sur del Virreinato peruano y del Alto Perú, incluyendo ciudades como Cusco, Arequipa, Puno, La Paz y Potosí.
Paralelamente, se incrementaron y cobraron con mayor eficiencia los impuestos, como la alcabala, afectando a los comerciantes del sur del Virreinato peruano y del Alto Perú, en su mayoría caciques o curacas de linaje real y cultura mestiza, que también fueron perjudicados por el desplazamiento arbitrario de autoridades indígenas.
En este contexto de creciente malestar, el recuerdo del Imperio incaico y sus símbolos cobró importancia entre la población indígena, convirtiéndose en un modelo de alternativa frente a un sistema económico que los oprimía. La rebelión de Túpac Amaru II, de esta forma, no solo representó un desafío a la nueva autoridad virreinal, sino que también influyó en los procesos posteriores hacia la Independencia del Perú.
Estrategias empleadas
Túpac Amaru planeó un golpe contra Antonio de Arriaga, corregidor de Canas y Canchis (Tinta), que atemorizase a los españoles y diera impulso a su movimiento anticolonial. Apresó a Arriaga tras una emboscada, haciéndole firmar una carta falsa a través de la que le fueron remitidos 22,000 pesos, barras de oro, mosquetes y mulas, gracias a los cuales comenzó a dar sustento económico a su alzamiento; posteriormente conseguiría más abastecimientos al confiscar productos y propiedades de otros corregidores. Tras enjuiciar y ahorcar públicamente a Arriaga el 10 de noviembre de 1780 en la plaza de Tungasuca, arengó a sus tropas sobre los objetivos de su movimiento: abolir las mitas, el reparto y a los corregidores, estimulándolos para que prestasen ayuda y perseverasen en una empresa destinada a su propia liberación. Desde entonces, asumió el nombre de "Túpac Amaru Inca".
El 16 de noviembre de 1780, Túpac Amaru redactó un bando donde decretaba la emancipación de los esclavos afroperuanos y africanos. En este documento exhortaba a todos los españoles «decentes», el clero y otras personas con amistad con la población peruana a unirse a la lucha contra las hostilidades y abusos de la población europea; y a todos los que habían sido maltratados por los «chapetones»(nombre despectivo para los españoles), incluyendo a los esclavos, para que los abandonaran. Esta decisión cumplía un fin táctico; con la huida de los esclavos, la economía de exportación colonial se desmoronaría y las fuerzas rebeldes crecerían. Además, el efecto psicológico supuso que en Lima, las clases altas en sus haciendas se preocuparan más por los esclavos desafiantes y los negros y mulatos libres que por la población de la sierra.Flores Galindo 1984 y Walker 2012 Cuarenta años más tarde, el libertador argentino, general José de San Martín, empleó la misma táctica a su llegada a las costas peruanas, prometiendo a los esclavos su libertad si se le unían.
Siguiendo las tradiciones culturales incaicas, la rebelión estuvo sustentada en una auténtica red de parentesco pues Túpac Amaru movilizó en primer término a su propia gente, a sus familiares y allegados de la provincia de Tinta. Por ello, Quispicanchis después de Canas y Canchis (Tinta), fue la provincia más susceptible de ser movilizada, debido a que una rama de la familia de Túpac Amaru residía allí.
A los lazos del parentesco habría que sumar actividades económicas afines; varios parientes del líder revolucionario ejercían como él actividades comerciales de arrieraje. Sus manifiestos pudieron haber sido distribuidos por el Alto Perú por el gremio de arrieros en sus rutas normales, cumpliendo ese gremio un rol muy importante en la organización del movimiento. Existió también la solidaridad de numerosos caciques que suministraron hombres y provisiones. Vale decir que ciertos patrones de comportamiento social andino, como la reciprocidad simétrica tanto como la mita y el tributo como vínculos comunales, y la solidaridad entre caciques, fueron utilizados por Túpac Amaru en la organización de su rebelión.
A medida que la revolución se propagaba fuera de la provincia peruana de Tinta iba disminuyendo en su fuerza, puesto que en provincias como Calca, Lares, Cotabamba, Abancay se produjo una resistencia realista importante contra Túpac Amaru. Una de las causas fue la resistencia étnica, al ser considerado como un advenedizo e impostor por ser mestizo, razón por la que no había obtenido el decisivo apoyo de los doce ayllus reales (o panacas) del Cusco.