El Infantado de San Pelayo fue una célebre institución medieval establecida a favor de las infantas solteras que viviendo en monasterios llegaron a regir gran cantidad de ellos, aportando como dote poblados y propiedades. Estas infantas solteras leonesas ostentaron el título de Dominas o Abadesas.
Infantado de San Pelayo En la ciudad de León, se había creado la comunidad de Dominas del Infantado en el monasterio de Palat del Rey, construido en el por el rey Ramiro II, especialmente para su hija Elvira.
En 966 el rey Sancho I fundó el monasterio de San Pelayo en la ciudad de León, consagrado en honor del mártir cordobés san Pelayo cuyos restos fueron trasladados por el rey a la capital del reino, aunque más tarde fueron llevados a Oviedo. Ubicado al lado del Panteón de Reyes de San Isidoro de León, este monasterio sustituyó al monasterio de Palat del Rey como cenobio cortesano y se convirtió en la «cabeza del infantazgo» donde se recluían las infantas que tomaban el hábito así como las reinas viudas. Años más tarde, en 1148, el monasterio se trasladó a Carbajal de la Legua, por decisión de la infanta Sancha, hermana del rey Alfonso VII y desde entonces fue conocido como el Monasterio de Santa María de Carbajal y las monjas benedictinas que ahí habitaban, las «Carbajalas».
Véase también Infantado Infantado de Covarrubias
Referencias
Notas
Bibliografía
Enlaces externos Estudio exhaustivo sobre el tema.
Categoría:Historia de León