El Combate de Miserere tuvo lugar al atardecer del 2 de julio de 1807 durante la segunda invasión inglesa al Río de la Plata. En una rápida acción las fuerzas británicas dispersaron a los defensores. Pero la victoria no fue aprovechada, y días más tarde el asalto final a la ciudad de Buenos Aires terminaría en la capitulación del ejército invasor.
Antecedentes Expulsadas de Buenos Aires tras la primera invasión de 1806, las fuerzas británicas fueron fuertemente reforzadas y optaron en esta oportunidad por ocupar la banda Oriental del Río de la Plata antes de atacar la capital del Virreinato: el 20 de enero vencieron a los defensores comandados por Bernardo Lecocq en el Combate del Cordón, sitiaron y ocuparon Montevideo el 3 de febrero, en marzo Colonia del Sacramento y vencieron el 7 de junio en el Combate de San Pedro a las fuerzas enviadas por Buenos Aires.
El 17 de junio las tropas británicas al mando de John Whitelocke se dirigieron a la banda occidental del río y tras desembarcar el 28 en Ensenada de Barragán y desbaratar la escasa resistencia, iniciaron el avance sobre la ciudad.
thumb|140px|John Whitelocke.
La vanguardia británica marchaba al mando del mayor general Lewison Gower con dos brigadas al mando de los generales Robert Craufurd y William Lumley, el centro estaba al mando directo del general Whitelocke y de Samuel Auchmuty y la reserva al mando del teniente coronel Thomas Mahon, con diez cañones de tren volante y un obús.
La marcha de la vanguardia se hizo sin inconvenientes, dado que las fuerzas ligeras que al mando de Martín Rodríguez debían hostilizarlas se habían incorporado a las tropas de Santiago Liniers creyendo que el ejército inglés marcharía sobre Barracas.
Así, las tres columnas británicas marcharon completamente separadas, sin que Liniers lo supiese ni pudiera obstaculizar su avance, y sin más dificultades que las propias del terreno pantanoso y los numerosos arroyos a vadear, la falta de caballada y las fallas en el aprovisionamiento de las tropas, especialmente la falta de licor.
Despliegue (1 de julio) thumb|140px|Santiago de Liniers. La vanguardia inglesa al mando del segundo jefe del ejército invasor Gower debía ser detenida en las orillas del Riachuelo según los planes porteños. A esos efectos, el 1 de julio Liniers salió de Buenos Aires con sus tropas, básicamente milicianos con menos de un año de entrenamiento, para oponer resistencia en campo abierto, una clara muestra de que el comando español no había asimilado los desfavorables resultados que había tenido esa estrategia en la Banda Oriental.
Para peor, tendió su línea de batalla con el Riachuelo a sus espaldas guardando el puente de Gálvez (cerca del actual puente Pueyrredón) sin aprovechar las ventajas que ese obstáculo natural podía proveerle: siendo superado ampliamente en número y principalmente en entrenamiento y experiencia de combate, la principal posibilidad de resistir en esas condiciones era adoptar fuertes posiciones defensivas. Con sus medidas, Liniers desperdiciaba esa única ventaja táctica: quedaba con sus tropas bisoñas con el río a las espaldas, por lo que un ataque combinado de las fuerzas británicas seguramente habría aniquilado por completo la totalidad de las fuerzas de defensa de la ciudad.
Pero las decisiones de Whitelocke no fueron mejores a las del héroe de 1806. Vanguardia, centro y retaguardia marcharon separadas y en una sola línea de avance, cuando una vez superado el terreno pantanoso que seguía a la cabeza de playa podría haber avanzado en varias columnas paralelas. Sin reagrupar sus fuerzas, desperdiciaba así la ventaja numérica sobre Liniers. Por otra parte, los ingleses no efectuaron un buen reconocimiento, y — por malestar entre los mandos — evitaron la mínima coordinación necesaria para aprovechar la ventaja decisiva que ofrecía el despliegue de su oponente.
Fuerzas contendientes (1 de julio) thumb|140px|Regimiento n.º 95 (1815). Para el 1 de julio el detalle de fuerzas de los británicos era: Vanguardia (mayor general John Lewison Gower): Brigada Craufurd (brigadier general Robert Craufurd): cuatro compañías del regimiento 95 de rifleros (mayor Travers) y 9 del batallón ligero (teniente coronel Theodore Denis Pack). Brigada Lumley (brigadier general William Lumley): regimientos 36 (teniente coronel Robert Burne) y 88 (teniente coronel Alexander Duff) 2 piezas de 3 libras y 2 de 6 Total de 2.620 hombres
thumb|140px|Regimiento n.º 87 (1793).
Centro (general Whitelocke y Samuel Auchmuty): Infantería: regimientos 5 (Northumberland) (teniente coronel Humphrey Davie), 38 (teniente coronel John Nugent), regimiento n.º 45 de Infantería (William Guard) y 87 (teniente coronel Edward G. Butler) y cuatro compañías del 95 (mayor Macleod) Caballería: Regimiento n.º 9 de Dragones, parte del 6 de Dragones (teniente coronel N. Kington) y 2 secciones del 17 de Dragones Ligeros (teniente coronel Evan Lloyd.) Artillería: 2 piezas de 6 libras (capitán Augustus Simon Frazer, comandante general de la artillería) Total de 4.328 hombres
Reserva (teniente coronel Thomas Mahon) Infantería: regimiento 40 (mayor Sir Archibald Campbell), una compañía del 36 de infantería, una del 45 (mayor Gwynn), una del 88 y 200 marineros (capitán Rowley y Joyce) Caballería: regimiento 17 de Dragones (capitán Bacon), un escuadrón del 9 de Dragones Artillería: 4 piezas de 6 libras, un obús de 5 pulgadas y media (capitán Hawker, segundo de Frazer) Total de 2.083 hombres
Por su lado las fuerzas de defensa estaban organizadas en tres divisiones:
Ala derecha o División Balbiani (César Balbiani) 2 batallones de Patricios, los Granaderos de Terrada, un batallón de marina, dos compañías de Miñones Catalanes, dos escuadrones de Húsares 14 piezas de artillería Total de 1987 hombres
thumb|140px|Soldado de Arribeños.
Centro o División Elío (Francisco Javier Elío) Gallegos, Pardos y Morenos, Andaluces, dos compañías de Miñones, un escuadrón de caballería 9 piezas Total de 1.720 hombres
Ala izquierda o División Velasco (Bernardo de Velasco) Fijo, Blandengues, Vizcaínos, Arribeños, dos compañías de Miñones, un escuadrón de caballería 16 piezas Total de 1.650 hombres
Reserva o División Gutiérrez de la Concha (Juan Antonio Gutiérrez de la Concha) Dragones, tercer batallón de Patricios, Montañeses, Miñones, dos escuadrones de caballería 14 piezas Total de 1.580 hombres
Esto hacía un total general de 9.031 británicos con 11 piezas de artillería de campaña, y 6.937 defensores con 53 piezas de artillería. Los atacantes superaban así en número a los españoles, así como en calidad de sus tropas y mandos. Las fuerzas británicas tenían gran experiencia en combate y el entrenamiento, armamento e incluso doctrina de sus tropas, especialmente de las de vanguardia. Eran ampliamente superiores a las que le oponía la ciudad de Buenos Aires, cuyo núcleo lo constituían milicianos con gran entusiasmo pero pocos meses de entrenamiento, y unas escasas fuerzas veteranas de pobre desempeño en las campañas previas.
Flanqueo El plan general de los invasores preveía evitar un asalto frontal contra el dispositivo español en el puente, por considerarlo innecesario y riesgoso. Sabían que allí se concentrarían las fuerzas defensoras y el grueso de su artillería, que contarían supuestamente con la protección de la barranca, y que el puente en sí era un punto controlable para los defensores y fácil de destruir en caso de ser amenazado. De hecho, dieron por supuesto que el puente habría sido destruido y no confirmaron así la situación real.
Así, el mando británico había dispuesto que tras un avance directo hacia el cerrojo sobre el puente la vanguardia cayera sobre su flanco izquierdo y cruzara el Riachuelo río arriba, en un amplio movimiento de flanqueo por el oeste.
Pese a que las avanzadas tenían contacto visual con el dispositivo de Liniers, sus comandantes no tuvieron noticias de su imprudente cruce del río, lo que cambiaba por completo la situación táctica.
En la noche del día 1, Whitelocke resolvió que la agotada vanguardia y el grueso del ejército descansaran durante el día 2, y una vez reunidas las fuerzas recién marcharan el 3 para un asalto conjunto.
No obstante, a las 2 de la mañana del día 2, una fuerte y persistente lluvia lo hizo cambio de parecer. Sin dar más explicaciones que la urgencia de que las tropas descansaran a cubierto ante lo que parecía un largo temporal, y contra el parecer de su oficialidad en pleno, Whitelocke envió a Gower órdenes de avanzar a primera hora del mismo día 2. Las instrucciones eran de cruzar el Riachuelo por el paso que le pareciera mejor aguas arriba del puente y fuera a acantonarse a los suburbios del oeste, desde donde podía intimar rendición a la ciudad.
El comandante británico carecía aun de un plano que cubriera el territorio entre Ensenada y Retiro, y no aclaró su orden de avance con un croquis. Tanto la escuadra como Whitelocke entendían por oeste la posición Retiro-Recoleta, por ser el curso general del Río de la Plata de oeste a este, pero Gower no lo entendió así y no pasó del Once, incumpliendo de esa manera las intenciones de su jefe.
thumb|140px|William Porter White.
Gower se encontraba en Bernal con William Porter White haciendo un proyecto para que todo el ejército marchara el día, 3 cruzando por el paso de Burgos (, actual Puente Alsina) según las órdenes iniciales, cuando recibió las nuevas instrucciones de Whitelocke de iniciar el avance el mismo 2, sin tener en cuenta el cansancio de las tropas y la falta de víveres. Sin disimular su contrariedad al teniente coronel Bourke, quien comunicaba las órdenes, Gower conferenció nuevamente con White, conviniendo cruzar el Riachuelo por el mismo paso Burgos. Pero marcharían antes en dirección oeste por los terrenos altos, para seguir luego al norte por el camino de la hacienda hasta el paso y hasta el matadero de Miserere, donde planeaba acampar y establecer su comando en la quinta de White (anteriormente propiedad de Santiago de Liniers), ubicada en lo que es hoy la calle Virrey Liniers, entre Hipólito Yrigoyen y Belgrano, en el barrio del Once.
El comerciante americano White, principal promotor de la aventura de su socio Popham en 1806, afincado años atrás en Buenos Aires y con fuertes relaciones en la ciudad, había sido agregado como guía a la vanguardia: Un tal mister White, norteamericano, habitante de Buenos Aires que había escapado de la prisión en que lo había puesto Liniers, hizo las veces de guía. Es un hombre inteligente, bien informado y que conoce mucho la región.Holland, Lancelot, Expedición al Río de la Plata, 1975.
Gower inició la marcha a las 9 y media de la mañana. Cuando Liniers vio que Gower rehuía la acción frontal y marchaba sobre el paso de Burgos, con lo que sería ineludiblemente flanqueado, mandó su caballería para que en un ataque de flanco intentará detener o demorar el cruce mientras él repasaba el Riachuelo y se adelantaba con su ala izquierda (división Velasco) para oponerse en la ribera opuesta.
Sin embargo la maniobra de Liniers se frustró por la rapidez de desplazamiento de los adversarios: «la mañana del día 2 me encontré con un cuerpo considerable de caballería, quizá 600, muchos de los cuales estaban vestidos de uniforme y tenían la apariencia de soldados regulares, el resto era del mismo tipo que había visto el día precedente».La descripción citada es: «gente que parecían ser campesinos, que estaban montados y que constantemente hacían fuego irregular sobre la columna». Gower observó el avance de la infantería en la margen opuesta del Riachuelo «aparentemente con la intención de defender el terreno elevado sobre el Paso Chico» y se les adelantó.