Herschel Feibel Grynszpan (; Hannover, República de Weimar -fallecido entre 1943 y 1945) fue un judío polaco nacido durante la República de Weimar, probablemente asesinado en la cárcel de Magdeburgo. El 7 de noviembre de 1938 atentó en París contra el diplomático alemán Ernst vom Rath, que falleció dos días más tarde a causa de las heridas. El hecho sirvió de pretexto al régimen nazi alemán para que se produjese la Noche de los cristales rotos.
Infancia y juventud Era hijo de padres judíos polacos, de nacionalidad polaca. El padre, Sendel Grynszpan, era sastre y se casó con Ryfka Silberberg. Grynszpan tenía dos hermanos, Markus o Mordechai (nacido el 29 de agosto de 1919) y Esther (nacida el 31 de enero de 1916).Parte de los detalles de la infancia y juventud de Grynszpan provienen de Gerald Schwab, The Day the Holocaust Began, capítulo 6 La familia se había trasladado en abril de 1911 del Zarato de Polonia a Hanóver, asentándose en la Burgstraße 36.Klaus Mlynek: Die „Reichskristallnacht“, en: Historisches Museum am Hohen Ufer (Ed.): Reichskristallnacht in Hannover. Eine Ausstellung zur 40. Wiederkehr des 9. November 1938, Hannover 1978, p. 58
En Hánover se hizo miembro del grupo sionista Misrachi y del club deportivo Bar-Kochba. En los primeros dos años del gobierno nazi, la discriminación de los judíos en Alemania había tomado formas muy concretas, con el boicot a los judíos, la Ley para la restauración del funcionariado civil profesional, que prohibía el funcionariado para los judíos, la Ley contra la masificación de las escuelas y universidades alemanas, que equivalía a la expulsión de los judíos de escuelas y universidades, y otras leyes similares. Grynszpan finalizó en 1935 la escuela primaria (Volksschule) y, con la ayuda financiera de su familia y la comunidad judía de Hanóver, se fue a estudiar en la escuela rabínica (yeshivá) situada en la Christgasse 6 en Fráncfort, donde aprendió hebreo y la Torah.Friedrich Karl Kaul, Der Fall des Herschel Grynszpan, Akademieverlag Berlin (Ost) 1965, p. 12 Evidentemente, esta educación no le satisfacía, ya que interrumpió sus estudios a los once meses.
De vuelta a Hanóver, no encontró ningún puesto de aprendiz, ni trabajo. Trató de emigrar a Palestina, pero le fue denegado el permiso por ser demasiado joven, y debía esperar un año.
Vida en París En vez de esperar, Grynszpan y sus padres decidieron que debía emigrar e ir a vivir con sus tíos, Abraham y Chawa Grynszpan, en París. Herschel Grynszpan consiguió un pasaporte polaco y un permiso de residencia alemán, con los que obtuvo permiso para abandonar Alemania en dirección a Bélgica, donde vivía otro tío suyo, Wolf Grynszpan. Las relaciones con su tío de Bélgica no eran muy buenas, por lo que en diciembre de 1936 entró en Francia de forma ilegal con ayuda de sus familiares. No tenía posibilidad de entrar en Francia de forma legal, ya que se le exigía demostrar que tenía medios para subsistir y en Alemania no se permitía a los judíos sacar dinero del país. Grynszpan, que era pequeño, solo 1,54 m de estatura y pesaba unos 45 kg, llegó a París enfermo, con dolores de estómago y vómitos frecuentes.
En París, Grynszpan se instaló en una pequeña comunidad yídica de judíos ortodoxos polacos, tratando a pocas personas fuera de ese círculo, por lo que aprendió sólo unas pocas palabras de francés. Pasó los dos años siguientes intentando conseguir la residencia legal en Francia, sin la que no podía estudiar o trabajar de forma legal. Su permiso de vuelta a Alemania expiró en abril de 1937 y su pasaporte polaco en 1938, dejándolo sin documentación en regla.
En julio de 1938, la prefectura de policía decidió que Grynszpan no tenía base para solicitar su estancia en Francia, y en agosto de 1938 le ordenó abandonar el país. Sus intentos por volver a Hanóver con su familia habían fracasado por la negativa de la policía alemana de permitirle la entrada en el país. En marzo de 1938, Polonia promulgó una ley que le quitaba la ciudadanía polaca a todos los ciudadanos que hubieran vivido durante cinco años seguidos en el extranjero: la ley estaba diseñada explícitamente para evitar que los 70.000 judíos que vivían en Alemania y Austria volviesen a Polonia. Así pues, ese camino también le estaba cerrado; solo los abuelos, a quienes Grynszpan no conocía, vivían todavía allí. De forma que continuó viviendo en París de forma ilegal. Estuvo activo en los círculos de emigrados polacos y fue miembro del movimiento juvenil Tsukunft de la Federación General Judía del Trabajo en Polonia.
Entre tanto, la situación de la familia Grynszpan en Hanóver se hacía cada vez más difícil. El negocio de Sendel estaba en declive y Berta y Marcus perdieron sus puestos de trabajo. En agosto de 1938, las autoridades alemanas anunciaron que todos los permisos de residencia de extranjeros eran cancelados y tendrían que ser renovados: era obvio que los judíos no podrían renovar sus permisos. Polonia contestó que no iba a aceptar a los judíos de origen polaco, que ya no serían considerados ciudadanos del país a partir de finales de octubre. El 26 de octubre, antes de que finalizara el plazo fijado, se ordenó a la Gestapo que detuviese y deportase inmediatamente a los judíos polacos de Alemania.
Los Grynszpan estaban entre los aproximadamente 12.000 judíos polacos arrestados, a quienes se les expropiaron todas sus propiedades y fueron subidos en masa a trenes con destino a Polonia. Cuando llegaron a la frontera, se les obligó a caminar dos kilómetros hasta el pueblo fronterizo de Zbąszyń (en alemán, Bentschen). Allí, Polonia se negó a admitirlos. Los Grynszpan y miles de otros judíos polacos deportados fueron abandonados en la frontera, alimentados solo de forma intermitente por la Cruz Roja polaca y por algunas organizaciones de caridad judías. Desde Zbąszyn, Berta Grynszpan envió una postal a Herschel, en París, contándole lo que había pasado y pidiéndole que los rescatara y consiguiera su emigración a Estados Unidos, algo completamente fuera de las posibilidades de Herschel.
Atentado Los periódicos europeos, entre ellos los de París, habían estado siguiendo la expulsión de los judíos. La postal, enviada el 31 de octubre, llegó a manos de Grynszpan el 3 de noviembre, un jueves. El 6 de noviembre, pasado el sabbat y el fin de semana, Grynszpan pidió a su tío que les enviara dinero a sus padres. Pero Abraham quería esperar el desarrollo de los acontecimientos, ya que, por una parte, era prácticamente imposible enviarle dinero a un judío en Alemania y, por la otra, era ilegal y, por último, no estaba claro dónde se encontraban exactamente los Grzynspan. Hubo una discusión, durante la cual Grzynspan abandonó la familia de su tío, obteniendo 300 francos. Grzynspan durmió en un hotel barato y escribió una carta de despedida a sus padres, que se guardó en el bolsillo.
thumb|Herschel Feibel Grynszpan, tras su detención por la policía francesa.
El 7 de noviembre de 1938 compró por 235 francos un revólver en una tienda de armas.Klaus Mlynek: Die „Reichskristallnacht“, en: Historisches Museum am Hohen Ufer (Ed.): Reichskristallnacht in Hannover. Eine Ausstellung zur 40. Wiederkehr des 9. November 1938, Hannover 1978, p. 59 Posteriormente se dirigió a la embajada alemana y pidió ver a un funcionario, sin nombrar a nadie en concreto. Fue recibido por el secretario del embajador Ernst vom Rath, el funcionario más joven de los dos que se encontraban en ese momento de servicio. Grynszpan le disparó de inmediato cinco veces y lo hirió de tal gravedad que vom Rath murió dos días después.
Grynszpan no intentó huir ni se resistió a ser detenido, identificándose de forma correcta a la policía francesa. Según el protocolo de la policía francesa, Grynszpan, antes de disparar, insultó a vom Rath como un sale boche ("sucio alemán")sale: sucio; boche: alemán (despectivo) y gritó que actuaba en nombre de los 12.000 judíos perseguidos. De forma similar se expresó en la carta de despedida a sus padres que llevaba con él: su corazón sangró cuando oyó el destino de su familia y debe protestar, de forma que el mundo lo oiga. Grynszpan no huyó, sino que se dejó detener y justificó, incluso delante del juez instructor francés, su acción de forma consistente. Debido a que Grynszpan era menor de edad en ese momento, fue enviado a la cárcel juvenil de Fresnes, cerca de París.
El atentado fue recibido de forma negativa por gran parte de la comunidad judía, también en Francia, en parte por temor a que sería usado por los nazis como excusa para realizar «venganzas», como confirmarían los hechos posteriores.Weinberg, D. H. A community on trial: the jews of Paris in the 1930s, Chicago University Press, 1977. Las organizaciones judías estaban horrorizadas por la acción de Grynszpan y la condenaron con mayor insistencia que los liberales no judíos, mientras que repetían las circunstancias atenuantes y condenaban que se convirtieran en víctimas todos los judíos por el acto de un individuo aislado. El Congreso Mundial Judío «deploró el disparo fatal a un funcionario de la embajada alemana por un joven judío polaco de diecisiete años», pero protestó «enérgicamente contra los violentos ataques de la prensa alemana contra todo el judaísmo como consecuencia de este acto» y especialmente contra las «represalias tomadas contra los judíos». La Alianza Israelita Universal en Francia «rechazó toda forma de violencia, independientemente del autor o la víctima», pero «protestó de forma indignada el bárbaro tratamiento recibido por toda una población inocente.»Schwab, 41. Se trató de presentar a Grynszpan como un loco, una actitud que se mantendría por mucho tiempo, como demuestran escritos de Hannah Arendt, que todavía adopta esa postura en su libro Eichmann en Jerusalén de 1963.
Consecuencias right|thumb|300px|Tienda judía en la mañana posterior a la Noche de los cristales rotos en Magdeburgo. A pesar de los mejores cuidados que podían prestar médicos franceses y alemanes, incluyendo el médico personal de Hitler, Karl Brandt, Ernst vom Rath murió el 9 de noviembre. El 17 de noviembre, se realizó un funeral oficial en Düsseldorf, al que asistieron el mismo Hitler y el ministro de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop, acontecimiento al que se le dio mucha publicidad. En la oración fúnebre, von Ribbentrop describió el tiroteo como un ataque de los judíos al pueblo alemán: «Entendemos el desafío y lo aceptamos.» Sin embargo, el asesinato de von Rath ya había tenido, por entonces, consecuencias terribles para la gente que Grynszpan trataba de ayudar: los judíos alemanes.
El día en que murió vom Rath era el 15 aniversario del Putsch de Múnich de 1923, el Tag der Bewegung («Día del movimiento»): la celebración más importante del calendario nazi. Esa tarde, el ministro de propaganda Joseph Goebbels, tras consultarlo con Hitler, pronunció un discurso incendiario en la cervecería Bürgerbräukeller en Múnich, donde el Putsch había sido organizado, delante de una multitud de veteranos nazis de toda Alemania. Afirmó que no sería sorprendente que los alemanes estuviesen tan indignados por el asesinato de un diplomático alemán por un judío, que tomaran la ley por su mano y atacasen a los negocios, centros comunales y sinagogas judíos. Estos «ataques espontáneos», dijo, no debían ser organizados abiertamente por el Partido nazi o las SA, pero que ninguno de los dos debía oponerse o prevenirlo.