Después de la Anschluss de Alemania nazi y Austria en marzo de 1938, el siguiente objetivo del líder nazi Adolf Hitler era la anexión de Checoslovaquia. Su pretexto fueron las supuestas necesidades sufridas por las poblaciones germanas que habitaban las regiones fronterizas con Checoslovaquia en el norte y oeste, conocidas como los Sudetes. La incorporación de los territorios limítrofes checoslovacos a la Alemania nazi dejaría al resto del país incapaz de resistir a la posterior ocupación.

Las demandas de autonomía de los Sudetes thumb|250px|right|De izquierda a derecha: Chamberlain, Daladier, Hitler, Mussolini y el conde Ciano, fotografiados antes de firmar el Acuerdo de Múnich que concedió los Sudetes a Alemania.

El líder alemán de los Sudetes pronazi Konrad Henlein ofreció el Partido Alemán de los Sudetes (SDP) como agente para la campaña de Hitler. Henlein se reunió con el Führer en Berlín el 28 de marzo de 1938, donde fue instruido para presentar demandas inaceptables para el gobierno checoslovaco, liderado por el presidente Edvard Beneš. El 24 de abril, el SDP publicó los Decretos de Carlsbad, exigiendo la autonomía de los Sudetes y la libertad de profesar la ideología nazi. Si se accedía a las demandas de Henlein, los Sudetes podrían entonces alinearse con la Alemania nazi.

El Acuerdo de Múnich thumb|200px|upright|Edvard Beneš, el segundo Presidente de Checoslovaquia y líder del Gobierno checoslovaco en el exilio.

Como la reacción al Anschluss lo había demostrado, los gobiernos de Francia y el Reino Unido estaban decididos a evitar la guerra a cualquier precio. El gobierno francés, que no deseaba hacer frente a la Alemania nazi en solitario, siguió el ejemplo del gobierno británico y de su primer ministro Neville Chamberlain. Chamberlain creía que las quejas alemanas acerca de los Sudetes estaban justificadas y que las intenciones de Hitler estaban dentro de los límites razonables. Tanto Reino Unido como Francia, aconsejaron a Checoslovaquia ceder a las exigencias alemanas. Benes se resistió y el 20 de mayo una movilización parcial se puso en marcha, en respuesta a la posible invasión alemana. Diez días más tarde, Hitler firmó una directiva secreta de guerra contra Checoslovaquia que comenzaría a más tardar el 1 de octubre.

Mientras tanto, el gobierno británico exigió que Beneš solicitase un mediador. Sin el deseo de romper los lazos de su gobierno con la Europa Occidental, Beneš aceptó de mala gana. El gobierno británico nombró a Lord Runciman y lo instruyeron para que persuadiera a Beneš a acordar un plan aceptable para la población alemana de los Sudetes. El 2 de septiembre , Beneš presentó el Cuarto Plan, concediendo casi todas las demandas de los Decretos de Carlsbad. Intentando obstaculizar la conciliación, sin embargo, el SDP se manifestó, hecho que provocó la actuación policial en Ostrava el 7 de septiembre. Los alemanes de los Sudetes rompieron las negociaciones el 13 de septiembre, tras lo cual siguieron la violencia y los disturbios. Mientras las tropas checoslovacas intentaban restaurar el orden, Henlein voló a Alemania y el 15 de septiembre emitió una proclama exigiendo la toma de los Sudetes por Alemania.

El mismo día, Hitler se reunió con Chamberlain y exigió la rápida adquisición de los Sudetes por el Tercer Reich bajo la amenaza de guerra. Los checos, afirmaba Hitler, estaban masacrando a los alemanes de los Sudetes. Chamberlain comunicó la demanda a los gobiernos británico y francés, y ambos aceptaron. El Gobierno checoslovaco se resistió, argumentando que la propuesta de Hitler arruinaría la economía de la nación y conduciría en última instancia al control de toda Checoslovaquia por los alemanes. El Reino Unido y Francia emitieron un ultimátum, comprometiendo a Francia en la defensa de Checoslovaquia si aceptaba. El 21 de septiembre, Checoslovaquia capituló. Al día siguiente, sin embargo, Hitler añadió nuevas exigencias, insistiendo en que las reivindicaciones de Polonia y el Reino de Hungría también deberían cumplirse.

La capitulación de Checoslovaquia precipitó un estallido de indignación nacional. En las manifestaciones y mítines, los checos y los eslovacos pidieron un gobierno militar fuerte para defender la integridad del Estado. Un nuevo gabinete, bajo las órdenes del General Jan Syrový, se instaló y el 23 de septiembre se emitió un decreto de movilización general. El ejército checoslovaco, moderno y poseedor de un excelente sistema de fortificaciones fronterizas, estaba dispuesto a luchar. La Unión Soviética anunció su voluntad de ayudar a Checoslovaquia. Benes, sin embargo, se negó a ir a la guerra sin el apoyo de las potencias occidentales.

El 28 de septiembre, Chamberlain hizo un llamamiento a Hitler para una conferencia. Hitler se reunió al día siguiente, en Múnich, con los jefes de los gobiernos de Francia, Reino de Italia y el Reino Unido. El gobierno checoslovaco no fue ni invitado ni consultado. El 29 de septiembre, el Acuerdo de Múnich fue firmado por Alemania, Italia, Francia y el Reino Unido. El gobierno checoslovaco capituló el 30 de septiembre y acordó respetar el Acuerdo de Múnich, que estipulaba que debía ceder el territorio checoslovaco de los Sudetes a Alemania. La ocupación alemana de los Sudetes se completaría el 10 de octubre. Una comisión internacional que representaba a Alemania, el Reino Unido, Francia, Italia y Checoslovaquia supervisaría un plebiscito para determinar la frontera final. El Reino Unido y Francia se comprometieron a participar en una garantía internacional de las nuevas fronteras contra la agresión no provocada. Alemania e Italia, sin embargo, no se unirían en la garantía hasta que los problemas de las minorías polaca y húngara se resolvieran.

El 5 de octubre, Beneš renunció como presidente de Checoslovaquia, dando cuenta de que la caída de Checoslovaquia fue fait accompli. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, formaría un Gobierno checoslovaco en el exilio en Londres.

El primer arbitraje de Viena

A principios de noviembre de 1938, en virtud del primer arbitraje de Viena, que fue el resultado del acuerdo de Múnich, Checoslovaquia (y más tarde Eslovaquia) - después de que no había podido llegar a un acuerdo con el Reino de Hungría y Polonia - se vio obligado por Alemania e Italia a ceder el sur de Eslovaquia (un tercio del territorio de Eslovaquia) a Hungría, mientras que Polonia invadió Zaolzie poco después.

Como resultado, Bohemia, Moravia y Silesia perdieron alrededor del 38% de su superficie total en favor de Alemania, con alrededor de 3,2 millones de habitantes alemanes y 750000 checos. Hungría, a su vez, recibió 11.882 kilómetros cuadrados en el sur de Eslovaquia y el sur de Rutenia; de acuerdo con un censo de 1941, alrededor del 86,5% de la población de este territorio era húngaro. Polonia adquirió la ciudad de Český Těšín y sus alrededores (unos 906 km², unos 250000 habitantes, el 36 % polacos) y dos zonas fronterizas de menor importancia en el norte de Eslovaquia, más concretamente en las regiones de Spiš y Orava. (226 km², 4280 habitantes, solo 0,3% polacos).

Poco después de Múnich, 115000 checos y 30000 alemanes huyeron a lo que quedaba de Checoslovaquia. Según el Instituto de Ayuda al Refugiado, el número real de los refugiados a 1 de marzo de 1939 se situó en casi 150000.Forced displacement of Czech population under Nazis in 1938 and 1943, Radio Prague

El 4 de diciembre de 1938 hubo elecciones en el Reichsgau Sudetes, en la que 97,32% de la población adulta votó a favor de NSDAP. Cerca de medio millón de alemanes los Sudetes se unieron al partido nazi, lo que representaba el 17,34% de la población alemana de los Sudetes (la participación promedio del NSDAP en la Alemania nazi fue de 7,85%). Esto significa que los Sudetes era la mayor región "pro-nazi" durante el Tercer Reich.Zimmermann, Volker: Die Sudetendeutschen im NS-Staat. Politik und Stimmung der Bevölkerung im Reichsgau Sudetenland (1938-1945). Essen 1999. (ISBN 3-88474-770-3) Debido a sus conocimientos de la lengua checa, muchos alemanes de los Sudetes fueron empleados en la administración del Protectorado de Bohemia y Moravia, así como en las organizaciones nazis (Gestapo, etc.) El más destacado fue Karl Hermann Frank: el general de las SS y Policía y secretario de Estado en el Protectorado.

La Segunda República (octubre de 1938-marzo de 1939)

La República Checoslovaca, muy debilitada, se vio obligada a otorgar concesiones importantes. El comité ejecutivo de la República Eslovaca Partido Popular se reunió en Žilina, el 5 de octubre de 1938, y con la aquiescencia de todos los partidos eslovacos excepto los socialdemócratas formaron un gobierno autónomo bajo el eslovaco Jozef Tiso. Del mismo modo, las dos facciones principales en la Rutenia subcarpática, los rusófilos y los ucraniófilos, acordaron el establecimiento de un gobierno autónomo, que se constituyó el 8 de octubre de 1938. Como reflejo de la propagación de la moderna conciencia nacional de Ucrania, la facción pro-Ucrania, encabezada por Avhustyn Voloshyn, obtuvo el control del gobierno local y la Rutenia subcarpática fue renombrada Cárpatos-Ucrania.

left|thumb|La reunión de Hácha, Hitler y Göring en Berlín, el 14/15 de marzo de 1939 En noviembre de 1938, Emil Hácha, que sucedió a Beneš, fue elegido presidente de la Segunda República federada, Checo-Eslovaquia formada por tres partes: Bohemia y Moravia, Eslovaquia, y Cárpatos-Ucrania. A falta de una frontera natural y al haber perdido su costoso sistema de fortificación de fronteras, el nuevo Estado era militarmente indefendible. En enero de 1939, las negociaciones entre Alemania y Polonia se rompieron. Hitler, empeñado en la guerra contra Polonia, consideraba necesario eliminar Checoslovaquia en primer lugar. Se planeó una invasión alemana de Bohemia y Moravia para la mañana del 15 de marzo. En el ínterín, negoció con el Partido Popular Eslovaco y con Hungría para preparar la desmembración de la República antes de la invasión. El 13 de marzo, invitó a Tiso a Berlín y el 14 de marzo, la Dieta eslovaca, convocada, por unanimidad declaró la independencia de Eslovaquia. Cárpatos-Ucrania declaró su independencia, las tropas húngaras ocuparon el 15 de marzo el este de Eslovaquia. Hitler convocó al Presidente Hacha a Berlín y durante las primeras horas del 15 de marzo, informó a Hacha de la inminente invasión alemana. Amenazó con un ataque de la Lutfwaffe sobre Praga, Hitler convenció a Hácha de la capitulación del ejército checoslovaco. Hácha sufrió un ataque cardíaco durante la reunión, y tuvo que ser atendido por el personal médico, para finalmente ceder y aceptar los términos de rendición de Hitler. Luego, en la mañana del 15 de marzo, las tropas alemanas entraron en Bohemia y Moravia, sin encontrar resistencia. La invasión por parte de Hungría de Cárpatos-Ucrania si encontró resistencia, pero el ejército checoslovaco fue rápidamente aplastado. El 16 de marzo, Hitler fue a Checoslovaquia y desde el Castillo de Praga de Bohemia y Moravia, proclamó un protectorado alemán (Protectorado de Bohemia y Moravia).