José Mejía Lequerica (también llamado José Mexía del Valle y Lequerica) (Quito, 24 de mayo de 1775-Cádiz, 27 de octubre de 1813) fue un catedrático y político criollo quiteño de ascendencia española del Virreinato de Nueva Granada, destacado por su labor como diputado de las Cortes de Cádiz, donde se hizo famoso por sus dotes oratorias.

Primeros años José Mejía Lequerica nació el 24 de mayo de 1775 de la relación entre el abogado José Mejía del Valle y Manuela Lequerica Barrioteca, en la parroquia de San Marcos, en la capital de la Real Audiencia de Quito, en el Virreinato de Nueva Granada, actual Ecuador. Su nacimiento fue fruto de una relación ilegítima entre sus padres ya que Manuela estaba casada con Antonio Cerrajería, lo que condicionaría el resto de su vida.

Cuando tenía diez años empezó a estudiar en el Colegio de San Fernando. Desde muy temprana edad destacó como estudiante de gran inteligencia, cursando con tan solo 19 años Gramática Latina, Filosofía y la Sagrada Teología. En 1805 optó por el título de Bachiller en Medicina y luego por el Bachiller de Cánones (Leyes). La Universidad se negó a graduarle hasta que legitimara y limpiara su nombre, pues al ser hijo natural, no se le consideraba apto para el grado.

En 1796, contrae matrimonio con Manuela Espejo, hermana de Eugenio Espejo un año después de su muerte, y quien es considerado el precursor más importante de la Independencia del actual Ecuador y del cual fue discípulo. Tuvo acceso a su biblioteca personal que había logrado formar a partir de la expulsión de los jesuitas.

Investigaciones botánicas y viaje a Madrid

Publicación de Plantas Quiteñas izquierda|miniaturadeimagen|290x290px|Pintura de Vicente Albán utilizada en la portada del libro de Eduardo Estrella titulado "Jose Mejia: Primer Botanico Ecuatoriano" Fue un botánico y etnobotánico destacado durante el . Aprendió de Anastasio Guzmán, quien fue un botánico de Andalucía y llegó a realizar estudios en Quito en 1801. En sus investigaciones, Mejía Lequerica, logró describir nuevos géneros de vegetales y lo hacía siempre con un sentido práctico resaltando sus aplicaciones para mejorar la salud de las personas. De manera similar a cómo Pedro Vicente Maldonado estuvo relacionado con la Misión geodésica en el , Mejía Lequerica entabló amistad con los científicos que formaron parte de la Expedición Botánica que había empezado en 1783 con José Celestino Mutis a la cabeza, que buscaba estudiar las quinas de Loja. Para ello, Mejía Lequerica envío desde Quito a Bogotá esqueletos de plantas, descripciones botánicas en latín y varias láminas. Su gran proyecto se encuentra en el libro Plantas Quiteñas. Lamentablemente solo se ha identificado el segundo cuaderno en el archivo del Jardín Botánico de Madrid. Fue un trabajo que se encuentra inserto dentro de una larga tradición de trabajos naturalistas de Ecuador como el Pedro de Mercado en el o también las investigaciones de Juan de Velasco y la amplísima obra de Pedro Franco Dávila en el XVIII. Desde los años 1799 hasta 1808 los botánicos de España Juan Tafalla y Juan Agustín Manzanilla, así como los pintores José Gabriel Rivera, Xavier Cortés y Vicente Albán recorrieron las principales zonas florísticas de la región costa: Guayas, Los Ríos y Manabí. Sus resultados los publicaron en Flora Huayaquilensis. También investigaron los Andes, en especial la quina de Malbucho, Lita, Cuenca, Loja y Jaén. Lograron describir 32 especies distintas y se logró publicar un libro titulado Flora Quitensis.

El trabajo de Mejía Lequerica se desarrolla durante una época en la que la investigación botánica estaba cobrando mucha importancia: además de la expedición, se encontraba también el trabajo de Anastasio Guzmán quien fuera su maestro, las expediciones que realizaba Alexander von Humboldt en Sudamérica y el trabajo de Francisco José de Caldas. Es más, fue a través de su relación con Caldas que Mejía Lequerica solicitó presentarse a Mutis y ponerse a su servicio. Por su parte Mutis destacaría la pasión y conocimiento de quien se quería convertir en su discípulo y lograría ser "agregado meritorio de la expedición" con la siguiente frase:“He observado que Mejía ha tomado muy de veras los consejos que usted le dio en su última; desde ese día no piensa, no habla, no respira sino botánica; hace frecuentes salidas a los alrededores, se oculta de mí, pues teme con fundamento que yo posea las yerbas de estas cercanías”No obstante, a pesar de que Caldas al inicio fue el vínculo entre Mutis y Mejía, después empezó a sentirse amenazado por quien podría convertirse en un rival en los trabajos botánicos desarrollados en la Audiencia. Esto se debió además a que muchas plantas que había descrito Mejía Lequerica en su trabajo, también habían sido parte de las investigaciones de Caldas. Y es cierto, Plantas Quiteñas es un trabajo muy meritorio que pasó a la historia como la primera publicación botánica de Ecuador en basar su sistema en la clasificación de Linneo. Sus investigaciones fueron realizadas entre 1802 y 1806 en una región tropical cercana a Quito, en lo que actualmente es parte de la provincia de Santo Domingo, principalmente.

Su posterior participación en las Cortes de Cádiz lo incluyó en el grupo de tres americanos que se dedicaron a la botánica y representaron a sus territorios durante las reuniones, junto al neogranadino Francisco Antonio Zea y el novohispano Pablo de la Llave.

Problemas en Quito y defensa militar de Madrid Las imposiciones sociales y los prejuicios, dificultan la vida de José Mejía Lequerica en Quito y le animan a viajar a España en 1807, antes de que termine la Expedición Botánica. Por ejemplo, En 1803 la administración española bloqueó su acceso a una cátedra de filosofía. También le negarían el título de doctor por razones políticas. En 1805 le negaron la cátedra de medicina, debido a que las reformas a las materias que se enseñaban en la universidad estaban poniendo en crisis el pensum escolástico. Con su insitencia logró ser profesor en la universidad y contó con alumnos destacados como Carlos de Montúfar, quien perseguiría su interés científico en años posteriores. No obstante, es importante destacar que la situación de la universidad era crítica y había habido varios intentos se habían hecho antes, por parte de Pérez Calama y el Héctor Luis de Carondelet para ampliar la cantidad de materias que se enseñaba para incluir matemáticas y ciencia. Por esta razón fue primeramente a Guayaquil donde su mecenas y amigo Juan José Arias-Dávila y Matheu, el Conde de Puñorostro, le ofrecerá la propuesta de ir a Madrid en 1807. Encontró empleo en el Hospital General de Madrid en donde ejercía sus conocimientos que había aprendido de Espejo. Cuando en 1808 las tropas franceses invaden la Península, Mejía Lequerica se une a la lucha contra los invasores, enrolándose en el ejército popular. Sale de Madrid disfrazado de carbonero y tras varias jornadas a pie llega a Sevilla y posteriormente llegar a Cádiz, junto a su fiel amigo el Conde de Puñorrostro, donde vuelve a alistarse en el ejército popular, aquí escribe a Manuela de la Santa Cruz y Espejo, su esposa: Si salgo con vida y honra, como lo espero de Dios, tendrás en tu compañía un hombre que habrá mostrado no estar por demás en el mundo.Mejía, siendo un ilustrado admiraba mucho a la ilustración francesa, sin embargo durante su combate contra ellos, llegó a cambiar de opinión según su correspondencia con su esposa Manuela donde le dice:¡Ay, Manuela mía! ¡Qué diferentes son los chapetones y los franceses de lo que allá nos figuramos! ¡Qué falsos, qué pérfidos, qué orgullosos, qué crueles, qué demonios estos! (…) Al contrario, los españoles, ¡qué sinceros, qué leales, qué humanos, que benéficos, qué religiosos y qué valientes! Hablo principalmente del pueblo bajo y del estado medio; porque en las primeras clases hay muchos egoístas, ignorantes, altaneros y mal ciudadanos…

Cortes de Cádiz miniaturadeimagen|290x290px|Monumento a las Cortes de Cádiz, donde consta la placa que hace referencia al diputado Mexía Lequerica Fue durante este momento que la Junta Central y después de la Regencia convocó a Mejía Lequerica a las Cortes. Fue designado diputado suplente por Quito, mientras que Matheu fue por Santafé de Bogotá (a pesar de que este último nació en Quito, el hecho de representar a un territorio que se encuentra actualmente en Colombia hace que frecuentemente no se lo tome en cuenta en la historia). Desde que las Cortes se instalaron el 24 de septiembre de 1810 en San Fernando (Cádiz), Mejía defendió los derechos y las necesidades de América, la libertad de expresión y de imprenta y criticó duramente a la Inquisición en discursos llenos de brillantez y vehemencia, lo que le convirtió en uno de los más aplaudidos oradores de las sesiones de Cortes. Tras los trágicos acontecimientos en Quito del 2 de agosto de 1810, Mejía Lequerica intervino en Cádiz en defensa de la causa de los próceres asesinados, obligando al presidente Molina, entonces al mando de la Real Audiencia de Quito, a dar explicaciones públicas de lo acontecido. Fue un diputado que destacó por su educación, se alió a los liberales, entabló amistad con Agustín de Argüelles en los primeros momentos del constitucionalismo gaditano, aunque cuando proponía su posición americanista a veces no veía respaldo en este grupo por lo que se fue alejando paulatinamente. Participó además en varias comisiones de las Cortes dentro de las que destacan: la instalación de las Cortes, sanidad pública, de examen de empleos vacantes, sobre el reglamento del poder ejecutivo, de la organización del gobierno, sobre el tribunal de Hacienda, acerca de las infracciones a la Constitución y de la encargada del traslado a Madrid del gobierno. Publicó además en el periódico La Abeja, parte de la prensa liberal en Cádiz.

Una de sus propuestas fue que en el Estado Liberal basado en los tres poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, siguiendo a Montesquieu, se les cambiase los tratamientos honoríficos. Al Ejecutivo se le debería tratar de Alteza, algo que compartiría con el Rey y las Cortes. A los Tribunales Superiores (Judicial) el de Nación y a las Cortes (Legislativo) el de Majestad. Su propuesta rompía con la manera en que se trataba honoríficamente a los poderes ya que el término Majestad estaba reservado para el monarca y ahora debía ser para la Corte, que representaba ahora la soberanía a partir de la Constitución. Las Cortes accedieron a su propuesta sin discusión, lo que simbólicamente significa mucho: un diputado americano, proveniente de un nacimiento ilegítimo, de una de las jurisdicciones más pequeñas de la monarquía, propuso una de las grandes conquistas del liberalismo hispano.

Propuestas en las Cortes Busto memorial de José Mejía Lequerica en la Plaza de España de Cádiz|miniatura La postura de Mejía era al mismo tiempo liberal y autonomista. Junto con Vicente Morales Duárez y Ramón Power buscaron hacer una propuesta que no solamente haga valer su presencia sino también respetar sus derechos. Reclamaban tres puntos:

Igualdad de derechos respecto a los españoles europeos Extensión de su representación nacional como parte integrante de la monarquía La proclamación de una amnistía a los encausados en movimientos insurgentes americanos

No obstante, esto no terminó ahí, puesto que el 16 de diciembre los diputados americanos presentaron una serie de once proposiciones que simbolizaban las reformas por las que se había luchado durante los últimos años:

Representación proporcional equitativa en las presentes Cortes Igualdad de derechos de los americanos, españoles e indios para poder ejercer cualquier cargo político, eclesiástico o militar Distribución de la mitad de los cargos en favor de los naturales de cada territorio Creación de comités consultivos para la elección de cargos públicos entre los residentes de la localidad El restablecimiento de la orden de los jesuitas