Loveless es el segundo álbum de estudio de la banda irlandesa de rock alternativo My Bloody Valentine. Salió a la venta el 4 de noviembre de 1991, después de un proceso de grabación que abarcó entre 1989 y 1991 y que tuvo lugar en diecinueve estudios de grabación distintos. El vocalista y guitarrista Kevin Shields se hizo cargo del proceso: buscaba un sonido en particular para el álbum, para lo que utilizó varias técnicas como guitarras rasgadas con el brazo de trémolo, loops de batería sampleados y voces oscuras (detrás de la música y poco perceptibles). Se contrataron y despidieron un gran número de ingenieros de sonido durante el proceso, aunque finalmente la banda hizo mención en el álbum a todos los que participaron, «incluso si solo hacían tazas de té», según Shields. La grabación de Loveless costó alrededor de 250.000 £, una cifra que casi lleva a su sello discográfico, Creation Records, a la ruina.

La relación entre My Bloody Valentine y Creation Records se deterioró durante la grabación, por lo que la banda fue retirada del sello debido a la dificultad y a lo costoso que resultaba trabajar con Shields. Aunque Loveless no fue un gran éxito comercial recibió muy buenas críticas, es conocido como uno de los álbumes más representativos del género shoegaze y ha sido citado como influencia para varios artistas y como uno de los mejores discos de los años 1990 según los críticos.

Grabación y producción My Bloody Valentine tenía previsto grabar en los estudios Blackwing de Southwark, Londres en febrero de 1989 con la idea de invertir el tiempo en crear un sonido nuevo, para su segundo álbum, orientado más hacia el trabajo de estudio. Shields comentó que Creation pensaba que el álbum se podía grabar en «cinco días». Según el líder de la banda «cuando vieron que no era posible, se asustaron». En septiembre, después de varios meses poco productivos, la banda decidió cambiar a los estudios The Elephant and Wapping, donde pasaron otras ocho semanas sin muchos avances. El ingeniero de los estudios, Nick Robbins, expresó que Shields puso claro desde el principio que Robbins «solo estaba allí para pulsar los botones». Rápidamente se sustituyó a Robbins por Harold Burgon, aunque según Shields, la mayor contribución de este fue enseñar a la banda a utilizar los aparatos del estudio. Burgon y Shields pasaron tres semanas en el estudio Woodcray de Berkshire trabajando en el EP Glider; luego, Shields y Alan McGee, el dueño de Creation, decidieron lanzarlo como un avance del álbum. Contrataron a Alan Moulder para mezclar el tema «Soon» de Glider en el estudio Trident 2 en Victoria; la canción después apareció como la última pista de Loveless. Shields comentó de Moulder: «¡En cuanto empezamos a trabajar con él, nos dimos cuenta de que nos gustaría seguir haciéndolo!» Cuando la banda volvió a trabajar en el álbum, Moulder era el único ingeniero en quien Shields confiaba lo suficiente para encargarse de trabajos como poner los micrófonos en los amplificadores; a todos los demás ingenieros se les aseveró: «Estamos tan encima de esto que ni siquiera hace falta que vengáis a trabajar». Shields llegó a decir que «estos ingenieros —con la excepción de Alan Moulder y después Anjali Dutt— simplemente era gente que venía con el estudio... todo lo que queríamos hacer estaba, según ellos, mal». right|200px|thumb|Kevin Shields actuando con My Bloody Valentine en 1989.

Durante la primavera de 1990, se contrató a Anjali Dutt para reemplazar a Moulder, quien se había marchado a trabajar con las bandas Shakespears Sister y Ride. Dutt asistió en la grabación de las partes vocales y en varias de las piezas de guitarra. Durante este período, la banda grabó en varios estudios diferentes, a menudo pasando un solo día en alguno de ellos antes de decidir que era inadecuado. En mayo de 1990, My Bloody Valentine se acomodó en los estudios Protocol en Holloway, Londres, y comenzaron a trabajar en el álbum, además de un segundo EP, Tremolo. Al igual que Glider, Tremolo contiene una canción —«To Here Knows When»— que aparece en Loveless. La banda dejó de grabar en el verano de 1990 para hacer una gira promocional para Glider. En agosto, cuando Moulder retornó al proyecto, se sorprendió por los pocos avances que se habían hecho. Llegados a este punto Creation Records comenzaba a estar preocupada por el coste de la grabación y producción del álbum. En marzo de 1991, Moulder abandonó nuevamente para trabajar con la banda de noise pop The Jesus and Mary Chain.

Las piezas vocales se grabaron en los estudios Britannia Row y Protocol entre mayo y junio de 1991. Esta fue la primera vez que la vocalista Bilinda Butcher participó en la grabación del álbum. Shields y Butcher colgaron unas cortinas entre la sala de control y la cabina donde se grababan las voces, y solo se comunicaban con los ingenieros cuando apreciaban una buena toma abriendo la cortina y sacando la mano. Según el ingeniero Guy Fixsen: «No nos permitían escuchar mientras alguno de los dos hacían sus partes vocales. Tenías que mirar los medidores de la mesa de mezclas para saber si estaban cantando. Si se paraban, sabías que tenías que parar la cinta y volver a empezar». La mayoría de los días, la pareja llegaba sin haber escrito las letras de la canción que iban a grabar. Dutt recuerda: «Kevin cantaba una pista, y después Bilinda revisaba la cinta y escribía palabras que pensaba que [él] podía haber cantado». thumb|left|La cantante Bilinda Butcher no participó en la creación del álbum hasta que hubo que comenzar a grabar las piezas vocales del mismo.

En julio de 1991, Creation aceptó, después de una serie de quejas de Shields, cambiar a los estudios Eastcoate. No obstante, Creation Records no pudo pagar la cuenta por el tiempo que habían utilizado los estudios Britannia Row, por lo que estos se negaron a retornar el equipamiento de la banda. Dutt recuerda: «No sé qué excusa puso Kevin para irse. Tuvo que conseguir el dinero él mismo para poder sacar el equipamiento». El comportamiento errático y sorprendente de Shields, los constantes retrasos y cambios de estudio de grabación repercutieron tanto en las finanzas de Creation como en la salud de su equipo. Dutt admitió posteriormente que estaba desesperado por dejar el proyecto, mientras que el subdirector de la compañía, Dick Green, sufrió una crisis nerviosa. Green recordó después, «habían pasado dos años desde el comienzo, y llamé a Shields llorando. Le dije: 'tienes que acabar este álbum'». En esta misma época, tanto Shields como Butcher sufrieron tinnitus, por lo que tuvieron que posponer más semanas el proyecto mientras se recuperaban. Amigos y miembros de la banda sugirieron que fue por el volumen tan alto que utilizaban en sus conciertos. Shields replicó diciendo que estas preocupaciones eran «histeria de gente mal informada». Aunque Alan McGee todavía se sentía optimista y positivo respecto a su inversión, Green, que contaba con 29 años de edad comenzó a preocupar a sus compañeros en el sello discográfico. El publicista Laurence Verfaillie, sabedor de la imposibilidad de la compañía para pagar las facturas del estudio, recuerda que el pelo de Green se tornó gris de un día para otro. Verfaillie llegó a decir que «nunca se hubiese quedado gris si no hubiese sido por ese álbum».

En el otoño de 1991, con las pistas vocales completas, se procedió a hacer una mezcla final del álbum con el ingeniero Dick Meany en los estudios Church de Crouch End; fue el decimonoveno estudio que se utilizó para la grabación de Loveless. Se procedió a editar el álbum en una máquina vieja que antes se había utilizado para ensamblar diálogos de películas en los años 1970. La computadora desincronizó todo el álbum. Shields fue capaz de reconstruirlo de memoria, aunque cuando llegó el momento de masterizarlo, para consternación de Creation, necesitó trece días en lugar de uno.

Como la habitual banda prolífica estaba inusualmente tranquila, la prensa musical del Reino Unido comenzó a especular. Melody Maker calculó que el coste total de la producción del álbum llegó a alcanzar las 250.000 £; no obstante, McGee, Green y Shields cuestionan esta cifra. Shields discutió el coste estimado (y la casi bancarrota de Creation Records) diciendo que fue un mito creado por McGee porque el dueño de Creation «pensó que sería cool». Según Shields: «La cantidad que gastamos no lo sabe nadie porque nunca lo contamos. Pero nosotros sacamos una estimación calculando cuánto nos costaron los estudios y los ingenieros. 160.000 libras es lo máximo que se pudo gastar». En opinión de Green, la estimación de Melody Maker estaba errada por lo bajo, en unas 20.000 £. Dijo: «Incluso después de grabarlo y mezclarlo, el mero hecho de compilarlo, ecualizarlo, etc., llevó semanas». En una entrevista de diciembre de 1991, Shields añadió que gran parte del dinero que se utilizó en el álbum fue simplemente «dinero para vivir» los tres años, mientras que el álbum en sí, solo costó «unos cuantos miles». Añadió que, de los dos años de grabación, solo se trabajó unos cuatro meses en el álbum. Shields después afirmó que la mayoría del dinero gastado fue el de la propia banda, mientras que «Creation seguramente solo gastó entre quince y veinte mil libras de su dinero, y ya está. Nunca nos mostraron sus cuentas, y después fueron absorbidos por Sony».

Música Mientras que Butcher contribuyó con aproximadamente un tercio de las letras de las canciones del álbum, la mayoría de la música la compuso e interpretó Shields, quien dijo al respecto: «De hecho soy el único músico en el álbum exceptuando la canción 'Touched'». Shields asumió las partes de guitarra de Butcher durante la grabación; Butcher comentó que no le importó ya que pensaba que «nunca había sido una gran guitarrista». La bajista Debbie Googe no tocó en el disco, aunque aparece en los créditos. Googe dijo: «Al principio bajaba [al estudio] la mayoría de los días, pero tras un tiempo comencé a sentirme bastante superflua e iba menos». Butcher explicó: «Para que Kevin le tradujese a Debbie lo que tenía en la cabeza y que lo tocase bien hubiese sido un proceso agonizante». «No fue en absoluto colaborativo», expresó Alan Moulder sobre el papel de Shields en la grabación del álbum. «Tenía una clara visión de lo que quería, pero nunca lo explicaba».