miniaturadeimagen|Emblema de la Orden de Calatrava, en la que Álvaro Pérez de Castro ingresó como familiar en 1204. miniaturadeimagen|alt=Alfonso IX de León.|Alfonso IX de León. miniaturadeimagen|Vista de Garcíez.|alt=Vista de Garcíez. miniaturadeimagen|Fotografía de la Peña de Martos, cuya localidad fue sitiada por los musulmanes en 1227. miniaturadeimagen|alt=Busto de Muhammad ibn Nasr en Arjona, más conocido como Ibn al-Aḥmar, castellanizado Alhamar.|Busto de Muhammad ibn Nasr en Arjona, más conocido como Ibn al-Aḥmar, castellanizado Alhamar. miniaturadeimagen|Vista del Alcázar de Jerez de la Frontera. La batalla de Jerez, librada en 1231, supuso la derrota de las tropas del rey taifa de Sevilla. miniaturadeimagen|Retrato imaginario de Fernando III el Santo, de Carlos Múgica y Pérez. 1850. (Museo del Prado, Madrid). La ciudad de Córdoba fue conquistada por las tropas de Fernando III en 1236. miniaturadeimagen|alt=Vista de la plaza en honor a Fernando III el Santo en Iznatoraf.|Vista de la plaza en honor a Fernando III el Santo en Iznatoraf. miniaturadeimagen|Torre de la Calahorra y Puente Romano de Córdoba. La ciudad de Córdoba padeció una hambruna en el año 1238. miniaturadeimagen|alt=Doña Mencía López de Haro, segunda esposa de Don Álvaro.|Doña Mencía López de Haro, segunda esposa de Don Álvaro. miniaturadeimagen|alt=Monasterio de Santa María de Valbuena, lugar de descanso de Don Álvaro Pérez de Castro.|Monasterio de Santa María de Valbuena, lugar de descanso de Don Álvaro Pérez de Castro.
Álvaro Pérez de Castro «el Castellano» (m. Orgaz, 1240) fue un noble castellano, hijo de Pedro Fernández de Castro el Castellano, señor de la Casa de Castro, y de Jimena Gómez, hija de Gómez González de Manzanedo. Señor de la Casa de Castro y conde de Urgel por su matrimonio con Aurembiaix de Urgel, hija de Armengol VIII de Urgel, desempeñó los cargos de alférez del rey y mayordomo mayor del rey Alfonso IX de León. Posteriormente, fue el representante del rey Fernando III de Castilla en la ciudad de Córdoba, en cuya conquista tomó parte en 1236.
Fue bisnieto del rey Alfonso VII de León.
Orígenes familiares Fue hijo de Pedro Fernández de Castro el Castellano, señor de la Casa de Castro, y de su esposa Jimena Gómez. Por parte paterna eran sus abuelos Fernando Rodríguez de Castro el Castellano, señor de la Casa de Castro y del Infantado de León, y su esposa Estefanía Alfonso la Desdichada, hija ilegítima de Alfonso VII de León. Sus abuelos maternos fueron Gómez González de Manzanedo, alférez del rey Sancho III de Castilla, y mayordomo mayor de los reyes Sancho III, Fernando II de León y Alfonso VIII de Castilla, y su esposa Milia Pérez de Lara, hija del conde Pedro González de Lara.La filiación de Milia queda demostrada en varios documentos, especialmente en uno del 31 de enero de 1147 en la catedral de Burgos cuando, junto con sus hermanos, confirma en un documento de su madre, la condesa Ava, en la que se otorgan fueros al pueblo y hospital de San Juan de Tardajos, Comes Malricus, una cum fratribus et sororibus nostris Albar Petriz. Fernan Petriz, Comitissa domna Elvira, Mari Petriz, Milia Petriz. Fue hermano de Elo Pérez de Castro y de Estefanía Pérez de Castro, siendo esta última la única de sus hermanas que permaneció soltera, según consta en los documentos de la época.
Biografía En 1204 su padre, Pedro Fernández de Castro ingresó como familiar en la Orden de Calatrava, junto a su esposa Jimena Gómez, y sus hijos Álvaro Pérez de Castro y Elo Pérez de Castro. En 1212, año de la batalla de las Navas de Tolosa, contrajo matrimonio con la condesa Aurembiaix de Urgel, hija del difunto conde Armengol VIII de Urgel y de Elvira Pérez de Lara, y que en el año 1209 había sido prometida en matrimonio al infante Jaime de Aragón, que llegaría a reinar como Jaime I de Aragón, pasando a convertirse en conde consorte de Urgel. Su padre, Pedro Fernández de Castro, falleció en 1214, mientras se hallaba en el reino de Marruecos, y fue sepultado en el monasterio de Santa María de Valbuena donde posteriormente fueron enterrados dos de sus hijos, Álvaro Pérez de Castro y Elo Pérez de Castro.
En 1221 y 1222 Álvaro Pérez de Castro desempeñó el cargo de alférez del rey Alfonso IX de León, y en 1223 desempeñó el cargo de mayordomo mayor del rey Alfonso IX de León, habiendo sido precedido en este último cargo por Fernando Fernández de Cabrera y siendo sucedido en el mismo por el infante Pedro de Portugal, hijo del rey Sancho I de Portugal.
La campaña de 1225 y la tenencia de Andújar y Martos En 1225, Álvaro Pérez de Castro, leal a los musulmanes, participó junto con 160 caballeros cristianos en la defensa de la ciudad de Jaén, que fue sitiada por Fernando III de Castilla, quien no pudo conquistar la ciudad por la carencia de máquinas de asedio..
En 1225, tras la conquista de la ciudad de Loja por los castellanos, Fernando se dirigió a devastar la Vega de Granada, pero Álvaro Pérez de Castro actuó de mediador entre los cristianos y los granadinos, logrando que Fernando III suspendiese los ataques, siéndole entregados entonces al rey 1.300 cautivos cristianos que se hallaban en manos de los granadinos. Después de alcanzar dicho acuerdo, Álvaro Pérez de Castro recuperó el favor del rey Fernando III y retornó junto a él hacia tierras castellanas.
En 1225, al-Bayyasi, emir de Baeza entregó a Fernando, entre otros, el castillo de Andújar y los castillos de la Peña y el de la Villa en Martos, aunque algunos autores sostienen que dicha entrega fue realizada en otro momento, encomendando a continuación el rey la tenencia, cuyas rentas ascendían a 50.000 maravedís alfonsíes, de las fortalezas de Andújar y Martos a Álvaro Pérez de Castro, al tiempo que en la zona se asentaban tropas de las Órdenes de Santiago y Calatrava, pasando a convertirse la localidad de Martos en el centro del dispositivo cristiano de defensa en la zona.
Desde que fue entregada al rey Fernando III, la localidad de Andújar se convirtió en el punto de reunión de los ejércitos cristianos que combatían al sur de Sierra Morena, y Álvaro Pérez de Castro desempeñó la tenencia de las fortalezas de Martos y Andújar entre el 5 de septiembre de 1225 y el 16 de enero de 1227, fecha en la que deja de aparecer como tenente de dichas fortalezas en los documentos regios. Desde el momento en que tomó posesión de la tenencia de ambas fortalezas, Álvaro Pérez de Castro comenzó a realizar incursiones de devastación y saqueo en las tierras que rodeaban sus castillos y que permanecían leales al gobernador almohade de Sevilla, quien reunió un ejército con tropas reclutadas en Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera y Tejada, y que fue derrotado por Álvaro Pérez de Castro en una batalla campal en la que ocasionó graves pérdidas a los almohades, lo que motivó que la mayoría de las villas situadas entre Sevilla y Córdoba, a fin de evitar los ataques cristianos, reconociesen a al-Bayyasi como a su señor, pues era aliado del rey de Castilla.
Poco después de la victoria de Álvaro Pérez de Castro en dicha batalla campal, los musulmanes sitiaron y tomaron el castillo de Garcíez, en el que se hallaba un caballero llamado Martín Gordillo, a pesar de que Álvaro Pérez de Castro acudió en su socorro. Pero no llegó a tiempo de impedir que fuera ocupada por los almohades, lo que provocó que Fernando III, acompañado por varios magnates y prelados de su reino se dirigiese hacia Andújar, lo que sorprendió a Álvaro Pérez de Castro, que se hallaba en la ciudad de Córdoba en compañía del al-Bayyasi.
Una vez reunidos el emir de Baeza y Fernando III en Andújar, acordaron que el al-Bayyasi entregaría al soberano castellano otros tres castillos, y que hasta que le fuesen entregados, el castillo de Baeza sería ocupado por tropas castellanas, instalándose en él a continuación los maestres de las Órdenes de Santiago y de Calatrava, y mientras tanto Fernando III asedió la localidad de Capilla, situada en la actual provincia de Badajoz, al tiempo que, en el mes de julio de 1226, el al-Bayyasi, conocido como "el Baezano", era decapitado por traición por los almohades en la localidad cordobesa de Almodóvar del Río.
La ejecución del al-Bayyasi provocó que el señor de Jaén atacase la guarnición cristiana que se hallaba en el alcázar de Baeza, la cual resistió en el interior del alcázar, a pesar de que los musulmanes dominaban el resto de la ciudad. A pesar de ello, el señor de Jaén, temeroso de que acudiesen a la zona refuerzos cristianos, abandonó la ciudad sin haber sitiado el alcázar, provocando con ello que la población musulmana de las localidades de Baeza, Martos y Andújar, entre otras, abandonasen sus ciudades a finales de 1226, quedando desocupada Baeza de musulmanes en el segundo semestre de ese año.
En 1227 Fernando III de Castilla nombró a Lope Díaz de Haro tenente de Baeza. Los primeros pobladores cristianos comenzaron a llegar a las localidades de Baeza, Andújar y Martos, al tiempo que en esta última la tenencia de Álvaro Pérez de Castro se vio reforzada por la presencia de Tello Alfonso de Meneses, hijo de Alfonso Téllez de Meneses y sobrino de Tello Téllez de Meneses, obispo de Palencia.
El sitio de Martos (1227) En el primer semestre de 1227, hallándose fuera de Martos tanto Álvaro Pérez de Castro como Tello Alfonso de Meneses, pues este último se encontraba avituallándose en las localidades cordobesas de Lucena, Baena y Castro del Río, la localidad de Martos fue atacada por las tropas musulmanas del reino de Sevilla, lo que provocó el temor de Tello Alfonso de Meneses, que sabía que la ciudad de Martos no se hallaba en condiciones de ofrecer una resistencia prolongada al enemigo.
Por ello, a pesar de que la localidad estaba cercada, logró introducirse en ella junto con la mayor parte de sus tropas y resistir en la ciudad, a pesar de que el castillo de la Peña de Martos, situado en la cumbre de la Peña que domina la localidad, había sido ocupado por los musulmanes. Según la Crónica de Castilla y otras crónicas de la época, Álvaro Pérez de Castro había dejado a don Tello con 50 caballeros, pero este dejó la plaza con todas las tropas disponibles para realizar una incursión. El caudillo musulmán Alhamar de Arjona (futuro primer rey nazarí de Granada) lo supo de inmediato y decidió aprovechar aquella circunstancia favorable para apoderarse de Martos.
Entonces la condesa Aurembiaix de Urgel, esposa de Álvaro Pérez de Castro, que se encontraba en Martos a pesar de que su esposo se hallaba en Toledo junto al rey Fernando III, envió recado a don Tello para que regresase a toda prisa. Mientras tanto tuvo que recurrir al expediente desesperado de ordenar a las mujeres que se quitasen sus tocas y empuñasen las armas (En una plaza tomada por asalto, las mujeres son parte del botín). En contra de leyendas y distorsiones posteriores, la condesa no intentó engañar al enemigo fingiendo que sus mujeres eran hombres. Alhamar de Arjona sabía a ciencia cierta que Martos estaba desguarnecido, pero al acudir a toda prisa no llevó consigo máquinas de asedio, de manera que rodeo Martos sin asaltarlo de inmediato. Poco después llegó Tello Alfonso de Meneses, que vaciló al ver el número de enemigos, pero un caballero llamado Diego Pérez de Machuca le incitó a actuar y lanzaron una carga que logró cruzar las líneas enemigas, no sin sufrir bajas. Es erróneo atribuirle la defensa de Martos a Mencia López de Haro, pues esta mujer no se casó con Álvaro Pérez de Castro hasta muchos años después.