El Carnaval Andino Internacional con la Fuerza del Sol es una festividad urbana de expresión popular celebrada anualmente desde 2002 en la ciudad de Arica, en el extremo norte de Chile. Se desarrolla durante tres días de enero o febrero y tiene como propósito rescatar, preservar, difundir y proyectar las manifestaciones culturales de los aimaras, afrodescendientes, quechuas, entre otros, promoviendo la convivencia entre las diversas comunidades de la macrorregión andina comprendida entre los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Chile y Perú.
Es promocionado como uno de los carnavales más grandes de Sudamérica, después del Carnaval de Río de Janeiro, en Brasil, y del Carnaval de Oruro, en Bolivia. Cada año reúne a más de 40 000 bailarines y músicos provenientes de distintas regiones de Chile y del extranjero, particularmente del occidente de Bolivia y del sur del Perú.
Historia thumb|left|220px|Convite del Carnaval Andino 2012 thumb|left|220px|Banda de músicos del carnaval. Primeros antecedentes La historia del Carnaval Andino Con la Fuerza del Sol" tiene sus raíces en la llegada de migrantes aymara chilenos y bolivianos al valle de Azapa y a la ciudad de Arica.
En Azapa, los aymara bolivianos formaron grupos de música y danza de tarqueadas. En conjunto con familias afrodescendientes, organizaron los primeros carnavales. Agrupaciones cómo Tobas Andino Sajama y Caporales San Pedro de Totora, que hacen referencia a provincias del departamento de Oruro, destacan por adoptar nombres vinculados a sus lugares de origen en Bolivia.
Los aymara chilenos y bolivianos que se instalaron en las áreas periféricas de Arica, como en las poblaciones San José, Chile y Cabo Aroca, enfrentaron estigmatización y discriminación. Para adaptarse e integrarse a los entornos urbanos, crearon organizaciones sociales y culturales, rescatando y compartiendo la música y las danzas de las festividades rurales (tarkeadas, lakitas, cacharpaya, entre otras) y urbanas del altiplano (morenadas, caporales, tinkus, tobas, entre otras).
Participación en la Ginga Las primeras agrupaciones folclóricas aymara se posicionan y participan en la Ginga, una festividad de entretención y competencia en Arica que se realizaba desde 1982, donde las Juntas de Vecinos desfilaban con bailes de fantasía y/o samba junto a carros alegóricos por el casco histórico de la ciudad imitando al Carnaval de Río.Actualmente, la Ilustre Municipalidad de Arica trabaja para recuperar este primer evento de expresión popular.
El Carnaval Inti Ch´amampi En 1999, algunas agrupaciones abandonan la competencia con la idea de crear un evento centrado en el folclore andino, teniendo como festividades de referencia al Gran Poder de La Paz y al Carnaval de Oruro, y posicionándose como la antesala de este y otros carnavales en los pueblos del interior de la Región de Arica y Parinacota. Surge así la Confraternidad de Bailes Andinos de Arica «Inti Ch'amampi», y en 2002 se realiza el primer Carnaval Andino en la ciudad.
Finalmente, entre 2003 y 2005, el Carnaval se consolidó gracias a la unión de los dos pasacalles que se realizaban: «Inti Ch'amampi» de la Confraternidad de Bailes Andinos de Arica y «Con la Fuerza del Sol» de la Federación de las Artes Indígenas Kimsa Suyu.
El Carnaval Andino "Inti Ch'amampi, con la Fuerza del Sol"
En el año 2007, la Confraternidad de Bailes Andinos, la Federación Kimsa Suyu, y la Municipalidad de Arica, formalizan las Bases de Participación del Carnaval Andino. En ellas describen el carnaval como «la expresión popular de las raíces andinas expresadas en la danza y música, abarcando la macro región andina comprendida en las actuales fronteras de los países de Bolivia, Perú y Chile».
El Comité Organizador del Carnaval, integrado por estas tres entidades, desarrolla diversas actividades previas y posteriores a la realización del evento, orientadas tanto a la promoción turística de la ciudad como al fortalecimiento de las tradiciones culturales que le dan identidad. Entre ellas destacan las actividades de lanzamiento oficial, la presentación de las Ñustas e Incas (representantes de cada una de las fraternidades), el Convite, la ceremonia ancestral de permiso y ofrenda a la Pachamama denominada p'awa, y la cena de premiación que marca el cierre de las celebraciones.
Las fraternidades preparan de forma autónoma los bailes y la "entrada del carnaval", negociando con el gobierno local tanto las condiciones de producción del espectáculo como su significado.Cada fraternidad elige todos los años a una Ñusta, término que proviene del quechua y que designaba a las princesas en la época del Inca, y un Inca, quienes participan de los eventos del carnaval como promotores culturales de sus respectivas agrupaciones.
La visita de autoridades bolivianas, como representantes del Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia y la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO), ha demostrado que la discusión no se centra en una rivalidad entre los carnavales de Arica y Oruro, sino en las narrativas sobre el origen de las danzas asociadas a estas celebraciones.En este contexto, se sostiene una postura que atribuye a las danzas bolivianas un origen propio y diferenciado, con el propósito de proteger y preservar su identidad cultural.
La participación de residentes bolivianos en las agrupaciones del carnaval constituye un elemento significativo en la configuración de esta festividad. Su involucramiento se refleja, entre otros aspectos, en la contratación de bandas provenientes de Bolivia y en la utilización de vestimentas confeccionadas por diseñadores y costurera/os boliviana/os. Del mismo modo, diversas comparsas han incorporado como práctica habitual la realización de pasacalles en el centro de Arica con motivo de la conmemoración del Día Nacional de Bolivia, celebrado durante la semana del 6 de agosto. No obstante, las banderas de Chile, Bolivia y Perú normalmente se entrecruzan en las vestimentas de los bailarines y músicos, y aparecen junto a la wiphala y a la bandera blanca que simboliza la ancestralidad y pertenencia al Collasuyo.
El Carnaval Andino, que atrae a un público que supera los 100 000 espectadores cada año y sigue en aumento, cobra vida gracias a un número creciente de fraternidades (78 hasta el año 2026). Estas fraternidades, a veces compuestas por más de 100 bailarines según su número de filiales, representan diversos ritmos andinos locales, ritmos afrochilenos del Valle de Azapa, ritmos bolivianos representados por residentes bolivianos en Arica y simpatizantes, y algunos ritmos invitados de Chile, Bolivia y Perú que enriquecen la diversidad de la fiesta.
Danzas Caporales|200px|thumb|right Achachi, figura danzante en la Morenada.|200px|thumb|right miniaturadeimagen|200x200px|Tobas Zampoñada|200px|thumb|right
Caporales: Danza folklórica de origen boliviano, inspirados en el personaje del Caporal de la saya. La danza presenta fuertes raíces africanas en su estilo, y es propia de la zona de los Yungas, en el departamento de La Paz. Se representa al mulato convertido en capataz que vigilaba a los negros, que al renegar de su raza, se convertían en verdugo con látigos en mano. La esclavitud y el manotaje en la época de la colonia se representa a través de pasos de movimientos duros e imponentes, como fiel expresión del sometimiento que ejercían los mestizos sobre los negros.
Morenada: Danza folklórica boliviana de origen colonial. Representa la utilización de los negros como esclavos en la tareas de las minas. Es la representación que satiriza los bailes de las cortes virreinales y, además, reedita la esclavitud de los negros bajo el dominio español, donde el caporal representa a los capataces negros que vigilaban a los esclavos en un sistema de explotación inhumana y el compás marcado con sus matracas nos recuerda sus cadenas y grilletes.
Tinku: En la macrozona andina Tinku Quechua es sinónimo de «el lugar donde todas las diferencias son un encuentro». El Tinku define la tradicional danza de ambientes guerreros que se realiza en el norte de Potosí y sur de Oruro en Bolivia, siendo una danza reciente y tradicional, que como baile significa indígenas frente a frente comparando fuerzas.
Tobas: Danza folklórica boliviana en representación de los pueblos del chaco y la amazonía, representando una actitud guerrera en la caza de animales salvajes para su subsistencia. Es una danza entusiasta, ágil, con variados pasos en su coreografía y su vestimenta esta adornada con plumaje de deslumbrantes colores.
Tarqueada: Danza propia de los aimara, que es ejecutada con un instrumento denominado «tarka». Es una danza ceremonial de agradecimiento a la naturaleza, bailada generalmente en la época de lluvias, hasta la etapa de la cosecha.
Moseñada: Danza de origen boliviana, ejecutada por parejas de jóvenes mujeres y hombres solteros que se baila durante la época de lluvias y las fiestas del Carnaval (Anata).
Tumbe: Danza propia de los afrodescendientes que habitan el valle de Azapa, traídos hace 400 años por los españoles para trabajar como esclavos.
Saya: Baile propio de los Afro bolivianos, del sector de Los Yungas, antiguamente marginalizado y que solo se podía bailar con los permisos de los patrones en el interior de sus tierras.
Zampoñada: Danza aymara. Los hombres de a par que van tocando la zampoña, cuyo significado va mucho más haya de lo que pareciera. Cada uno toca una melodía diferente y de esta forma se van complementando. Siempre de a dos, reflejando la verdadera esencia de lo que es la Cosmovisión Andina, complementariedad, dualidad, diversidad y armonía, concepto difícil de dar a entender teniendo simplemente como concepto este conjunto de palabras.
Waka Waka: Danza folklórica boliviana aimara que posee su origen en la época colonial en la localidad de Umala de La Paz, que se caracteriza porque los bailarines ubican en su cintura una reproducción de un toro, a veces una vaca, acompañado de otro danzante que sería el torero y acompañando esto muchas mujeres vestidas con varias polleras. En este baile resulta irónica la muerte del torero finalmente, quizás resulta ser uno de los momentos más irónicos de este baile. También es bailada principalmente en el Carnaval de Arica por residentes bolivianos.
Suri Sicuris: Esta danza de Oruro, Bolivia, se identifica con el avestruz, por lo que se denomina «suri», voz aimara del mismo significado. Representa esencialmente al hombre altiplánico que ejecuta la música con un instrumento típico de nombre Sicu, que a través de la danza muestra aspectos referidos al carácter étnico, estilizada y folclórico, al ritmo de huayños y kaluyos bolivianos.
Diablada: La Diablada es una danza de Oruro, Bolivia, llamada así por la careta y el traje de diablo que usan los bailarines. La danza es una representación de la Ñusta (Virgen del Socavón) que protegió y defendió de Wari al pueblo de Uru Uru (Oruro) que los castigaba con cuatro plagas en la sagrada serranía de los urus, también por la influencia católica representa el enfrentamiento entre las fuerzas del bien y del mal, así pues esta danza mezcla tanto elementos propios de las tradiciones católicas introducidas durante la conquista española y ritos ancestrales andinos.
Salay: Danza boliviana de Cochabamba que representa el zapateo tradicionales de los valles interandinos de Bolivia.
Comparsas
Año a año el número agrupaciones participantes en el Carnaval con la Fuerza del Sol va en aumento. En el año 2026 se registraron 78 comparsas. Si bien los bailes mencionados anteriormente han permanecido en el tiempo, también se han presentado agrupaciones que muestran las Llameradas, Suri Sikuris, Pujllay, Kullaguadas y Moseñadas. Además de danzas invitadas y propias de localidades altiplánicas de Bolivia y otras zonas de Chile.
Competencia