La serpiente de oro es la primera novela del escritor peruano Ciro Alegría, publicada en Santiago de Chile, en diciembre de 1935. La escribió cuando tenía 26 años de edad, teniendo como base un cuento primigenio titulado «La Balsa», cuyo argumento se centra en la vida de unos cholos balseros de la ceja de selva del norte del Perú. Es considerada como una de las más representativas «novelas de la tierra», circunscritas dentro del indigenismo.

Contexto de su redacción 200px|miniatura|izquierda|Ciro Alegría. Por entonces Ciro Alegría, militante aprista, se hallaba desterrado en Chile, a donde llegara el mismo día en que fuera asesinado el poeta José Santos Chocano (1934). Los primeros meses los vivió en la estrechez económica y se ganó la vida como traductor y corrector. También consiguió que el suplemento del diario Crítica de Buenos Aires le publicara una vez al mes sus cuentos.

La necesidad de ganar algo más lo empujó a convertir un relato suyo de ocho páginas titulado “La balsa” en otro más extenso al que nominó “El Marañón”, el cual presentó al concurso literario convocado por la Editorial Nascimento y auspiciado por la Sociedad de Escritores de Chile. A sugestión de la Editorial accedió a ampliar más su relato y así nació la novela La serpiente de oro, con la cual ganó el primer premio de dicho concurso (1935). El libro le otorgó fama que se consolidaría con sus dos novelas siguientes: Los perros hambrientos (1939) y El mundo es ancho y ajeno (1941).

Tema central El tema central es la lucha del hombre por dominar una naturaleza agreste. Los personajes son balseros del río Marañón, que a diario arriesgan sus vidas haciendo su trabajo; asimismo enfrentan otra serie de desastres naturales como inundaciones, desmontes, plagas, etc. A pesar de lo difícil que es esa convivencia con la naturaleza, el hombre reconoce que esa misma naturaleza es la que le entrega de manera abundante los recursos con los que puede sobrevivir.

Otros temas o subtemas son la vida, costumbres y creencias del poblador de esa parte del Perú, la naturaleza, el amor paternal y filial, el amor entre las parejas, el abuso y la injusticia de las autoridades.

Explicación del nombre 200px|miniatura|Vista aérea del río Marañon. El nombre de la novela, según la explicación que se da en la misma obra, es una alusión al río Marañón, por su forma serpenteante visto desde lo alto, y por las riquezas que oculta, especialmente de oro, que es explotado a través de lavaderos. Es una metáfora apropiada, ya que si bien el río brinda recursos que los hombres aprovechan para su mantenimiento, es a la vez terrible y cruel, y puede llevarse la vida de muchos de ellos.

Argumento La novela en sí carece de un argumento que conduzca hacia un clímax narrativo. Está construida por capítulos relativamente independientes; incluso se puede decir que cada capítulo constituye un cuento que puede leerse de manera aislada, sin temor a perder el hilo del relato.

Es la maestría narrativa de Alegría que le da al relato un interés y una atracción inigualable, por lo trágico y lo dramático de la vida de sus personajes.

La novela tiene como núcleo temático la vida cotidiana de los cholos balseros del caserío de Calemar, a orillas del Río Marañón, en la ceja de selva del norte del Perú. Estos hombres luchan diariamente por dominar la naturaleza agreste.

También se relata de forma paralela la aventura de un ingeniero limeño, Osvaldo Martínez de Calderón, que se interna en la región selvática con el propósito de crear una empresa de explotación de los recursos naturales, a la que planea bautizar con el nombre de «La serpiente de oro». Pero ello no se concretará, pues el ingeniero perecerá víctima de la picadura de una serpiente venenosa.

Pese a todas las desventuras, el relato prosigue, a través de diversas voces, contándonos sobre la vida dura de los balseros, los cuales trasmiten su oficio de generación en generación.

Tiempo El relato abarca unos cinco años, según se desprende del capítulo final, donde uno de los narradores, Lucas Vilca, dice que ya han pasado cinco inviernos desde que empezó todo. Ese sería el tiempo cronológico. Pero en el relato se hacen también referencia a sucesos ocurridos hacía veinte años como mínimo, lo que se llama el tiempo psicológico.

Época Aunque en la obra no se menciona explícitamente la época en que se desenvuelven los hechos, debemos ubicarla entre fines de la década de 1910 y a lo largo de los años 1920, al igual que las siguientes novelas del autor, Los perros hambrientos y El mundo es ancho y ajeno. Se deduce ello pues la recreación novelística de Alegría se concentra en los años de su niñez, época en que estuvo en contacto con la gente y los escenarios mencionados en sus obras, la sierra liberteña y la ceja de selva colindante.

En el capítulo IV («Ande, selva y río»), durante la conversación entre el ingeniero Osvaldo y el hacendado Juan Plaza, se menciona a la capital del Perú, Lima, donde se construía por entonces una nueva avenida (que sería la Avenida Arequipa) y el Parque de la Reserva, obras que fueron realizadas durante el Oncenio de Augusto B. Leguía (1919-1930). Esas sería la única referencia explícita a la época.

Escenarios 200px|miniatura|El río Marañón a su paso por el pongo de Manseriche. El escenario principal de la novela es el valle de Calemar, lugar habitado por cholos o mestizos, cuya principal actividad es la balsería y el cultivo de frutales. Cerca se desliza el imponente río Marañón, que no corta al valle, sino que pasa lamiendo un peñascal que domina el pueblo y que sirve como una muralla natural de roca.

El Marañón es la fuente de subsistencia de los calemarinos, así como una vía de comunicación con otros poblados vecinos, situados tanto río arriba como río abajo. Como viven en un valle, a los calemarinos se les llama también vallinos, para diferenciarlos de la gente que vive en los pueblos de altura, los poblanos.

La región donde está situada Calemar es la llamada ceja de selva, entre 400 y 1000 , que es como un límite entre la región andina y la selva amazónica, específicamente en el extremo oriental del departamento de La Libertad. Es una región ya propiamente selvática, cubierta de densa vegetación sobre un terreno accidentado, que se caracteriza por la presencia de numerosos plegamientos y que es atravesado por profundos cañones fluviales. La intensa deforestación que sufren algunas de sus áreas favorece los deslizamientos de tierra conocidos como huaycos o desmontes.

Se mencionan otros pueblos cercanos a Calemar, como Bambamarca (situado en las alturas), Marcapata (donde se halla la hacienda de Juan Plaza), Sartín (donde Arturo conoce a Lucinda), el valle de Shicún (donde los calemarinos van a comprar balsas). Así como el interior del monte o la selva tupida, el cerro Campana donde se puede divisar las cordilleras, el curso del río Marañón con su paso peligroso de La Escalera. La ciudad o población importante más cercana es Huamachuco.

Los narradores Además del narrador omnisciente (cuya participación se vislumbra en algunos fragmentos), la novela es relatada por varias voces que toman cuerpo en diversos personajes de la ficción: el cholo Lucas Vilca, el viejo Matías, el hacendado Juan Plaza. Diversos espacios y distintos puntos de vista se desplazan pues para contarnos la vida activa y emocionante de personajes sencillos, todo lo cual nos indica que el autor usaba criterios modernos e innovadores en la narración.

No obstante, Mario Vargas Llosa, en uno de sus ensayos de juventud, no tomó en cuenta esa peculiar forma de narración y calificó equivocadamente a la obra como parte de la “novela tradicional”, a la que llamó de manera despectiva “novela primitiva”, aunque después se rectificaría de ese juicio.

Personajes En la obra encontramos una gran variedad de personajes. Solo mencionaremos los de mayor importancia en el desarrollo de los hechos.

Principales La familia Romero. Asentada en el valle de Calemar y dedicada al transporte en balsa, la pesca fluvial, y el cultivo de frutales y otros productos agrícolas. Lo conforman: El viejo Matías, el veterano jefe de familia, hábil contador de historias. Doña Melcha, la esposa de Matías, igualmente anciana, dedicada a las tareas del hogar. Arturo Romero, hijo de Matías, es un joven que ya tiene su hogar propio, que él mismo construyó a pocos pasos de la casa de sus padres. Su esposa es Lucinda y tiene un hijo todavía infante llamado Adán. Rogelio Romero, conocido familiarmente como el Roge, es el hermano menor de Arturo. Tiene 20 años y anda cortejando a Florinda. Es fuerte, hábil nadador y muy impulsivo. Morirá tras ser arrastrado por la corriente del río, en el peligroso paso de La Escalera. Lucas Vilca es un cholo de Calemar, vecino de los Romero. Tiene su platanar y su cocal, y vive solo, pues sus padres ya habían fallecido. Se enamora de Florinda a la que finalmente convierte en su esposa. Osvaldo Martínez de Calderón, ingeniero limeño, alto, blanco y delgado, que llega de pasada a Calemar con planes de explorar la región y formar una empresa explotadora de sus recursos naturales. Soberbio y altanero, ve con desprecio a los pobladores, pero la necesidad de sobrevivir en medios tan hostiles como la selva y la puna le obligan a adaptarse a las costumbres de la región. Entusiasmado con su plan de explotar el oro de los lavaderos, decide volver a Lima para traer capitales pero muere picado por una serpiente. Tiene un amorío con una adolescente de Calemar, la cabrerilla Hormecinda, fruto del cual nacerá un niño.

Secundarios Juan Plaza, hacendado de Marcapata, hombre blanco, ya anciano y con numerosa familia. Hospeda al ingeniero Osvaldo y le aconseja sobre sus planes de exploración. Lucinda, la esposa de Arturo, es una joven del pueblo de Sartín, en las alturas, hija de doña Dorotea. Se destaca por su fina faz, sus ojos verdes, sus senos erguidos y su donosura al bailar. Como todo poblador de las alturas, al llegar al valle de Calemar padece de fiebres palúdicas, pero se recupera. Luego de sufrir muchos abortos al fin tiene a su primer hijo, Adán. Doña Dorotea, hospedera del pueblo de Sartín, ya viuda, madre de Lucinda y de un niño menor de edad. Las malas lenguas decían que su hija era el fruto de un amorío que tuvo con un gringo o extranjero buscador de minas. Florinda, bella muchacha de Calemar, hija del cholo Pancho que está comprometida con Rogelio. Cuando este fallece, se convierte en pareja de Lucas Vilca. Doña Mariana Chiguala, viuda, ya madura pero todavía atractiva, que vive en el fondo del valle de Calemar, junto con su sobrina Hormecinda. En su casa da hospedaje a los forasteros. Es también la que le prepara la comida a Lucas Vilca. Hormecinda, una muchacha de 15 años, sobrina de doña Mariana. Se dedica a pastear cabras. Tiene un amorío con el ingeniero Osvaldo, quedando embarazada. Pero el ingeniero morirá antes que nazca el niño. Venancio Landauro, residente de Shicún, poblado a orillas del Marañón. Aloja a Arturo y Florinda cuando estos huyen de la policía. Encarna (abreviatura de Encarnación), viejo cholo, contemporáneo de Matías, quien vive casi al fondo del valle. El cura Casimiro Baltodano, párroco de Pataz, quien es invitado a Calemar durante las festividades religiosas para oficiar las misas. Florencio Obando, teniente gobernador de Calemar, que es alabado por su prudente gobierno, pese a ser analfabeto. Silverio Cruz, cholo de Calemar, balsero y agricultor como todos sus vecinos. Perderá su chacra arrasada por el desmonte. Pablo, cholo de Calemar que mata a otro llamado Martín en una disputa de un palo de balsa. La justicia lo exonera de culpa pues considera que había sido víctima de una provocación. Es contratado como ayudante por el ingeniero Osvaldo. Julián, cholo de Calemar que junto con Pablo es contratado como ayudante por el ingeniero Osvaldo.