La batalla de Adrianópolis (en latín: Proelium Hadrianopolitanum) fue un enfrentamiento armado que se libró el 9 de agosto de 378 d.C. en las llanuras al noroeste de la ciudad romana de Adrianópolis (actual Edirne, en la Turquía europea). En ella se enfrentaron las fuerzas de Fritigerno, jefe de los tervingios, y el ejército del Imperio romano de Oriente comandado por el propio Emperador Flavio Julio Valente (328-378), quien murió en la batalla y cuyo ejército fue aniquilado.Zósimo, Nueva historia, libro IV.

El desarrollo de esta batalla se conoce en detalle gracias al relato de dos historiadores romanos contemporáneos: Amiano Marcelino (c.320-c.400) y Paulo Orosio (c.383-c.420).

Fue el último combate en el que los romanos emplearon sus clásicas legiones, pues a partir de entonces los ejércitos comenzaron a poner más énfasis en la caballería y las pequeñas divisiones armadas, como los comitatenses.MacDowall, 2011: 89-90 Esta sustitución de la infantería por la caballería está documentada desde esta época () en las descripciones de uno de los cronistas de esta batallaː Amiano Marcelino. En el el profesor británico Norman H. Baynes resaltó este hecho.Baynes, 1985: 106-107. .

La derrota romana en Adrianópolis, en el marco de la historia de esta civilización, solo es comparable a desastres como Cannas (216 a.C.), Arausio (105 a.C.), Carras (53 a.C.), Teutoburgo (9 d.C.), Carnuntum (170) y Edesa (260).

Antecedentes Migración de los godos Los godos procedían originalmente del sur de Escandinavia, pero a partir del a.C. emigraron hacia el sudeste, asentándose dos siglos más tarde en las grandes llanuras al norte del mar Negro.Collins, 2005: 10 Allí se dividieron con el tiempo en dos ramas, los greutungos, identificados a veces con los posteriores ostrogodos, y los tervingios, probablemente los que luego fueron conocidos como visigodos, separados por el río Dniéster.MacDowall, 2011: 29-30

Los tervingios se extendieron enseguida hacia el suroeste, cruzando con frecuencia la frontera romana y realizando todo tipo de saqueos, hasta que llegaron a un acuerdo por el cual los romanos les cedían la provincia de Dacia (oeste de la actual Rumania) a cambio de la paz durante el reinado de Aureliano, entre 270-275. Constantino el Grande (272-337) les convirtió en federados del Imperio (foederati) y les encargó la defensa del limes danubiano a cambio de importantes sumas de dinero. A pesar de las crisis económicas de los siglos y , el Imperio seguía siendo un territorio de gran riqueza, por lo que eran frecuentes los saqueos de las provincias allende el Danubio, supuestamente para reclamar una mayor paga, pero también participando en las luchas por el poder imperial.MacDowall, 2011: 8-9 Así sucedió en 365, cuando apoyaron al usurpador Procopio (326-366) por ser pariente de Constantino,Goldsworthy, 2009: 315 aunque es más probable que pensaran que, si vencía, sería generoso con ellos;Goldsworthy, 2009: 315-316 y en 369. Luego Valente consiguió infligirles una sería derrota militar.MacDowall, 2011: 9, 16, 34

Al siguiente año, los godos se encontraron a sus espaldas con un enemigo con el que no contaban: los hunos. Este pueblo de jinetes asiáticos derrotó estrepitosamente a los alanos del Volga y se extendió rápidamente por las estepas de la moderna Rusia,MacDowall, 2011: 9 enfrentándose a los greutungos (ostrogodos) en 370, que fueron también vencidos y forzados a servir en su ejército junto con otros pueblos germánicos. Las noticias relatadas por los refugiados greutungos (ostrogodos) pusieron a sus hermanos del oeste en pie de guerra, pero cuando los hunos atravesaron en el año 376 el Dniéster para enfrentarse con ellos, los godos occidentales fueron derrotados igualmente.MacDowall, 2011: 12 Los hunos formaban varios grupos que obedecían a distintos jefes. Estas guerras deben interpretarse como un incremento del número y escala de las razias más que como una invasión organizada.Goldsworthy, 2009: 317 Al contrario que sus hermanos orientales, los visigodos tuvieron ocasión de huir y la aprovecharon, solicitando a los romanos cruzar el Danubio e instalarse esta vez en la provincia de Moesia, en las actuales Bulgaria y Serbia. Los romanos no rechazaron la propuesta, pues les convenía para defender los Balcanes de la previsible futura invasión de los hunos.MacDowall, 2011: 13 Las diversas confederaciones tribales germánicas sumaban entre tres y tres millones y medio de personas, equivalentes al 5 o 6% de la población imperial, pero su constante crecimiento las hacía competir cada vez por los limitados recursos de Germania y Escandinavia, haciendo inevitable que trataran de inmigrar al rico territorio romano, ya fuera pacífica o violentamente.Jones, 1998: 8, 266

Estas huestes estaban violentamente enemistadas entre sí; por esto sus incursiones «fueron, pues, «ataques locales con fuerzas limitadas», aunque desde una perspectiva histórica a largo plazo parezcan un único proceso migratorio.Maier, 1994: 126 Además, estas masas humanas son difíciles de calcular numéricamente porque solían estar conformadas por diversas tribus unidas y separadas durante la migración. A los tervingios se les sumaron contingentes de greutungos, alanos, hunos y hasta romanos, como esclavos fugitivos, desertores y buscadores de oro. Precisamente, el tamaño de estas tribus significó que los grandes enfrentamientos entre germanos y romanos rara vez involucraron más de 20 000 combatientes.

Se presentaban voluntarios para cultivar y defender una zona fronteriza escasamente poblada, donde las pocas legiones y los mercenarios francos se habían mostrado insuficientes frente a las invasiones anteriores de los propios godos y otros pueblos bárbaros. Los godos se asentaron en Moesia de forma prácticamente independiente, solo condicionados a pagar determinados impuestos y servir en el ejército cuando fuera necesario, por lo que comenzaron a recibir nuevas armas y adiestramiento en las técnicas de guerra romanas.MacDowall, 2011: 13 También gozaron a partir de ese momento de la ciudadanía romana.Sanz, 2001: 82-84. Como consecuencia, el reclutamiento masivo de mercenarios bárbaros en los ejércitos de Constantino I el Grande y las constantes guerras civiles llevaron al desguarnecimiento y despoblación de los limes. Ya a mediados del era común que los emperadores permitieran la colonización de territorios fronterizos por germanos para asegurar su defensa: francos, alamanes, sajones y camabos en el Rin y cuados, godos y sármatas en el Danubio.

La imposible convivencia 260px|thumb|Sólido romano con la efigie del emperador Valente. La instalación de los tervingios fue vista por amplios sectores del mundo romano como el ingreso de un ente autónomo, pagano, y posiblemente violento. Sin embargo, Valente consideró que los godos rápidamente asumirían las costumbres del Imperio y que al estar acorralados entre las legiones y los hunos, no se atreverían a sublevarse. Para hacer más fácil la asimilación, el Emperador ordenó que los godos se convirtieran al cristianismo y entregaran sus armas para entrar al imperio.Jorgensen, 2009: 51 Los bárbaros así lo hicieron, aunque su desarme nunca fue muy completo y su conversión fue al arrianismo, una forma de cristianismo considerada herética por la Iglesia. Por su parte, Valente necesitaba reclutas para su guerra contra el Imperio sasánida por el control de Armenia.Jorgensen, 2009: 52

El problema empezó porque los Balcanes, región relativamente pobre, sufría de una corrupción endémica entre los funcionarios imperiales deseosos de hacer prosperar sus fortunas personales. Además, estaban las heridas aun abiertas por el reciente conflicto, así no fue sorprendente el abuso que ejercieron el dux Máximo, comandante de las tropas fronterizas, y el comes Lupicino, gobernador y recaudador de impuestos de Moesia, sobre los necesitados refugiados, tanto así que se relata, eran capaces de obligarlos a vender a sus niños como esclavos por perros para comer.MacDowall, 2011: 13-14 Las autoridades estaban superadas, los asentamientos de pueblos bárbaros rara vez superaban y por poco los diez mil individuos. En esta ocasión eran muchos más de los que podían lidiar.Lenski, 2002: 354 Había otra diferencia fundamental, los godos no habían sido militarmente vencidos por los romanos, a diferencia de otros pueblos que conseguían similar permiso.Goldsworthy, 2009: 320

Esto empezó a causar molestias entre los líderes germánicos. Mientras Fritigerno (del gótico Frithugarnis) empezaba a desplazar del liderazgo a Alavivo (del gótico Alavivus), el jefe que había llevado a los godos al sur del Danubio.MacDowall, 2011: 35 Atanarico, anterior líder de los tervingios, abandonado por la mayoría de su gente tras sus derrotas ante los hunos para huir con Alavivo,MacDowall, 2011: 34 llegó a la frontera romana con sus últimos seguidores y no era el único, pues los greutungos habían llegado capitaneados por Alateo y Sáfrax y los taifalos hicieron lo mismo encabezados por el «Optimatus»Van Nort, 2007: 197 Farnobio.MacDowall, 2011: 14 Todos pidieron asilo y fueron rechazados por los funcionarios imperiales, cuya capacidad militar estaba excedida ya por los tervingios y sin duda estaban aterrados por estos nuevos contingentes.

Los temores se probaron ciertos cuando los greutungos empezaron a traspasar sin permiso la frontera con el serio peligro que se unieran a los tervingios. Mientras Atanarico volvió a refugiarse a los Cárpatos (del gótico Caucaland), montes que habían servido de refugio a los godos tras su derrota frente a los hunos, hasta que en 381 fue depuesto por una conspiración auspiciada por Fritigerno para que sus seguidores se le unieran, moriría un año después.MacDowall, 2011: 14, 34 Además, hartos del hambre, los tervingios abandonaron la zona donde estaban acampados a orillas del Danubio y se desplazaron a Marcianópolis (actual Devnja, Bulgaria).MacDowall, 2011: 14, 40 Los godos estaban a punto de rebelarse, pero los romanos no tenían fuerzas en la región para detenerlos. Ese miedo llevó a Lupicino a planificar el asesinato o secuestro de los líderes godos Alavivo y Fritigerno. Los invitó a cenar a la ciudad para, supuestamente, halagarlos y negociar con ellos, pero debían dejar a sus guardaespaldas afuera del cuartel donde se llevaría a cabo el evento. El plan era matar a los guerreros godos en el exterior y ocuparse de sus cabecillas en el interior, sin embargo, no todo salió según los planes. Los tervingios asesinaron a numerosos romanos y, como sucedería muchas veces durante esa guerra, robaron sus armas y armaduras; por otra parte, aunque Alavivo murió Fritigerno sobrevivió, aunque se desconoce si escapó o negoció con Lupicino.MacDowall, 2011: 40-41

Sin importar cómo escapó, en cuanto Fritigerno se reunió con su gente empezó a saquear los campos alrededor de Marcianópolis, entre tanto, Lupicino se dedicó a reunir un ejército para acabar con el problema en que se habían convertido los germanos. En la batalla que siguió los tervingios sumarían 7000 u 8000 guerreros, la mayoría a pie, pues el hambre los habría forzado a sacrificar la mayoría de sus caballos. Muchos iban mal armados y estaban desesperados por el hambre.MacDowall, 2011: 30, 42-43 Lupicino probablemente contara con 5000 hombres ya que debió dejar parte importante de sus tropas vigilando a los greutungos o en la base de Nicópolis ad Istrium.MacDowall, 2011: 42-43 Probablemente ninguno de los dos bandos tuviera más de un millar de jinetes entre sus filas.