thumb|260px|Taller de alfarero, placa corintia de 575-550 a. C., Museo del Louvre.

La artesanía en la Antigua Grecia era una actividad económica importante, pero en gran medida desvalorizada. Involucraba todas las actividades de transformación manufacturera de materias primas, agrícolas o no, tanto en el marco del oikos como en el de los talleres de tamaño importante que reunían a varias decenas de trabajadores.

Los artesanos constituían una población minoritaria en la ciudad griega, pero cuya presencia en las fuentes no se desmiente, se vio crecer a lo largo de toda la Antigüedad griega.

En la Antigua Grecia había artesanos de distintos estratos sociales: si los metecos y los esclavos fueron probablemente mayoría, también había muchos ciudadanos libres en los talleres. Desarrollaban artesanías como: Instrumentos musicales, esculturas, trastos de barro, etcétera.

Gran parte de la artesanía de la Antigua Grecia formaba parte de la esfera doméstica. Sin embargo, la situación fue cambiando gradualmente entre los siglos VIII y IV a. C. con el incremento de la comercialización de la economía griega. Por tanto, tareas tan importantes como son el tejido o la preparación de pan eran realizadas solamente por mujeres antes del Con el crecimiento del comercio comenzó a utilizarse mucho la mano de obra de los esclavos en las artesanías. Sólo los paños teñidos de la mejor calidad, y en particular el púrpura de Tiro se hacía en los talleres.

Estatus de la artesanía, estatus del artesano

Una definición delicada «Artesanía» y también «artesano» son nociones delicadas de definir, en la medida en que se refieren a los conceptos relativamente modernos, cuya definición es irrelevante para la antigua Grecia.Francine Blondé, Arthur Muller, «Artisanat, artisans, ateliers en Grecice ancienne: définitions, esquisse de bilan», en Francine Blondé y Arthur Muller (dir), L'artisanat en Grèce ancienne: les artisans, les ateliers. Actes du colloque de Lille (11-12 de diciembre de 1997), publicados en Topoi 8/2, 1998, p. 832-834 Los historiadores de la antigüedad estaban de acuerdo en considerar como artesano a un individuo con una pericia especial y que producía, fuera del sector agrícola, bienes materiales destinados a la comercialización. «El artesano podía vender su propia producción, pero no hay que confundirlo con el comerciante: él fabrica una parte o la totalidad del producto que comercializa».Christophe Feyel, Les artisans dans les sanctuaires grecs, aux époques classique et hellénistique, Ecole française d'Athènes, 2006, p. 9

Dentro de este marco, algunos historiadores añaden un criterio selectivo adicional considerando que la artesanía se limitaba a la producción de bienes materiales terminados, lo que excluiría la extracción de materias primas en canteras o minas,«La cantera no nos interesa pues es propiedad del taller que fabrica la estatua; si en cambio vende o exporta los bloques, incluso comenzados, no entra en nuestro campo» Francine Blondé y Arthur Muller (dir), op.cit., p. 835 pero tal restricción no es tomada en cuenta por otros historiadores.Christophe Feyel y Philippe Casier sobre todo

Los antiguos griegos no solían distinguir al artista del artesano. Como resultado de ello, algunas actividades consideradas como artísticas en la época contemporánea eran parte integrante de la artesanía en la antigua Grecia, en la medida que se expresaban en la fabricación de un objeto concreto: no se excluye más que las actividades «a las cuales los antiguos acordaron el estatus de la producción artística y el patrocinio de una Musa»Francine Blondé et Arthur Muller (dir), op.cit., p. 835 (música, poesía, etc.).

Una actividad desvalorizada

Designaciones diversas para una realidad variada El hecho de que el griego antiguo no disponga de un término que englobe el conjunto de realidades a las cuales el concepto contemporáneo de «artesano» indica tanto una falta de homogeneidad en este mundo de la artesanía como la gran diversidad de actividades y de estatus de los que dependen de ellas.Raymond Descat, Le monde grec aux temps classiques, tome I: le s. V, PUF, 1995, p. 32. Los artesanos son designados por diversos términos: si δημιουργός / demiourgós, que remite a la idea de creación, de fabricación de un objeto, queda más bien neutro y general (designa tanto al alfarero como al aedo o el adivino), el carácter peyorativo del término βάναυσος / bánausos subraya el desprecio de los griegos por estos trabajadores manuales (por oposición al intelectual) que utilizan el fuego de su horno (baunos) para fabricar objetos de cerámica o de metal.<ref>«Posteriormente, la palabra se asoció con el trabajo manual y con el de los esclavos». Philippe Casier, «Le statut social des artisans dans la péninsule balkanique et les îles de la mer Egée de 478 à 88 av. J.-C.», en Michel Debidour (dir), Économies et sociétés dans la Grèce égéenne, 478-88 av. J.-C., éditions du temps, 2007, p. 17</ref> La utilización de la palabra τεχνίτης / technítês hace referencia a la maestría de una habilidad particular y sobrepasa en ese aspecto ampliamente el estricto campo de la artesanía, puesto que designa también al actor o al solista virtuoso.Francine Blondé et Arthur Muller (dir), op.cit., p. 832

Una actividad juzgada indigna para un hombre realmente libre Las fuentes a nuestra disposición subrayan de forma regular la mala imagen de los artesanos en la sociedad griega, y que la justifican, como Jenofonte: «los llamados oficios manuales están desacreditados y, lógicamente, tiene muy mala fama en nuestras ciudades, ya que dañan el cuerpo a los trabajadores y oficiales, obligándoles a permanecer sentados y a pasar todo el día a la sombra, y alguno de ellos incluso a estar siempre junto al fuego. Y al afeminarse los cuerpos se debilitan también los espíritus».Jenofonte, Económico iv.2. Se encuentra la misma idea en Platón, La República vi.495d-e Se considera poco seguros a la hora de tomar las armas para defender su ciudad: «tienen mala fama en el trato con sus amigos y como defensores de la patria. Incluso en algunas ciudades, especialmente en las que tienen fama de belicosas, no se permite a ningún ciudadano ejercer oficios manuales».Jenofonte, Económico iv.3

La actividad artesanal se considera incompatible con los ideales de la autarquía, que irriga la mentalidad de la época y lleva a privilegiar la agricultura a cualquier otra actividad productiva. De hecho, se considera que el hombre libre es el que no depende para su supervivencia, de nadie más que él y su capacidad para explotar la tierra que posee, su oikos. Viviendo de sus bienes, no depende de la voluntad de otro, al contrario que el artesano que, para sobrevivir, tiene que disponer de clientes dispuestos a comprar lo que produce.Olivier Picard, Économies et sociétés en Grèce ancienne (478-88 av. J-C.), Sedes, 2008, p. 58 Aristóteles dice que «la condición de hombre libre es la del que no vive bajo obligación al prójimo».Aristóteles, Retóricai.9 En este esquema, el agricultor, libre «por naturaleza» es más digno del estatus de ciudadano que el artesano.

La exactitud de esta opinión es ilustrada por los autores antiguos, en la actitud de los artesanos mientras que son ciudadanos de una ciudad: sus intervenciones se presentan como desordenadas y egoístas, no sólo para defender sus intereses individuales o de clase: «es posible ver a los artesanos distraídos por muchos asuntos en su mente y en absoluto perseverantes en la propia ocupación a causa de su ambición: los unos se dedican a la agricultura, los otros participan del comercio, los otros mantienen dos o tres oficios y la mayoría, en las ciudades democráticas, corrompen la política concurriendo a las asambleas y consiguen de los pagadores lo necesario».Diodoro Sículo, Biblioteca histórica i.74.7 La legitimidad de retirar a los artesanos, como lo hace Platón en su ciudad ideal de las Leyes, se justifica por la calidad del ciudadano: es mucho mayor que su actividad profesional, que les priva de la σχολή / scholé, del ocio indispensable para consagrarse suficientemente a sus amigos y a los asuntos de la ciudad.Jenofonte, op. cit. iv.2-3

Una realidad más matizada Sin embargo, la fuerza de este ideal aristocrático, más o menos infundido en el conjunto de la sociedad, no era en todas partes del mismo orden: si se imponía en las ciudades guerreras o rurales como Esparta o Tebas (en donde la obtención de la ciudadanía estaba condicionada por la posesión de bienes, y donde cuatro años de ejercicio de funciones artesanales les condenaba a perderla), las ciudades más abiertas al comercio eran mucho más liberales en el reconocimiento de la legitimidad de la ciudadanía para aquellos de sus habitantes que practicaran la artesanía.Édouard Will, Le monde grec et l'orient, tome I: le Ve siècle, PUF, 1994, p. 633

Así, en la Grecia Clásica, serían casi 10 000 (de un total de 30 000 o 40 000 ciudadanos) en Atenas,Léopold Migeotte, L'économie des cités grecques, Ellipses, 2007, p. 80 ciudad donde el artesanado estaba particularmente desarrollado. Esta proporción significativa de los artesanos entre los ciudadanos de Atenas es también subrayada, para denigrarlos, por Sócrates: «Porque ¿de quiénes de ellos te da vergüenza? ¿De los bataneros, de los zapateros, de los albañiles, de los herreros, de los campesinos, de los comerciantes o de los que andan traficando por el ágora preocupados de comprar algo barato para venderlo a más precio? Porque son todos ellos los que componen la asamblea».Jenofonte Recuerdos de Sócrates iii.7.6

La proporción de ciudadanos entre los artesanos no son insignificantes: según las cuentas de la obra del Erecteión, entre los trabajadores de los que se precisa su estatus, había 23 % de ciudadanos, frente al 58 % de metecos y al 19 % de esclavos.Christophe Feyel, op. cit., p. 320

Las posibilidades reales de enriquecimiento por la actividad artesanal pueden sin duda contribuir a explicar esta discrepancia entre el discurso y la realidad. Lisias, en uno de sus discursos en contra de una propuesta para retirar la ciudadanía a los ciudadanos de Atenas que no eran propietarios de tierras, remarca que entre los 5000 atenienses que serían de este modo excluidos de la ciudadanía habría «una multitud de hoplitas, de caballeros»,Lisias, XXXIV = Contra una proposición tendente a destruir en Atenas el gobierno transmitido por los ancestros 4 funciones militares aseguradas por los ciudadanos más ricos de Atenas: la artesanía puede asegurar la fortuna a los que la practican y no se puede explicar el oprobio que pesa sobre la artesanía por su situación financiera frente a otros ciudadanos, incluso si la masa de los artesanos atenienses vivieron relativamente frugalmente de su actividad.

Por otra parte, las fuentes literarias de que disponemos que evocan la artesanía son obras de autores que pertenecen, todos más o menos, al mismo medio: el de una élite intelectual, política y económica relativamente conservadora y hostil a los caracteres más radicales de la democracia antigua (Platón, Jenofonte, Aristóteles, etc.). Incluso si el discurso peyorativo difundido por sus fuentes fue, al menos en parte, compartida por toda la sociedad griega antigua, debemos tener en cuenta este carácter relativamente partidista y sesgado de las fuentes de que disponemos.Philippe Casier, op.cit., p. 15-16

Una actividad de esclavos y de metecos