Las bandas emergentes y bandas criminales (bacrim); llamadas así durante el gobierno de Álvaro Uribe, y conocidas como grupos armados organizados (GAO), grupos delincuenciales organizados (GDO) o grupos armados organizados residuales (GAOR) en la actualidad y desde el gobierno de Juan Manuel Santos; son organizaciones mafiosas que operan en Colombia y que son parte activa del actual conflicto armado interno. Sus acciones contra la población civil, Gobierno y Fuerza Pública son: los homicidios, la extorsión a comerciantes, empresarios, y el secuestro. Reclutamiento forzado de menores de edad y masacres de líderes sociales. Estas bandas y grupos operan en todo el territorio nacional, aunque también mantienen presencia en otros países como Venezuela, Ecuador y Panamá. Sus aliados estratégicos son las disidencias de la FARC-EP, la disidencia del EPL y varios narcotraficantes, debido a que su principal actividad es el control sobre el tráfico de estupefacientes. También se tiene indicios sobre los nexos con varias mafias mexicanas, entre las que figuran el Cártel de Sinaloa, y Los Zetas (desarticulados en 2016).

Denominación y clasificación

Grupos Armados Organizados (GAO) Son los grupos más grandes, con actividad a nivel regional y nacional. Están clasificados como GAO el Clan del Golfo, y la disidencia del EPL, guerrilla desmovilizada en 1991, conocida como Los Pelusos, ambos grupos dedicados al narcotráfico y sin ninguna motivación política. Desde el rompimiento de los diálogos de paz con el ELN, producto del atentado contra la escuela de policía General Santander a comienzos del 2019, el gobierno de Iván Duque declaró a esta guerrilla como GAO.

Grupos Delincuenciales Organizados (GDO) Son grupos de fuerte actividad local, dedicados a ser mercenarios del narcotráfico y de otras actividades ilícitas para los GAO u otros grupos ilegales. Están identificados por las autoridades como GDO las siguientes organizaciones delincuenciales Los "Tasmania", cuyo cabecilla es conocido con el alias de "Pirry" opera en el Barrio San Bernardo de Bogotá, "Los Sayayines" su cabecilla es alias "Pinky" "Los Ganchos" su cabecilla conocido con el alias "Bertha" y los "Los Maracuchos" su cabecilla es conocido con el alias de "Leo" estas organizaciones son conocidas en la capital de Colombia.

Grupos Armados Organizados Residuales (GAOR) Son los grupos armados surgidos de las FARC-EP, guerrilla desmovilizada en 2016, cuyos miembros no se acogieron a los acuerdos de paz y volvieron a las armas, conformando estos grupos. Se conocen como disidencias de las FARC-EP y, aunque tienen el mismo origen insurgente, varias están enfrentadas entre sí por control territorial de actividades ilegales, incluso algunas trabajan con el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, organizaciones criminales de México, que desde 2018 buscan apoderarse de la producción y distribución de cocaína en el país, desde el cultivo de hoja de coca.

Ninguno de estos grupos tiene ni tendrá estatus político, según declaraciones del gobierno de Colombia en 2019.

Distribución geográfica Estas agrupaciones armadas actúan en todo el país, las principales se encuentran en: +Distribución de los principales Grupos Armados y Delincuenciales en ColombiaDe presencia nacionalGrupoRegión(es) o departamento(s)Ref.PacíficoLlanos OrientalesCatatumboBajo CaucaUrabáAmazoníaELNvínculo=|15x15pxNorte caucano, Centro del Chocó, Telembí y Pacífico Sur Nariñensevínculo=|15x15pxDepartamentos de Arauca y Casanarevínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxAGCvínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxDisidencias de las FARC-EPEstado Mayor Central, Comandos de la Frontera, Segunda Marquetalia, entre otros gruposvínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxvínculo=|15x15pxPutumayo, Caquetá y GuaviareDe presencia regionalDepartamentoGrupo(s)Ref.AntioquiaOficina de EnvigadoEn el Valle de Aburrá; conformada por las bandas La Terraza, Picacho, Caicedo, La Unión, Trianón, Los Triana, Pachelly, Los Chatas, Robledo, y La Sierra.BogotáLos SayayinesTazmaniaAtlánticoLos CosteñosEn el área metropolitana de BarranquillaCaquetáLos CaqueteñosChocóLos ChuckysLos ChacalesMagdalenaLos PachencaEn el área metropolitana de Santa MartaMetaLos PuntillerosDisidencia familiar de alias Puntilla.Norte de SantanderLos PelusosDisidencia del EPL en el CatatumboLos RastrojosCatatumbo y Área Metropolitana de CúcutaPutumayoLa ConstruRisaraldaLa CordilleraValle del CaucaLa Gran AlianzaEn el área metropolitana de CaliBanda LocalNorte del Valle

Historia thumb|Miles de exintegrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia volvieron a tomar las armas, luego de un proceso de desmovilización en 2006.

Gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010)

La conformación de estas agrupaciones delincuenciales se dio a finales de 2006, después de que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) pactaran un proceso de desmovilización durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. El 15 de agosto de 2006 se desmovilizaron 31.671 combatientes, según un reporte de la Alta Consejería Presidencial. Sin embargo, luego de culminar con todo el proceso, varios exintegrantes de este grupo se re armaron nuevamente, por lo que empezó una nueva oleada de delincuencia común. Según la Organización de los Estados Americanos (OEA), la estructuración de estos grupos se dio por los efectos económicos favorables del narcotráfico. Cerca de 4000 hombres se alzaron en armas, repartidos en veintidós columnas, unas cifras que se manejaron luego de una serie de investigaciones y análisis por parte de varios funcionarios de la fuerza pública. Finalmente, estas agrupaciones se expandieron a lo largo de todo el territorio colombiano, donde han llegado a operar en 17 departamentos y 152 municipios.

Algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) y la Organización de Estados Americanos (OEA) han descrito a las bandas emergentes como un híbrido entre mafias, y bandas de delincuencia común más relacionados con el narcotráfico que con el paramilitarismo. Algunas de estas agrupaciones ejercieron presión sobre varios candidatos durante las Elecciones regionales de Colombia de 2007, para infiltrar y corromper al Estado en todos los niveles y beneficiar sus negocios ilegales. Un informe de la Misión de la OEA y Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP) afirmó que las Bacrim amenazan a víctimas y desmovilizados de 153 municipios de Colombia, que buscan consolidar un corredor al servicio del narcotráfico con conexiones hacia Panamá y Venezuela.

Según el analista León Valencia, miembro de la Corporación Nuevo Arco Iris, las agrupaciones ilegales «destruyen el orden social para poder florecer (...) y allí está su gran riesgo para la seguridad de los ciudadanos, porque atacan a las instituciones, a los líderes sociales, a los políticos honestos, a las familias unidas a los trabajadores organizados». Valencia afirmó que hay tres tipos de bandas criminales: las emergentes, las de rearmados que después de desmovilizarse volvieron a las armas y al negocio; y las de disidentes, aquellos ex paramilitares que se salieron del proceso del Pacto de Ralito o nunca quisieron entrar. Diversos sectores políticos calificaron a las Bacrim como «el nuevo enemigo y la mayor amenaza a la seguridad».

Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018)

A mediados de 2011, la conformación de las Bacrim se redujo a menos de diez comandos armados: Clan Úsuga (Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas), Los Rastrojos, el Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (ERPAC), las Águilas Negras, Los Paisas, la Oficina de Envigado y otras facciones menores como Los Machos y Renacer. Según la opinión pública y varios analistas del conflicto armado en Colombia, las cuatro primeras organizaciones eran consideradas las más importantes y peligrosas en su momento, debido a su accionar violento y la compleja estructura que las conforma. Una de las zonas más disputadas y de mayor operatividad es el departamento de Antioquia, donde no solo se delinque por el tráfico de drogas, sino también por la extorsión a empresas y negocios del departamento, además de las actividades de minería ilegal que hay en la zona. Entre varias facciones de los grupos guerrilleros, las Bacrim utilizan estas alianzas como parte de su modus operandi, debido a que las guerrillas presentan un alto poder militar y económico, según las investigaciones de las autoridades. La extorsión a las minas ilegales que no están bajo el control de estas organizaciones juega también un papel fundamental dentro de sus áreas de influencia, puesto que los dueños y trabajadores de las minas están en la obligación de cancelar una cuota mensual, ya sea para desarrollar la actividad o por el uso de las maquinarias con las que se trabaja en la mina. Otras zonas con mayor influencia son la Región Caribe y Pacífica.

En 347 municipios del territorio colombiano operan los grupos ilegales, según un informe realizado en 2012 por el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (INDEPAZ). El Clan Úsuga y Los Rastrojos eran reconocidas como las dos grandes agrupaciones que han logrado una expansión territorial considerable con más de 1990 y 1650 efectivos respectivamente, por lo que el panorama de las bandas emergentes se había visto reducido a estas dos principales organizaciones que han logrado extender sus actividades a otros países vecinos como Panamá y Venezuela. En estos lugares, los grupos disputan determinadas áreas, las cuales, sirven como rutas estratégicas por donde se procesan y trafican estupefacientes. El negocio del contrabando de gasolina, es otra modalidad que sirve como fuente de ingresos, una la labor ejercida en la frontera entre Colombia y Venezuela. Hasta $ 500 000 pesos se puede cobrar por el paso de una pimpina de hidrocarburos, debido al impuesto revolucionario. En los últimos años, la banda criminal de "Los Rastrojos" ha sido diezmada en número de integrantes debido a la entrega voluntaria y/o captura de varios de sus miembros, entre ellos sus principales cabecillas: Los Hermanos Calle Serna (Luis Enrique y Javier Antonio), conocidos como los "Hermanos Comba" y Diego Pérez Henao, alias "Diego Rastrojo"; lo que dejó un vacío de poder en esta organización criminal, que se ha ido desarticulando lentamente hasta contar a 2014 con un poco más de 400 miembros; situación aprovechada por el "Clan Úsuga", que ha reclutado a exmiembros de los Rastrojos y Los Paisas para aumentar su pie de fuerza en más de 2000 efectivos a 2014, pese a la caída en 2012 de uno de sus principales líderes: Juan de Dios Úsuga David, alias "Giovanny". Ante la inserción masiva de los grupos armados ilegales y el inminente accionar violento, cerca de 1800 actos criminales se cometieron hasta principios de 2012, una cifra que aumenta la crisis sobre el conflicto armado en Colombia. La Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI) indicó que las Bacrim cometen mayor cantidad de actos violentos que la guerrilla.