El urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) es una subespecie del urogallo occidental (Tetrao urogallus), un ave galliforme de la familia Phasianidae endémica de los montes Cantábricos. Se encuentra en peligro crítico de extinción. Las poblaciones están restringidas a las zonas montañosas de Asturias, algunas zonas del norte de Castilla y León (especialmente en la provincia de León) y a áreas de montaña del occidente de Cantabria. En Galicia ocupaba la comarca de Los Ancares (Lugo), pero no hay constancias de cantaderos ocupados desde el año 2005.
Descripción
El urogallo es un galliforme de gran tamaño, de 80 a 115 cm de envergadura, la hembra es de menor tamaño que el macho. Se caracteriza por tener un plumaje gris oscuro con irisaciones negruzcas alrededor de la cabeza y el cuello. Presenta una cola larga redondeada, un pico de color marfil blanco y una mancha rojiza encima del ojo.
Distribución y hábitat
El urogallo cantábrico estuvo distribuido a lo largo de toda la cordillera Cantábrica desde el norte de Portugal a través de Galicia, Asturias y León, hasta Cantabria, en el norte de España (UICN Redbook de 1979, p. 1). Actualmente su área de distribución se restringe a la cordillera Cantábrica, en el noroeste de España. La subespecie habita en un área de 1700 km², y su área de distribución está separada de su vecino más cercano, la subespecie de urogallo (Tetrao urogallus aquitanicus) que habita en los Pirineos por una distancia de más de 300 km (Quevedo et al. 2006b, p. 268). No se conoce con exactitud el momento la desconexión de la población cantábrica de la pirenaica, pero probablemente no antes del . En tiempos recientes, hasta fines del la especie ocupaba un amplio rango, al menos desde el Este de Cantabria, Obarenes y las sierras de La Rioja.
Al contrario de la creencia general y de cierto sector académico, el factor determinante para el urogallo cantábrico es la estructura, y no la especie de árbol, de su hábitat. Por tanto y ante la extinción antrópica de los pinares cantábricos, ha debido adaptarse, desde la Edad Media a los bosques caducifolios, claramente subóptimos y que han mantenido a la especie en un tenso equilibrio. La baja altura relativa de su hábitat sobre el nivel del mar, el carácter hiperhúmedo atlántico y la orientación norte no favorecen a la especie. Estos factores fueron contrarrestados por una fortísima intervención humana sobre su hábitat que permitía mantener en bosques caducifolios la peculiar estructura de hábitat que precisa.
El urogallo cantábrico es una especie muy polivalente y se localiza en hayedos (Fagus sylvatica) con una estructura muy específica, bosques mixtos de hayas y robles (Quercus robur, Q. petraea y Q. pyrenaica), en abedulares (Betula alba) y en masas naturales de pino silvestre y de reforestación de coníferas, en zonas montañosas que van desde los 800 hasta los (metros sobre el nivel del mar). También utiliza otros tipos de microhábitat arbustivos, retama (Genista spp..), brezo (Erica spp.) y zonas de pradera. De forma selectiva se alimenta a lo largo del año de brotes de haya, amentos de abedul (B. alba) y hojas de acebo (Ilex aquifolium) (Quevedo et al. 2006b, p. 271). También se alimenta de arándano (Vaccinium myrtillus), que es un componente de consumo habitual de su dieta (Rodríguez y Obeso 2000, en Pollo et al. 2005, p. 398).
Pérdida, fragmentación y degradación del hábitat
Mientras que en otros países europeos se gestiona activamente las formaciones forestales para favorecer a la especie, con buenos resultados; en España persiste una controversia entre algunos expertos partidarios de la no intervención sobre hábitats con urogallos cantábricos que llevan siglos siendo modificados por las comunidades rurales.
Tradicionalmente el pastoreo, la roza y el aclareo hechos por los pastores y ganaderos cantábricos han contribuido al manejo y persistencia de un hábitat favorable para la especie. Y esto, a pesar de ser atípicas las formaciones forestales de caducas sobre las que la especie se presenta, debido principalmente a erradicación sistemática por la acción humana de las masas naturales de coníferas de la cordillera Cantábrica.
Numerosos factores limitan la dinámica de la población del urogallo en toda su área de distribución, incluida la degradación, la pérdida y la fragmentación del hábitat (Storch, 2000, p. 83; 2007, p. 96). La estructura forestal desempeña un papel importante en la determinación de la idoneidad del hábitat y su ocupación. Quevedo et al. (2006b, p. 274) encontró que la estructura del bosque abierto con arbustos de arándano bien distribuidos eran el tipo de hábitat preferido por el urogallo cantábrico. La gestión de los recursos forestales para la producción de madera ha provocado y sigue provocando cambios significativos en la estructura del bosque, tales como: la composición de especies, la densidad y la altura de los árboles, el tamaño de la mancha de bosque y la vegetación del sotobosque (Pollo et al. 2005, p. 406). El área de distribución histórica ocupada por esta subespecie (3500 km²) ha disminuido en más del 50 % (Quevedo et al. 2006b, p. 268). El área de distribución actual está muy fragmentado, con escasa cubierta forestal del hábitat (22 % del paisaje) y la mayoría de los hábitat adecuados son pequeñas manchas de menos de 10 ha de tamaño (García et al. 2005, p. 34). Parches de hábitat de buena calidad son escasos y discontinuos, sobre todo en las partes centrales de la distribución (Quevedo et al. 2006b, p. 269), y los cantaderos en los parches más pequeños de los bosques han sido abandonados durante las últimas décadas. Los cantaderos que permanecen ocupados se encuentran en la actualidad más lejos de los bordes de los bosques que los cantaderos ocupados en la década de 1980 (Quevedo et al. 2006b, p. 271).
Basado en los datos de los censos de población, los fragmentos de bosque que contienen cantaderos ocupados en 2000 fueron significativamente mayores que los fragmentos que tenían cantaderos en la década de 1980, que desde entonces han sido abandonados (Quevedo et al. 2006b, p. 271). Los fragmentos de bosque de los que el urogallo cantábrico ha desaparecido desde la década de 1980 son de pequeño tamaño y los manchas más aisladas de otras. Además, el urogallo cantábrico ha desaparecido de los parches de bosque más cercanos al borde del área de distribución, tanto en las subpoblación oriental como en la occidental de la ladera sur de la cordillera Cantábrica, lo que sugiere que la fragmentación forestal desempeña un papel importante en la dinámica poblacional de esta subespecie (Quevedo et al. 2006b, p. 271). Investigaciones llevadas a cabo en otras subespecies de urogallo indican que el tamaño de los parches de bosque se correlaciona con el número de machos que se reúnen en un cantadero para exhibirse, y que por debajo de un cierto tamaño de las parcelas forestales, los cantaderos son abandonados (Quevedo et al. 2006b, p. 273 ). En los paisajes altamente fragmentados, los parches de bosque están incrustados en una matriz de otros hábitats, y los habitantes de los bosques como el urogallo se enfrentan frecuentemente con áreas abiertas dentro de su ámbito de campeo. Quevedo et al. (2006a, p. 197) desarrolló un modelo de idoneidad del hábitat para el urogallo que evaluó la relación entre el tamaño de parches de bosques y la ocupación, este autor determinó que la subespecie aún permanece en unidades de hábitat donde los índices utilizados muestran que el hábitat se encuentra por debajo de la idoneidad de los valores de corte de los dos mejores modelos de predicción (disminución y general), lo que puede indicar un alto riesgo de extinción local. Otros investigadores sugieren que, si se pierde más hábitat de conectividad, la población de urogallo cantábrico puede quedar dispersada en subpoblaciones aisladas demasiado pequeñas para garantizar su supervivencia a largo plazo. Un modelo demográfico basado en las poblaciones de los Alpes de Baviera sugiere un tamaño mínimo de población viable del orden de 500 aves Sin embargo, los datos genéticos muestran signos claros de reducción de la variabilidad en poblaciones con un número de individuos inferior a 1000 aves, lo que indica que un mínimo demográfico de población inferior a 500 aves puede ser demasiado pequeño para mantener la variabilidad genética (Segelbacher et al. 2003, p. 1779). Las consecuencias genéticas de la fragmentación de los hábitats existentes para esta especie, se manifiestan en forma de disminución de la variabilidad genética, debido a un mayor aislamiento de las poblaciones (Segelbacher et al. 2003, p. 1779). Por lo tanto, el deterioro del hábitat y la fragmentación de origen antropogénico, no sólo conducen a la disminución del área de distribución, sino que también puede tener consecuencias genéticas significativas y, por tanto, consecuencias evolutivas en las poblaciones supervivientes (Segelbacher et al. 2003, p. 1779). miniaturadeimagen|250x250px|Cordillera Cantábrica En conclusión, esta subespecie sigue disminuyendo en todo su rango de distribución actual, y que las subpoblaciones pueden estar aisladas unas de otras debido a la reducción y contracción del área de distribución tanto en la zona oriental como en la occidental, encontrándose abandonada la parte central del área de distribución de la subespecie en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica (Pollo et al. 2005, p. 401). Algunas poblaciones restantes tienen un alto riesgo de extinción local (Quevedo et al. 2006a, p. 197). El abandono de la gestión de los recursos forestales desde los años 70 del afecta negativamente a la estructura del bosque, lo que afecta a la calidad, cantidad y distribución del hábitat adecuado para esta subespecie, por densificación de las masas arbóreas. Además, la estructura de la matriz de hábitats situados entre parches de bosque es probable que afecte a la capacidad que los urogallos tienen para dispersarse entre las subpoblaciones. Por lo tanto la destrucción, la modificación o la reducción del hábitat en el área de distribución, es una amenaza para la existencia futura del urogallo cantábrico en todo su rango de presencia actual.
Recientemente se ha relacionado la disminución del urogallo en la cordillera Cantábrica con la desaparición en tiempos históricos por causas antrópicas de las formaciones forestales de coníferas, datos que se confirmarían con la ocupación en este rango cantábrico de repoblaciones forestales de coníferas.
Conservación y amenazas