Los perros hambrientos es una novela del escritor peruano Ciro Alegría, publicada originalmente por la Editorial Zig-Zag en 1938. Relata el hambre, la sequía y la vida dura del campesino de la sierra norte del Perú. Es considerada como una de las obras más representativas de la novela indigenista peruana y latinoamericana en general.
Contexto de su redacción En 1936, Ciro Alegría se hallaba desterrado en Chile, debido a su militancia en el aprismo, partido que estaba proscrito por la dictadura de su país. Ya por entonces era conocido en el mundo literario pues un año antes había publicado su primera novela, La serpiente de oro, ganadora en 1935 de un concurso convocado por la Editorial Nascimento y auspiciada por la Sociedad de Escritores de Chile. 200px|miniatura|izquierda|Ciro Alegría. A fines de 1936, como consecuencia de la dura vida carcelaria que sufrió en el Perú, Ciro Alegría enfermó de tuberculosis pulmonar. Se recluyó en el sanatorio de San José de Maipo y allí estuvo dos años. Antes de darle de alta le aplicaron un neumotórax, pero una burbuja de aire inyectada en la sangre le produjo una embolia cerebral que le dejó temporalmente ciego y con medio cuerpo paralizado. Esta dificultad motriz le anuló temporalmente la capacidad de escribir.
Durante su recuperación, a manera de terapia, Alegría fue obligado a escribir para readiestrar el uso de su mano derecha. Una noche despertó sobresaltado por los ladridos de unos perros. Entonces se le vino la idea de componer una novela basándose en relatos cortos que había escrito con anterioridad, sobre la vida de unos perros en la serranía del norte peruano.
La tarea de armar la novela le demandó un mes de labor, titulándola Los perros hambrientos. Acto seguido, la presentó al concurso de novela convocado por la Editorial Zig-Zag y auspiciada por la Sociedad de Escritores de Chile. De las 62 obras presentadas, la suya obtuvo el segundo puesto. El primer premio lo obtuvo el escritor chileno Rubén Azócar con su novela Gente en la isla. El fallo del jurado fue muy discutido; muchos consideraron que la novela del peruano debió merecer el primer puesto, e incluso hubo una propuesta de compartir el primer lugar entre los dos autores.
La obra fue publicada en agosto de 1939; tuvo después múltiples ediciones en países de habla hispana y se la tradujo a varios idiomas.
Tema central El tema central es la vida de los campesinos hermanada con la vida de sus perros guardianes. Otros temas son la sequía, la hambruna, el abuso de los terratenientes, la injusticia social, el bandolerismo.
Argumento El relato se hilvana en torno a las peripecias de una familia campesina de los Andes y sus perros que guardan sus rebaños de ovejas. Esa familia son los Robles: Simón Robles, su esposa Juana y sus hijos Timoteo, Vicenta y Antuca. Los perros se llaman Wanka, Zambo, Güeso y Pellejo.
Esa vida pastoril se ve perturbada por la llegada de la sequía y la consiguiente hambruna. Esto lleva a una dura lucha por la subsistencia, tanto de parte de humanos como de los animales. Los perros empiezan a devorar a las ovejas y eso conlleva a su expulsión de la comunidad; reunidos en jaurías, causan estragos y acaban siendo exterminados por orden del hacendado de la región.
Los indígenas, por su parte, ruegan por comida al hacendado para el cual laboran; al serles negada esa ayuda, intentan asaltar la hacienda, siendo rechazados a balazos. Para el desalmado patrón, tanto sus peones como los perros merecían el mismo trato. Al final llegan las lluvias, se restablece la vida cotidiana y renace la esperanza en un mejor mundo.
Escenarios miniatura|250px|Paisaje de la puna peruana. La historia está ambientada principalmente en la serranía del departamento de La Libertad, en la región conocida como puna, a cuatro mil metros de altitud, en una comunidad de indígenas dedicada al cultivo de la tierra y el pastoreo de ganado. Cerca de ella se extienden las inmensas propiedades de la hacienda de Páucar, donde los indígenas trabajan como peones o colonos.
Se mencionan otras comunidades de indígenas, como Huaira (comunidad desaparecida por obra de un despótico terrateniente, que se apodera de las tierras de los indios), y los pueblos lejanos de Sarún y Saucopampa (este último lugar de culto de una milagrosa Virgen del Carmen).
Otro escenario mencionado es Cañar, en la zona de la ceja de selva, cerca al río Marañón, refugio de bandoleros dedicados al abigeato o robo de ganado.
Época La época en que sucede el relato son los años finales de la década de 1910 y los primeros años de la década de 1920, es decir, la época de la niñez del autor, precisamente la etapa en que este estuvo en contacto con los indígenas y cholos, que eran los peones y empleados de la hacienda de su padre, y que fueron su fuente de inspiración.
Eran los últimos años de la llamada República Aristocrática y el comienzo del Oncenio o gobierno del presidente Augusto B. Leguía, quien es mencionado en la obra aunque solo de manera tangencial. Es una época turbulenta, de protesta y conmoción social, particularmente en los Andes. Una de las rebeliones de indígenas de más repercusión de esa época fue la encabezada por Rumi Maqui, en Puno, en 1915.
Personajes En esta obra encontramos una gran variedad de personajes, entre humanos y perros. Un personaje importante vendría a ser el Narrador, que es un ser omnisciente que no toma parte en la obra misma y relata en tercera persona singular, pero a pesar de ello conoce cada aspecto de los personajes incluyendo los pensamientos y emociones, así como los lugares en donde se realizan las acciones.
Los humanos La familia Robles, conformado por el matrimonio de Simón Robles y Juana, y sus tres menores hijos que todavía conviven con ellos: Timoteo, Vicenta y Antuca. Simón Robles, el jefe de la familia, gusta tocar la flauta y la caja, así como a contar cuentos y relatos que contienen enseñanzas. Juana, la esposa de Simón. Vicenta, la hija mayor, joven y soltera. Timoteo, el hijo varón de la familia, joven muy robusto y empeñoso. Antuca, la hija menor, muchacha de unos 12 años, pequeña y lozana, que se dedica a pastorear el ganado. Pancho, pastorcillo, que suele encontrarse en el campo con Antuca, a quien le cuenta historias. Martina Robles, hija de Simón Robles, que vive con su esposo, Mateo Tampu, y sus dos menores hijos, el pequeño Damián y otro niño aún infante, cuyo nombre no se menciona. Mateo Tampu, esposo de Martina Robles, es un indígena fornido y laborioso, que tiene su propia choza y su chacra. Será reclutado a la fuerza para servir en el ejército. Damián, niño, hijo de Mateo Tampu y Martina Robles. Abandonado por su madre, morirá víctima del hambre y la sed. Los hermanos Celedonios: Julián Celedón y Blas Celedón, célebres bandoleros dedicados al robo de ganado, muy hábiles en evadir la persecución de los gendarmes o policías. Al final serán acorralados y muertos por la autoridad. Venancio Campos, amigo de los Celedonios y bandolero como ellos. Elisa, mujer joven, amante de Julián Celedón, de quien espera un hijo. El cholo Crisanto Julca, amigo y cómplice de los Celedonios. Chumpi, el alférez de gendarmes, apodado el Culebrón, empecinado en capturar a los Celedonios, que suelen escapar siempre de las batidas que organiza. Don Fernán Frías y Cortés, subprefecto de la provincia, es un blanco costeño. Don Cipriano Ramírez, es el patrón u hacendado, dueño de la hacienda de Páucar, donde trabajan los indígenas de los contornos, a quienes contrata como peones. Es generoso cuando le conviene; otras veces se muestra muy despótico. Tiene una esposa joven y un hijo, todavía niño, llamado Obdulio. Don Rómulo Méndez, empleado de la hacienda de Páucar y brazo derecho de don Cipriano. El indio Mashe, colono indígena, que tras ser expulsado de su tierra por un patrón abusivo, llega a la hacienda Páucar con su esposa Clotilde y sus dos hijas, en busca de un nuevo hogar. Clotilde, esposa del indio Mashe. Jacinta, una de las hijas de Mashe y Clotilde, a la que Timoteo elige como pareja.
Los perros Wanka, la perra pareja de Zambo y madre de muchas camadas de perros ovejeros y guardianes. Es protagonista de los episodios más conmovedores de la novela. Junto con Zambo y dos de sus hijos, Güeso y Pellejo, cuida las ovejas de los Robles. Será la única sobreviviente de la hambruna. Zambo, hermano y pareja de Wanka, aunque no tiene un papel destacado en el relato. Muere envenenado durante la hambruna. Güeso, hijo de Wanka y Zambo, y hermano de Pellejo. Acaba por ser secuestrado por Julián Celedonio y convertido en “perro de bandolero”. Muere tiroteado al tratar de defender a su nuevo amo acorralado por los gendarmes o policías. Es la figura novelesca mejor trazada. Pellejo, hijo de Wanka y Zambo, y hermano de Güeso, muere envenenado durante la hambruna. Mañu, hijo de Wanka y Zambo, es llevado al hogar de Mateo Tampu donde el pequeño Damián lo acoge como a un “hermano”. Fallece víctima del hambre. Chutín, otro hijo de Wanka y Zambo, es un perrillo adoptado como mascota por el niño Obdulio. Güenamigo, el perro de los Celedonios, que hace amistad con Güeso; ambos se dedican a arrear las reses que sus amos roban. Tinto, el perro guardián del hogar de los Robles, que sucumbe bajo los dientes del feroz Raffles, el perro de don Cipriano. Shapra, el perro que reemplaza a Tinto como guardián de la casa de los Robles. Muere de un disparo cuando intenta ingresar a la plantación de don Cipriano. Raffles, el perro del hacendado don Cipriano, enorme y feroz. Rayo, perro que muere aplastado en una trampa al ingresar al maizal de don Cipriano Manolia, perro que muere tiroteado al intentar ingresar a la plantación de don Cipriano.
Resumen por capítulos La novela se divide en diecinueve capítulos de variable extensión, numerados con dígitos romanos. A continuación un resumen de la obra por capítulos.
I. Perros tras el ganado miniatura|Rebaño de ovejas. El relato empieza con una brevísima descripción del rebaño de ovejas conducido por Antuca, una chica de doce años, que es ayudada en esa labor por perros pastores. El rebaño lo conforman cien pares de ovejas sin contar los corderos. Los perros ovejeros se llaman Zambo, Wanka, Güeso y Pellejo.
Antuca se encuentra a veces con Pancho, otro pastorcito de su misma edad, que con su antara toca un yaraví muy triste, denominado el Manchaypuito. Pancho cuenta a Antuca que el yaraví trata de la desgracia de un sacerdote que se enamora de una muchacha del pueblo, la cual fallece. El cura enloquece entonces y se lleva consigo el cadáver de su amada, dedicándose día y noche a tocar una flauta, hecha de uno de los huesos de la difunta. Antuca se siente feliz con la compañía de Pancho, mientras que él se regocija contemplándola. Entrada la noche, Antuca regresa a su casa con el rebaño, donde le esperan Simón Robles, su padre; Juana, su madre; Timoteo y Vicenta, sus hermanos; y Shapra, el perro guardián de la casa.
II. Historias de perros
Los perros Wanka y Zambo provenían de una localidad cercana, de una prestigiada cría de perros ovejeros de un tal Roberto Poma. Desde cachorros fueron criados en el rebaño y amamantados por las ovejas; de esa manera se acostumbraron tempranamente con el ganado. A Zambo le pusieron ese nombre por ser de color oscuro; en cambio, se ignoraba la razón por la que Simón Robles le puso el nombre de Wanka a la perra. Los Wancas eran un antiguo pueblo guerrero e indomable de la sierra central peruana; tal vez la alusión sería a que Simón esperaba a que la perra fuera la madre de una raza fuerte y tenaz. En efecto, la perra se convirtió en madre de muchas camadas, cuyos miembros fueron repartidos entre los habitantes del pueblo y de otros lugares.